CAPITULO 4
La casa de Blaine no era nada como Kurt la había imaginado. Era… bonita, bien decorada, un poco desordenada pero se notaba el buen gusto en la combinación de colores. Algo pequeña para Blaine y su familia, pensó Kurt. Tenía un sofá de cuero negro frente al televisor, una mesita de café y un sillón más pequeño y una pequeña biblioteca con escritorio del otro lado. La sala y la cocina estaban divididas con una barra y Kurt se preguntaba como hacían para vivir todos ahí. De fondo se veía una sola habitación y al lado un baño. La casa no se veía como un hogar, era como una mezcla de soledad y tristeza.
"¿Y tus padres no están?" Preguntó Kurt todavía parado en la puerta de entrada.
Blaine sacó una botella de cerveza del refrigerador y se la ofreció a Kurt, el Cheerio negó con la cabeza. "No tengo padres" Dijo Blaine y abrió la botella para tomar él y le dio una de agua a Kurt.
"¿Y con quien vives?" Preguntó muy curioso inspeccionando la habitación con la mirada buscando alguna pista.
"Solo" Respondió Blaine sentándose en su sofá y poniendo los pies sobre la mesa de café.
"¿Solo? ¿Cómo puedes vivir solo? Tienes 17 años." Dijo Kurt incrédulo.
"Solía vivir con mi tío, pero murió hace un tiempo, así que… solo." Dijo y dio un sorbo de su cerveza. Blaine dio unas palmaditas en el sofá a su lado invitando a Kurt a sentarse junto a él.
Kurt estaba lleno de preguntas, pero no quería perturbar a Blaine así que se calló la boca y se sentó al lado del chico malo. Kurt se quedó quieto con las manos aferrándose a la botella de agua, muy incómodo. En cambio, Blaine no sentía lo mismo, tomaba la cerveza y se movía más cerca de Kurt.
"Bueno… ¿empezamos?" Dijo Kurt tímidamente.
Blaine se sentó derecho y se quitó su chaqueta. "Cuando quieras" Dijo Blaine con un sonrisa.
"Blaine… empezamos con la tarea" Dijo Kurt revoleando los ojos.
"Pff… por supuesto" Dijo Blaine.
Pasaron la tarde haciendo su ensayo sobre la Revolución Francesa, y para sorpresa de Kurt, Blaine es muy inteligente. De vez en cuando hacía chistes sobre los nombres raros que aparecían en los libros y Kurt se reía de ellos. La verdad era que la estaban pasando bien, era muy agradable estar cerca de Blaine, y Blaine pensaba lo mismo de Kurt.
"Wow… no me di cuenta como se pasó la hora" Dijo Kurt cuando miró su reloj. "Tengo que ir a casa" Kurt comenzó a guardar sus cosas en la bolsa.
"¿Ya? ¿Tan pronto? Quiero decir… ¿quieres quedarte y ordenamos pizza?" Dijo Blaine dulcemente.
Oh Dios… esos ojos de cachorro otra vez. Kurt se mordió el labio y pensó la propuesta por un segundo. "De acuerdo" Dijo con una sonrisa y volvió a sentarse.
El corazón de Blaine se hinchó en su pecho y una sonrisa pequeña escapó de sus labios. Kurt sacó su teléfono y mensajeó a su padre avisando que los padres de una amiga lo habían invitado a cenar y que no pudo negarse. De pronto se acordó de Sebastian y que no había pensado en él hacía horas, decidió que al otro día lo llamaría. Por el momento disfrutaría el tiempo con Blaine.
Comían sentados en el sillón y durante la cena, hablaron de muchas cosas, algunas divertidas y otras no. Kurt le contó como su madre había muerto cuando tenía ocho años y que su padre había encontrado el amor por segunda vez. También le contó cuáles eran sus planes para el futuro, como mudarse a New York y audicionar para NYADA.
"Tus ojos brillan cuando hablas de New York y los musicales" Observó Blaine mirando fijamente esos hermosos ojos azules.
