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Pasaron semanas y las familias de Damon y Elena cada vez se hacían más amigas. Tanto era así que quedaban numerosas veces después del trabajo para ver una película en el Grill o jugar a algún juego de rol en la tienda de cómics. Por ello, Elena y Damon se veían obligados a verse a cada momento.

Los suyos estaban hartos de ver cómo ambos se comían con la mirada mientras actuaban como idiotas el uno delante del otro sin querer dar el paso para ir a algo más porque eran demasiados orgullosos.

-¿Cuál es el plan para esta noche? –le preguntó Bonnie a su novio al terminar de hacer cuenta del dinero de la caja.

-Iremos a la tienda de cómics para jugar a "El lobo". Te va a gustar, es parecido al "Bang!" pero algunos personajes sí conocen la identidad de otros y hay un narrador que va creando la historia y guiando a los jugadores.

-Suena bastante bien, ¿has avisado a tu hermana para que venga?

-La última vez que quedamos con ellos me constó horrores convencerla para ir, así que en esta ocasión te toca a ti.

-Damon va a estar allí –comprendió Bonnie-. En serio, hay que hacer algo con estos dos antes de que acaben tirándose los trastos a la cabeza.

-Bueno, al menos así hablarían de algo, porque no les he visto intercambiar ni un simple saludo desde hace días…

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-Tengo planes esta noche –puso como excusa Elena al oír que iban a ir a la tienda de cómics.

-¿Cómo cuáles exactamente? –le preguntó su tía Jenna, quien había ido a ayudar a Bonnie para convencerla de ir-. ¿Evitar a Damon?

-Yo no le estoy evitando, somos amigos.

-Ya, claro. Eso no te lo crees ni tú.

La joven Gilbert iba a protestar, pero fue interrumpida con la llegada de Katherine.

-¡Vamos, chicas! –les dijo esta para que se apresuraran-. Sino venís a la tienda pronto, los chicos van a acabar con todo el alcohol.

-Idos ya –le animó Elena a todas-. Yo me encargo de cerrar el bar.

-De eso nada –negó en rotundo Katherine conociendo sus intenciones-. Tú también te vienes.

Medio a rastras, Elena se vio obligada a ir a la tienda de cómics, donde todos esperaban con la mesa ya preparada para cenar. Para de la nueva rutina era ver a Damon acompañado de uno de sus ligues de una noche. Elena intentaba no tomárselo como algo personal, pero estaba casi convencida de que solo las llevaba allí para pasearlas delante de ella.

La chica de esa noche se llamaba Andie Star y era presentadora de la cadena local. Era muy atractiva y simpática, pero no se le daban nada bien los juegos de rol. Antes de comenzar a jugar a "El lobo", tuvieron que explicarle las normas cinco veces para que las entendiera. Pese a repetirlo tantas veces, la chica metió la pata en numerosas ocasiones y estropeó la partida al delatar quién tenía cuál rol.

Elena se reía internamente al ver la cara de desesperación de Damon y su decepción al darse cuenta de lo tonta que le había salido el ligue de aquella noche.

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Se acercaba el cumpleaños de Elena y su familia y amigos le estaban organizando una fiesta sorpresa porque a ella no le gustaba celebrarlo.

-¿Vienes conmigo a encargar la tarta para el cumpleaños de Elena? –le preguntó Katherine a su cuñado.

-No puedo, tengo cosas que hacer.

-Lo he formulado como una pregunta para no parecer una inquisidora, pero no te estoy dejando alternativa.

-En serio, Kath. No puedo.

-¿Quieres dejar de actuar ya como un crío? Te gusta Elena y tú le gustas a ella. ¿A qué esperas para ir a por ella?

-Dijo que quería que fuéramos solo amigos.

-Porque tenía miedo de meterse en una relación en la que pudiese salir herida, Damon. Demuéstrale que vas a luchar por ella, que no le harás daño.

La charla de su cuñada le hizo pensar mucho al chico, aunque no fuese a reconocérselo a esta. Katherine tenía razón, estas últimas semanas había estaba evitando algo que quería enormemente, había estado evitando estar con Elena porque a él, al igual que a ella, le daba miedo fastidiarlo todo si la relación ni iba bien. Por eso accedió a ser solo amigos, pero ni aún así podía estar cerca de ella y eso era algo que le estaba volviendo loco.

