ATENCION: LOS PERSONAJES DE GAKUEN ALICE NO ME PERTENECEN, LE PERTENECEN A LA HERMOSA CREADORA


001- La Elite


El pasado, pasado es, eso dice Narumi, el duque que me recogió estando inconsciente en el mercado negro. Ahora este es mi presente y mi nuevo hogar. Más bien, soy como una ratón atrapado, se podría decir, porque eh venido contra mi voluntad a Elite y no puedo volver con mi abuelo. A pesar de que ni yo misma se lo que sucedió exactamente en el mercado negro, Narumi dice que tengo algo especial que me hace ser digna de estar aquí, y que estar en Elite, me brinda muchas esperanzas para un futuro en la alta sociedad, sobretodo, da garantías a mi abuelo de que sus deudas sean eliminadas al instante si yo aceptase su trato. ¿Cuál es su trato? Participar con todo lo que tenga que ver con Elite y sus patéticos estudiantes con dones y dotes.

Lo que suena realmente absurdo.

Pero una cosa yo sé, y es que yo no tengo nada que ver con los patéticos príncipes y princesas de esta línea económica. Tal vez, se entienda que tengo mucho rencor hacia ellos, pues si, lo tengo, motivo por el cual nunca eh asistido a la pasarela de la princesa de nuestro reino. Ni mango.

Existió un tiempo en el que los príncipes ayudaban a su pueblo en la pobreza, pero esos tiempos terminaron y ahora ellos nos sacan hasta el jugo que no tenemos. Es por culpa de las nuevas leyes de sus reyes tratándose de impuestos que mi abuelo y yo batallamos por el pan de cada día. Es por culpa de ellos que ambos vivimos siendo extorsionados por los demás, por culpa de ellos tuve la idea de ir al mercado negro y vender las cabras. Ahora, por culpa de ellos, estoy aquí. Y quien sabe porque frijoles estoy en este infierno.

Tristemente, ya estaba aquí, siendo presentada ante una clase de principitos y alta clase. Aunque, el vestido que me han dado, la comida y habitación, eso es algo de lo que no me quejo. Pero me preocupo porque mi abuelo no tiene todo lo que hoy me han dado, y a pesar de que Narumi dijo que lo tendría, no le creo.

Me mordí el labio cuando todas aquellas miradas impecables fuera de mancha, mugre y acné, se carcomieron sobre mí. Ciertamente, nefastos y ridículos niños de mami y papi que aspiran a corona de muerte. Apreté mi mandíbula cuando Narumi dio la bienvenida y todos ellos rieron burlonamente.

—Un juguete, que considerado de su parte, Duque Naru—Aplaudió una de la primera fila que, suponiendo por el estilo de sus orejas redondas y calvas saliendo de suslargos cabellos rubios, se trataba de una princesa de las tierras de Sagittarius. Enseguida de sus sonoros aplausos, dos chicas más la imitaron con sonrisa de burla.

—No no, alteza, la señorita Sakura no es un juguete. Por favor, cuiden de ella y traten de ser buenos—

—¿Qué? Tiene olor a moribunda ¡Debe estar bromeando, Naru! —

—Lo considerable seria decirles que ella es especial, puede y no tan especial como ustedes, pero lo es…—

—Imposible es una plebeya—

—Muerta de hambre—

Estaba guardando silencio, por respeto. Pero ese respeto se estaba yendo por el caño.

—¡Apesta! — ¿Apestar yo? Pero si me acabo de dar un muy largo baño de rosas.

—¿Vas a humillar a la Elite por niveles como ella? —

—¿Disculpe? — Farfulle alzando una ceja. — Con todo respeto que se merece: pero incluso siendo nosotros los ¨plebeyos¨parte de su pueblo, merezcamos respeto—

—¿Te atreves a interrumpir en nuestra charla? —

—Insensata—

Alcé mis ojos fulminando a la persona que me había llamado insensata y cuando estaba a punto de escupirles algo, Narumi decide callarlos.

—¡Silencio! — El silencio invade hasta mis nervios— No hacen más que cantar pio: dentro de la Elite se respeta las decisiones de un Duque, mientras tanto, ella se queda y ustedes se comportaran como los reyes y reinas que deben ser. No inmaduramente, como hasta ahora han hecho —

Por los caracoles. Nunca en mi vida eh visto a alguien que le hable así a los herederos. Aunque claro, no todos los que están aquí lo son, hay muchos aquí también que pertenecen a la alta sociedad. Pero, debía aplaudirle a Narumi, y ganas no me faltaban de hacerlo. Wou.

