CAPITULO 3

Kurt y Blaine caminaron juntos por el pasillo, los dos compartían la misma clase. Blaine miraba de reojo al Cheerio, mientras sus lágrimas corrían por su rostro. Blaine deseaba poder secar esas lágrimas y abrazarlo fuerte.

"¿Estás bien? ¿Te hizo algo?" Preguntó Blaine con preocupación.

"Blaine… estoy bien." Dijo enfrentándose a él. "Y no necesito ni que tu ni nadie me defienda. Yo sé hacerlo solo".

Los ojos de Blaine se abrieron como platos, no esperaba que Kurt le diga algo así. "Lo siento. Es que te vi y pensé-"

"Blaine, por favor. No quiero hablar de esto." Dijo el Cheerio levantando una mano para hacer callar a Blaine. Kurt tomó el pomo de la puerta y lo giró entrando a clase. Los ojos de veinte estudiantes se clavaron en él y Blaine.

"Bueno, bueno. Bienvenidos a la clase de Francés, Sr. Hummel. Sr. Anderson que alegría que por fin se haya dignado a aparecer" Dijo con sarcasmo la profesora de francés, la Srita. Gravois.

Kurt miró el piso avergonzado, nunca había llegado tarde a ninguna clase y menos a francés ya que era su materia favorita. Blaine se rio y levantó una ceja.

"Les cuento jóvenes que hemos asignado las parejas para el próximo ensayo que deben entregar en tres semanas. Como ya las parejas han sido elegidas, ustedes dos tendrán que trabajar juntos." Explicó ella. El corazón de Blaine había saltado en su pecho, pasaría las próximas semanas junto a Kurt. Para el Cheerio no fue más que otra tarea, pero hacerla con Blaine es añadirle algo extra, no sabía si pensar en que era bueno o malo. "Su tema será: 'Revolución Francesa'" Dijo la maestra entregándoles una hoja a los chicos con las consignas que debían seguir. Los dos chicos se sentaron cada uno en su lugar en el aula y no se hablaron más.


Al finalizar la clase, Kurt salió casi corriendo del aula, pero Blaine lo siguió detrás.

"Kurt, ¿Cuándo quieres empezar con la tarea de francés?" Preguntó Blaine.

Kurt revoleó los ojos. Por Dios, parece un cachorrito que te sigue a todos lados. Pero mira esos ojos, si parece un cachorrito. "Uhmm… no lo sé. ¿Cuando quieres empezar?"

"¿Puede ser hoy mismo? Necesito pasar esta clase." Blaine miró con esos ojos de perrito a Kurt y él no se pudo resistir.

"De acuerdo. Tengo Glee después de la escuela, y luego nada asique…" Dijo Kurt, tratando de no mirar a los ojos de Blaine, juró que se podría perder en ellos.

"Bien. Iremos a mi casa, vamos a estar más… tranquilos." Dijo Blaine guiñándole un ojo.

Y aquí volvió el viejo Blaine Anderson. ¿Dónde está ese chico dulce que me defendió ante Sebastian?, pensó Kurt. Se dio media vuelta y se dirigió a su casillero.

Cuando abrió su locker, un pedazo de papel y un jazmín blanco calló de él. Kurt se inclinó para recogerla y suspiró. Oh, Sebastian. ¿Qué voy a hacer contigo?, pensó él mientras olía la flor. Abrió el papel que estaba doblado y leyó el poema.

¿No has sentido en la noche,

Cuando reina la sombra
una voz apagada que canta
y una inmensa tristeza que llora?

¿No sentiste en tu oído de virgen
las silentes y trágicas notas
que mis dedos de muerto arrancaban
a la lira rota?

¿No sentiste una lágrima mía
deslizarse en tu boca,
ni sentiste mi mano de nieve
estrechar a la tuya de rosa?

¿No viste entre sueños
por el aire vagar una sombra,
ni sintieron tus labios un beso
que estalló misterioso en la alcoba?