Kurt se sonrojó y clavó la mirada en el piso. "¿Qué puedo decir? Cantar, actuar y bailar es mi pasión" Dijo un poco tímido.
"Si, lo puedo ver"
"¿Y qué hay de ti? ¿Cuáles son tus planes para el próximo año?" Preguntó Kurt antes de morder un trozo de pizza.
"¿Planes? Yo no hago planes" Blaine dijo y luego mordió su porción de pizza.
"¿Cómo que no? Todos tenemos planes ¿Y qué harás después de graduarte?" Kurt apoyó su pizza en el plato y tomó un sorbo de agua.
"Mmm… no lo sé. Además, mírame… no es que tenga mucho futuro. No puedo mantenerme en la universidad solo con lo que me pagan de cortar el césped" Blaine dijo a sabiendas que ser un chico malo sin un trabajo estable no lo iba a llevar a ningún lado.
"¿Por qué no? Eres un chico inteligente y siempre puedes aplicar para escuelas comunitarias" Kurt se acomodó en el sofá para quedar más frente a Blaine.
"O siempre puedo ser un stripper en algún club gay de Ohio" Dijo en voz baja y acercándose a Kurt.
El Cheerio largó una pequeña carcajada. "Tu me hacer reír."
"Me encanta verte reír." Blaine estaba ahora tan cerca de Kurt, que el Cheerio podía sentir el calor que emanaba de su cuerpo.
Los hombros de Kurt se tensaron y sintió como la mano de Blaine agarró su mejilla y sus ojos se clavaron en sus labios. Con su pulgar, Blaine acariciaba la piel de su cara. Kurt cerró los ojos y sintió el aliento de Blaine a centímetros de su boca. Justo cuando los labios de Blaine habían apenas rozado los suyos, el teléfono comenzó a sonar en su bolsillo. Blaine quitó su mano de la cara de Kurt.
El Cheerio abrió los ojos y sacó el teléfono de su bolsillo. El nombre de su novio parpadeaba en la pantalla de su celular.
"Lo siento, es Sebastian. Debo… debo atender." Dijo Kurt y se paró del sofá. Blaine suspiró y pasó las manos por su cara en señal de frustración. "¿Hola?... En casa de una amiga… Si, yo también… ¿Ahora?..." Kurt giró y miró a Blaine que estaba todavía sentado en el sofá. "Uhmmm… de acuerdo… adiós." Kurt guardó el teléfono y tomo sus cosas. "Tengo que irme".
"¿Te vas con él? ¿Después de lo que te hizo esta mañana, Hummel?" Preguntó Blaine confundido mirando como Kurt tomaba sus cosas.
"Si, lo siento, Blaine. Él es mi novio y me ama… no quiero perderlo. Adiós." Kurt dijo acercándose a la puerta. Blaine no decía nada y lo miraba irse.
Cuando Kurt cerró la puerta, Blaine dio un grito de rabia y pateó el sofá con todas sus fuerzas. Mala idea, su pie le dolía como el infierno. Se sentó en el sofá y pensó en que tenía que decirle a Kurt lo que sabía de Sebastian.
Kurt dobló en la esquina de su casa y vio el auto de su novio estacionado en la puerta. Él aparcó el suyo y bajó. En seguida Sebastian se acercó a él y lo abrazó, Kurt le devolvió el abrazo.
"Lo siento, Kurt. Siento lo de anoche y lo de esta mañana." Sebastian decía casi hasta las lágrimas.
"Lo sé, yo también lo siento." Dijo Kurt en el hombro de su novio.
Se separaron del abrazo y Sebastian tomó la cara de Kurt con sus dos manos. "Prometo no volver a presionarte de esa manera. Prometo que te seguiré esperando hasta que estés listo." Dijo el Warbler y besó los labios de Kurt.
"Gracias." Susurró Kurt y se volvieron a besar. "Y gracias por el poema y la flor, son muy lindos"
"¿Qué poema y que flor?" Preguntó Sebastian confundido.