Estaba a punto de sonreírle cuando uno de los asientos se mueve y de él se levanta un chico de ropas suaves y frescas. Con las manos ligeramente a los lados y una pose segura camina en dirección a nosotros, de alguna manera siento que él viene hacia a mí. Y tengo la sensación de que algo quiere, y no es nada bueno. Retrocediendo con los pelos de gallina, veo como se para frente a mí y me deja contemplarlo a la perfección.

Orejas de conejo, blancas como la nieve y de centro rosado, sobresalen de cabellos rubios y brillosos que caen desde su cabeza y sobre su frente, ocultando un poco los lados de sus mejillas. Sus ojos son grisáceos con gotas azulejas que dan la presencia de ser más dulces que la miel.

Es uno de los príncipes de las tierras de Pisces.

Mientras me perdía en su escancia de ángel que emanaba de su sonrisa, sonrisa a la cual no podía hallarle incoherencia, él sujeta mi mano con delicadeza, provocando que un tsunami de escalofríos exploren mi cuerpo de pies a cabeza. Tratando de arrebatarle mi mano, él la aprieta y dejándome sin aliento se arrodilla.

Todos arrastran el oxigeno como si se les hubiese acabado el mundo. Lo mismo haría yo si pudiera respirar en este momento, pero eh olvidado cómo hacerlo.

Entonces, la cosa que jamás pensé que sucedería—lo de las rodillas también era una de ellas— sucedió, sus rosados labios tocaron ligeramente la piel de mi mano.

Santas maracas. Un príncipe me estaba besando.

Me pone la cara de azul en vez de roja nomas de verlo allí inclinado, pasaban por mi mente toda clase de cosas como que sería asesinada inmediatamente por los dones de quienes nos ven. Pero solo resta el silencio y el horror, tal vez mi vida termina después de esto. Pero no fue así, el príncipe de psces me inunda de miedo cuando deja de besar mi mano y recita las siguientes palabras:

—Bienvenida, doncella mía. —

¿Doncella? Doncella mis calzones.

—Bravo, bravo. Por fin, un príncipe que supo lo que frente a sus ojos se encontraba— Agradeció Narumi después de ver toda una escena de drama. — Me pregunto si no fue por uno de sus dones que encontró el valor de la joven—

—¿Qué ha hecho principe Luca?—

—¡Esto es un insulto! — Escupió la princesa de Sagittarius.

—Ya le tocara su turno, Alteza—

El príncipe suelta mi mano nuevamente con delicadeza y se vuelve a su lugar. Desde mis perspectiva, aun cuando se ve tan sereno y tranquilo, y cuando la escancia que emanaba de él pareciera tan sincera, sigo sintiendo que todo fue con mala intención.

—Estere en constante comunicación con esta joven, y también, en constante cuidado. — Sonó más una advertencia que solo un comentario de buenos aires.

Cuando Narumi me dio el lugar que me correspondería de ahora en adelante, y luego se fue, todo se volvió incomodo y pesado.

Esto era ridículo, hasta los profesores me miraban como si fuera la porquería más puerca de todas las porquerías. Oh no sé como deba expresar sus miradas, pero eran seriamente un caso aterrador. Me sentía oprimida, asustada y enojada. Confundida, si, más que todo confundida. Me quede en el asiento sin anotar nada, pues todo lo que los profesores de las primeras clases enseñaban era el entrenamiento de un príncipe y princesa o doncella, no para una campesina moribunda como yo. No pertenezco aquí y de eso todos estaban de acuerdo.

Tenía miedo, de que cuando las clases terminaran todos ellos me rodearan y me hicieron algo con sus dones. Yo no tengo ninguno, está más que claro porque no me pertenezco a ellos. Y pensar en que por primera vez las historias que mi abuelo me conto dejarían de ser un mito cuando ellos me asesinaran con sus dones al finalizar la clase. Woy, que profundo seria eso.

Príncipes, princesas, doncellas e hijos de duques, todos ellos eran basura para mí. Tal vez de niña yo los adoraba, pero hoy deje de hacerlo porque no valen la pena. Ni siquiera se merecen nuestro respeto, han dejado de preocuparse por su pueblo, tan solo se dedican a pisotearlo y estrangularlo, a exprimirles toda su vida.

No tiene nada de especiar ser un príncipe o una princesa cuando el verdadero objetivo se ha perdido.

Para mi es una grosería que esta escuela les este enseñando una educación, y ellos la tomen como una pelota de voleibol. Que les estén enseñando que su pueblo es el aliento de su reino y que por ello debe ser cuidado, me provoca nauseas.

