¡Hola de nuevo!
En este cap hice un pequeño cóctel con comedia, romance y recuerdos
aún sigo triste T.T
Jejeje es broma, eso sí, espero ver más actividad
seguro que como aman el incesto, se pondrán activos con el fic de rinXlen ¿Verdad?
jajaja ^-^
espero que les guste el capítulo
¡Disfrútenlo!
Atado a ti
10. Quiero que seas feliz
Al día siguiente, Kaito se despertó con una extraña sensación, la promesa que le había hecho a Mikuo en la noche hacía que se sintiera extraño, él mismo sentía que hacer que Miku fuera feliz era algo que el disfrutaba, amaba verla sonreír.
-¡Despierta dormilón!-Kaiko sacudió a su hermano que seguía tirado en la cama con varias cobijas; el invierno lo tomó por sorpresa y el frío arreciaba.
-No estaba dormido-Respondió Kaito de mal humor y dio un hondo suspiro.
-Qué te pasa, tú no eres así, menos por la mañana-Dijo Kaiko sorprendida de la rara actitud de su hermano.
-No es nada, déjame en paz-Respondió el peli azul mientras volvía a cobijarse ¨ ¿Desde cuándo he sentido frío?¨ pensó el chico extrañado.
-¡Ya sé que te ayudará con tus reproches de amargado!-Exclamó Kaiko sonriente-¡Un delicioso helado de fresilla! ( ummm... muy tentador )
-No gracias Kaiko, solo necesito dormir un poco más-Dijo cerrando los ojos. ( O.o ¡Llamen al médico! ¡Se nos va! )
Kaiko salió rápido de la habitación de su hermano, eso era raro, muy raro, más que la canción Ienvan Polkka y popipo juntas, bajó con cara preocupada a desayunar, Mikuo como fijón y espía de Kaiko número 1 se dio cuenta inmediatamente de que algo andaba mal.
-Qué te pasa, princesa-Preguntó el Hatsune.
-Bah, no es nada-Respondió con una falsa sonrisa la peli azul.
Miku se extrañó de no ver a Kaito en el comedor ( Mikuo le enseñó el arte del fijón ) así que fue a preguntarle a su ¨ cuñada ¨ qué pasaba, pues TAMBIÉN notó la sonrisa falsa de la chica al responderle a Mikuo.
Pero antes de que lo hiciera Kaito apareció, desayunó a velocidad del sonido y le susurró algo a Mikuo en el oído, Miku observó cómo su hermano mayor le sonreía significativamente.
-Emmm… Miku, quería invitarte a pasear un rato, y de camino, buscamos las cosas para la pijamada-Ofreció el chico mientras sus ojos azules brillaban con intensidad.
-Claro, Kaito-Aceptó la peli verde sonrojada.
Salieron de la casa y empezaron a caminar, se sentaron en una banca blanca en un parque cercano, la brisa corría fría y la gente caminaba con ropas de invierno por la calle, el gorro de Miku salió volando de su cabeza por la brisa, ambos empezaron a correr tras él y al atraparlo ambos cayeron sobre una pila de hojas debajo de un árbol, se miraron de frente, estaban muy cerca, demasiado cerca, duraron un rato mirándose frente a frente a tan corta distancia hasta que Kaito se puso de pie y ayudó a Miku a levantarse, esta estaba sonrojada como un tomate, tan cerca habían estado que ella había podido sentir su aliento y aspirar su perfume.
Se acercaron a la tienda donde Kaito compró las pizzas y Miku los chocolates que le había encargado Luka, caminaron sonrientes contando momentos del pasado, mientras caminaban reían con frecuencia recordando escenas graciosas de la niñez.
-O como esa vez que tú y yo nos quedamos encerrados en el sótano, había tanto polvo que se nos puso el pelo blanco y Mikuo creyó que habíamos encanecido del susto-Recordaba Kaito mientras empezaban a reír a carcajadas.
Miku rió, pero pronto recordó que no sólo eso había pasado en ese sótano…
-Pero no solo ocurrió eso, era invierno, como ahora, y el sótano no tenía calefacción, teníamos tanto frío que nos abrazamos un rato, hasta que Mikuo abrió la puerta a patadas-Recordó Miku, la escena era bastante graciosa, pero ambos permanecieron serios.
Ambos extrañaban esa gloriosa infancia, cuando todo era juegos y cantar, donde podían abrazarse y hasta tomarse de las manos y todos lo veían como amistad; pero ya no, ya los veían diferente.
-Extraño esos viejos tiempos-Remarcó Miku suspirando con tristeza.
-Esos viejos tiempos, en que las zarigüeyas eran zarigüeyas y los mamuts, mamuts-Dijo Kaito haciendo alusión a la película La era de hielo 2.
Ambos estallaron en risas, Kaito miró a Miku mientras reía, amaba esa sonrisa, tanto que cuando eran niños él se expuso a situaciones ridículas con tal de que esa niña adorable que tanto amaba dejara de llorar. ( Awww que kawaii e.e )
-Miku…-Llamó Kaito a su compañera.
-Sí Kaito-Lo miró curiosa la Hatsune menor.
-Espero que te lo hayas pasado bien hoy, porque yo sí disfruté este paseo-Dijo Kaito con alegría.
-Me encanta pasear contigo, Kaito, y lo haremos siempre que quieras-Respondió Miku sonriendo también alegremente.
Al llegar a la casa todos platicaban sobre las actividades que harían en la pijamada, hablaban, parloteaban y discutían; el escándalo era insoportable, así que ambos fueron a la biblioteca para poder charlar con tranquilidad, leyeron un rato y platicaron sobre la lectura, hasta que llegó el momento de subir con los demás.
-Mi-Miku…-Susurró Kaito mientras se ponían de pie.
-¿Qué pasa Kaito?-Preguntó Miku, Kaito muy rara vez se veía nervioso como ahora lo estaba.
-Miku, nunca cambies tu sonrisa por nada, nunca dejes de reír, y si cumples con eso, yo también lo haré…desde ahora siempre buscaré tu sonrisa y ese será tu rastro para que yo pueda encontrarte… Me encanta verte sonreír…-Finalizó Kaito intentando disimular su sonrojo, cosa que Miku no sabía hacer.
-Ka-Kaito… Yo… Lo pro-prometo-Tartamudeó la peli verde entre nerviosa y sonrojada.
Ambos sellaron esa promesa con un fuerte abrazo, tan fuerte que Kaito le tuvo que recordar a Miku los moretones que tenía en la espalda, ambos rieron y entre carcajadas bajaron juntos las escaleras, sonrientes; como dos pequeños niños traviesos.
Jejeje les gustó, a que siiiiiii
bueno, aquí finaliza este episodio ( como ya habrán notado, les hablo como si fueran niños pequeños xD )
seguro la parte pervertida de sus cerebros suplica:
¡Lemon! ¡Lemon!
paciencia mis pequeños, ya habrá lemon muy pronto
espero que lo hayan disfrutado
¡Sayonara!
