Severus estaba de vuelta de la inmobiliaria y decir que estaba enfadado era un eufemismo. El chico de la agencia había acabado llorando y en ese momento se dio cuenta de que había sido alumno suyo. Tenía una memoria prodigiosa para recordar el llanto de cada uno de ellos. Una cualidad a la que nunca había sacado el menor provecho, sinceramente.

Su casa era un sueño, lo que siempre quiso, luminosa, espaciosa, silenciosa. Con un jardín donde había montado un invernadero para sus pociones y sobre todo libre de niños, había tenido suficiente de ellos para varias vidas.

Todo estaba tan bien que debió sospechar que algo sucedería, siempre había sido algo cenizo pero también confiaba profundamente en su intuición, esta le había salvado el culo en más de una ocasión.

Cuando el timbre de su casa sonó, estaba dispuesto a no abrir, cualquiera a quien él quisiera ver, es decir Draco, le visitaría vía Flu.

Pero el ser que osaba importunar su lectura insistía, Severus lanzó el libro de malos modos sobre el sofá. Iba a enseñar un poco de educación a quien no entendía que si alguien no contestaba después de dos veces al timbre bien era porque no estaba o porque no le daba la gana de estar.

Cuando abrió la puerta dispuesto a soltar sapos y culebras por su boca esta se cerró de golpe.

Ante él, Sirius Black y Remus Lupin se hacían carantoñas de un modo realmente ridículo. Al parecer ellos no debían esperarlo, él tampoco.

Los tres hombres se miraron unos a otros entre sorprendidos y espantados.

—Trajimos pastel para darte la bienvenida al vecindario—dijo Remus mostrando el pastel como una ofrenda de paz muy socorrida.

Severus bufó molesto y miró mal a dos de las personas que habían hecho de su juventud una miseria.

Cerró la puerta sin dar más explicaciones, no, bajo ningún modo iba a representar esa pantomima de los buenos vecinos.

Dando un paso al interior intentando serenarse cayó en un detalle, se dio la vuelta y volvió a abrir la puerta.

Los dos exgryffindors seguían allí plantados como dos pasmarotes, él agarró el pastel de las manos de Remus y volvió a cerrar la puerta.

El pastel no tenía la culpa, su goloso estómago tampoco.

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Segundo capítulo de Gatito, tengo que haceros varias aclaraciones "súper" importantes:

1) Cada capítulo será narrado por un personaje (¿En serio, Shimi? no nos habíamos dado cuenta...)

2) Habrá contenido sexual, explícito (Como si fuera algo nuevo en mis fics ^^)

3) No hay 3 pero siempre viene bien poner 3 puntos.

Hasta mañana.

Shimi.