CAPITULO 2

Kurt y Sebastian estaban apoyados en el respaldo de la cama, abrazados mirando una película. Una película que a Kurt le aburría porque no la estaba mirando realmente, era eso o el hecho de que Sebastian acariciaba su muslo una y otra vez y lo estaba distrayendo. Se estaba poniendo muy nervioso, era ahora o nunca.

¡Listo! Decidido, es el momento, pensó Kurt. Pero justo cuando iba a abrir la boca para hablar, los labios de Sebastian encontraron los suyos. No es que Kurt se estaba quejando, Sebastian besaba muy bien y ya habían hecho esto muchas veces antes.

Sebastian acostó suavemente a Kurt y se subió encima de él sin romper el beso. Kurt sabía lo que se venía y tenía que frenarlo, tenía que decírselo primero. Sebastian se separó un segundo de Kurt para besar su mandíbula. Kurt ya podía sentir el miembro de su novio en su muslo, mientras sus manos subían y bajaban por sus costados levantando su camiseta del uniforme Cheerio. Kurt a esta altura ya no sabía si poner sus manos sobre la espalda de su novio, cerrar los ojos y dejarse llevar o parar todo y salir corriendo de la habitación.

El Warbler se puso de rodillas y comenzó a desabrochar su camisa, nunca dejando de mirar a Kurt. Pero no a los ojos, le recorría el cuerpo con la mirada, con hambre y lujuria. Kurt respiraba con dificultad, estaba muy nervioso. Él quería tener su primera vez, pero no así. Lo había imaginado de otra manera, primero una cena, luego un baile lento, algo más romántico y significativo. No quería tener sexo mientras veían una película de mafiosos. No. Él quería hacer el amor. Tu vales, Kurt, tu importas, las palabras de su padre sonaban en su cabeza.

Sebastian se inclinó encima de él otra vez, pero justo cuando iba a tocar sus labios con los de Kurt, éste lo paró.

"Espera, Sebastian. Tengo algo que decirte antes." Dijo él colocando una mano sobre el pecho de su novio para que no siga avanzando.

Sebastian lo miró por un segundo. "Ya sé, eres virgen. No te preocupes, yo también. Te prometo que tendré mucho cuidado." Sebastian se acercó para besarlo, pero Kurt lo frenó otra vez.

"Si, ya sé. Pero no es sólo eso…" Kurt no pudo terminar la frase porque el Warbler estaba encima de él otra vez besando su cuello. "Por favor, Sebastian…"

"Oh vamos, Kurt" Decía el joven más alto haciendo vibrar el cuello de Kurt. "No te hagas el difícil. Yo se que lo quieres."

Kurt intentó quitarse de encima a su novio, pero era demasiado pesado, el Warbler lo tenía atrapado ente su cuerpo y el colchón.

"¡Pero no así!" Decía Kurt mientras luchaba con Sebastian que seguía chupándole el cuello, seguramente dejándole marcas. "Tengo algo que decirte, por favor…" Suplicaba, pero Sebastian no lo soltaba. Las lágrimas corrían por sus mejillas.

Sebastian se separó de Kurt y el Cheerio aprovechó la oportunidad para levantarse de la cama. Estaba agitado, despeinado, con toda la ropa arrugada y la cara mojada por las lágrimas, además del ardor que sentía en su cuello.

"¡¿QUE?! ¡¿Qué me vas a decir?! ¡¿Qué es un momento importante para tí!? ¡¿Que quieres que sea suave y cariñoso?!" Gritaba Sebastian y Kurt se estremecía cada vez que su novio levantaba la voz así. "Bueno, esto es sexo, cariño. Es así como hay que hacerlo: rudo y áspero" Dijo tranquilo y sin levantar la voz.

"No, no tiene porque ser así" Decía Kurt con una voz temblorosa, se odiaba así mismo por llorar de esta manera en frente de su novio. "Podemos hacerlo de otra manera-"

"¡DOS AÑOS, KURT! ¡Me estuviste dando vueltas dos malditos años! ¡Yo solo quiero cogerte!" Gritaba Sebastian con furia, se acercó a Kurt y lo agarró de los brazos.

"¡SUELTAME! ¡Si eso es lo único que soy para ti, entonces no quiero nada contigo!" Gritó Kurt, tomó sus cosas y salió de la habitación del Warbler.

