CAPITULO 11

Después de la ducha 'caliente', los chicos se cambiaron y se dirigieron a la casa de Sebastian. La casa del Warbler era enorme, con un gran jardín lleno de flores de todos colores. Blaine no se sorprendió, la casa de sus padres era más impresionante.

"¿Seguro que estarás bien?" Preguntó Blaine cuando Kurt se bajaba de la motocicleta y se quitaba el casco.

"Si, debo hacer esto yo solo. Tu espérame aquí" Kurt besó a Blaine antes de cruzar el jardín y tocar el timbre de la puerta.

Una mujer mayor vestida como sirvienta abrió la puerta de la mansión.

"Hola, Rose. ¿Está Sebastian?" Preguntó Kurt entrando a la casa.

"El Señorito Sebastian está en su cuarto…" Comenzó diciendo la mujer, pero Kurt no dejó que terminara de hablar.

"Gracias, Rose." Kurt dijo y corrió hacia las escaleras.

"Pero él no quiere ser molestado por nadie…" La señora dijo mientras Kurt subió. Caminó por el pasillo de la casa y se paró en frente de la puerta del cuarto de su ex novio. Sin pensarlo abrió la puerta y lo que vio fue lo más asqueroso: dos cuerpos desnudos y sudorosos moviéndose sobre la cama. Uno de ellos, el que estaba abajo, era el de Sebastian y el otro el de un tipo que no le veía la cara.

"Vine a terminar contigo oficialmente, Sebastian. Me haces las cosas tan fáciles." Dijo Kurt cruzándose de brazos, parado en la puerta.

"¡Kurt!" Gritó Sebastian mirando sobre el hombro del chico que tenía encima de él.

"No, no te preocupes por mí. Sigue en lo tuyo, no quise interrumpir." Dijo Kurt con sarcasmo. "Adiós, Sebastian. Adiós, tu… quien quiera que seas" Kurt bajó las escaleras y Sebastian lo siguió detrás, envuelto en una sábana y gritando su nombre. "Adiós, Rose, que tengas un lindo día" Kurt saludó a la señora cuando pasó por su lado. Abrió la puerta de la casa y salió de ella.

"Wow… eso fue rápido" Blaine dijo mientras ayudó a Kurt a subir a la motocicleta.

Kurt sonrió y abrazó la cintura de su novio. "Si, es que Sebastian es muy rápido".


Los dos chicos estaban besándose acaloradamente en la cama de Blaine. Ya estaban semi desnudos, solo en su ropa interior y frotando sus cuerpos. Blaine estaba besando el cuello de Kurt, pero el Cheerio no podía parar de pensar, y no en Sebastian, decidió que no perdería el tiempo con él. Necesitaba hacerle una pregunta a su novio antes de llegar más lejos… otra vez.

"¿Blaine…?" Kurt dijo mientras su novio mordía la unión entre su hombro y cuello y volvía a dar pequeños besos hasta su mandíbula. "Blaine" Insistió Kurt y Blaine levantó la cabeza para mirarlo a los ojos, su respiración estaba agitada. "Blaine… quiero que seas completamente honesto conmigo" Kurt comenzó a decir y Blaine asintió con la cabeza. "¿Cómo es que tu… no te asustaste o asombraste cuando… viste… mi… bueno, cuando me viste desnudo por primera vez?" Preguntó Kurt lentamente y con la cara sonrojada hasta la punta de las orejas.

Blaine lo miró sin saber que decir, se recostó a su lado. "Uhmm… es que no era la primera vez que te veía" Dijo en voz baja y sin mirarlo a los ojos.

"¡Oh por Dios! ¿Eres un acosador o algo así?" Kurt preguntó con una media sonrisa.

"Si… no… no… es decir, no era mi intención espiarte, solo quería hablar contigo y te seguí hasta las duchas." Blaine dijo entrelazando sus dedos con los de su novio.

"¿Entonces es usual para ti meterte en las duchas con la gente?" Bromeó Kurt

"No con la gente, sólo contigo." Blaine contestó y luego se acercó a Kurt para besarlo.

"¿Qué pensaste cuando me viste?" La pregunta sorprendió a Blaine.

"Que eres la persona más sexy y perfecta del mundo" Dijo sencillamente. Kurt se sonrojó y sonrió bajando la mirada. Blaine le levantó la cara y lo besó profundamente. "Te amo" Le susurró entre besos.

"Yo también" Contestó Kurt y Blaine volvió a subirse encima suyo mientras se besaban muy duro y sus lenguas se masajeaban la una a la otra.

Blaine sintió en su muslo desnudo la humedad de la ropa interior de Kurt. "Mmmm… parece que alguien está mojado para mí." Dijo seductoramente cuando se separó del beso.

Kurt sentía en su propia cadera la erección de Blaine. "Y parece que alguien está contento de verme" Dijo bromeando Kurt. "Pero no puedo, debo volver a casa, es noche de escuela y tengo toque de queda."

"¿No puedes quedarte un poco más?" Preguntó Blaine con ojos de cachorro.

Kurt le besó los labios suavemente y se levantó de la cama. "Los siento, amor. Tengo que llegar temprano." Kurt comenzó a buscar su ropa para vestirse.

Blaine exhaló profundo y se levantó de la cama. "Está bien, yo te llevo".


