VI
Sora Takenouchi se encontraba trabajando en un extenso reporte sobre las tendencias para el verano en Italia y Francia. La pelirroja cerró sus ojos y suspiró. Llevaba un par de horas investigando sobre el tema por lo que decidió tomar un corto y necesario descanso, al fin y al cabo contaba con suficiente tiempo para terminar sin verse obligada a correr o desvelarse la noche previa al día de entrega.
Fue directo a su cama y se recostó mientras estiraba los brazos para atrapar al pequeño peluche de un lobo gris que reposaba contra su almohada. Inevitablemente sonrió con nostalgia al sentir la sueva textura del muñeco que fue el primer regalo que Matt le dio por su primer mes de novios.
Ese fugaz recuerdo consiguió borrar la sonrisa en su rostro.
Al principio, todo fue maravilloso, todo se sentía correcto como en cualquier relación que inicia, inclusive ellos nunca peleaban, ocasionalmente tenían diferencias de opiniones pero jamás llegaron a los extremos de discutir ilógicamente, eso era lo que le encantaba a Sora; con el rubio tenía muchísimo en común. Amaba la música que él componía. Matt siempre asistía a sus partidos de tenis e iba por ella si sus prácticas terminaban muy tarde.
Los celos, la desconfianza, y constantes evasivas a propósito, sobre todo por parte de ella, no obstante, no lo hacía solo porque sí. Sora se sentía afligida al percibir el frío comportamiento de Matt. Su peor error fue creer firmemente en que comprendía al rubio mejor que nadie más.
Aquel día en que ella perdió la paciencia y reclamó sobre la indiferencia que sentía sobre su persona fue el final de todo lo que amó.
— Matt — Lo llamó con voz suave. El rubio se encontraba recostado contra el marco de la puerta de su habitación — ¿Ha pasado algo? ¿Por qué actúas tan cortante?
Sus palabras parecieron surtir un efecto contrario en él — ¿No lo sabes? — Le cuestionó con amargura — Creí que tú serías un poco más considerada, Sora. Veo que me equivoqué.
Ella inconscientemente retrocedió al sentirse acusada — Yo no… yo creí que querías estar solo, que querías espacio. Sé que a veces necesitas tiempo.
— A veces, Sora — Dijo suspirando — Me preguntas por qué me comporto distante, pero quién parece evitarme eres tú. Apenas te he visto durante las últimas dos semanas y cuando hablábamos por teléfono cortaban la llamada casi de inmediato.
— No te escuchabas bien.
— Entonces lo notaste. ¿No querías saber dónde estaba? ¿No querías saber por qué no me escuchaba bien?
— Claro que sí, pero…
— Déjame adivinar. Querías darme mi espacio. Por dios, ¿Cuándo me he comportado desconsiderado contigo? ¿Acaso no te he dado la suficiente confianza de preguntar lo que sea?
— Matt, no puedo leer tú mente — Se defendió con el ceño fruncido. Comenzaba a sentirse molesta.
— No, pero parece que tienes miedo de preguntarme. Te has preocupado más por cómo podría reaccionar contigo que por la razón que me ha hecho comportarme "cortante". Te desconozco.
— ¿Cuál es tú razón, Matt?
— Mi abuela está gravemente enferma interna en un hospital en Francia y difícilmente logre salvarse — Sora llevó sus manos a su boca para ahogar una exclamación de sorpresa — Y tú estabas tan ocupada evitándome que ni siquiera pensaste en preguntarle a mi hermano por mi estado.
— Lo siento tanto. Estabas preocupado por tu abuela, aún más por la distancia. Y yo incluso llegué pensar en que me engañabas con alguien — Confesó en voz baja.
Matt abrió sus ojos con incredulidad — ¿Cómo puede pensar algo así, Sora?
— Debiste decirme — Se quejó con lágrimas nublando su vista — Necesitaba saber por qué me tratabas de esa manera. Pensé que me odiabas y que ya no te importaba nada relacionado conmigo.
— No puedo decir nada al respecto, Sora — Él se revolvió el cabello y caminó por toda la habitación — ¿Me culpas porque malinterpretaste la situación? No puedo creer que estés comportándote tan irracional y egoísta.