"Kurt, espera… lo siento, no quise decir eso." Decía Sebastian mientras corría tras su novio.

Kurt se paró frente a la puerta y suspiró, se secó las lágrimas con el dorso de su mano y giró para mirar a su novio.

"Déjame aunque sea que te lleve a tu casa" Sebastian dijo con una suave voz como si no hubiera pasado nada.

El Cheerio no podía entender como Sebastian podía cambiar de humor rápidamente, era algo que lo desconcertaba. Kurt miró sus posibilidades, no quería perderlo.

"Está bien." Dijo casi susurrando.


Blaine miraba por la ventana de su cuarto en el departamento que su tio le había dejado. No tenía la mejor vista, pero desde allí podía ver casi todo el vecindario y si miraba más allá de los techos que tenía en frente, podía ver la habitación de Kurt. Por supuesto que no se veía con claridad, pero a él le gustaba pensar que veía la silueta de Kurt en la ventana. Pasaba horas así, tomando cerveza o fumando, mientras veía apagar y prender las luces del cuarto de Kurt.

¿Por qué no le dices que estas enamorado de él desde los 14 años? Dile que eres tu quien le envía todos esos poemas de amor, flores, chocolates y no sé que otras cursilerías. Las palabras de Quinn repiqueteaban en su cabeza mientras tomaba otro sorbo de su botella de cerveza.

Tal vez, si… lo intentaría. Después de todo hoy en la tarde no le fue tan mal, había sentido algo, como una conexión cuando miró los ojos hermosos de Kurt. Claro, el no volvería a ser ese chico nerd que era cuando lo vio por primera vez y se enamoró al instante del Cheerio. No, ahora tenía una reputación y nadie se metía con Blaine Anderson. Podría ser ese chico dulce y tierno que alguna vez sólo con Kurt, pero seguiría siendo el chico malo de la escuela delante de los demás. Blaine sonrió al pensar en eso. Si, definitivamente lo intentaría.

Sin pensarlo dos veces, saltó hacia su computadora y buscó uno de los poemas más hermosos de su autor favorito. Lo imprimió y decidió que lo dejaría en el casillero de Kurt al otro día. No lo había firmado, pues no quería que Kurt lo sepa, pero algún día se lo diría… algún día.


El camino a casa en el auto de Sebastian fue bastante incomodo y silencioso. Kurt ni siquiera quería mirarlo, estaba muy dolido. Cuando estacionaron frente a la puerta de la casa Hummel-Hudson, Sebastian se acercó a él para besarlo, pero Kurt le apartó la cara. Bajó del auto sin siquiera despedirse. Mientras se dirigía a la puerta con la llave en la mano, escuchó detrás suyo acelerar el auto y salir disparando del lugar. Kurt suspiró y entró a su casa.

"Hola, hijo. Llegaste temprano" Kurt escuchó la voz de su padre, pero la ignoró y corrió a subir a su habitación. Se encerró en su cuarto y se tiró a la cama a llorar.

"¿Kurt, hijo? ¿Estás bien?" Preguntó Burt desde el otro lado de la puerta.

"Si, papá. Estoy bien." Contestó Kurt despegando su cara de las almohadas.

"¿Tu y Sebastian se pelearon otra vez?" Preguntó Burt con preocupación. Siempre cuando Kurt entraba de esa manera era porque se había peleado con su novio, y esto era algo que ocurría muy a menudo últimamente. "¿Necesitas hablar con alguien? Sabes que no me gusta ese chico para ti, ¿te hizo daño?"

"No, papá… estoy bien, gracias" Y Kurt escuchó a su padre alejarse de la puerta.

Estaba tan dolido, no podía creer que Sebastian lo tratase como si fuera un pedazo de carne al que solo quería comerse sin importar sus sentimientos. Solo quería dormir y no pensar en nada más.


"¡Kurt! ¡Kurt, despierta! Te quedaste dormido, tenemos que ir a la escuela" La voz desesperada de Finn sacó del sueño a Kurt.

"Finn… ¿Qué haces en mi habitación? Te pedí que golpearas antes de entrar" Dijo Kurt con una voz somnolienta.

"Lo siento, amigo. Es que es hora de ir a la escuela. Te quedaste dormido." Contestó Finn, ya vestido y preparado para irse.

