Remus estaba en el supermercado del pueblo, normalmente era él el que se ocupaba de ese tipo de cosas ya que Sirius era capaz de volver a casa sin alimentos reales y con un montón de golosinas y productos milagrosos que él nunca llegaba a usar.
No es que hubiera sido incapaz de imaginar que Snape compraría también sus propios alimentos, pero verlo allí seguía siendo sumamente extraño.
Se paró a observarlo durante un rato, miraba los ingredientes de los alimentos de un modo muy minucioso. Su pelo que durante toda su estancia en Hogwarts había estado suelto estaba ahora sujeto por una cinta, dejando su rostro mucho más visible.
No podía decirse que Severus Snape fuera un tipo "guapo" pero sí que en sus maneras, en ese modo de moverse y escudriñar todo guardaba un cierto atractivo que al parecer no era el único en haberlo percibido.
En el mismo pasillo un tipo que le sonaba del Ministerio estaba mirando a Snape, el repaso que le estaba dando de arriba abajo era bastante obvio, pero al parecer el pelinegro no se había percatado, aún.
Remus se quedó observando como reaccionaba Snape a lo que estaba a punto de ocurrir.
—Hola—dijo el tipo.
Snape lo miró como el que mira a un insecto pero el aplomo del tipo no se vino abajo.
—Soy Timothy Lauren, ¿no te acuerdas de mí?—la cara de Snape no mostraba nada.
—¿Qué quieres, Lauren?—dijo por fin el pelinegro.
—No me llamaste—dijo este intentando acercarse más a Snape.
—Nunca dije que lo haría.
—Lo pasamos bien y podemos volver a hacerlo—dijo el tipejo ese que empezaba a caerle mal a Remus. Se acercó completamente a Snape e intentó besarlo.
Este se apartó y casi hace caer al otro.
—Cuando alguien no te vuelve a llamar, créeme, es por algo—dijo Snape ácido.
—¿Quién mierdas te crees que eres?—dijo este mucho menos simpático.
—El tipo al que no vas a volver a follarte—dijo Snape volviendo a mirar los ingredientes sin prestarle la más mínima atención.
Remus actuó rápido desviando la maldición que el tal Laurens había lanzado contra Snape.
El pelinegro lo miró directamente sin fijarse en su atacante.
—Fuera de aquí—osó decirle, mala idea, pensó Remus, muy mala idea.
—Mejor te vas tú—dijo Remus acercándose y colocándose por delante de Snape.
Escuchó un bufido a su espalda, pero no se apartó.
El tipo iba a hablar, pero no le dejó.
—No es no, por muy desagradable que sea ese no—si tuviera ojos en la nuca hubiera visto la sonrisa de Snape—. Fuera.
El tal Laurens se fue no sin antes echarle una mirada letal a ambos.
—¿Te sientes mejor contigo mismo?—dijo Snape.
—Infinitamente mejor.
—No necesito tu ayuda
—Lo sé, pero fue divertido.—Vio como Snape sonrió para sí mismo.
Antes de irse Remus estiró un brazo para coger algo justo sobre el hombro de Snape.
—Por defender tu honra me debes una cena, mañana a las 8—le susurró—. Si faltas me deberás una y creo que no quieres debérmela, ¿cierto?
Aspiró su aroma, sí, realmente era un bocado que no se iba a perder y menos cuando sintió el estremecimiento del pelinegro debajo de él.
Colocó su compra en la cesta y se marchó del pasillo tranquilamente.
OooooooO
Remus defiende mi honra, en serio...