Con todo el estrés que se había generado entorno a la fiesta sorpresa de Elena, el chico decidió esperar hasta entonces para dar un paso más con ella y así tener tiempo suficiente para pensar qué le iba a decir exactamente para convencerla de que salir con él no era un error.

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Llegó el gran día del cumpleaños de Elena. La chica, que estaba muy deprimida como siempre que llegaba ese día, se despertó con los gritos de Anna cantando "cumpleaños feliz" por el móvil durante una llamada con su tía Jenna donde toda su familia le felicitó por su día. La chica Gilber pensó que, al vivir sola, tendría al menos unas horas de tranquilidad antes de tener que enfrentarse a esto, pero su familia no era de las que esperaban para demostrarle lo felices que estaban por ella.

Durante todo el día en el Grill, los clientes habituales y amigos de la joven le dieron sus felicitaciones.

Elena supuestamente no tenía que saber nada de la fiesta hasta que la llevasen a la casa de los Salvatore, la cual era lo suficientemente grande para acoger a tanta gente. Pero sus amigas eran muy malas mintiendo y ocultando cosas, y estaban compinchadas con Katherine que era aún peor, así que…

De todos modos y aunque no le gustaba la idea de una fiesta, Elena fingió sorpresa cuando Katherine la arrastró a la casa Salvatore para supuestamente acompañarla porque Stefan y Damon la habían dejado sola cerrando la tienda y se le había olvidado las llaves del coche.

Nada más abrir la puerta principal de la casa, decenas de personas gritaron al unísono un alegre "¡Feliz cumpleaños, Elena!".

Tras repartir abrazos y besos a todos sus amigos, le tocó el turno a Damon de acercarse a ella para darle sus felicitaciones.

-Feliz cumpleaños, Elena –murmuró él algo nervioso, entregándole un regalo cuidadosamente bien envuelto-. Te he traído algo.

-Damon, no…

-Tranquila, te prometo que no he comprado nada. No he pagado por ello.

-¿Lo has robado? –preguntó la chica realmente confusa por sus palabras.

-¿Qué? ¡No! En realidad, se trata de algo que tenía por casa…

-No tenías que haberte molestado –dijo Elena tomando el regalo entre sus manos, curiosa a la par que ansiosa por saber de qué se trataba.

-Quería hacerlo –sonrió ampliamente Damon al ver la cara que se le quedó a la chica cuando desenvolvió una primera edición de Crónicas X-men #1, el primer cómic de Era de Apocalipsis, el Universo Marvel favorito de esta.

-Dios mío, Damon… -susurró ella quedándose sin palabras-.

-No sabía qué regalarte, y recordé la conversación que tuvimos la noche que… Bueno, recordé que te gustaba este universo de X-Men.

"Uno de mis primeros cómics que tuve de niño fue este –contó él con una sonrisa recordando viejos recuerdos-. Lo encontré en una convención de cómics en Louisiana y me gasté el dinero de mi paga de la semana para conseguirlo.

-Damon, esto parece ser muy importante para ti, ¿por qué me lo estás regalando?

-Fue importante para mí en aquel momento. Espero que sea importante para ti ahora.

"¿Por qué no lo abres? Tal vez te lleves una buena sorpresa.

Rápidamente pero con mucho cuidado de no dañar el papel del cómic, Elena lo abrió por la primera página que se quedó más sorprendida aún al ver una dedicatoria especialmente para ella del mismísimo Stan Lee.

-Esto es perfecto, Damon. Gracias.

-Tuve que pedir un par de favores para conseguirlo –confesó este orgulloso-. Incluso fui a una convención de la Wizard World de Chicago para reunirme en persona con él.

"Pensé en llevarte conmigo, pero no sabía si aceptarías. No es que hablásemos mucho estos últimos días…

"Así que eso era lo que estuvo haciendo…" pensó Elena para sí, sintiéndose mal al haberle criticado porque pensó que ese fin de semana se había ido por ahí con alguno de sus ligues.

-Tienes razón, seguramente habría sido tan orgullosa que no habría ido –confesó ella-. Pero ahora estamos bien, ¿no?

-Por supuesto.

-Entonces, no dudes en llamarme si vas a reunirte de nuevo con Stan Lee.

-Hecho. Y, ahora, ¿qué tal si me dejas invitarte a una copa?

