ATENCION: LOS PERSONAJES DE GAKUEN ALICE NO ME PERTENECEN, LE PERTENECEN A LA HERMOSA CREADORA


002- Diez segundos


Estaba estremecida. Sentía que mis rodillas fallaban, mi corazón estaba latiendo desenfrenadamente y mi cuerpo ardía debajo de esa sutil mirada. Era una mirada que te cohibía completamente del mundo, una que te congelaba y te destruía al instante, una que era embriagadora pero a la misma vez daba terror. Una mirada misteriosa.

Estaba tan metida en esos ojos que había olvidado completamente al príncipe Luca. No obstante, cuando el príncipe de ojos de fuego y mirada gatuna se volteo de cuerpo completo hacia mí, el príncipe Luca aparece frente a mí y sopla un extraño polvo que me hace estornudad al instante.

—¿Q-que es? —

Él sonríe mientras bajaba la mano en la que antes había estado aquel polvo raro. — Vete—

Sus movimientos habían sucedido tan rápido, y ahora, el príncipe me estaba dando la espalda, como si me ocultase de algo.

—Natsume, pensé que estos días estarías fuera de Elite —

Retrocedíamos cuantos pasos para obedecer a la palabra del príncipe mientras él se dirigía con el otro. Aquel príncipe frunció un poco el ceño antes de acercarse al príncipe y olvidarse de mí. Me aparte mas y me fui de ellos, caminando devuelta al salón, aunque eso era no lo que no quería.

A punto de llegar, mis tripas rugen. Eso me hace pensar que Narumi dijo que la Elite tenia cafetería, pero también, de solo pensar en esa cafetería me hace pensar en los muchos estudiantes que estarían en ese lugar. Estaba ansiosa, temerosa y hambrienta, pero no quería morir de hambre por culpa de ellos. Así que apretando mis puños me acerco a la primera persona con la que me topo en el siguiente pasillo.

—Disculpe— Toque su hombro, él rápidamente se giro con una sonrisa de oreja a oreja, pero cuando me vio esa sonrisa desapareció—¿Sabes donde es cafetería? — Pregunte con amabilidad.

—No está en este edificio, eso es seguro—Espeto

Hice un circulo con mi boca, asimilándolo. El chico frente a mi parecía 5 años menor que yo aparte de que lo era de estatura, mientras lo miraba fijamente trate de encontrar algo que me hiciera saber si él era príncipe o solo una clase alta. Sin embargo, lo único que halle es que tiene unos ojos de verde rubí que brillan demasiado que apelan perfectamente al tono grisáceo de su cabello y piel pálida con pintorescas pecas, y a pesar de que actué tan espesante, ese destello lo hace ser adorable. Así que era imposible hacerle cara de odio.

Poniendo mis brazos de tras de mi espalda y con una sonrisa le pregunte con mi dulce voz—¿Sabes por dónde queda? —

Hizo una mueca pero no de desagrado, era más bien una mueca que significaba que él estaba pensando en algo. Así que espere aun con la misma sonrisa.

—Deja de coquetearme con esa sonrisa, señora—

—¡¿Se-señora?! — Mi rostro se enrojeció de indignación, sentía que por todos mis poros salía humo cuando escuche algunas risillas a nuestro alrededor.

—Sí. Plana y pecosa señora asalta cunas—

Abriendo mi boca lo mire con horror. ¿Cómo se atrevía un niño a llamarme asalta cunas?. Trate de tranquilizarme un poco, pero mis dientes tronaron cuando

—Discúlpate—

—No quiero— Me saca la lengua al momento de cruzarse de brazos— ¡Tabla! — Señalo mi pecho provocando que yo me lo tapara con ambas manos.

Entonces, cuando estaba a punto de jalarle las orejas por grosero, una mano toca mi hombro continuamente.

—¿Si? — Pregunto, más molesta que tranquila.

Parpadeo un par de veces con algo de asombro luego de ver dos cuernos que sobresalían del cabello azulejos de la persona frente a mí.

Una vez más parpadeo cuando en sus rojizos labios se forma la simulación de una sonrisa. Es el príncipe de las tierras de Capricorn. Tan rápida como puedo al ver que una de sus cejas se elevaban me inclino y hago reverencia.

Cuando veo el movimiento de una de sus manos como señal a que me incorporare, obedezco al instante y contemplo sus azulejos ojos de la noche.