— ¿Egoísta?
— ¿De qué otra manera podría llamarte? Has pensado solo en ti, tanto que has llegado a creerme capaz de engañarte.
Las lágrimas nuevamente caías libres por su rostro.
El haber terminado con Matt le rompió el corazón de todas las formas posibles. Y luego de varios días en los que se dormía por el cansancio generado por su rabioso llanto, comprendió que la razón de que su relación se acabase fue una tontería infantil. Muchas veces se planteó hablar con el rubio para aclarar su tensa situación, sin embargo, si bien sus razones fueron tontas eso no quita el hecho de todas las cosas hirientes que se dijeron, así que llegó a la conclusión de que sería inútil reanudar una relación luego de tanto dolor infringido.
Tomó un mes para ellos que sintieran capaces de verse a los ojos, y fue debido a la insistencia de Tai y los demás que lograron hablar de nuevo. Con el tiempo y charlas cortas consiguieron rehacer su amistad, aquella que existía mucho antes de ser novios en su adolescencia.
Ella estaba bien. Se sentía tranquila, pero aún no olvidaba a Matt. Al parecer, él no pasaba por esa misma situación puesto que fue cuestión de cuatro meses apareció en una fiesta a la que estaban todos invitados junto a una chica de largos cabellos negros y hermosos ojos de peculiar color; una chica a la que trató con cariño, y poco tiempo después Zakuro ya era oficialmente la novia del rubio.
Sus recuerdos fueron abruptamente interrumpidos debido al insistente tono de llamada de su celular. Aspiró profundo para borrar la nostalgia de su corazón y contestó.
— ¿Diga?
— Necesito hablar contigo urgentemente, Sora — Esa oración y el tono evidentemente preocupado de Kari la extrañó de sobre manera.
— Claro, pero ¿Qué sucede? Te escuchas muy preocupada.
— Es largo de contar. Dentro de unos minutos estaré en tu casa, te hablo acerca de ello en cuanto llegue — La menor de los Yagami no le dio tiempo a responder y le dio fin a la llamada.
— Bueno. Yo voy por este otro lado, chicos — Kari se detuvo en una intersección de caminos junto a una panadería.
— ¿Vas a casa de Sora? — Cuestionó Tk.
— Sí, tengo que hablarle respecto a "aquello".
— ¿Por qué diablos haces comillas? ¿Y por qué soy el único que parece no entender qué es "aquello"? — Davis miró con suspicacia a Tk ya que el parecía estar muy al tanto de la situación.
— Pronto lo sabrás. Tenemos que hablar seriamente contigo, Davis — La castaña miró significativamente a su amigo logrando que este se sintiera inexplicablemente nervioso.
— Esas palabras solo se usan por una razón — Se quejó el castaño — ¿Acaso van a terminar nuestra bella y duradera amistad? — Hizo una mueca de supuesto dolor que provocó la risa en los dos jóvenes.
— Descuida, no vamos a terminar con esta amistad tan poco redituable — Aclaró Tk sonriendo — Pero, sí es algo importante.
— No le quites la tranquilidad, Tk. Ya luego hablaremos — Con sus manos revolvió los cabellos de ambos chicos y echó a correr inmersa en risas escuchando a sus espaldas las protestas de sus amigos.
Pasados unos cinco minutos por fin llegó a la residencia Takenouchi y llamó a la puerta. No esperó mucho para que la mamá de Sora le abriera y le dedicara una amable sonrisa muy parecida a la de su amiga.
— Buenas tardes, señora Takenouchi — Saludó con una leve reverencia.
— Hola, querida. Pasa, ya Sora me informó que llegarías en cualquier momento.
Mantuvo una corta conversación con la mujer y luego se disculpó ya que en verdad le urgía hablar con Sora.
Su amiga ya la esperaba con la puerta de su habitación abierta y le sonrió con extrañez al verla un poco agitada.
— ¿Pasó algo? Luces cansada.
— Es solo que me apresuré en llegar — Agradeció el gesto cuando la pelirroja le indico que tomara asiento en su cama.
— Bien. Ahora soy todo oídos. Dime qué es lo que tenías tanta urgencia por contarme.
— Hace varios días mi hermano fue a casa a visitarnos.