¡Fantoches! ¡Mentirosos e hipócritas que creen que por darnos uno de sus sucios calcetines para nosotros es como tener oro! ¡Malditos!

En fin, pensar en estas cosas me hacen tener cólera, y hambre, mucha pero mucha hambre. Así que los siguientes minutos antes de mi funeral permanecí en calma, escuchando al profesor enseñando un extraño resultado de algo escrito en el pizarrón, parecían números y rayas, muchas rayas y números.

Saber lo que no era me irritaba. Estar aquí me irritaba.

Aspire lentamente por mi nariz, y exhale todo lo que por esos orificios había entrado, me tranquilice. Pero entones, algo pone a mi corazón alterado, el profesor se despide y se marcha dando finalizada la clase.

Me muero, me muero. No me inmute a ver a los demás, me levante del asiento lo más rápido posible y me dirigí a la salida, pero, a centímetros de llegar al marco de la puerta algo golpea mi rostro. Sorprendida reviso, no hay nada visualmente que interrumpa mi salida, así que intento salir. Sin embargo no puedo, es como si hubiese una barrera invisible frente a mí.

—Y es exactamente eso—

Mi piel se me puso de gallina cuando de la nada deje de sentir el suelo bajo mis pies. Alguien estaba utilizando sus dones en mi. Lo sabía.

—¡No voy a repetirlo! —Hablo la princesa Sagittarius.

Todos estaban fulminándome con la mirada, más que todos, ella.

—¡Vete ahora o serás eliminada! —

—No puedo, no sé cómo salir de aquí— Mi voz se rasgo por el miedo, pero no completamente. Con las manos puestas encima de mis piernas y mis rodillas dobladas para que no se viera nada imprudente, dije— ¡Bájeme! —

—¿Te atreves a ordenarme? —

—¡Por favor! Que yo no les eh hecho nada—

—Tu llegada aquí lo hizo, deberías morir por creerte con derecho de estar aquí—

—¡Ya, pero yo no quería! —

—¡Entonces vete! — Gruñe.

—¡No sé cómo! — Admití nuevamente— Ba-bájeme, por favor. Me estoy mareando no quiero vomitar desde aquí arriba—Invente.

—Moshiage—Dijo y con una ligera señal, mi cuerpo fue bajando hasta que mis pies tocaron el suelo.

Intente caminar, pero algo mas sucedía. No podía moverme. ¿Qué rayos?

—Moshiage te enseñara la salida. —Me miro con odio— Esto es una pesadilla, debo decírselo a él—Tan pronto lo dijo se marcho y con ella todos los demás, menos uno.

—No puedo creer que traigan basura como tu— Susurro mientras se encaminaba hacia mí, lo mire con indignación, estaba a punto de ofenderlo pero me calle. No quería morir. —Tuviste suerte a pesar de ser la primera vagabunda en pisar Elite. Irrespetuosa. —

—¿Y por donde crees que la sacaras?—Esa voz.

—Duque Naru—

—Dije que estaría en constante cuidado de ella— Sonrió de oreja a oreja—Hazme el favor de dejarla en paz de ahora en adelante, porque no queremos problemas ¿Oh si? —

Tan pronto hizo aquella pregunta pude mover mi cuerpo. Kiten alzo sus manos en señal de rendición y se marcho con el ceño fruncido.

—¿Todo en orden, Mikan? — Se acerco hasta a mí, y colocando sus manos en cada lado de mi hombro sonrió con amabilidad.

—Estoy de parte de ellos: yo tampoco quiero estar aquí— Dije rápidamente apartándome de sus manos.

—Lo siento, pero ya no puedes salir de aquí—

—¡No me puede tener aquí en contra de mi voluntad! —Dije, mirándolo con severidad

—Lo único que sé es que tu no perteneces allá afuera—Hablo, monótonamente y seguro en su posición.

No le temía.

—Lo siento, pero si. Yo perteneces a donde ustedes llaman basura—Hice un gesto de desagrado cuando lo vi acercarse a mi— Por favor, quiero volver con mi abuelo—

—Ha si, sobre eso. ¿Recuerdas el trato? Tu abuelo y su tierra son libres de deudas, además, se le dio beneficio de alimento todos los días de su vida—

Eso me lleno de sorpresa— ¿Está hablando enserio? —

—No parece ser mala persona—

—Es porque no lo es— Salí del salón, no iba a dejarme ser tocada por él otra vez. Aun no le tenía confianza. — Es un buen hombre—

—Que cuido de tu bienestar todos estos años. A él le debo las gracias— Mis ojos se agrandaron— Te mantuvo sana todo este tiempo—

—¿Quién soy yo para estar aquí? — Pregunte enarcando una ceja mientras apoyaba mi mano en el marco de la puerta y lo miraba parar a centímetros de mi.