—¿Quién eres y qué le estás haciendo a Yoichi, uno de mis servidores?—

—Mi nombre es Mikan, Alteza. Lo único que hacía era preguntarle donde está la cafetería— No me gustaba reverenciar a los príncipes, era una idiotez, no se lo merecían pero bueno, no quiero morir tan pronto.

—No es cierto— dice en seguida el niño, mirando a su príncipe— Ella trato de coquetearme, mi señor. ¡Es una pervertida!— Me señalo, poniéndome en ridículo frente a todos. —¡Arrestela! —

—Espera tú, te estás precipitando—Grite— Si sigues así te crecerá la nariz como a pinocho por mentiroso—

—¿Y qué eres? Hueles a magia— Se acerca lo suficientemente cercas de mi para olerme el cabello. — Es el polvo de Ruka— ¿Con Ruka se refería al príncipe Luca?

Trague saliva, pero me ahogue con ella así que comienzo a toser. En cuestión de segundos en los cuales el príncipe de Capricorn con los cuernos de un Buey hacia una análisis con su olfato en mi ropa, decido retroceder.

—¿Q-qué hace? — Lo aleje sin tocarlo.

—Te olfatea, mensa—Espeto el niño detrás de mi oído. Era increíble que aun él estuviera aquí.

—¿Eres algún familiar de Ruka? — Se cruzo de brazos, y me miro fijamente, al mismo tiempo comenzó a cercarse a mí.

El príncipe de las tierras de Capricorn vestía una túnica larga y ancha que llega a los tobillos de rayas en colores oscuros. A pesar de tener una vestimenta inusual para mi parecer— ya que parecía un vestido mal hecho— lo que más destacaba del príncipe eran esos cuernos de Buey y una marca en su mejilla izquierda, era el dote. Tenía la forma de un siete al principio pero al final este terminaba con curvaturas hacia la derecha y haciendo un circulo hacia abajo, como de cola, dicha marca revelaba el signo al que pertenecía y la tierra en la que nació, Capricorn. Estos dotes son las marcas de nacimiento que todo príncipe lleva. Sin duda alguna, le daba un toque especial a su rostro.

—¿Ignorando a un príncipe? — Su puño golpeando ligeramente mi sien me hace caer en cuenta de que había dejado de estar en el mundo real.

—No, yo no soy familiar del príncipe Luca—

—¿Una de sus concubinas? — Mi rostro se mancho de rojo intenso, todo me ardía.

—Pero quien va a querer a una plana como concubina? El príncipe Ruka no tendría carne de donde agarrar —

—¡Cállate! — Rugí.

—Entonces, buscas la cafetería— Cambio el tema el príncipe.

—Sí, tengo hambre— Era vergonzoso hacerlo saber, seguro que me llamarían muerta de hambre.

—Seré tu guía: yo también me dirijo hacia allá—

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Era incomodo. Muy incomodo caminar alado de un príncipe cuando todas las miradas de tu alrededor se posan encima de ti, sin embargo ahora no me miraban con asco era como de asombro e intriga.

—Soy el príncipe Tsubasa del reino Ox en las tierras de Capricorn— Se presento después de unos minutos.

—Supuse que era el príncipe de Ox por su…—

—Dote— Termino él señalando su marca en su rostro—.Si, es fácil reconocerme— Sonrió con aires de ironía. — ¿Y tú, Mikan, a qué reino perteneces? —

—Oh no, yo no pertenezco a ningún reino, solo soy parte del pueblo que está bajo las leyes del reino Goat—

Él paró enseguida poniendo sus ojos blancos sobre mí. Parecía no creerlo, lo que se me hacía imposible pues mi olor destaca entre todos que soy una plebeya.

¿Oh es que él era el único que no lo había notado? Imposible.

—Dices que—Frunció el ceño, intrigado—¿Entonces por qué éstas aquí? A los plebeyos no se les es permitido entrar—

—Yo también estoy segura de esas reglas, pero la razón por la que entre es una historia demasiado larga—

—Estoy intrigado—Admitió volviendo a caminar —Todavía faltan unos minutos antes de llegar a la cafería, podrías resumirlo. —

Lance un largo suspiro mientras miraba por encima de mi rostro a Yoichi quien jugaba con unas ramas del bosque por el que ambos pasábamos para llevar a nuestro destino. Era un bosque precioso, no como otros que conocí. Este estaba lleno de colores vivos y destacados, flores y arbustos abundantes, y para no perderse uno, este bosque tiene un camino de piedras de marfil y cristal. ¿Extremo no creen? Nosotros daríamos nuestras manos por tener este tipo de piedras.