Finn Hudson, hermanastro de Kurt. Mariscal del equipo de football, popular, integrante del Club Glee, novio de Rachel Berry. Un chico alto, un poco torpe pero dulce y bueno cuando quería. Su madre, Carole, se había casado con el padre de Kurt hace un año y todos vivían juntos en la misma casa. Carole fue siempre como una madre para Kurt, y ella lo sentía como otro hijo. Kurt los quería mucho a ambos.

"¡Oh por Dios! ¡No!" Dijo Kurt sentándose de golpe en la cama.

"Bueno, no importa. Cámbiate, te esperaré abajo en el auto" Finn dijo mientras salía del cuarto de su hermanastro.

"¿Qué? Finn, no puedo simplemente cambiarme. Tengo que ducharme, hacer mi rutina de hidratación matutina, peinarme…" Kurt decía mientras se levantaba.

"Amigo, no hay tiempo. No puedo tener otra llegada tarde, me pondrán en detención y si falto una vez más a la práctica la entrenadora Bestie me sacará del equipo."

"De acuerdo, de acuerdo. Hagamos lo siguiente, tu ve a la escuela, yo llegaré un rato más tarde." Decía Kurt muy tranquilo mientras abría un cajón y sacaba la ropa interior de el.

"¿Estás seguro?" Preguntó Finn.

"Si, si… estoy seguro." Dijo antes de meterse en el baño de su cuarto.

"Gracias, hermanito. Nos vemos en el Club Glee" Finn dijo antes de salir corriendo de la casa.


Kurt llegó a la escuela conduciendo su Navigator, estacionó frente a ella y vio lo último que esperaba encontrarse. Sebastian estaba parado en la puerta, con su uniforme de Dalton, de brazos cruzados mirando directamente a Kurt. El Cheerio bajó del auto y caminó hacia la puerta de entrada de la escuela ignorando a su novio.

"Kurt, por favor. Escúchame… tenemos que hablar." Dijo el Warbler al ver que Kurt ni siquiera le dirigió la mirada.

"No tenemos nada de que hablar." Dijo Kurt fríamente, con los ojos siempre en frente.

"¡Dije que teníamos que hablar!" Gruño Sebastian agarrando muy fuerte el brazo de Kurt y obligándolo a que lo mire.

"No quiero hablar ahora. ¡Sueltame!" Intentaba salir del agarre de su novio, pero este lo sostenía con más fuerza. Kurt odiaba verse así, tan indefenso.

"¡No! ¡No te suelto! ¡Tienes que escucharme!" Sebastian apretó ahora los dos brazos del Cheerio. Kurt miró a sus ojos y por primera vez sintió miedo, miedo de su novio.

"¡Hey! ¡¿Qué no oíste!? Dijo que lo sueltes" Ambos chicos se dieron vuelta para ver quien hablaba. Blaine Anderson se acercaba a ellos.

"No te metas, Anderson. Esto es entre mi novio y yo, solo estamos charlando" Dijo Sebastian mirando al chico malo.

"¿A sí? Pues no parece que él quiera hablar." Dijo Blaine mirando a Kurt.

El Cheerio le devolvió la mirada, inconscientemente le pedía ayuda con los ojos. "Blaine, por favor…"

"¿Blaine? ¡¿Desde cuándo lo llamas 'Blaine'?!" Sebastian gruño en la cara de Kurt, luego lo empujó lejos, haciendo tropezar a Kurt, pero no logró caerse.

"Desde que yo no lo trato como basura ¡Imbécil!" Blaine dijo con odio en su voz y se acercó para enfrentarse a Sebastian. El Warbler lo empujó y Blaine le devolvió el empuje.

La cara de Kurt palideció, los dos chicos se iban a pelear por él. Cuando iba a separarlos escuchó una voz que los interrumpió.

"¡ALTO! ¡¿QUE SIGNIFICA ESTO!?" La entrenadora Silvester gritó, separando a los dos chicos. Blaine y Sebastian estaban agitados y se miraban con odio. "¡Tu, pajarito! ¡Vuelve a tu jaula!" La entrenadora le dijo a Sebastian. "Y ustedes dos, Danny Zuko y Porcelana, a clase ¡AHORA!"

Blaine y Kurt entraron a la escuela y Sebastian se fue acelerando su auto muy fuerte. Kurt lo miró sobre su hombro, todavía con el corazón palpitando fuerte dentro suyo.