Pues yo juro por ti, vida mía,
que te vi entre mis brazos, miedoso;
que sentí tu aliento de jazmín y nardo
y tu boca pegada a mi boca.

Kurt pensó que esta era la forma en que Sebastian le pedía perdón. Tal vez esa mañana Sebastian había ido a verlo para decirle que lo sentía, y Kurt creyó que lo había arruinado todo y que por eso su novio se había enojado con él después. Definitivamente llamaría a Sebastian.

"¿Otro poema de tu admirador secreto?" Una voz femenina interrumpió los pensamientos de Kurt.

"Mercedes, no tengo un admirador secreto. Es de Sebastian" Dijo Kurt dejando la flor y el poema dentro de su casillero.

Mercedes Jones, mejor amiga de Kurt. Dulce, protectora, buena, diva, una de las mejores voces del Club Glee.

"Aha…y ¿él te lo dijo?" Preguntó la muchacha cruzándose de brazos.

"No, no hace falta que me lo diga. Yo sé que es él" Kurt cerró su casillero y vio como su amiga levantaba las cejas. "¿Qué?"

"Pelearon anoche ¿verdad? Es por eso que llegaste tarde a la escuela y tienes los ojos hinchados." Ella conocía más que nadie a Kurt, sabía cuando estaba triste, o se sentía mal por algo.

Kurt suspiró, no podía mentirle a su mejor amiga. "Te cuento en el camino a clases ¿si?"


Luego de francés, Blaine se salteó todas las demás clases, excepto el almuerzo. Había pasado el día con Quinn bajo las gradas.

"¿Por qué tan feliz, Anderson?" Preguntó la Skank al ver a su amigo sonreír de oreja a oreja. A ella le gustaba verlo así, después de todo lo que había pasado en su vida, el es un buen chico y se merece lo mejor.

"Bueno, digamos que cierto Cheerio se reunirá conmigo… en mi casa" Dijo Blaine presumido mientras se recostaba en el suelo.

"Wow, estoy impresionada. Que rápido cayó Porcelana" Dijo ella acostándose al lado de su amigo con el cigarrillo en la boca.

"No, bueno… no cayó. Tenemos que hacer una tarea juntos. Pero… es un comienzo" Dijo él riendo.

Ella apagó su cigarrillo y apoyó su cabeza en el hombro de Blaine. "Me alegro por ti, B. Te mereces que te quieran" Dijo Quinn y besó la mejilla de su amigo. Ambos cerraron los ojos y se quedaron un rato de esa manera.

"Aah bueno, Blainey. Veo que me cambiaste por la participante numero uno de '16 and Pregnant'" Dijo una voz áspera de mujer.

Blaine suspiró pero ninguno se movió del lugar. "¿Qué quieres, Santana?" Preguntó él sin abrir los ojos.

"Tu sabes lo que quiero" Dijo ella arrodillándose junto a él.

"Santana, no voy a tener sexo contigo otra vez para que puedas vengarte de tu novia o lo que sea que esa chica sea para tí." Dijo él apoyándose en sus codos, haciendo que Quinn también se siente.

Santana Lopez, una de las animadoras de la escuela e integrante del Club Glee. Sexy, perra, sarcástica, enamorada de su mejor amiga Brittany, se acostó con casi toda la escuela, incluyendo Blaine. Por fuera era una chica dura y fría, pero por dentro era tan frágil como cualquier adolecente y con los sentimientos a flor de piel.

"Oh vamos, Blainey. Yo se que te gustó tanto como a mi" Dijo ella sentándose a horcajadas encima de la cadera del chico. Ella lo tomó de su chaqueta y lo atrajo más a su cuerpo. Antes de que Blaine pudiera decir nada, ella lo besó. Él no se negó y la abrazó por la cintura.

"Ew. Asqueroso." Murmuró Quinn y se fue.


El Club Glee pasó como siempre, Rachel abarcó toda la clase con sus infinitos argumentos de por que debería ser la líder del grupo.

