CAPITULO 8
La luz brillante del sol quemaba los párpados de Kurt, obligándolo a abrir los ojos. Por un momento todo estaba borroso, hasta que comenzó a recordar lo que había sucedido la noche anterior. Quiso moverse, pero un brazo alrededor de su cintura no se lo permitía, entonces giró su cabeza hacia la derecha y vio a Blaine. Su boca se transformó en una gran sonrisa y como pudo se acomodó para su costado enfrentándose a él. Si Kurt pensó que ese chico era hermoso cuando estaba despierto, era porque no se imaginaba que tan bello era cuando dormía. Tenía la cara relajada, la boca un poco abierta y sus largas pestañas descansaban sobre sus mejillas rosas. Sus rizos estaban desparramados por toda su cabeza y algunos mechones cayendo sobre su rostro. El aire entraba y salía por entre los labios y sus fosas nasales se dilataban y contraían con cada respiración que daba. Kurt sonrió porque juró que hasta con ese pequeño ronquido, Blaine era super sexy.
Se acercó más a él hasta que rozaron sus narices. De pronto recordó que seguía desnudo, pero realmente no le importaba. Se quedó un rato en esa posición, acariciando los rulos de su nuca y detrás de la oreja. Recordó cada momento que había pasado con ese chico. El chico que lo había desvirgado, que había sido tan dulce con él como nadie había sido antes, el chico que el amaba. Y si, parecía apresurado decirlo… pero él amaba a Blaine Anderson.
Los labios de Blaine se volvieron una sonrisa y Kurt se dio cuenta de que ya había despertado.
"Buen día, hermoso" Susurró Blaine con los ojos cerrados.
"Buen día" Kurt le devolvió el saludo. Blaine acercó un poco más su cara y le dio un pequeño pero tierno beso en los labios.
"¿Cómo te sientes?" Le preguntó Blaine acariciando su espalda.
"Maravilloso" contestó Kurt con una sonrisa. "¿Y tu?"
"Excelente" Respondió y volvió a cerrar los ojos.
Se quedaron unos minutos más en esa posición hasta que Kurt comenzó a mirar sin mover nada más que los ojos la habitación de Blaine. Era muy varonil y con clase, y bastante grande en relación con el pequeño departamento. Las paredes eran de un azul profundo combinado con cortinas del mismo tono y los muebles eran de una madera oscura. En un costado del cuarto vio un saco de box colgado desde el techo y sonrió.
"¿Tienes un saco de box en tu habitación?" Preguntó Kurt curioso rompiendo el silencio.
Blaine se rio antes de contestar "Si, me gusta hacer ejercicio cuando me levanto"
"Si, se nota" Dijo Kurt apretando el bíceps de Blaine. "Nunca quites ese saco de ahí" Dijo con una sonrisa y Blaine se inclinó y lo besó profundo.
Cuando se separaron del beso, Kurt suspiró y recorrió la habitación de Blaine otra vez. "No puedo creer que Sebastian me engañara." Dijo Kurt luego de pensar. Sabía que no era el momento para hablar de eso, pero sentía que debía desahogarse.
"Bueno… no es la primera vez" Blaine dijo sin darse cuenta de lo que había dicho hasta que la última palabra salió de su boca.
Kurt se alejó y miró confundido al otro chico. "¿Qué quieres decir? ¿Ya me había engañado antes? ¿Cómo-cómo sabes eso, Blaine?" Dijo mientras se sentaba en la cama.
Blaine sabía que Kurt debía conocer como realmente es ese Sebastian, asique no se contuvo y se lo dijo. "Suele frecuentar Scandals muy seguido, siempre llega solo y siempre se va acompañado de un tipo al azar." Con cada palabra que pronunciaba Blaine, Kurt se sentía más y más humillado.
"Espera… ¿tú sabías eso y nunca me dijiste nada?" Kurt dijo casi gritándole a Blaine. Su cara se había vuelto roja de rabia.
