Serena ya sabía cómo debía actuar para que Rubeus no perdiera la cabeza, sabía que Mina estaría demasiado asustada, pero tenía que actuar como si no le importara para que Rubeus perdiera el interés en ella.

Rubeus al verla la hizo subir a una camioneta de vidrios polarizados al cerrar la puerta y ver hacía atrás vio a mina echa un manojo de lágrimas y con una venda en la boca, serena intento tranquilizarla con la mirada, pero en ese instante él la agarro del pelo y le planto un beso en la boca

-Pero miren nada más, si es mi sobrinita favorita – intento besarla de nuevo pero alcanzó a voltear el rostro

-Rubeus déjala ir, no vale la pena retenerla

-pero que dices, si es mi póliza de seguro contigo, así sé que no te iras

-Me iré contigo, solo si la sueltas, no tiene nada que ver, ni siquiera somos amigas – decir esto le dolió pero no podía hacer nada para evitarlo, era la única forma de salvarla de ese cretino

-así que no es amiga tuya? – la golpeo fuerte, demasiado a decir verdad- Me crees estúpido si llevo días siguiéndote, te veo con ella y otro montón de preciosuras que me servirían mucho, hace rato no tengo niñas tan lindas que me consientan

-DEJALAS EN PAZ! – Grito ella, dos segundos después el golpe recibido la hizo arrepentirse- Rubeus, tú me quieres a mí, no a ellas, déjalas tranquilas por favor, te lo ruego

-Lo pensaré, según como te portes, pero a la otra rubia no la soltaré, se parece mucho a ti y tengo ideas para las dos, que lindas se verán

Soltó una carcajada y a Serena se le erizó el cuerpo entero de pensar en lo que podría hacerles, cogió el cinturón y le hizo señas a Mina para que se hiciera bien detrás de la silla como pudiera ya que estaba amarrada, se volteó un segundo para ajustarle el cinturón – Rubeus la miró sospechoso, pero siguió manejando, una motocicleta se cruzó demasiado cerca haciendo virar la camioneta lo que serena aprovecho para meter el pie en el freno e intentar hacerse con el volante