Otro capítulo. Poquito a poco la cosa va avanzando.
Que lo disfruten!
Elliot.
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Cuando salgo de la ducha decido pasarme por la casa grande... porque tendré que comentarle al director que he vuelto a perder una zapatilla. Él está fuera hablando con un chico de la 7ª cabina así que decido esperar a que acabe su conversación dentro y ya que estoy me paso por el cuarto de baño... para comprobar si está aún dentro... No es asunto vuestro ¡¿vale!?.
Y ahí sigue Percy. En la bañera tal y como lo dejé. Me ha visto así que entro y saludo:
-¿Cómo tan solito, Jackson?-. Pregunto un poco incómoda por su posición.
Con el cuerpo sumergido en el agua excepto por las manos, la cara por encima de la barbilla y los pies está completamente empapado y la ropa se le pega al cuerpo dejándo claras sus formas.
"Está un poco más alto desde la última vez que le vi" pienso por un segundo.
-He pedido que me dejaran sólo-. Explica sin apartar la vista del techo.
-Entonces será mejor que me vaya-. Comento un poco decepcionada y me doy la vuelta para irme.
-¡No te vayas!-. Pide y al final de la frase un poco de agua le entra en la boca, se atraganta y tose.
Ahora me mira. Por un segundo parece cansado y dolorido. Odio reconocerlo pero me enternece. Es como si me separaran más las costillas del pecho para poder albergar unas ganas enormes de consolarle y hacerle sentir mejor.
Creo que el problema está en sus ojos, de ese color azul verdoso tan intenso; o a lo mejor es problema de su altura, a pesar de que estoy convencida de que ha crecido es un poco más bajito que yo por lo que parece frágil a mi lado... aunque estando tumbado eso no tiene mucho sentido...
El caso es que me quedo apoyada en el marco de la puerta sin atreverme a abandonarle.
Se incorpora un poco y hace una mueca.
-Pensaba que el agua te curaba-. Me desconcierta su gesto.
-Lo hace, has estado brillante por cierto-. Me sonrojo un poco- pero estaba muy mal y aun estoy un poco mareado. Por eso necesito... que me ayudes a salir de la bañera sin romperme la crisma-. Dice bastante avergonzado.
Asiento y él suspira aliviado. Me tiende los brazos y se sujeta a mi mientras le levanto con cuidado de no poner las manos en alguna zona herida o de que se resbale.
"No está nada mal" se me pasa por la cabeza.
Una vez está de pie me doy cuenta de la falta total que tiene de equilibrio debido al mareo así que la mejor manera de sacarle de ahí que se me ocurre es la que utilizó conmigo Beckendorf.
Uno de mis brazos se desliza por detrás de sus rodillas y le hace caer hacia atrás a la vez que mi otro brazo lo rodea por la espalda y le alza. Percy da un pequeño gritito entre la protesta y la sorpresa.
-¡Oh, vamos! No seas miedica, cógete de mi cuello, cierra los ojos y antes de que te quieras dar cuenta estarás en tu cabaña roncando como un lerdo- Me río de él.
Es superior a mi, no puedo resistirme a hacerlo.
Me rodea el cuello con los brazos y el agua, que se escurre de su ropa y su cuerpo a toda velocidad (ventajas de ser un hijo de Poseidon, supongo), cae por la abertura del cuello de mi camiseta.
Noto las malditas gotitas de agua tibia bajando despacio por mi espalda sin que yo pueda detenerlas, me provocan un pequeño estremecimiento.
Percy me pone una mano en el cuello y noto como el agua retrocede hasta llegar a la yema de sus dedos. Durante todo el proceso no deja de mirarme con tanta intensidad que por un momento siento la necesidad de esconder el rostro, por suerte o por desgracia no tengo manera de hacerlo con él en brazos así que aguanto con fingida indiferencia su excrutinio.
Después pone su mano con las gotas donde yo puedo verla claramente y gira la palma bruscamente haciendo que estas se precipiten al vacío. Por un momento que parece infinito nos quedamos mirándo cómo se rompen contra el suelo perdiendo su forma y provocando el salto de otras gotitas aún más pequeñas en todas direcciones. Me recuerda a mi salto al agua de hace tan sólo unos minutos.
Punk cierra los ojos, se agarra a mí con más fuerza y apoya su frente contra el lateral de la mía. Entiendo que ese es el gesto que indica que ya es el momento adecuado para irnos así que salgo por la puerta con cuidado de no golpearle contra ella.
Se siente un tipo diferente de grandeza al hacer esto que cuando ganas una batalla. Es como si esta no tuviera mérito si es vista por los demás, no busca la aprovación general, sólo la satisfacción de estar haciendo algo bien y de que alguien se beneficie del gesto. Está hecha para compartirla y guardar el pedacito que te toque del reparto en un bolsillo interior de la chaqueta, no para gritar y lucirla como la victoria en la pelea.
Y siendo diferentes me gustan las dos.
Al salir de la casa grande Quiron nos mira disimuladamente desde su asiento.
Llevo al hijo de Poseidon hasta los establos de los pegasos. Drew levanta una ceja excéptica al verme y masca su chicle:
-Realmente eres la recadera del director ¿eh?-. Se ríe con sus movimientos de vívora.
-Vuelve a tus asuntos si no quieres que te reforme la cara, rexy-. Le ladro con toda la mala leche que puedo.
Si hay alguien a quien me jode encontrarme en el campamento esa es Drew.
Noto cómo Jackson se ríe entre mis brazos.
-Sigues siendo la de antes-. Es el mismo tono resignado que emplea conmigo Silena.
No contesto, cojo a mi pegaso, monto a Percy y me subo detrás de él. Desde esa posición cojo las riendas rodeando con los brazos al chico, me estoy empezando a poner nerviosa con tanto contacto.
Le doy una palma al caballo alado y le grito: "Despacio hasta la cabaña de Poseidon, Napoleón".
Vuelvo a notar la risa de Punk y su "La de siempre" antes de que estemos sobrevolando el comedor y la zona de entrenamiento.
Me aprovecho un poco de la situación y me pego más al hijo del dios del mar. Aspiro su olor, noto su respiración contra mis brazos... tengo que reconocer que tiene su atractivo.
Llegamos enseguida. Me aparto de él para no dar que hablar y le llevo con menos delicadeza a su cuarto bajo la atenta mirada de un par de hijos de Apolo.
Le dejo sobre la cama y me dispongo a salir cuando me llama:
-¡Clarisse!-. Se incorpora un poco y cuando nota que ha captado mi atención dice como si nada- Eres mi heroína favorita.-
Me contengo para no ponerme a dar saltitos como una pava y espero que me de una explicación más amplia pero él se vuelve a recostar y cierra los ojos.
Me marcho con las mejillas de color rojo intenso.
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