Severus se estaba riendo internamente, tan predecible, pero tan predecible.
Contra todo lo que la gente pudiera pensar aquellos años de niño debilucho habían pasado. Él había ejercitado tanto su mente como su cuerpo. Pero no era de aquellos que tenían la necesidad de exhibirse.
Fortalecer su cuerpo lo suficiente le había dado más seguridad sobre sí mismo, y realmente tenía pocas cosas que hacer durante aquellos largos años de espía. Perfeccionar su magia y su cuerpo era lo único que había hecho que no se volviera completamente loco rodeado de niños, no era su culpa que no le gustaran.
Y ahora se alegraba de haberlo hecho por otros motivos, haber visto como Sirius Black babeaba por él había sido demasiado gratificante.
Al principio había pensado que no podía ser tan tonto como para haber caído en esa trampa tan poco sutil. Le había faltado coger la manguera y pasarla por su cuerpo. No pasó ni minuto y medio para que el chucho estuviera en su puerta meneando el rabo. Y no precisamente el que le salía cuando se transformaba.
El gusto que había sentido al cerrarle la puerta en los morros no había tenido precio, incluso sacó ese recuerdo para poderlo ver en otro momento.
¿Acaso pensaba que aquello iba a ser como una estúpida película muggle porno donde el vecino va a pedir una tacita de sal?
Por Morgana, se lo iba a pasar mejor de lo que había imaginado tomándoles el pelo a esos dos. Iba a mostrarles lo que nunca iban a tener.
oooooooo
Algunas me habéis estado preguntando por Gatito, el minino aún no sale porque los prolegómenos se me han ido de las manos, el gato no tiene culpa de nada...
Digamos que esto está pasando antes de que Sirius y Remus vayan a casa de Harry a pedirle el favor.
Hasta mañana.
