Otro cap por estos lares. Disfruten!
.
.
.
Clarisse's Pov
Estoy en el pabellón probando a lanzar jabalinas cuando oigo la puerta cerrarse.
No me molesto en mirar, no estoy haciendo nada que no me haya visto hacer ya medio campamento.
Los pasos suenan más fuertes y finalmente se detienen.
Mi jabalina se clava en el pecho de un muñeco de paja y oígo una risa que conozco mejor que bien. No es que la escuche muy a menudo pero es de esas que se graban en la mente de quien la oye.
Me muerdo el labio inferior. Después giro sobre mis talones para enfrentarle.
Está de pie a un par de metros de distancia. Lleva los vaqueros que me gustan y me sonríe con los ojos brillantes.
¡Y qué ojos! Son como pegamento para los míos, no puedo dejar de mirarlos y eso me pone de tan mala leche...
Bueno, todo él me pone de mal humor.
-¿Te he dicho ya que eres mi heroína favorita?- Avanza hasta que nuestras narices están a unos pocos centímetros la una de la otra.
Otra vez esa maldita frase que me deja las rodillas flojas.
Me está sonriendo. Estoy más que nerviosa pero consigo sacar mi lado borde:
-Mejor que tu novia no te oiga decirme eso o te pondrá una cara de asco peor que la que me ha puesto a mí antes- Llevo un buen rato intentando desahogarme por eso con los maniquís.
Si no sospechara que Percy la quiere le habría hundido la cabeza en un retrete, pero resulta que cuando pienso en cómo puede reaccionar él ante eso se me quitan las ganas de hacerlo.
Después me da por pensar cosas como "¿¡Qué tiene Annabeth que yo no tenga?!", a continuación quiero pegarme a mi misma por haberme planteado siquiera que ella puede ser mejor que yo y finalmente me odio por estar dándole vueltas a si Prissy está por ella o no. Quiero decir, ¿Por qué parece importarme?
Esta no soy yo. Eso me hace sentir furiosa. Así que acabo volviendo a imaginarme la cabeza de Annabeth hundida en el agua del váter.
Es una especie de círculo vicioso.
-Me da igual lo que piense Annabeth de ti, más incluso tras enterarme de lo que has hecho, y no es mi novia- Susurra en tono confidencial.
Ninguno de los dos nos hemos movido así que prácticamente puedo notar su respiración. Me dan ganas de cortarla y no con una espada precisamente...
"¡Deja de pensar en eso, Clarisse!" Mantengo una pelea interna. Esto sí que es tener al enemigo en casa.
-¿De qué te has enterado?- Pregunto para ganar tiempo.
Tengo que conseguir aclararme como sea.
-De que has sido tú la que ha arreglado mi cabina- Me mira con ternura.
"¡MI-ER-DA!"
-¡Me castigó Quiron!- Protesto y me paso la mano por la frente para apartarme algunos cabellos- ¿Sabes qué? Esto es absurdo, déjame tranquila- Empiezo a darme la vuelta para irme.
Me coge de del brazo suavemente para evitar la pérdida de contacto visual:
-No, no lo hizo- Su actitud deja claro que está seguro de lo que dice- Me gustaría saber por qué te empeñas en mentirme cuando te estoy diciendo que sé algo bonito sobre ti- Está muy serio.
Me quedo callada. Procuro no mirarle.
-Mira, ya da igual, yo si quiero contarte algo- Si en algún momento había habido un ambiente propicio para las confidencias ya no lo hay.
Parece bastante frustrado cuando me suelta y dice, antes de que me de tiempo a echar de menos su contacto,:
-Gané a tu padre en una pelea en la playa, espero que eso te haga sentir mejor sobre tu derrota del otro día- Agacha la cabeza – Y si ahora me odias al menos dentro de algún tiempo me gustaría que recordaras que yo si me atreví a contártelo- Suspira y echa a andar hacia la puerta.
De repente me siento como enferma. No he oído bien, tengo que estar equivocada. Pero no se contradice y llegan las turbulencias a mi cabeza.
Sin embargo, físicamente, me noto como congelada, hielo en el corazón. "¡Que me haga esto cualquier otra persona, por favor, él no!" Quiero suplicar.
Pero soy hija de Ares y no he suplicado nunca, sé y siento que esto no puede quedar así. Esta mañana lo utilizaba como excusa para no hablar de amistad con él, ahora lo quiero de verdad:
-Mañana a las 10, aquí. Trae tu espada- Digo en voz alta cuando ya está cerca de la puerta.
El reto. Es lo que hace falta para honrar a mi padre, ganarle al hijo de Poseidon. Voy a hacerlo. Da igual lo duro que sea, si me daña no me dolerá más que esto. Si noto su odio al pelear conmigo no me sentiré peor que sabiendo que en vez de acordarse de mí estaba humillando a mi familia.
Se detiene aún de espaldas:
-No quiero pelear contigo- Curiosamente suena más triste que asustado.
"¡No haberme hecho esto!" Quiero gritar pero digo palabras diferentes:
-Me lo debes, lo prometiste, ¡ni siquiera un desecho como tú puede tener tan poca palabra!- La indignación me sube por la garganta, parece como si luchara por ahogarme.
-Lo haré. Solo quería dejar constancia de que el odio no es mutuo- Comenta.
Así es peor, duele más. Quiere que no sea capaz de aguantarlo, que me retire. Eso nunca.
Me has hecho daño, ahora paga por ello. Arrepiéntete.
Vuelve a ponerse en movimiento.
Le odio con tanta fuerza...
-¡Guárdate tu asquerosa amistad para quien la quiera!- Agarro lo primero que encuentro y lo lanzo en su dirección- Oh, Percy, el hijo de uno de los tres grandes...-Imito la voz de Quiron- ¡JA! ¡Eres un capullo! ¡Un capullo hipócrita! ¡Y un cobarde! Mañana, cuando no estés en tu terreno, te machacaré... ¡Voy a hacer que reces a Ares para pedirle que te mate rápido!- Cada vez estoy más furiosa y noto como me hierve la sangre de pura rabia.
Lo que había lanzado, una botella de agua, ha golpeado la pared mucho por encima de la puerta del gimnasio y ahora rueda por el suelo. De todas maneras Percy ya ha abierto la puerta para salir.
-¡Y deja de fingir que te importo!- Chillo a pesar de que la puerta se cierra a mitad de mi frase con un suave "cloch".
Noto los ojos húmedos pero me aseguro de contener las lágrimas fuera de mi cara.
Pienso "Otra persona más. Otra que no siente nada por mí. Estás sola, tal vez sea mejor así."
Pero duele igual. Me siento idiota por todo lo que he hecho por él, está claro que nunca será correspondido.
¿La ilusión? Que es si no otra clase de veneno de efecto lento. Una droga que hace que te sientas mejor al principio y para cuando quieres darte cuenta ya estás muerto. No, no más. He tenido suficiente.
Quise pensar que lo de mi madre era una excepción y es la regla general: Cuanto más quieras a alguien antes te fallará, y de forma más dolorosa.
¡Qué digo! Yo no le quiero, ni le quería, ni podré hacerlo nunca... Yo no tengo ese tipo de sentimientos.
Orgullo y brutalidad, eso soy.
Nunca más...
.
.
.
Elliot.
