Hola, sé que tenéis muchas ganas de leer el próximo capítulo de Survival, pero estoy algo liado estos días y no sé cuánto voy a tardar en tenerlo listo. Os pido un poco de paciencia. Prometo que merecerá la pena ;)

De momento, espero que disfrutéis de este nuevo capítulo de Orgullosos frikis!


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De camino al Grill un sábado por la mañana, Bonnie se quedó un rato mirando hacia la tienda de cómics al ver que había un hombre ayudando a Katherine a abrir la tienda. Ambos estaban muy sonrientes. Bonnie no sabía si el chico se trataba de aquel del que Elena le había hablado tanto, pero esa duda quedó resuelta cuando les vio compartir un largo y romántico beso.

Rápidamente, Bonnie fue al bar de su mejor amiga para contarle lo que acababa de presenciar.

-El chico es mono –reconoció ella-, pero no es tan guapo como dices. Aunque tiene unos ojos verdes muy bonitos, que hacen juego con su cabello castaño.

-¿De qué hablas? –se extrañó Elena al oírle describir la apariencia física del chico-. Pero si él tiene el pelo oscuro y sus ojos son azules.

-De eso nada. Sé lo que he visto. Y era castaño.

-Pues no es el mismo tío.

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Para descubrir de una vez por todas qué ocurría con los dueños de la tienda de cómics, Bonnie mandó a Jer a echar un vistazo. Atendiendo a los clientes solo estaba un chico de cabello castaño, el cuál se identificó como Stefan.

-¿Y qué hay del otro tío? –preguntó Jeremy-. El del pelo oscuro.

-Ese es Damon, mi hermano.

En ese momento entró Katherine con una sonrisa radiante, quien le dio un beso a Stefan en los labios como saludo.

-¿Ya ha vuelto a dejarte Damon solo, mi amor? –le preguntó Katherine a su novio.

-Está abajo guardando los envíos de esta mañana –le informó este-. Deberías confiar un poco más en mi hermano, nena.

-Lo siento, es que últimamente está tan ausente… Deberías hablar con él, creo que le pasa algo.

-Será mal de amores –bromeó el chico de ojos verdes.

Recordando que no estaban solos, la pareja salió de su burbuja particular.

-Ah, hola, Jeremy –le saludó la chica muy amigablemente-. ¿Hoy no ha venido tu novia contigo?

-No, el otro día fue una excepción. A ella no le van mucho estas cosas.

-Pues para no gustarle, se lo pasó en grande con el Bang! –rió Katherine divertida al recordar aquel día-. ¿Habéis estrenado ya el que comprasteis?

-Aún no, estamos esperando a que nuestros amigos tengan un hueco libre. Ya sabes, es más interesante el juego cuantos más jugadores haya.

-¿Por qué no os pasáis por aquí esta tarde después de cerrar? –propuso Stefan metiéndose en la conversación-. Nosotros también llevamos tiempo queriendo jugar pero solo somos tres. Podemos encargar unas pizzas y echar el día todos juntos.

-Así nos vamos conociendo más –añadió Katherine, muy emocionada con la idea-. Estaría bien hacer amigos nuevos.

-Eso suena fantástico –coincidió el pequeño Gilbert-. Se lo diré a los míos.

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Poco antes de que cerrasen la tienda de cómics, Jeremy, Bonnie, Alaric, Jenna, Anna y una obligada Elena entraron en el local donde estaban Stefan y Katherine recogiendo unas cosas mientras Damon terminaba de atender al último cliente del día.

La pareja de novios les saludó alegremente y se presentaron a los que no conocían aún. Nada más irse el cliente, Katherine llamó a Damon para que fuese con ellos y le presentó a la gente del Grill. Elena y él se evitaron las miradas en todo momento, algo que no pasó desapercibido por muchos de los presentes.

Los Gilbert habían traído comida preparada del Grill para invitar a sus vecinos y se dirigieron todos al sótano para almorzar. Como había veces que tenían que quedarse en la tienda hasta muy tarde, habían preparado esa zona para tener todo tipo de comodidades llegado el momento: mesas, sillas, una nevera con cerveza y refrescos, microondas… En fin, todo lo necesario para estar cómodos.

Damon y Elena no paraban de mirarse cuando creían que el otro no lo hacía, lo cual era mejor que mirar hacia la mesa de Warhammer donde se entregaron el uno al otro días atrás, algo que les hacía sentirse muy incómodos.

