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Poco después del cumpleaños de Jeremy, el chico convenció a su novia para ir a la nueva tienda de cómics. Allí les recibió una mujer joven que se presentó como Katherine Pierce.
-Ah… La última vez que vine, me atendió un chico –mintió Bonnie, queriendo sonsacarle su relación con este.
-Supongo que te refieres a mi novio. Llevamos la tienda juntos.
Bonnie se quedó de piedra al oír eso. El tipo este no solo había utilizado a Elena como un trapo de usar y tirar, sino que encima tenía novia. Era el colmo. No se podía ser más sinvergüenza.
Ajeno al cabreo de su novia, Jeremy estaba alucinando con la de cosas que había en la tienda. Insistió en ver todos los cómics y muñecos de acción del local, contándole a Bonnie cientos de datos que conocía de tal o cual personaje al que representaban estos.
La chica estaba deseando irse de allí cuanto antes, pero Jeremy la animó a apuntarse a jugar al Bang! con un grupo de personas que estaban a punto de comenzar una partida nuevo. Bonnie se sorprendió al ver que la mayoría de los jugadores eran de su edad o cercana a ella, algo que le hizo cambiar su percepción de cuál era la clase de personas que se divertían con estos juegos de rol.
Una vez comenzada la partida, el funcionamiento del juego le resultaba muy complicado de comprender a Bonnie, puesto que había muchas cartas que provocaban variantes en el comportamiento de las demás. Pero, cuando la chica consiguió acabar con su primer contrincante, se animó hasta el punto de ganar la partida al quedarse a solas con el Sheriff y matarlo, puesto que ella tenía el rol de Renegado y ese era su objetivo.
A Bonnie le gustó tanto el juego, que fue ella quien se adelantó a Jeremy para comprarlo con el claro propósito de jugar con el resto de su grupo de amigos en cuanto tuviesen un hueco libre.
En el tiempo que estuvieron allí, nadie vino a ayudar a Katherine con la tienda. Aquel día estuvo atendiendo el local ella sola, por lo que Bonnie se quedó con las ganas de ver al chico que le había sido infiel a esta con su mejor amiga, engañando así a ambas.
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En cuanto estuvo con su amiga a solas, Bonnie le contó lo que había descubierto sobre el chico de la tienda de cómics. Elena se pilló un cabreo enorme al enterarse de que el de la tienda tenía novia.
Tal fue su enfado que se quedó observando la tienda desde la ventana del Grill que daba directamente a la puerta del local, esperando si veía al chico de ojos azules, cosa que ocurrió casi a la hora de cerrar.
Elena se plantó sin dudar en la tienda y vio que él estaba solo, haciendo la cuenta del dinero que había en la caja registradora.
-Hola, damisela –la saludó él con una sonrisa encantadora-. ¿Qué te trae hoy por aquí?
-Quería hablar contigo.
-¿Sobre qué?
-Pues tú me dirás… ¿Sabe tu novia que te tiras clientes en el sótano de vuestro negocio?
-¿Mi qué? –preguntó el chico algo confuso.
-No te hagas el tonto, sé que esa tal Katherine es tu novia.
-Oh, vaya…
-¿Eso es todo lo que tienes que decir?
-¿Y qué más quieres que haga? Tú y yo solo hemos echado un polvo, tampoco es que te deba nada.
Ese comentario solo consiguió que Elena se cabrease más por momentos.
-Además, ¿quién me dice que no estás saliendo con el padre de tu hija? –le echó encara el chico-. Tal vez no sea yo el único que no está siendo del todo sincero aquí.
-¿¡Pero cómo te atreves!?
-Lo que oyes. No eres quién para juzgarme cuando tú haces exactamente lo mismo.
-Tú y yo no somos para nada iguales.
-¿Ah, no?
Ambos continuaron discutiendo, cada vez más y más alto, sin que ninguno de los dos estuviese dispuesto a perder la pelea.
-Y que sepas que tu tienda apesta –dijo ella cabreada.
-No fue eso lo que me pareció ver cuando nos lo montanos en mi sótano –se burló él con chulería.
-Me das asco –gruñó la chica, pegando un portazo al salir.
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-Ni se inmutó cuando le dije que sabía que tenía novia –terminó de contarle Elena a Jenna y a Bonnie lo ocurrido la pasada noche-. Le dio exactamente igual, es más, me acusó de hacer lo mismo que él.
-¿En serio hizo eso? –se sorprendió su tía-. Ese tipo es un capullo.
-Pues su novia parece muy buena persona –intervino Bonnie-. No entiendo qué hace con ese tío…
-Es un manipulador –dijo la chica Gilbert-. Seguro que no tiene ni idea de cómo es él en realidad.
-Pues va siendo hora de que lo sepa, ¿no?
-¿Qué estás insinuando, Bonnie?
-Piénsalo bien, Elena. El tipo este ha sido un imbécil contigo, ¿de verdad no te apetece vengarte?
-¿Quieres que vaya a contarle a Katherine que me tiré a su novio en la tienda? –se escandalizó Elena ante el plan de su amiga-. Eso sería pasarse un poco, ¿no crees?
-Si mi novio fuese por ahí poniéndome los cuernos, me gustaría que alguien me lo dijera.