Sus ojos purpuras me miraron con dulzura, se miraban encantados y fascinados. Cosa que no lograba entender. ¿Por qué me miraba así?

—Solo se, que perteneces a los de Elite—

—Si eso me lo ha dicho, pero sigo sin entender ¿Don? ¿Yo? Yo no puedo tener don—

—Entonces, explícame como murieron aquellos hombres: tal vez si hallas una explicación te deje volver a tu hogar—

—¿Y si mejor le muestro que no tengo don? Ni siquiera tengo dote— Dije cansada de explicaciones, solo quería volver con mi abuelo . Quería saber como estaba, si había comido, si había dormido bien. Seguro estaba preocupado por mí.

—Tranquila, ese momento llegara, por ahora no. Solo disfruta de tu estancia en este lugar—

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Me llenaba de frustración cada que recordaba las palabras de Narumi. Aquí todos iban a saber que por mi olor yo no pertenecía a Elite y seguro que me perseguirían con su antorchas. Derrotada en una charla en la cual solo deseaba decepcionarlo, me encontraba buscando respuestas en el espejo del baño de damas.

Despeinaba una y otra vez mi cabello, mi rostro estaba enrojecido de la serenidad de este lugar. Oh no, estaba enrojecido de lo irracional que era la Elite. Narumi era demasiado patético creyendo que yo tenía un don. Haciendo un berrinche innecesario, salgo del baño. Me cruzo de brazos y camino como si todo a mi alrededor fuera veneno. Estaba mirando la suela de mis nuevos zapatos . Nunca en mi vida había imaginado que existía esta clase de calzados, pero eran realmente cómodos, aparte de bellos. Y bien, los contemplaba con nostalgia hasta que un par de manos alcanzaron mis hombros.

Oh no.

Al principio creí que era la princesa o el tal Kiten. Pero no, era él, el príncipe que beso mi mano tan deliberadamente delante de todos, humillándose por una cosa como yo. Tiene una sonrisa, suave y amable en su rostro, una sonrisa que deslumbra y reconforta. Me siento una grosera e irrespetuosa, al principio ni siquiera lo salude como debía de ser. Sin agotar más el tiempo y bajo las amenazantes miradas de mi alrededor — las cuales seguro se habían dado cuenta de que soy una moribunda— me inclino ante él y saludo.

—Usted perdone mi ignorancia—

—No creo que eso haga falta—

Sin dejar de inclinarme eleve mi rostro y lo vi a los ojos, mostraba una sonrisa abierta, dejando al libre albedrio una línea de perfectos dientes blancos.

—Usted se merece todo el respeto—Dije, sin siquiera inmutarme de mi lugar— Todos los de aquí. Yo no pertenezco aquí—

—Si perteneces— Sus manos tocaron mis hombros y los movieron hacia atrás, obligándome a incorporar. — No eres una princesa, eso es claro. Pero tampoco eres una plebeya—

¿Qué cosa rara estaba diciendo ?¿Que era una doncella? Por amor de Dios. Eso es imposible, si yo fuera una doncella entonces tendría una familia rica. Pero no es así.

—Se equivoca— moví deliberadamente mis manos y mi rostro, negando absolutamente a eso. Pero él solo sonrió.

—¿Cuál es tu nombre? — Pregunto mientras se recargaba en la pared de nuestro lado.

—S-soy— ¿Cómo rayos me llamo?.

Oh por Dios, había olvidado mi nombre.

Mire con horro el suelo, luego la pared, mis manos , el techo y luego mis pies. No encontraba respuesta.

¿Cómo chetos me llamo yo?

—S-soy…— Me rasque la cabeza, frustrada y confundida. ¿Cómo es qué se me había olvidado mi nombre? Pero entonces, recordé como Narumi me había llamado en el salón—Mi-MIkan-nya—¿Nya? ¿Eh dicho nya? oh Rey de los monos, sálveme.

Él rio, como si lo que hubiese dicho fuera algo muy gracioso. A pesar de que lo tome como una burla, su risa era sensacional, así que solo pude aplanar mis labios y sonreír un poco. Sus orejas se movían como gesto a lo divertido que se encontraba en este momento.