Tras la comida, subieron de nuevo a la tienda, donde tenían una mesa preparada para que los clientes jugasen a los juegos de rol. Stefan explicó rápidamente las normas del Bang! y repartió las cartas. Al principio, los novatos en el juego, estaban muy perdidos y hacían preguntas constantemente, pero pronto comprendieron el funcionamiento de las cartas; tanto fue así, que Katherine propuso complicar más el juego añadiendo a la mesa una de las expansiones del Bang!

Se lo pasaron en grande, incluso Damon y Elena, quienes evitaron tanto la interacción con el otro que les mataron todas las ocasiones porque preferían perder antes que atacarse el uno al otro.

Anna también jugó con ellos. La niña se sentaba en el regazo de Jenna e hizo equipo con esta porque, a pesar de que la pequeña no sabía muy bien cómo jugar, quería formar parte de la diversión. Anna era muy dulce y se ganó en seguida el cariño de Stefan y Katherine. Hasta Damon sonreía como bobo cuando esta decía algo gracioso.

Mientras recogían, Damon se excusó para ir al sótano a guardar los refrescos que sobraron y llevarse los vasos para limpiarlos.

-¿Por qué no vas a ayudarle, Elena? –le sugirió Katherine, intuyendo que ambos necesitaban hablar por un motivo que ella desconocía.

La chica, al sentirse obligada, fue con Damon. El silencio y la tensión entre ellos era más que evidente, pero Elena estaba decidida a aclarar la situación de una vez por todas. Así que, nada más soltar las cosas abajo, ella se lanzó a hablar:

-¿Por qué dejaste que pensara que Katherine era tu novia?

-Estaba molesto con tu acusación –se explicó Damon-, solo me dieron ganas de enojarte aún más.

-De todos modos, me trataste como una mierda cuando me follaste aquí y luego hiciste como si nada.

-Tenía miedo –confesó él en voz baja, muy avergonzado por eso.

-¿De qué? –preguntó Elena ahora con una voz más dulce, sin tanto reproche.

-Nunca había sentido con alguien lo que tú me hiciste sentir. No supe cómo reaccionar.

-¿Cómo te hice sentir?

-Conectado a tu alma. Era como si…

-Como si fuésemos uno solo –terminó ella su frase, quien también sintió lo mismo.

-Exacto.

Confesarse el uno al otro lo que sintieron durante su encuentro sexual fue demasiado personal e íntimo para ellos, por lo que ambos se sentían muy avergonzados.

-Verás, Elena –se atrevió a hablar él tras un silencio algo incómodo-. Yo nunca he sido de relaciones estables, ¿vale? Soy más bien la clase de tío que tiene relaciones sin compromiso, del tipo "nos acostamos y después si te he visto no me acuerdo" y hasta ahora me ha ido muy bien.

"Pero tú… Tú eres diferente, me haces sentir diferente, como si fuese otra persona, una que no es un capullo integral y que quiere sentar la cabeza. Pero, joder, esto es tan difícil… Y además está tu hija, ¿qué ejemplo de mierda iba a ser para ella?

-Anna no es mi hija.

-¿Qué?

-Que no es mía, sino de mi tía Jenna y su marido Alaric.

Damon comprendía ahora por qué la niña había estado todo el día más arrimada a estos dos que a Elena.

-Veo que no era el único que no quería sacar al otro del equívoco… -murmuró él algo dolido.

-Mira, Damon, me gustas –le confesó la chica-. Me gustas mucho, pero no sé si estoy preparada para embarcarme en una relación con alguien que no sabe tener pareja.

-Lo entiendo, de verdad.

-¿Podemos al menos ser amigos?

-No sé si podré…

-Inténtalo. Nuestras familias se llevan muy bien. Vamos a estar viéndonos constantemente, qué menos que llevarnos bien.

-De acuerdo. Amigos entonces –accedió el chico aunque no del todo convencido con el rol de ser amigo de Elena.

Cuando regresaron arriba, todos notaron que el ambiente estaba más relajado. Se despidieron y quedaron en repetir ese día en otro momento.

-¿Qué pasa entre Elena y tú? –le preguntó Katherine a su cuñado en cuanto sus compañeros del Grill se fueron.

-Nada, ¿qué va a pasar? –respondió este evasivo.

-Os habéis pasado el día evitándoos. ¿Desde cuando haces eso con una chica en lugar de intentar ligártela?

-Tuvimos un malentendido hace poco –reconoció Damon-. Pero ya está solucionado.

-Así que, ¿vais a quedar o algo? –se ilusionó la chica ante esa posibilidad.

-Lo dudo mucho.

-¿Por qué? ¡Si hacéis una bonita pareja!

-No sé tener pareja, Kath.

-Bobadas, eso es porque hasta ahora no habías encontrado a la adecuada. Pero creo que Elena puede serlo.