Los duques se preocupan más por la belleza de Elite que el hambre que el pueblo de los reinos pasa. Valla, nada sorprendente.

Mientras ambos caminábamos con la misma sintonía, iba resumiéndole lo que ocurrió y al estarlo haciendo él no se inmutaba ni una sola vez con gestos raros o de sorpresa. Cuando termine y aun no llegábamos, pensé que me gritaría que también me fuera, pero no lo hizo al contrario.

—Si Naru dice que tienes un don, es porque verdaderamente lo tienes: créeme Mikan, es muy difícil que Naru se equivoque —Lo mire incrédula. No podía creerle eso. — Oh, ahora entiendo porque seguramente Ruka te hecho su polvillo mágico: era para tapar tu aroma de plebeya —

Mis ojos se abrieron, eso respondía porque ahora las miradas de los estudiantes se ponían sobre mí con mucha curiosidad, como si quisieran saber de qué reino venia. Ahora entendía porque nadie me miraba con asco.

—¿Ese polvillo tapa el aroma de plebeya? —

—No necesariamente. El polvillo de Ruka puede servir para muchas otras cosas, una de ellas y si es lo que él quiere, es cubrir el mal olor. Sin ofender—

—No me ofende— Arrastre. Si me ofendia, realmente me ofendia y mucho.

—Hemos llegado—

Paramos frente a una enorme esfera de cristal, mis ojos se extienden encima de mi rostro y contemplo la esfera cristalina que gira lentamente en su mismo eje. Puedo ver desde metros donde estoy lo que dentro de esta enorme esfera se encuentra. Y me impacta. Hay unos enormes cristales que se extienden como escalera hacia nosotros, los cuales me ponen como respuesta de que son escalones a los que debemos de subir si queremos entrar.

—Wou—Es lo único que digo parpadeando aun con la sorpresa en mi rostro — ¿Eso es real? — Pregunte apuntando a los dos Robots que abrían y cerraban las puertas de la esfera.

—Todo esto es gracias al don de la invención de tu futura reina Goat— Responde.

—¿Te refieres a la princesa Imai? — Incrédula, pregunte.

—Imai, exacto. No recordaba su nombre—Me deja con el rostro palidecido. Sabía que el don de la invención era extraordinario, pero nunca creí que tuviera la capacidad de hacer de una esfera giratoria y escaleras voladoras.

Una vez terminado mi faceta de incredulidad, veo al príncipe que al subir un par de escalones me extiende su mano y me deja con una incógnita.

—¿Qué? —

—Por nada te ofrezco una mano—Guiño el ojo, pero al ver que yo dudaba en dársela él me la agarra y tira de ella.

Ambos subimos los escalones, en compañía de Yoichi quien brincaba los escalones, como si fuera un niño de ocho años. Cuando llegamos la entrada los dos Robots abriendo las puertas nos dan la bienvenida. Una vez entrado el príncipe Tsubasa me guía hacia un Buffet de nuestro lado izquierdo que está siendo atendido por robots Chef. La Elite no es nada normal, sin embargo yo estaba fascinada sabiendo que era la primera vez que miraba, sentía y escuchaba hablar un robot.

Cogíamos nuestras charolas y todo lo que Yoichi y él agarraban lo hacía yo también. Francamente es porque todo lo que en el Buffet se encuentra lo desconozco, nunca en mi vida eh comido este tipo de comida. Así que el príncipe Tsubasa me presentaba cada platillo que él agarraba. Una mitad de mi comenzaba gustarle el estar en este lugar, pero la otra seguía odiándolo y más porque ellos no trabajan y tienen comida gratis, mientras que nosotros trabajamos para tener al menos un pan. Esto es demasiado absurdo. No soporte ni un segundo más esos pensamientos, y mirando en mi charola todo tipo de platillo, comencé a regresarlos hasta dejar solo una pierna de pollo, un pedazo de pan y algunas verduras. Mi charola en comparación a todas las demás, daba pena, pero esto es lo único que comería, no quiero más por razones personales. Podría decirse orgullo, pero es más odio que eso.

Cuando termine de escoger de las bebidas un vaso de agua me acerque al príncipe y él miro mi plato con severidad, Yoichi también lo estaba viendo.

—Me sorprende tu dieta— Comenta con seriedad antes de verme a los ojos—. Pero, ya no eres más una plebeya—

—No. Yo sigo siendo una plebeya— Sonreí, estaba convencida de eso.