—Supongo que de los nervios a uno se le olvida el nombre—

—Entiendo— Aclaro su garganta— Yo soy el príncipe Luca de Psces — Hizo una reverencia, otra vez. Pero antes de que llamara la atención de más personas tuve la decencia de tocar su hombros e impedir cumplir el saludo. Cuando me di cuenta de lo que había hecho me puse roja y me aleje lo más veloz posible de él.

—Perdóneme— Volví a inclinarme, avergonzada. La respuesta que escuche fue otra de sus risas ablandadoras.

—Dime, Mikan ¿Cuál es tu don? —Inclino un poco su cabeza hacia la derecha logrando que un par de mechones se moviera y dejaran ver su frente. También se movieron sus orejas de conejo.

Eso me dejo muda. Aplane mis labios y mire el suelo nuevamente. No, realmente yo no tenía un don. Y esto rea humillante, responderle aun príncipe que no tengo un don y no sé porque FRITANGAS estoy aquí, era realmente humillante.

—En realidad— Abuelo, aparece y sálveme— No se— Me encogí de hombros y sonreí como una completa idiota.

—Es imposible. —

—No su Alteza, estoy siendo franca, y para el colmo no sé que estoy asiendo aquí— Suspire, destrozada.

—Todo el que tiene don—y eso Elite lo sabe— emana una escancia —

—¿Eh? —Confundida totalmente.

—No todos son capaces de verla, pero los psces somos buenos para eso—

—¿Entonces? —

—Tú tienes una, a pesar de que no la veas, sientas o huelas por ti misma: fui capaz de verla el primer instante en que entraste—

Hubo un largo silencio, o tal vez, era porque los segundos se habían vuelto eternos. Lo mire con la boca abierta, deslumbrada, confundida, atónita, hambrienta e incrédula. Lo unció que podía pensar era que eso es imposible. Estaba a punto de balbucearle pero algo llamo mi atención. Algo que mire detrás de él en esos eternos segundos. Algo, que estaba segura y, era malo. Una sensación amarga que cayó en la punta de mi estomago cuando lo vi.

El brillo oscuro de una cabellera azabache que deslumbro frente a mis ojos, el perfil de un dios griego y la piel más pálida que eh visto en toda mi vida. Un chico alto y de vestimenta sutil, una mano descansando a la derecha y la otra indispuesta dentro del bolsillo. Botas negras que resuenan como el tacón de una doncella y posición dominante. El olor que emana de él me estremece, es como si una ráfaga de susurros cautivantes acariciaran mi corazón y lo hiciera burbujear de mil sensaciones distintas e insaciables que te dejan con el deseo de más.

Lo que no entiendo es cómo su olor puede llegar hasta acá cuando esta a unos metros de distancia de nosotros. Los de Elite le abrían camino al pasillo y se inclinaban con reverencia, como si él fuera un príncipe. También note esas miradas de temor que se mostraban en el rostro mientras hacían reverencia, y él pasaba sin inmutarse siquiera a verlos.

Cuando llego a pasar del lado al príncipe Luca, su aroma cubrio mi piel , mi interior comenzó a llenarse de una sensación embriagadora y me hace sentir como si estuviera en un sueño. Lo sigo con la mirada mientras pasa de mi lado y lo siguiente que sucede me deja asfixiada.

Su rostro se gira con plena lentitud y sutilecita hacia mí, sus ojos se encuentran con los míos y provoca que estos se salgan de mis parpados, metafóricamente hablando. No estoy acostumbrada a estar rodeada de estas personas, y mucho menos de príncipes, solo eh visto a mi princesa y a ella sirvo pero, nunca en mi vida eh visto a los príncipes, y si por algo los reconozco es por su sofisticado físico incomparable.

Él realmente era un príncipe, y no porque todos le reverencien y le den paso libre. Si no por sus ojos. Esos ojos no eran normales. El príncipe Luca tiene orejas de concejo y por eso reconozco que es un príncipe de las tierras de psces. Pero este príncipe, tiene los ojos más inquietantes de toda la historia, no se a que reino pertenece, no sé quien sea, pero con esa mirada pone a cualquiera a temblar. Quiero decir, ojos color fuego distorsionados por lagunas en forma de rosario linfático de color sangre, y por último, pupilas verticales y profundamente oscuras. ¿Qué humano tendría esos ojos gatunos?

A continuación, lo que me puso aun más nerviosa y desconcertada es verlo parar sin dejarme de ver.


¿Qué tal el final de este capitulo? :3