"Es que… pensaba que tu no me ibas a creer… necesitaba que lo veas por ti mismo." Respondió Blaine con una voz inocente y se sentó.
"¡¿Es por eso que me llevaste a ese antro anoche?!" Preguntó horrorizado Kurt.
"Uhmmm… bueno… no exactamente" Dijo y Kurt clavó su mirada en él. "Bueno… si" Terminó diciendo.
Entonces Kurt creyó que lo había entendido todo. "¡Todo esto fue planeado por ti para llevarme a tu cama…!"
"¿Qué? No, Kurt… no es así como piensas" Blaine trataba de explicarle.
"¡Si! ¡No te atrevas a seguir engañándome, Blaine Anderson!" Kurt se levantó de la cama envuelto en la sabana y comenzó a buscar su ropa desparramada en la habitación.
Blaine palideció, Kurt estaba teniendo una idea equivocada de él, otra vez. "No, Kurt… te juro que no fue así…" Dijo desesperado por que Kurt le crea. Se levantó y se puso sus calzoncillos.
"Claro… ¿Qué dijiste tu…? ¡A este idiota lo emborracho, le muestro como su novio lo engaña y cuando esté absolutamente miserable me lo llevo a la cama!" Dijo tratando de imitar la voz y los movimientos de Blaine mientras terminaba de vestirse. Blaine quería hablar, pero Kurt no lo dejaba. "Y que idiota yo por caer… me lo tengo merecido por creerme la reina del universo" Decía para sí mismo, tapándose la cara. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas, había pasado por dos humillaciones en menos de 24 horas. Corrió hasta la puerta, seguido por Blaine.
"¡No, Kurt! ¡Por favor, escúchame!" Blaine tomó del brazo a Kurt y lo obligó a que lo mire. Blaine hizo esos ojos de cachorro, en serio parecía que estaba diciendo la verdad, pero Kurt no volvería a caer en ellos.
"¡NO ME TOQUES! ¡NO QUIERO SABER MAS NADA DE TI! ¡ESTAR CONTIGO FUE UN ERROR!" Le gritó en la cara
"¡NO, KURT! No fue un error, nosotros nos… nosotros nos amamos ¿Cómo puede ser un error cuando hay amor de por medio?" Dijo Blaine con una voz suave.
Kurt seguía enamorado de él… por supuesto que sí. Muy en el fondo sabía que no había sido un error, él se entregó a Blaine porque lo sentía verdaderamente. Nunca había sentido eso con Sebastian, por eso sabía que Blaine era el indicado.
Kurt no dijo nada, pero tampoco dejó de llorar. "Adiós, Blaine Anderson." Dijo susurrando y con la frente en alto. Cerró la puerta y se fue.
Kurt se dio una ducha apenas entró a su casa. Por suerte era domingo temprano a la mañana y nadie en la casa estaba despierto. Mientras se duchaba, sus lágrimas saladas se mezclaban con las gotas de agua que caían sobre su cara. Al mismo tiempo que enjabonaba su cuerpo, recordaba la boca de Blaine sobre su piel, sonrió al pensar en el recuerdo de la noche anterior cuando fue tocado por primera vez. No lo podía negar, había sido perfecto. Blaine lo trató con tanta dulzura, como si fuera de cristal y que al menor toque se rajaría. En otro contexto no le hubiera gustado nada que lo tratase así, pero sabiendo que le estaba entregando a Blaine su tesoro más preciado, era maravilloso sentirse de esa manera. De pronto se acordó de lo que había pasado hacía unos instantes y se sintió usado. Salió de la ducha borrando esos pensamientos, se colocó un pijama y se acostó a dormir. De ahí en mas no escuchó nada, no escuchó a su padre llamarlo para desayunar o la música proveniente de los juegos de video de Finn en la habitación de al lado… Nada, el solo quería dormir y desconectarse de la realidad.