— ¿Y eso por qué sería una novedad? Tai suele visitarlos a menudo. Al menos cuando no está ocupado con las clases.
— La novedad no es sobre su visita, sino lo que me dijo después de la cena. Por alguna razón quería hablar a solas conmigo y parecía tener dificultades sobre cómo hablarme.
— ¿Y eso sería…?
— Mimi ha tenido una actitud muy extraña con nosotros. Y Tai sabe la razón de ello — Sora abrió los ojos con sorpresa y miró a su amiga como si estuviera diciendo una incoherencia, sin embargo, su sorpresa desapareció al ver el gesto preocupado de la castaña.
— ¿Qué dijo Tai?
— Ella se comporta de esa forma con nosotros porque no nos hemos comunicado con ella durante los últimos seis años.
La menor de los Yagami habló acerca de todo lo que recordaba que su hermano dijo. Respecto a la perspectiva de Mimi acerca de ellos, sobre la amistad tan fuerte que Yolei y Davis parecen tener con la castaña. Todo aquello que Mimi sintió por su falta de contacto y lo mucho que intentó hablar con ellos. Por sobre todo, la decisión de ella de sacarlos de su vida y no preguntar nada.
— ¿Cómo puede Tai saber todo eso? — Preguntó afligida por las recientes declaraciones.
— Fue Mimi.
— ¿Por qué ella le diría eso? Constantemente discuten…
— No estoy segura. Tai dijo que ella únicamente le explicó sus razones ya que consideraba que al menos debíamos saber lo que hicimos.
— Esto es nuestra culpa, Kari…
— Lo sé. Y no tengo idea de cómo solucionar esto.
— Yo sí — Sora se levantó de su cama y la sujetó de la mano — Vamos a casa de las chicas y aclaremos todo.
— Tienes razón.
Ambas chicas tomaron sus respectivas pertenecías y salieron, se despidieron de la mamá de la pelirroja y una vez estuvieron fuera de la residencia, Kari detuvo a su amiga.
— Espera, ¿Sabes dónde viven?
Había sido un día tranquilo, al menos a su parecer. Pasó momentos de ocio y conversaciones sin importancia junto a Takuya pues solo recibieron dos clases y las demás fueron suspendidas; y ahora tenía toda la tarde libre para "aprovecharla" haciendo absolutamente nada productivo. Se preparó un enorme tazón con palomitas mixtas, un vaso de té helado y ya estaba lista para hacer su maratón con Sakura Card Captor, qué más daba si Davis amaba molestarla al decir que ya estaba mayor para ver animes infantiles, ese JAMÁS pasaría de moda, mucho menos le aburriría aunque se lo supiera de memoria, incluyendo las películas y el manga.
Yolei ya había sido advertida. Quedaba terminantemente prohibido interrumpirla sino es cuestión de vida o muerte. Pronto debería ponerse a estudiar para los próximos exámenes así que quería descansar todo lo posible.
Justo cuando se dirigía a su habitación el timbre de la entrada resonó.
Mimi hizo una mueca mientras regresaba sobre sus pasos hasta la puerta y, de haber traído consigo el tazón de palomitas probablemente todas ya estarían esparcidas por el suelo luego de ver quiénes estaban del otro lado.
Supongo que mi maratón tendrá que esperar…
— Yolei está en su habitación — Dijo en un intento de no escucharse tan fastidiada — Iré a avisarle que están aquí para verla — Se dio la vuelta con intención de llamar a su mejor amiga y luego retomar sus planes.
— No vinimos a ver a Yolei. Sino a ti, Mimi — Le avisó Sora. La pelirroja se sintió levemente intimidada ante la mirada indiferente de la castaña.
— ¿A mí? – Inquirió desconcertada — Creo yo que no tenemos nada de qué hablar.
— ¿Quién vino, Mimi? — Tanto Mimi como sus "invitadas" se voltearon para ver a Yolei saliendo de su habitación. Asumieron que la peli morada había estado durmiendo por su somnolienta expresión — Chicas, ¿Qué hacen aquí?
— Hola, Yolei — Saludó Kari sonriéndole.
— Hola… — Contestó todavía confusa — ¿Por qué no me avisaron que vendrían? ¿Necesitan algo?
