Peeta
Este es el mejor atardecer que he contemplado porque ella está a mi lado, Katniss es lo más hermoso que existe en el mundo, no puedo dejar de mirarla, sus ojos grises, sus labios, su nariz, todo su rostro me resulta perfecto, el tono de su piel en contraste con su cabello me provoca deseo, huele delicioso, ella se da cuenta que la observo pero no me dice nada, sólo sonríe un poco sonrojada mientras acaricia mi mano, soy el hombre más feliz; siento pequeñas punzadas en mis labios por el gran beso me acaba de otorgar, podría besarla por la eternidad y mis deseos de sentir sus labios se intensifican pero me detengo, aun siento su sabor.
Caminamos de la mano y en silencio mientras regresamos a la aldea de los vencedores, hasta que llegamos a la puerta de su casa, estoy por despedirme y desearle buenas noches cuando ella me da un pequeño beso, me toma por sorpresa y me invita a cenar a su casa, estoy tan feliz que no puedo dejar de sonreír y por supuesto le respondo que con gusto cenare con ella pero será en mi casa y le digo que regreso en un momento, sus ojos se angustian un poco, pero le hago saber que no tardaré nada y me responde que está bien con una hermosa sonrisa; así que me dirijo a mi casa a preparar un linda cena.
Katniss
Después de regresar del bosque Peeta y yo tomados de la mano, me siento en el sillón a esperar su regreso; estoy completamente feliz ya que el día de hoy nos reencontramos de la forma más hermosa que pude imaginar, siento una presión enorme en mi pecho pero no es de angustia, es de emoción, nervios y completa felicidad, no puedo dejar de pensar en la forma en que nos besamos, me estremezco al recordar, toco mis labios con las yemas de los dedos y cierro los ojos tratando de imaginar que estoy con él.
Nunca imaginé llegar a sentir algo tan profundo, creía que el odio y el rencor eran los sentimientos más fuertes del ser humano o por lo menos los míos, es tan… no sé cómo decirlo pero sentir los besos de Peeta fue tan intenso, que todo mi interior se estremece, siento un cosquilleo en el estómago y un anhelo de más, creo que debo controlarme, todo esto totalmente nuevo y ahora que recuerdo estaba a punto de cometer una grave error con esas pastillas, espero no hablar de eso, no por el momento. No sé cuánto tiempo ha pasado, me encontraba en mis ensoñaciones cuando escuche que tocaron la puerta, salgo inmediatamente a abrir y ahí frente a mí, el amor de mi vida.
-Vamos Katniss, tengo una sorpresa para ti. (Peeta me toma de la mano y me dedica una mirada tierna).
Al entrar a la casa de Peeta me llevo una enorme sorpresa, para empezar se encuentra impecablemente limpia, a diferencia de la mía, como pude pensar en invitarlo, las luces están apagadas y sólo se percibe la luz que viene de la cocina, todo tiene un aroma muy dulce, la mesa está cubierta por un lindo mantel blanco, en la parte central hay un florero pequeño con dientes león amarillos y blancos, dos velas blancas que iluminan tenue el lugar, un centro de mesa con diferentes tipos de pan dulce y una jarra con chocolate caliente. Peeta me dedica una enorme sonrisa y me dice que espera me guste, es tan impredecible esta situación que me quedo inmóvil por un momento, trato de gravar cada detalle en mi memoria.
Peeta muy cortés abre la silla para que me siente y me sirve chocolate, acto seguido toma mi mano y comenzamos a degustar la variedad de pan que puso para mi deleite, el tiempo transcurre con una tranquila plática en la que evitamos temas dolorosos, nos limitamos a contar lo que hemos hecho estos últimos meses o lo que sabemos de nuestros amigos, lo que se reduce a escucharlo dado que no tengo mucho que contar, pero disfruto mirarlo, ver sus hermosos ojos azules y su lindo cabello dorado, escuchar su voz y mirarle su rostro a la luz de la velas, sus gestos, cada parpadeo me embelesa, no imagino que pudiera escuchar mis pensamientos. Más tarde Peeta se me queda mirando y me dice:
-Señorita Katniss, quiero que sepa que hoy es el día más feliz de mi vida y podría ser mejor si acepta ser mi novia, sé que puede parecer precipitado pero no imagino a nadie más a mí lado, siempre te he amado y antes no tuvimos la oportunidad esto. ¿Quieres?
-¡Si, Peeta! –le respondo y el me da un tierno beso en las labios-
Después de un largo abrazo Peeta me dice que me acompaña a mi casa, yo pongo cara de incrédula y él me dice que no me ponga triste que es necesario, quiere tener mucho cuidado dada su antigua condición, no quiere lastimarme y que además quiere tener una relación de novios lo más normal posible. No sé a qué se refiere con eso, no sé nada de relaciones, al llegar a mi puerta me da un pequeño beso y se va con un gran sonrisa.