Blaine había estado llorando hasta unos minutos después de que Kurt se había ido, y no es que solía llorar. Se recostó en el sillón a pensar, lo había arruinado… había arruinado su única oportunidad de ser amado por alguien. A pesar de que era temprano en la mañana, buscó en la alacena una botella de whisky que había pertenecido a su tío. La abrió y ni siquiera se sirvió en un vaso, tomaba directamente de la botella. Quizás el ardor que le hacía sentir en la garganta lo haría olvidar las palabras de Kurt. Estar contigo fue un error, recordó Blaine la cara de Kurt y sus ojos llenos de dolor. No había llegado a emborracharse, ni siquiera mareado se sentía. Así como estaba se fue a dormir a su habitación. Gran error, las sábanas olían a Kurt. Olían a su perfume, a su piel, al shampoo de su pelo. Blaine enterró su cara en la almohada y durmió.
Luego de unas horas, se despertó, pero no quería levantarse a pesar de que moría de hambre. Pasó sus brazos por debajo de la almohada y sintió algo duro y frío entre sus manos. Lo sacó de allí y miró, el celular de Kurt era lo que tenía entre sus dedos. Blaine sonrió y sintió la necesidad de prenderlo y revisar sus mensajes de texto, y no se resistió. Lo prendió y lo primero que vio fue la imagen del fondo, era Kurt con sus amigas del Club Glee, él no sabía el nombre de ellas, pero Kurt se veía tan feliz al lado de esas chicas. Al segundo, muchos mensajes entraron y varias llamadas perdidas, en su mayoría de su padre y algunas de Sebastian. Blaine buscó su nombre entre los contactos y allí estaba, lo tenía agendado como "B. Anderson", pero lo que más le sorprendió era que al lado de su nombre había un símbolo: "3". Blaine sonrió, sabía perfectamente que significaba, Kurt lo tenía agendado con un corazón al lado de su nombre. Lo apagó, no quería invadir aun más la privacidad de Kurt.
La excusa perfecta para ver a Kurt, decidió ir a llevárselo a su casa en ese instante. Rápidamente se levantó, se dio una ducha y se vistió. Salió de su casa y puso su moto en marcha.
"¿Kurt?" Escuchó el chico que su padre lo llamaba, levantó la cabeza de su libro de Cálculo. "Kurt, tu amigo Blaine está aquí." Dijo Burt sin abrir la puerta.
"¿Blaine?" Susurró Kurt. "Bajo enseguida papá" Le dijo a su padre. Blaine estaba en su casa, seguramente quería hablar con él sobre lo de anoche. Se puso muy nervioso, se levantó de la silla y se miró en el espejo para acomodarse el cabello. Bajó unos minutos después, quería hacer esperar a Blaine, a pesar de que estaba muy ansioso.
Mientras bajaba las escaleras vio como Blaine charlaba animadamente con su padre sobre algún deporte que estaban mostrando en televisión. Cuando Burt vio a su hijo bajar de las escaleras, apagó el televisor y salió de la sala.
"¿Qué haces aquí, Blaine?" Preguntó Kurt, se cruzó de brazos y puso su mejor cara de perra, esa que le salía muy bien.
"Uhmm… no quería molestarte, pero… olvidaste tu celular en mi apartamento y… y quise traértelo." Dijo Blaine muy inocente, como cuando un niño rompe algo y lo regañan.
A Kurt le pareció adorable y moría de ganas de correr hacia él y besarlo y abrazarlo, pero no lo hizo. "Gracias" Dijo muy serio y tomó el celular de la mano de Blaine, sus dedos se rozaron y sintieron otra vez esa electricidad entre ellos. "¿Algo más?" Preguntó Kurt indiferente.
"No" Dijo Blaine demasiado rápido y Kurt se decepcionó un poco. "Bueno… de hecho sí. Kurt ¿podemos hablar?"
"No lo sé Blaine…" Dijo Kurt sin bajar la guardia.
"Por favor, necesito explicarte todo" Dijo y Kurt lo miró a los ojos.
"De acuerdo, pero no aquí. Salgamos a dar un paseo".