— Al menos no de ti — La interrumpió Mimi con los brazos cruzados sobre su pecho — De acuerdo. ¿De qué quieren hablar conmigo?
El tono tosco de la castaña las tomó desprevenidas por lo que Sora no atinó a responder a tiempo y luego de tomar una bocanada de aire, Kari habló.
— Mi hermano ya nos habló sobre lo que le dijiste
Mimi sonrió de lado y fue hasta el sofá para sentarse. Por su parte Yolei miró alarmada a su amiga.
— ¿Tai? ¿Sobre qué hablaron, Mimi?
— Sabemos que lo sucedió con Mimi y su actitud para con nosotros — Explicó Sora un poco incomoda.
— Ah… — De repente se sintió terriblemente encerrada.
— Si es por eso que vinieron, realmente no sé qué necesiten aclarar.
— Mimi, no seas grosera.
La oji miel puso los ojos en blanco y suspiró — Bien.
Yolei supo que sería una larga conversación ante la evidente falta de voluntad de Mimi. Junto con Kari y Sora tomaron asiento en el sofá ubicado en diagonal a la castaña.
— Mi hermano me explicó la situación, pero siento que si tú eres quién lo explica sería más sencillo entenderlo.
— No es nada complejo — Señaló con ironía — En resumen, durante mucho tiempo hice incontables esfuerzos para no perder la comunicación con ustedes, mis grandes amigos, pero al parecer todos tenían cosas mucho más importantes como para hacer un espacio en su apretada agenda y dignarse a responder un simple mensaje. Incluso dejaba pasar varios días en espera de una respuesta que nunca llegó. Así que concluí que ya había desgastado parte de mi dignidad en buscarlos y también que no volvería a intentar comunicarme con ustedes. Y por si fuera poco, la "llamada" que mantuve contigo — Esto último lo dijo clavando su fría mirada significativamente sobre Sora.
— ¿Llamada?
— Wow. Incluso ahora me siento ridícula porque ni siquiera recuerdas esa llamada. Solo diré que en ese momento una cita con Matt era más importante que hablar con tu supuesta mejor amiga durante cinco minutos.
La pelirroja cerró los ojos. Aquella llamada… — Lo siento. No fue mi intención.
— Las disculpas ahora son innecesarias. Debiste pedirle perdón a la Mimi de catorce años que decepcionaste, yo no quiero ninguna disculpa. Si hubiese recibido ese trato de alguien más me habría dolido menos, pero tú… Sora, la maternal y amable Sora… fue un golpe duro, ¿No crees?
— En aquel tiempo yo estaba tan inmersa en mi mundo rosa y mi relación con Matt. Yo solo…
Contuvo un bufido y se limitó a sonreír — El amor es tan lindo. Si ponemos eso como una excusa considerable, entonces… ¿Todos estaban en medio de un apogeo amoroso?
— Honestamente mis excusas no son la gran cosa — Intervino Kari. La pequeña castaña no se atrevía a despegar sus ojos de la alfombra — Las tareas, cuando iba al cine con mis compañeras… en realidad, no hay excusa para no haber respondido ninguno de tus mensajes.
— No me crean una inconsciente. Sé que todos tenían sus responsabilidades, y citas. Pero eso no justifica la completa ausencia de respuesta. ¿Podrían al menos dejar de disculparse? Es inútil, solo admitan que no se acordaba de mí y listo. Sé que todos se han extrañado de mi amistad con Davis y Yolei. Bueno, ellos no necesitaban verme a diario y aun así nos manteníamos en contacto. ¿Y ustedes? ¡No me hagan reir!
— Mimi, ya tranquilízate.
— No me pienso tranquilizar, Yolei — Contestó viéndola con dureza — Ellas querían una explicación y se las estoy dando. Lo que más provocó mi cambio fue que mis "mejores amigos" hayan faltado a la promesa de siempre mantenerme junto a ellos. Dijeron que me visitarían con frecuencia, y jamás lo hicieron. Asumo que si los hubiese invitado junto a Davis y Yolei no habrían venido porque tenían mejores cosas qué hacer. No me interesa si creen que me comporto como una princesa caprichosa que quiere ser llamada por todos, pero si tanto decían preocuparse por mí debieron buscarme tanto como lo hice yo.
