Capítulo 5.

Subieron las escaleras y al llegar a su habitación y cerrar la puerta, las lágrimas de Candy comenzaron a brotar.

- Terry….

Terry colocó su mano sobre la boca de Candy, mientras la abrazaba y le dijo al oído:

- No digas nada. Saldremos de esto.

En el fondo de su corazón ambos esperaban que esas palabras fueran verdad, y mientras tanto tendrían que prepararse para saber cuál era el verdadero apoyo que los Schneider esperaban de ellos.

Terry se llevo a Candy hacia el grifo de agua para encenderlo, y puso la radio que se encontraba en la habitación, luego volvió a abrazar a Candy y le susurró al oído:

- Cálmate pecosa, tenemos que pensar fríamente lo que haremos. Vamos a hablarnos al oído porque deben estar escuchando.

- Tienes razón Terry, no es la primera vez que estamos en problemas, pero no comprendo porque nosotros. Estamos de alguna manera lejos de nuestras familias, no tomamos decisiones en los asuntos económicos ni políticos de los Andley ni de los Grandchester.

- Aún así, eres la heredera Andley y yo el hijo del duque. Estas personas deben intentar usarnos como moneda de cambio.

- Tal vez si hacemos lo que dicen, cuando termine el festival nos dejen marcharnos.

- No lo creo Candy, si pudieron hacer esto aquí, puede que tengan personas en Inglaterra o en América, y no quisiera poner a nuestras familias en peligro. Creo que querrán que haga alguna declaración pública sobre el nacionalismo, recuerda que estoy programado para hablar en la clausura del festival. Y probablemente dinero.

- Terry, hay que pensar en como evadirlos, tienes que tener tu navaja contigo en tus botas, y yo llevaré mi escalpelo, sé que nunca hemos hecho daño a nadie de esa manera, pero puede que llegue a ser la diferencia entre la vida y la muerte de inocentes.

Terry abrió sus ojos para ver a Candy, estaba asombrado de lo madura o atrevida que podía ser su pecosa cuando era necesario. Se inclinó hacia ella para besarla, y luego se permitió derramar un par de lágrimas mientras la abrazaba, no quería que lo viera llorar y rogaba a Dios que su pecosa no tuviera que llevar una carga que no pudiese manejar a futuro. Si él tenía que herir a alguien no lo disfrutaría, pero lo soportaría, en cambio ella, era demasiado inocente, para llevar esa carga, si el momento llegaba, tenía que ser él.

Decidieron tratar de descansar, la mañana les esperaba con muchas sorpresas.

Fiel a su puntualidad los Grandchester se presentaron en la plaza, donde Schneider y su esposa ya se encontraban, dejando dos asientos entre ellos para que se sentaran.

- Buenos días, mi lord, mi lady. - Saludó Schneider socarronamente.

- Déjese de bromas Schneider y díganos lo que quiere.

- Tranquilo Terruce, no se puede hablar mientras se ejecuta a Mozart, y el concierto está a punto de comenzar.

Terry y Candy tuvieron que fingir escuchar el concierto con atención, mientras esperaban la conversación con sus carceleros. Para Terry, esta era la peor desilusión dentro de su carrera, el hombre del que deseaba aprender técnicas de actuación vanguardistas, y al que había admirado tanto era ahora su enemigo declarado, como podía haberse equivocado tanto.

- Preciosa interpretación, debo decir. – sonrío Schneider al finalizar el concierto. – les parece si caminamos un momento.

- Sí querido, es una maravillosa idea. – respondió Helga.

Los Grandchester continuaron caminando hasta que llegaron a una arboleda, donde no había ninguna persona alrededor.

- De acuerdo, esto es lo que tendrán que hacer: en primer lugar tendrán que acompañarnos a Helga y a mi a todos los eventos que se desarrollen durante el festival, esto con el propósito de empezar a crear la imagen que ustedes dos congenian con nuestros ideales políticos.

- ¿Y qué ganarás con eso? - le cuestionó Terry.

- Popularidad para la causa por supuesto, - le respondió Ralph- pero déjame continuar. Asistirás a la reunión que tendremos un día antes de la clausura del festival para que seas presentado ante el partido nacionalista, y antes que me digas que eres inglés, es la presentación para que conozcas a las personas de tu país que están siguiendo el movimiento. Luego, en Inglaterra se te darán otras instrucciones.

- Es a mí a quien necesitas, deja ir a mi esposa.

- Te equivocas querido Terruce, la señora Grandchester escribirá al llegar a Inglaterra una carta para que las empresas Andley, inviertan en el banco de Austria, además le proporcionará una invitación para que visite el partido nacionalista en Nueva York, y como buena hija hará todo lo posible para que asista.

- No crees que estas pidiendo demasiado…

- Entiendo que te sientas un poco estafado viéndolo de esa manera, pero cuando lleguemos al poder tendrás acceso a muchas concesiones, y la fortuna de los Andley crecerá. No te parece un buen negocio. El día de tu discurso en esta plaza estará presente el Conde Coudenhove Kalergi quien fundó el Movimiento Pan-Europa, por lo que le explicaremos nuestras intenciones a modo que comprenda lo que le conviene.

- El Conde que esta tratando de unificar a Europa y abrir las fronteras.

- Sí, estará justo frente al estrado, para que pueda conocer lo inadecuado de su posición.

- ¿Alguna pregunta? - Intervino Helga.

- Que garantiza que no les harás daño a las familias que nos acompañan en el hotel. – la cuestionó Candy.

- Eso dependerá de tu comportamiento pequeña Candy. – dijo Helga con una sonrisa burlona.

Sin decir más, volvieron a la plaza principal, y se les permitió regresar al hotel. La cabeza de Terry era un torbellino buscando la forma de salir de todo este embrollo sin dañar a nadie. Mientras tanto siendo Candy menos reflexiva que Terry, ya tenía un plan en su cabeza.

Al llegar al hotel, Candy puso música y se acercó para susurrarle su plan a Terry.

- Ni se te ocurra - respondió el caballero.

- ¿Tienes una mejor idea?, fue la réplica de la joven.

- No puedes estar segura, si cooperaran.

- No tenemos otra opción

- Esa gente es capaz de cualquier cosa si lo descubren.

- No son tan tontos, como para actuar a la luz del sol.

- Y si nos delatan

- Ten un poco de fe en las personas.

Ella tenía razón, el plan sonaba suicida, pero era la única forma, entendió las palabras de Schneider ante la referencia a su persuasión para el Conde Coudenhove Kalergi. Antes de que algo más ocurriera o inocentes fueran sacrificados, era la única forma, tenían que sobrevivir los siguientes 4 días y era eso, o resignarse a ser manipulados por esas personas.

- De acuerdo pecas, prepárate, y cuando estés lista, saldré a fumar.

- Dame una hora…

Nota: un capítulo cortito, pronto comenzará la batalla.

Gracias a todas por sus comentarios, hasta la próxima

Saharaloto.