Remus estaba observando la escena más inverosímil que jamás pensó ver, y era un hombre lobo, un mago y por pareja tenía a Sirius Black. Creía haberlo visto ya todo.

En el jardín vecino, Snape y un pequeño gatito ofrecían una imagen entrañable.

No era el único frustrado por no haberle podido tener cuando había sentido como su vecino los deseaba. Su olor era exquisito, se le había metido tan dentro que debería tener mayores precauciones que las habituales para su próxima transformación.

Nunca había sentido tal necesidad por nadie, por nadie que no fuera Sirius, y eso, en algún lugar de su mente estaba mal.

Volviendo a lo que sus ojos ambarinos contemplaban, nada más y nada menos que Snape hacía carantoñas a un pequeño gatito blanco.

Este al parecer se había colado en su jardín y estaba frotándose contra su pierna.

Ver para creer, Severus Snape siendo tierno. Sirius se unió a la visión sin que el objeto del deseo común se diera cuenta estando tan entretenido con el animalito.

Ambos se miraron y una idea les vino s la mente.

¡Gatito!

OoooooooO

Casi 20 días para que aparezca el Gatito de marras... ya te vale Shimi...

Bueno, creo que tampoco lo habéis pasado mal viendo a estos tres interactuar, ¿no?

Hasta mañana.