UN NUEVO DÍA.

Peeta

Despierto intempestivamente con un fuerte dolor de cabeza lo cual me molesta mucho porque a pesar de lo que paso ayer y lo feliz que me siento tengo un mal presentimiento ya que cuando tenía estos dolores tan fuertes sabía que se avecinaba un episodio y lo odio, así que decido llamar al Dr. Aurelius y le cuento como me he sentido en estos últimos meses que lo más cercano que he estado a tener una recaída ya fue aproximadamente hace un mes y necesito que me ayude.

Al finalizar la llamada me dice que me debo llevar las cosas con más calma y que debo tener cuidado con mis emociones, porque emociones tan fuertes como la de ayer pueden desencadenar los malos recuerdo así que decido no ver a Katniss hoy a pesar de la infinitas ganas de estar con ella, mi resfriado se intensifica y prefiero pensar que el dolor es por eso, el frio es más fuerte que ayer o así lo siento.

Me doy cuenta que es bastante tarde, pero como en realidad la panadería la empezaré a reconstruir hasta el año entrante y falta casi un mes para eso, no tengo nada más que hacer que descansar, me preparo un chocolate caliente y una baguete de queso, me dispongo a comer cuando escucho un fuerte zumbido y las imágenes de Katniss malvada aparecen en mi mente y luchan contra la imágenes de los besos y risas de ayer, esto dura unos minutos pero me siento feliz de que haya sucedido me doy cuenta que a pesar de ver esas imágenes como si fueran reales logro separarlas de la verdad absoluta y sé que lo logro por el amor que nos tenemos Katniss y yo, finalmente caigo desmayado sobre la mesa.

Katniss

Me despierto como de costumbre gritando y llorando por las pesadillas sobre todas las pérdidas que he sufrido, aunque últimamente sueño que pierdo a Peeta o que le suceden cosas terribles, me doy cuenta que es tarde y Sae no ha venido el día de hoy, me cercioro del ahora y si efectivamente son más del medio día, me siento extrañamente feliz pero decepcionada porque pensé que tal vez Peeta vendría a verme y no fue así, un momento esto no es buena señal y salgo inmediatamente a buscarlo.

Al llegar a su casa toco dos veces pero nada y esto cada vez me preocupa más, así que decido entrar sin permiso y me encuentro con una horrible imagen de Peeta tirado en suelo con un corte en la cabeza, probablemente provocado por caída sobre los cristales del florero que ayer me lleno de ternura, como puedo lo asisto y limpio la herida, salgo por mi botiquín de primeros auxilios y regreso a su lado, ya su rostro está limpio y envuelto en una venda así que lo reanimo, por fin cuando abre sus hermosos ojos azules me regala una linda sonrisa.

-Peeta que te ha pasado, dime. –acaricio su rostro al mismo tiempo, mi corazón late rápido y muero por besarlo.

-Katniss, ¿cómo es que estas aquí? –Me dice con esa tierna voz.

-Pensé que tal vez desayunaríamos juntos como no llegaste, tuve un mal presentimiento y corrí directo a tu casa, fue cuando te encontré tirado y sangrando de la cabeza.

-Perdóname Katniss no planeaba verte hoy. –Mis ojos se abren de una manera exagerada y le digo que entonces lo dejo, no puedo creer que no quería verme, tengo muchas ganas de llorar y salir de ahí.

-Está bien entonces creo que me voy. -Le digo con la voz muy baja, pero él me sostiene de la mano.

-¡No! No te vayas amor, no te pongas triste siempre quiero verte, pero hoy amanecí muy enfermo y con la fuerte duda de que un episodio se aproximaba y no quería lastimarte. Mis sospechas fueron ciertas, momentos antes de desmayarme tuve las peores visones de ti, pero mi mente luchó por poner sobre ellas los mejores recuerdos tuyos y esos fuero de ayer, el día en que por fin aceptaste ser mi novia y ahora sé que puedo controlarme un poco, nunca me separan de ti mi amor.

Ante este hermoso discurso no pude más y bese con todo mi amor a Peeta, comimos juntos y pasamos toda la tarde haciendo planes para nuestra nueva vida, me contó que está preparando todo para reconstruir la panadería que perteneció a sus padres, yo por mi parte pensé que con su ayuda y talento hacer un libro parecido al de plantas en donde se resguarden todos los recuerdos de la personas inocentes que sufrieron el anterior gobierno, además de reconstruir la que fue mi casa en La Veta y transformarla en una escuela de arte. Todo nos parecía excelentes ideas y lo haríamos juntos.

Pasamos así los días, siempre juntos y algunas veces con nuestro ex mentor, nos manteníamos informados sobre los demás distritos, tanto Peeta como yo teníamos nuestras sesiones telefónicas con el Dr. Aurelius, algunas veces Peeta sentía llegar episodios y me hacía alejarme de él aunque nunca me fui, algunas veces llamaba a mi madre y pensaba en Gale, en los sentimientos contradictorios que tenía por él, gracias a mi novio (amo decirle así), que me ha ayudado a no guardarle tanto rencor diciéndome que no fue su intención lastimarme o lastimar a mi hermana es que he podido superarlo pero sólo un poco y aún o sé si quiero verlo algún día.

También sigo cazando y ayudamos con el dinero que recibimos y yo con mis presas a las personas que son más necesitadas, algunas veces visito a la familia de Gale, me hace sentir muy bien verlos y estrecharlos, he invitado a Peeta y se los he presentado, lo han tratado muy bien pero quien no, él siempre ha sido muy amble, lo único horrible son mis noches ya que las pesadilla no cesan y no me he atrevido a decirle a Peeta que lo necesito ya que desde el día en que nos hicimos novios, él me lleva a mi casa y se despide muy tierno de mí, creo que de laguna manera disfruta nuestra nueva etapa de novios cursis y claro yo también, hasta que estoy en mi cama sin él.