Él tan solo hace una mueca—Yoichi busca un lugar donde sentarnos—

—Si—Brinco de emoción antes de pasar por mi lado— ¡Quítate plana! —

—Deja de llamarme así— ¿Qué le había hecho?

Cuando miramos que Yoichi nos hacia una señal desde el fondo de las mesas, algo hizo clic en mi interior. El único que se dirigía al lugar era Tsubasa, yo me quede atrás mirando con incredulidad mi charola. En realidad no la estaba viendo, más bien veía mis manos que temblaban demasiado. Mi pecho se oprimía, comenzando a sentir esa clase de sensaciones que te hacían pensar que algo malo se acercaba a ti. Pero tal vez, solo era mi imaginación. Sin embargo, tenía mucho miedo, demasiado miedo.

—¿Mikan? —

Parpada un par de veces saliendo de mis dramatizantes pensamientos—¿S-si? —Titubeo

—¿No vienes? —

—Ha, si—

Baje el rostro y mire mis manos que aun no paraban de temblar, luego ordene a mis músculos que se movieran, en este caso las piernas para llegar hasta donde el príncipe me esperaba.

Una cortina de fuego se extendió de la nada frente a mí, logrando que de la sorpresa mi charola cayera al suelo y la comida quedara embarrada en los bordes de mi vestido. Retrocedí con violencia de tal modo que me termine tropezando. Me gire sobre mi eje después de escuchar a la multitud arrastrar el aire y gritar del miedo. Estaba rodeada de fuego.

Busque y busque a mi alrededor, en mi interior crecía la misma sensaciones de hace un momento, pero ahora era mucho más aterradora.

El príncipe Tsubasa me nombro y cuando lo encontré pro fin atreves de las llamas, mire que en su rostro se mostraba mucha sorpresa, sus ojos veían a una persona en especial. Yo seguí esa mirada hasta llegar a él. Mis ojos se abrieron con asombro.

Francamente, las llamas con las que me encontré cuando me gire, habían bajado un poco solo para verlo a él. Sus ojos de fuego me miraban con aires sombríos y tétricos desde el otro lado de las llamas, con los brazos a ambos lados de su cuerpo y sus posición incorporada. A su lado lo acompañaban dos personas, una de ellas la reconocí inmediatamente, era la princesa de las tierras Sagittarius, quien retenía en su mirada mucho odio y asco hacia mí.

—Te dije que te fueras: debiste a ver hecho caso, Moribunda—Bufo, enfurecida. — Ahora estas en graves problemas—

Mi mandíbula se tenso y retrocedí cuando aquel chico de mirada gatuna camino hacia mí, atravesando el fuego. Retrocedí aterrada , aunque sabía que no tenia salida. Mis músculos estaban completamente tensos y todo me temblaba, ya comenzaba a sentir las gotas de sudor caer desde mi frente. Cuando mire que él y yo teníamos un metro de distancia y él no se detenía aun, comencé a moverme al otro lado del lugar que nos proporcionaban las llamas, pero un muro de llamas detuvo a mis pies y me dejo encerrada en un pequeño círculo de llamas. Tapándome los ojos ahogue un grito. Todo el calor que emanaba de ellas comenzaba a consumir el agua de mi cuerpo, sentía arder cada parte de él.

No sabía qué hacer, y no tenía a donde correr. Estaba escamada.

Subí mi rostro cuando sentí una presencia muy cercas de mi, y mis dientes rechinan con tal de no gritar cuando veo el rostro de él cercas. Una de sus manos sostiene mi barbilla y me la lástima.

—Tienes diez segundos para decirme quien eres, de donde vienes y mostrarme tu don para no ser rostizada— Su voz era como escuchar el sonido del carbón tronando debajo del intenso fuego , ronca y poderosa. Ese era su don, el fuego.

Me estremezco al instante, con una mano puesta sobre su muñeca e hipnotizada por sus siniestros ojos de fuego con lagunas de sangre. Trago saliva y mis labios secos se abren enseguida, no hallo respuesta. Es porque realmente no tengo don.


OMG ¿Quién quiere más? :3

AkAnEkO-Ai :Muchisimas gracias por leer :)

michan-natsu:si siento que le di un cambio radical a esta historia n.n, queria mejorarla porque me gusta mucho la trama que le puse desde el principio. Espero de verdad no decepsionarte conforme avance la historia,y te agradesco de todo corazón por leer y ansiar el siguiente capitulo n.n.