— Nosotros sí nos preocupamos por ti.
— Por dios, Sora. No seas tan hipócrita. Admite que me sacaste de tu vida y nunca te detuviste a pensar en mí solo porque estaba a kilómetros de distancia.
La voz de Mimi comenzó a quebrarse, sus ojos estaban cristalinos por las lágrimas de rabia que querían salir pero cuyo paso no les era permitido. Por el contrario, tanto Sora como Kari se habían rendido ante el llanto.
— Tienes razón… Nos olvidamos de ti y no hay justificación — Admitió Kari.
La peli morada que se había mantenido en silencio se levantó y miró acusadoramente a Mimi – Has ido demasiado lejos.
— ¿En serio? — Preguntó con amargura. Sus manos estaban siendo tan fuertemente apretadas en puños que se hacía daño en las palmas — Ya que he ido tan lejos, déjame terminar con esto, Yolei — La aludida captó un tono de suplico en esa petición – No soy quién para no aceptar sus disculpas, pero no puedo tratarlas como si los años no hubiesen pasado. Ustedes ahora son casi desconocidas para mí, y viceversa. Mi vida ya está hecha sin ustedes en ella y si considerara involucrarlos sería desde cero — Finalmente encaró a las dos jóvenes y suspiró — Lo siento, pero no puedo.
Mimi no fue directo a encerrarse en su habitación, sino todo lo contrario recogió sus cosas de la mesa y salió de la residencia sin decir palabra alguna.
— Dios… — Yolei suspiró dejándose caer derrotada en el sofá — Lamento no haberme involucrado, pero considero que era necesario que tanto ustedes como Mimi hablaran, incluso si salir un poco lastimadas sería una consecuencia. Sé que fue duro escuchar a Mimi hablar de esa manera, pero les aseguro que su enojo no distorsionó la verdad.
— Lo sabemos, Yolei. Nosotras no tenemos el descaro de desmentir lo que ambas han dicho, pero lo vamos a solucionar.
Una vez se sentó en la parte de atrás del primer autobús que se detuvo frente a la parada Mimi suspiró y recostó la cabeza contra la ventana.
Literalmente había huido de su propia casa. Y ahora solo quería estar en algún en donde absolutamente nadie interrumpiera la búsqueda de paz que tenía en mente.
Decir que estaba enojada sería poco.
Viajó durante media hora y consideró que ya estaba lo suficientemente lejos así que bajó del transporte y se adentró en el recinto abierto que la recibía.
Un terreno bien cuidado con árboles medianos, flores esparcidas en ciertas partes donde el césped abundaba. El viento meció los largos cabellos de Mimi y ella sonrió con nostalgia al ver aquella vieja cabaña ubicada en una colina cercana de la entrada.
Era increíble que aquel sitio que fue sede del campamento al que asistió cuando tenía diez años se mantuviera igual que la última vez que estuvo ahí.
Caminó durante unos minutos y finalmente llegó a la vieja cabaña. La observó por unos momentos y se acercó para sentarse en una de sus gradas. Sus ojos mieles estudiaron todo su alrededor en completo silencio.
Una experiencia que marcó su vida entera inició allí, ese lugar en el que conoció a un variado grupo de niños que creyó serían sus mejores amigos para toda la vida, no obstante, lastimosamente eso solo fueron ilusiones vanas de una niña que todavía no conocía grandes decepciones.
Su memoria recabó sucesos pasados. Cuando el negocio de sus padres finalmente rindió frutos y las utilidades fueron cuesta arriba sin detenerse, ellos adoptaron una actitud un poco más seria, sin embargo, no significaba que el éxito desapareció el cariño y amor que siempre caracterizó a sus papás. Ellos solo asumieron una perspectiva de vida más centrada, incluyéndola ya que los percibió más estrictos, eso sí, también beneficios.
Y respecto a ella como persona… no se orgullecía, pero al menos era consciente de que se volvió una muchacha un poco fría, ahora era mucho más independiente, la época en que lloraba por cualquier cosa ya no existía.
— Bien. La cuestión es sencilla, Tk. Deja que te…
El monologo, o según el rubio, innecesaria explicación por parte de Davis fue interrumpida por el celular del moreno que yacía sobre su cama.