"Siento llegar tarde" Dijo Santana mientras entraba a la sala acomodándose el uniforme. "Tuve que arreglar unos asuntitos con Anderson" Ella decía mirando directamente a Brittany, pero la Cheerio rubia la ignoró.

Kurt levantó la vista de sus uñas cuando escuchó el apellido de Blaine viniendo de la boca de Santana. Sabía que a Blaine le gustaba acostarse con hombre y mujeres. Pero ¿Santana? ¿Por qué ella? ¿Qué está sucediéndome? ¿Siento… celos? Por Dios Hummel, ¿Qué es esta nueva obsesión con Blaine?, pensó Kurt.

Afortunadamente la voz chillona de Rachel lo sacó de sus pensamientos "¡Santana! ¡Por favor, nadie quiere saber con quién te revuelcas!" Dijo ella delante de todos.

"Al menos yo les doy a los hombres lo que quieren. No como tú, que tienes esperando a Frankenteen tocar tus pechos de hombre desde… siempre" Contestó Santana cruzándose de brazos y piernas a la vez. Todos abrieron la boca sorprendidos por el atrevimiento de la latina.

"¡Suficiente Santana!" Gritó el Sr. Schue y continúo con la lección.


Terminado Glee, Kurt salió del salón de coro distraído acomodándose su mochila y sacando su celular del bolsillo. Cuando cruza la puerta de salida del aula, siente unas manos sobre las caderas que lo agarraron de atrás. Él se sobresaltó del susto.

"¿Me estabas esperando, bebé?" Dijo una voz seductora en el oído de Kurt.

Kurt se dio vuelta y miró quien era. "¡Blaine! No vuelvas a hacer una cosa así nunca más."

"¿Por qué? ¿Temes que te guste?" Preguntó Blaine con el mismo tono de voz sin quitar las manos de Kurt mientras caminaban por el pasillo. Por suerte ninguno de los demás chicos estaba por ahí.

"No" Dijo Kurt revoleando los ojos. "Es que me da asco que hayas tocado a alguien y luego me toques a mí con las mismas manos." Kurt dijo sin darse cuenta que había utilizado un tono que sonaba como de celos.

"Mmmm… ¿detecto celos?" Dijo Blaine soltando las caderas de Kurt y guardando sus manos en los bolsillos de la chaqueta.

"Oh si, Blaine… estoy muy celoso" Kurt dijo con sarcasmo, pero en realidad era algo que quería decir en serio.

"¡Lo sabía! Pero no te preocupes, no tocaré a nadie más si eso te molesta…" Blaine se acercó de nuevo a Kurt mientras cruzaban la puerta de salida de la escuela. "Excepto a ti" Susurró en su oído provocándole a Kurt un escalofrío y un rubor en sus mejillas, pero no dijo nada. "Bueno… ¿listo para irnos?" Preguntó Blaine golpeando sus manos una vez con entusiasmo.

"¿Irnos? ¿A dónde?" Preguntó Kurt fingiendo confusión, él sabía perfectamente donde tenían que ir, había esperado por este momento toda la tarde.

"A mi casa… francés… tarea… ¿recuerdas?" Dijo Blaine un poco decepcionado de que Kurt se haya olvidado.

"Oh, sí. De acuerdo, vamos."

"Bien, vamos en mi motocicleta" Dijo Blaine señalando su moto que estaba estacionada del otro lado del aparcamiento.

"Uhmm… estoy con mi auto. Asique tu ve andando y yo te sigo detrás." Dijo Kurt mientras se acercaba a su auto y sacaba las llaves de su mochila.

"Bien… me encanta cuando eres mandón." Blaine dijo guiñándole un ojo al Cheerio. Éste se mordió el labio para reprimir una risa, pero no funcionó y se cubrió la boca con la mano. Afortunadamente, Blaine no se había dado cuenta.

Kurt se subió a su auto y miró por el espejo retrovisor como Blaine se puso su casco y se subió a la motocicleta. Qué suerte tiene esa motocicleta, pensó.


El poema pertenece a Becquer