"Las que dejaste en mi casillero esta mañana, tonto" Dijo Kurt riendo.
"Ah,… si. De nada" Sebastian contestó, pero seguía sin saber de lo que hablaba Kurt. Decidió que averiguaría quien se estaba metiendo con su novio luego. "Entonces… ¿todo bien entre nosotros?" Preguntó Sebastian un poco inseguro.
"Si, todo bien" Contestó Kurt y se volvieron a besar más profundo. Kurt pasó sus brazos por el cuello de Sebastian, y el Warbler lo agarró por la cintura. Los dos se quedaron afuera besándose por un rato, hasta que Burt los vio por la ventana.
"¡Kurt! ¡Adentro!" Gritó el Sr. Hummel desde la puerta de su casa.
"¡Si, papá!" A los chicos no les quedó otra que separarse cuando escucharon la voz del padre de Kurt.
Sebastian miró hacia la puerta y levantó la mano para saludar a Burt. "¡Hola, Burt!" Dijo el muchacho con toda confianza, algo que al Sr. Hummel no le gustaba nada. Burt lo miró y levantó la mano pero no dijo nada y luego entro a la casa.
"¿Mañana nos vemos?" Preguntó Sebastian.
"Si, tengo práctica con los Cheerios. ¿Pasas por mi luego?"
"Si, por supuesto" Y Sebastian besó otra vez a Kurt. Se despidieron y Sebastian se fue.
Blaine se quedó con rabia después de que Kurt se había ido. Se fue a su cuarto y miró un rato largo por la ventana, la luz de la habitación de Kurt seguía pagada. Luego la luz se prendió, pero al rato se volvió a apagar. "Dulces sueños, Kurt" susurró. Tomó su chaqueta y salió de su casa.
Paró su motocicleta en el único lugar que podía encontrar abierto un día de semana: Scandals, el bar gay de Ohio. Entró en el lugar presentando una identificación falsa. Solía ir, pero no muy seguido en días de semana. Pidió una cerveza en la barra y se sentó a escuchar un poco de música y ver bailar a los demás. No es que había mucho para ver, hasta que…
"Sebastian Smythe" Murmuró Blaine para sí mismo. No era sorpresa, ya que había visto al Warbler más de una vez en ese lugar, pero se supone que estaba con Kurt. Una sonrisa se dibujó en su cara, pero más grande esa sonrisa se hizo cuando vio que Sebastian bailaba con un chico. Los dos estaban muy juntitos, meneando sus caderas el uno al otro y besándose. Otra vez Blaine pensó que era muy común ver al Warbler en esa situación, de hecho lo vio haciendo cosas peores. Pero esta vez era diferente, esta vez iba a decirle a Kurt.
Kurt se acostó y cerró los ojos para intentar dormir, pero le resultó imposible porque imágenes del día venían en su cabeza. Pero en ninguna de ellas veía a su novio. Blaine era el que estaba en su mente, su voz, su sonrisa, la manera en que lo miraba y hablaba con él, lo dulce que fue…
¡No! Sebastian es mi novio, él me ama. Blaine solo quiere tener sexo conmigo, no puedo pensar en él de esa manera.
Además Kurt, confiaba en Sebastian. Muy pronto le diría su secreto… secreto que solo él, su padre y Carole saben. Kurt era un chico por fuera, se veía como uno y actuaba como uno (aunque un poco afeminado), pero por dentro sus órganos sexuales eran femeninos. Una extraña mutación de los cromosomas que los médicos llaman "boypussy" afectaba su cuerpo. No era muy común ver un caso así, ocurría en un chico de cada mil, asique Kurt estaba seguro que no era el único en Lima. Él tenía una vagina y menstruaba, también podía quedar embarazado como cualquier mujer. Es por eso que su primera vez en el sexo era tan importante para él. Se sentía como un fenómeno y tenía que tener plena confianza en el otro para poder confesarlo, y el confiaba en Sebastian.