Davis puso los ojos en blanco al ver quién lo estaba llamando — ¿Qué quieres?
— Pasaré por alto tu grosero comportamiento. Hay cosas más importantes que tú, Motomiya.
— Como sea, espera, voy a poner el altavoz — Seleccionó la opción para altavoz y dejó de nuevo el aparato sobre la cama — Ahora sí, ¿Qué quieres?
— Mimi habló con Tai, Tai habló con Kari y ella habló con Sora. Y luego ellas vinieron a hablar con Mimi. La verdad ya la saben todos.
A pesar de que Yolei habló a toda velocidad, él pudo entender muy bien a qué se refería. Justo por eso los colores desaparecieron de su al ver la expresión interrogante de Tk al también haber escuchado aquello — ¿Q-qué?
— Ya me oíste. Al final Mimi enfureció y les habló muy duro a las chicas. Y luego se fue y no tengo idea de a dónde, Davis.
Joder. Y por lo visto, ahora él también debería dar explicaciones.
— Gracias por echarme una mano, Yolei — Se quejó frunciendo el ceño — No era necesario.
— No me digas que… ¿Es en serio, Davis? ¿Pusiste el estúpido altavoz?
— Ya, ya. No actúes como mi madre. Trataré de contactar a Mimi en un rato, debemos dejar que se le enfríe la cabeza. Y te recuerdo, Yolei, que ella es una adulta y no necesita que la estemos vigilando.
— Ya lo sé. Pero ambos la conocemos y ella es impulsiva, sobre todo si está molesta.
— No te hagas ideas precipitadas o te volverás más loca. Dale tiempo. Ahora deja de molestar porque estoy ocupado aquí — Escuchó una última queja por parte de la peli morada y terminó la llamada, entonces cayó en cuenta de que ahora quién debía dar explicaciones era él — Bueno… Escuchaste eso, ¿verdad?
Tk sonrió de lado — Tú mismo sabes que esa pregunta es estúpida, ¿Verdad?
— Bueno… Verás… la cosa es que Mimi… — Davis comenzó su pobre explicación con dudas, pero una escandalosa carcajada proveniente de su amigo lo desconcertó — ¿Por qué mierda te estás riendo? Esto es serio, hombre.
— ¿En serio creíste que aún no lo sabía? Kari me lo comentó ayer. Justo sobre esto te íbamos a hablar mañana.
— Mujeres… — Murmuró indignado — Se molestan por que las llaman chismosas, pero no pueden saber algo y no decírselo al mundo. Aunque… hay algo que entiendo.
— ¿El qué?
— ¿Cómo diablos fue que Mimi le dijo todo eso a Tai? Estoy seguro que si ella fuera capaz le haría vudú, así que, que le haya revelado la verdad justamente a él…
— Según lo que sé, Mimi consideraba que al menos debíamos saber la verdad. Incluyendo el cómo ustedes de volvieron amigos de ella.
— Espera un momento y deja que te aclara, viejo. Yolei y yo no somos mejores amigos – Hizo una mueca y un escalofrío le recorrió la columna — Somos… mejores amigos de Mimi, sí, pero por separado. Apenas y soporto a Yolei. Mimi apenas y tiene paciencia cuando ambos discutimos — Davis guardó silencio de repente y su expresión cambio a la seriedad — Tk, ¿Te molesta lo que pasa con Mimi?
— Si te soy sincero… no. Tal y como se lo dije a Kari, no hay nada que nos pueda excusar de haber aislado de esa manera a Mimi de nuestras vidas.
— No podría asegurarte que la situación mejore de la noche a la mañana, pero con el tiempo lo hará.
— Quién diría que fueras un chismoso de primer nivel — Matt se dejó caer sobre el sofá mientras sonreía con suficiencia al ver la expresión indignada de Tai.
— ¿A quién demonios le dices chismoso?
— Por supuesto que a ti. Hablaste con Mimi y no pasaron ni siquiera cuarenta y ocho horas y ahora todos sabemos la verdad sobre lo que sucedió — Argumentó Izzy con leve burla en su voz.
— En conclusión, tu abriste la boca y todo se supo en tiempo record.