-Creo que esta noche me tomaré varias –dijo Elena acompañando al chico hacia la bodega donde guardaba sus mejores botellas.

-¿Cumplir años no te gusta o qué? –preguntó en broma él.

-No es solo, es que este día no me trae buenos recuerdos.

Había mucha gente alrededor y la música estaba muy alta, así que Damon la guió hacia una sala más tranquila y se sentaron en un banco de madera.

-¿Me hablas de ello? –animó el chico a Elena para que le contase eso que la deprimía tanto.

-Hoy es el aniversario de la muerte de mis padres.

-Oh, vaya…

-Yo cumplía 10 años y me había empeñado en tener una tarta de chocolate blanco con fresas para mi fiesta porque lo había visto en una película que me gustaba mucho.

"Ellos no se enteraron de eso hasta el día anterior y tuvieron que encargar la tarta rápidamente. La mañana de mi cumpleaños fueron a recoger la tarta. Era un día de lluvia y por el camino hacia la pastelería había cientos de obras en la carretera.

"Un ciclista se les cruzó repentinamente y mi padre intentó esquivarle como pudo. El suelo de una calle estaba encharcado y el coche patinó al frenar. Se chocaron contra otro coche. Murieron casi al instante…

Elena se secó las lágrimas antes incluso de derramarlas.

-Es tu fiesta, puedes llorar si quieres –le dedicó el chico una media sonrisa queriendo animarla.

-Estoy cansada de estar triste –confesó ella dándole un gran trago a la botella de Bourbon que Damon había cogido de la bodega para ellos solos.

-Pues no lo estés –le dijo él ganándose de inmediato la atención de Elena-. Sé que sientes que la muerte de tus padres fue culpa tuya, pero no fue así. Fue un accidente. Trágico, pero un accidente.

-Lo sé…

-Y ellos fueron a buscar esa tarta especial porque querían que estuvieras feliz el día de tu cumpleaños. Estoy convencido de que siguen queriendo que este día sea tu día especial.

-¿Cómo voy a estar feliz un día como hoy si es el aniversario de su muerte?

-Pero también el de tu nacimiento. Tal vez debas dejar de memorar la muerte y empezar a celebrar la vida, TU vida.

-¡Tienes razón! –exclamó Elena enérgicamente bebiendo otro largo trago de alcohol-. Vamos a celebrarlo. ¡Bailemos toda la noche!

La chica se puso en pie con tanta rapidez que se tambaleó ligeramente debido a que estaba algo borracha ya. Al ver el estado en el que se encontraba esta, Damon decidió quedarse con ella para cuidarla y asegurarse de que no hiciera ninguna tontería.

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Elena se despertó a la mañana siguiente con una tremenda resaca. Al abrir los ojos se dio cuenta de que estaba en una cama y abrazada a Damon. Se preocupó inmediatamente al ver que el chico tenía el torso el descubierto. Destapó las sábanas que les cubrían y suspiró ligeramente aliviada al ver que no estaban desnudos, pero seguía preocupada porque estaban en ropa interior.

La chica intentó hacer memoria de la noche anterior, de cómo había llegado a parar allí, pero todo cuanto consiguió fue que la cabeza le diera más vueltas.

En sueños, Damon se movió y se abrazó a la almohada como si creyese que se trataba del cuerpo de Elena, algo de lo que se dio cuenta enseguida porque abrió los ojos extrañado.

-Hmm… ¿Qué hora es? –preguntó él como si nada, como si estar en la cama juntos fuera de lo más normal.

Elena se fijó en que la mirada del chico se desvió al cuerpo de ella, contemplándola. No fue hasta ese momento en que la joven recordó que seguía en ropa interior, por lo que rápidamente salió de la cama para buscar ropa que ponerse. Su vestido de la otra noche no estaba por ninguna parte, así que tuvo que optar por unos vaqueros de Damon y una sudadera de este, algo a lo que el chico no puso pega alguna, más bien parecía deleitarse con las vistas.

-¿Me quieres decir qué pasó anoche?

-Pasamos un buen rato –dijo él encogiéndose de hombros relajadamente-. Te divertiste.

-¿Que pasamos un buen rato? –se escandalizó ella-. ¿Así que fue eso? ¿Te aprovechaste de que estaba triste y me emborrachaste para acostarte conmigo?

-¿Crees que soy de esa clase de tíos? –le tocó ahora a Damon enojarse-. ¿De los que se aprovechan de las chicas en sus malos momentos?