— Tachikawa dijo que no había inconveniente si yo hablaba respecto a lo que conversé con ella. Eso es todo.
— Y tú apenas obtuviste su autorización fuiste a tu casa le hablaste sobre ello a Kari y la cadena inició.
— No me jodas, Matt. Les hice un favor.
— Y a tu criterio, ¿Qué clase de favor nos hiciste, Tai? — Cuestionó Izzy intrigado ante las pobres excusas del castaño.
— Todos nos preguntábamos qué sucedía con esa mujer, incluido yo, así que le pregunté. Ella me contestó al fin y yo solo quise que todos nos quitáramos la duda.
— Esa acción desinteresada es admirable, Tai — El pelirrojo sonrió en un intento por no estallar en risas.
— Gracias — Enfatizó Tai mirando con protesta a Matt.
El rubio se limitó a golpearse la frente con la palma de la mano. Por su parte Izzy solo aceptó con resignación la falta de atención del moreno.
— Ahora que hablamos de Mimi, ¿Qué tal la pasan con ella en clases?
— Es un infierno — Declaró Tai haciendo una mueca.
— No pienso creer eso cuando tu opinión respecto a ella no es la más imparcial, Tai — Él ignoró a Yagami y se volteo a mirar interrogante al rubio, sabía que Matt respondería sin declaraciones infantiles y nublabas por un juicio irracional.
— No es la gran cosa. Hablamos con Mimi lo estrictamente necesario para la clase. Tai solo se queja constantemente por que ella se sienta en frente suyo. Cosa que no es su culpa puesto que era el único lugar disponible.
— Ya es suficiente condena por lo que resta del año.
— Tú definitivamente no tienes remedio. Pagaría lo que fuera por verte como su novio.
Tai parpadeo incrédulo ante lo que escuchó — ¿Estás loco? — Pasó su mirada hasta Izzy — ¿Escuchaste la idiotez que acaba de decir?
— Tiene algo de lógica.
— Explica bien las cosas, cerebrito. ¿Qué lógica le ves a eso?
— Eres el único que la llama princesa. He escuchado que cuando se es niño uno tiende a ponerle a apodos a la persona que te gusta.
Básicamente Izzy lo llamó un niño.
— Lo dices como si yo la llamase así con un tono cariñoso…
— Y si el apodo no es suficiente, créeme que no fui el único en notar la forma en que la escaneaste de pies a cabeza cuando llegó — Lo interrumpió Matt. Él disfrutaba abiertamente el ver a su amigo siendo arrinconado por sus propios actos.
— Ok, hice eso. Lo acepto. Pero solo era una broma.
— Nadie lo consideró así, Tai.
— El punto es que ella lo entendiera — Explicó irritado ya cansándose de ser el foco de bromas de los otros dos.
— ¿Escuchaste eso, Izzy? Comparten bromas que solo ellos entienden.
El tono usado por Matt fue la gota que rebasó el vaso.
— No es eso. ¿Por qué mejor no buscan algo que los entretenga en lugar de estarme jodiendo la vida? — El moreno irradió todo su enojo en sus oscuros ojos y se largó a su habitación dando zancadas tan amplias que fue cuestión de dar cinco y ya estaba en su pieza. Cerró la puerta de un portazo que provocó que las ventanas cimbraran.
Y a pesar del enojo explosivo de Taichi, los otros dos muchachos rieron con fuerza.
— No creí que fuera a molestarse tanto.
— Ambos sabemos que solo era una broma, no podríamos jurar que ellos terminarán siendo pareja o algo así, sería interesante, pero solo es suposición nuestra.
Dentro de su habitación Tai yacía tirado sobre su desordenada cama. Definitivamente esos dos podían ser las personas más irritantes del mundo si se lo proponían. ¿Enamorar se Mimi Tachikawa? ¿Él?
Una fugaz imagen de la castaña cuando ella recibió el dulce que él le lanzó, la sorpresa pintada en sus suaves facciones le provocó una pequeña sonrisa que borró casi de inmediato al darse cuenta de lo que hacía.
— Imposible — Susurró mientras cerraba sus ojos tratando de desaparecer esa clase de pensamientos incoherentes.