-No sé qué creer…

-¡Pues cree en mí, joder! No he hecho nada para merecer esto.

-¿Y la noche en tu tienda qué? ¿Tampoco te aprovechaste de mí entonces?

-No me conviertas en el malo de la peli, Elena. Yo no me aproveché de nada, ambos quisimos hacerlo.

-Tengo que irme… -murmuró ella saliendo de allí con mucha prisa, no queriendo mirar atrás.

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Durante el resto del día, Elena intentó recordar los acontecimientos de la pasada noche, pero no tuvo mucho éxito. Los pocos momentos que regresaban a su mente eran muy confusos.

*Flashback*

Elena salió de una habitación que parecía ser un servicio vestida en ropa interior. Damon estaba de pie frente a ella, llevando tan solo unos pantalones vaqueros, luciendo su espectacular torso al desnudo.

-¿Te encuentras mejor? –le preguntó el chico.

-Perfectamente –sonrió ella lanzándose a los labios de este con deseo.

*Fin del flashbacks*

Elena sabía que no conseguiría aclarar mucho sus recuerdos si seguía forzándose, así que decidió ir a ver a sus amigos para recoger información. A cada uno de ellos les preguntó si la habían visto en la fiesta con Damon y todos dijeron que recordaban haberles visto reír juntos y bailar. Alaric vio a Damon discutir con un tipo que se puso muy pesado con Elena, mientras que Jeremy recordaba ver al chico acompañando a Elena al piso de arriba para prestarle ropa limpia porque la de ella estaba manchada de alcohol. Esto último explicaba por qué Elena no consiguió encontrar su ropa esta mañana y por qué estaba en ropa interior en su recuerdo, pero el beso no estaba justificado.

Para mayor preocupación de la joven, nadie les había vuelto a ver después del incidente con el tipo ese, lo que significaba que habían pasado el resto de la noche en la habitación de Damon los dos solos y escasos de ropa.

-¿Por qué lo preguntas? –se preocupó su tía cuando Elena interrogó a las chicas a solas-. ¿Qué pasó con Damon anoche?

-No lo sé… Creo que me acosté con él.

-¿En serio? –alucinó Bonnie-. ¿Y cómo estuvo?

-Ni siquiera estoy segura de si hicimos algo o no –reconoció la chica Gilbert-. No consigo recordar lo que pasó.

-¿Y qué dice Damon al respecto?

-Dice que no se aprovechó de mí, lo que no quiere decir que no hiciésemos nada, solo que tal vez pensó que yo quería hacerlo.

-¿Y querías? –intervino esta vez Jenna.

-No lo sé. ¿Cómo voy a saber si quise hacerlo sino recuerdo lo que me llevó a ese momento?

-Deberías hablar con Damon.

-Hemos discutido, no va a querer verme. Y creo que yo tampoco quiero verle a él.

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Elena regresó a casa temprano porque no se encontraba muy bien. Se tomó una pastilla para el dolor de cabeza y se echó un rato en el sofá para cerrar los ojos y descansar, lo cual la llevó a tener un segundo recuerdo más preciso de la escena que recordó anteriormente.

*Flashback*

Elena estaba en el salón bailando en lo que se había convertido en una improvisada pista de baile. Había intentado arrastras a Damon a bailar con ella, pero este dijo que no se le daba nada bien y la chica no quiso insistir.

Un tipo que no había visto antes se acercó a Elena y se puso a bailar alrededor de esta como si nada.

-Hola, soy Tyler –se presentó él-. Tú debes de ser Elena, la cumpleañeras.

-¿Nos conocemos de algo? –preguntó ella dejando de bailar para ponerse seria.

-Ahora sí –sonrió el chico de medio lado, para después explicarse al ver su cara de confusión-. Tu amiga la de la tienda de cómics se puso a invitar a todo el mundo a tu fiesta. Sentía curiosidad por conocerte.

-Ah, vale… Lo siento, Tyler. Esta noche no soy buena compañía para nadie. Además, estoy algo bebida y no creo que sea muy dueña de mis actos.

-Esas mejores noches –dijo el chico agarrándola de la cintura para tirar de ella y plantarle un fiero beso en los labios.

-¿¡Pero qué haces!? –le gritó Elena golpeándole el pecho para alejarle-. Te he dicho que no estoy interesada.

-Cambiarás de opinión con un par de copas más…

-Te ha dicho que no, tío –dijo Damon con voz amenazante, acudiendo al rescate de la joven Gilbert.

-¿Quién coño eres tú? ¿Su guardaespaldas?

-Esta noche sí, así que lárgate de mi casa antes de que me cabree de verdad.

-No me das miedo.

Elena, harta de ese intercambio de amenazas que no llevaban a ninguna parte, le quitó a Tyler el vaso de plástico que llevaba en la mano y se le arrojó a este el contenido del mismo.

-¡Serás zorra! –gritó el chico alzando una mano para golpear a Elena, pero llevándose un puñetazo en la cara por parte de Damon antes de que pudiera tocarla.

Con el orgullo tirado por el suelo, literalmente, Tyler no le vio sentido a continuar con la pelea. Por ello, se puso en pie y se largó de la fiesta sin intención alguna de volver jamás a pisar esa casa.

Damon se fijó que, al arrojarle a Tyler el contenido del vaso, Elena se había manchado más incluso que este.

-Vamos a mi habitación, te prestaré algo de ropa limpia –le ofreció caballerosamente el chico a Elena, quien accedió con gusto.

La joven no fue consciente de lo afectada que estaba por el alcohol que había consumido hasta que lo expulsó todo al vomitar en el retrete del baño de Damon.

El chico le había dado ropa para que se la pusiera, pero ella se limitó a quitarse la suya y salir del baño en ropa interior. Como Elena había insistido en terminarse la botella de Bourbon subiendo las escaleras, la ropa de Damon había acabado también manchada de alcohol, por lo que este estaba sin camiseta cuando ella se reunió con él en la habitación. El chico estaba tan preocupado por ella que no le prestó mucha atención a su vestimenta.

-¿Te encuentras mejor? –le preguntó él.

-Perfectamente –sonrió ella lanzándose a los labios de este con deseo.

-Elena, para… -le dijo Damon retirándola rechazando el beso-. Has bebido mucho esta noche. No quieres hacer esto.

-Tienes razón, perdona…

-No pasa nada, yo también hago tonterías cuando bebo.

-Me encuentro fatal, ¿puedo quedarme a dormir aquí esta noche?

Al verla tan abatida, Damon fue incapaz de darle una negativa a su petición.

-Claro, te preparará la habitación de invitados.

-Gracias… -murmuró ella metiéndose en la cama del chico sin prestarle mucha atención a sus palabras.

-Elena –le llamó él posando una mano en su hombro.

-Déjame quedarme aquí… -protestó esta adormilada.

Damon suspiró agotado, se quitó los pantalones porque también estaban manchados de Bourbon, arropó a Elena para que no cogiera frío y se metió en la cama ella pero intentando darle todo el espacio posible, cosa que no fue posible porque esta se movió para abrazarse a él.

-Gracias por todo lo que has hecho esta noche, Damon –susurró Elena justo antes de quedarse dormida.

*Fin del flashbacks*

Elena se levantó del sofá con la respiración agitada, como si acabase de despertar de un mal sueño. Y así era. Damon había sido todo un caballero con ella la pasada noche y ella se había portado fatal con él. Le debía una buena disculpa.

La chica miró la hora en su móvil y vio que estaba apunto de ser la hora en que Damon y su familia cerraban la tienda para almorzar. Era el momento perfecto para hablar con él a solas y pedirle perdón.

Tras pedirle el favor a Katherine de que entretuviese a Damon para que se quedase en la tienda más tiempo, la joven Gilbert se subió a su coche y se presentó donde él.

-¿Por qué has venido, Elena? –gruñó el chico nada contento de verla-. No me apetece aprovecharme más de ti ahora…

-Quería pedirte perdón. Ya recuerdo lo que pasó anoche y me siento fatal por haber dudado de ti.

-No quiero oír tus excusas, Elena. Ni tampoco tus disculpas. Nada de eso cambia que pensaras mal de mis intenciones.

-Pero, Damon. Yo…

-¿Te importaría irte ya? –le interrumpió él lo que fuera que iba a decir-. Tengo que cerrar el local.

Esa forma tan fría de dirigirse a ella dejó a Elena tan dolida y atónita que no supo cómo reaccionar, simplemente hizo lo que el chico le pidió y se fue de la tienda.