Tres semanas pasaron desde que Kurt y Blaine se hicieron novios y estaban cada vez más unidos. Blaine asistía a la mayoría de las clases por pedido de Kurt. Durante el almuerzo en la escuela, se sentaban juntos en una mesa separada, porque los chicos de New Direction todavía no aceptaban al 'badboy'. Mientras Kurt estaba en el Club Glee, Blaine lo esperaba fuera, y ya habían hecho costumbre eso de ducharse juntos luego de la práctica de los Cheerios.

Su vida sexual había crecido, y mucho. Lo hacían casi a diario, por lo general en algún momento que encontraban libre en la escuela (si, en la escuela) o en el departamento de Blaine. El Cheerio casi lloró de emoción cuando su novio le dio una copia de las llaves de su apartamento, podía entrar y salir de él cuando quisiera.

Algunas veces, Blaine se colaba por la ventana de la habitación de Kurt y dormían juntos toda la noche. Antes de que Burt se despierte, Blaine salía por el mismo lugar de donde entró. Para Kurt era lo más romántico del mundo y para Blaine una aventura emocionante. Y en los últimos días, Burt estaba más atareado con su carrera de congresista y debía viajar a Washington más seguido y volvía los viernes, por supuesto Carole lo acompañaba. Esos días, Kurt aprovechaba y pasaba todas las noches en casa de Blaine. Finn y Kurt tenían un acuerdo: Finn llevaba a su novia a la casa y Kurt no diría nada si Finn no abría su bocota para contarle a su padre que dormía con su novio.


Una tarde, los dos chicos estaban sentados besándose muy apasionadamente en el sofá de Quinn bajo las gradas de la escuela. Kurt estaba a horcajadas en la cadera de Blaine y con sus brazos alrededor de su cuello. Blaine tenía sus manos bajo la camiseta del uniforme Cheerio, lentamente las fue bajando hasta llegar a la línea del pantalón. Mientras Kurt estaba besando a su novio y meciendo sus caderas juntas, Blaine pasó sus manos por debajo del pantalón rojo de Kurt y apretó las nalgas del chico. Kurt se sobresaltó y gimió, pero no se separó del beso.

"¿Kurt…estás usando una tanga?" Preguntó Blaine, una sonrisa socarrona se formó en su cara.

"Oh Dios, si… la entrenadora Sylvester nos obliga a usarla." Dijo poniéndose colorado y ocultando su cara en el cuello de su novio.

"Mmmm… me encantaría ver cómo te queda y quitártela con los dientes" Blaine dijo seductoramente en él oído de Kurt y apretó el trasero de Kurt acercándolo más a su cuerpo.

"¿Quién sabe? Quizás hoy estés de suerte" Kurt respondió y se volvieron a besar.

"¡HUMMEL!" Kurt y Blaine miraron de donde venía esa voz que sonaba muy alto haciendo que los dos chicos se aparten y brinquen del susto. La entrenadora Sylvester se acercaba a ellos con su megáfono en la mano. Kurt debería haber estado en la práctica hace media hora.

"¡Oh no! La mujer dragón se acerca… por favor, escóndeme" Kurt dijo y abrazó más fuerte a su novio y escondió su cara en su cuello, pero ya era tarde, la Coach lo había visto.

"¡HUMMEL, EN MI OFICINA! ¡AHORA!" La Coach dijo a través del megáfono, luego se dio vuelta y caminó hasta su oficina.

"¡Oh Dios! Ya estoy cansado de sus gritos." Dijo Kurt a su novio mientras se levantaba de su regazo. "Voy a renunciar"

"¿Renunciar? ¿Por qué? Creí que te hacía feliz ser parte del equipo." Blaine le dijo tomando su mano y los dos caminaban lentamente siguiendo a la entrenadora.

"No… lo hacía por el uniforme" Dijo Kurt. "Además me hace más feliz estar contigo y tú estarás ahí para protegerme" Dijo con una sonrisa y besó la mejilla de Blaine.

"Porcelana, has faltado a dos entrenamientos las últimas semanas" Dijo Sylvester, sentada en su oficina y tomando uno de esos batidos con gusto a césped que a veces hacía tomar a Kurt obligándolo. "Sabes que esa conducta es inaceptable. No me importa donde metes tu lengua mientras llegues a tiempo a las prácticas"

"Srita. Sylvester, yo-" Comenzó Kurt a decir, pero fue interrumpido por la mujer.

"Temo, Porcelana que tendré que suspenderte y no habrá más para ti fin de semana de relajación en el spa como todas las demás." Dijo ella tranquilamente acomodándose en su sillón.

Kurt abrió grande sus ojos, esta era su oportunidad de ser 'libre' de la dictadura de esta mujer. "No hace falta que me suspenda, Coach... renuncio." Dijo sin miedo y parándose de la silla.

"¡No puedes dejar el equipo! ¡Tienes un contrato firmado!" La mujer dijo levantándose y apoyando sus manos en el escritorio.

"Yo no firmé ningún contrato" Kurt dijo cruzándose de brazos.

"Si, lo hiciste. ¡Becky! El contrato de Porcelana" La entrenadora llamó a su asistente y ella entró corriendo.

"Coach, el contrato de Hummel no existe" Dijo la chica agitada por correr.

"Oh rayos" Murmuró la coach. Había olvidado que para el tiempo que Kurt se unió a su equipo no había establecido los contratos con sus Cheerios.

Kurt sonrió. "¿Lo ve? Es porque no hay ningún contrato." Kurt dijo acomodándose su bolso para irse. "Ahora, si me disculpa, debo irme. Mañana le entrego mi uniforme limpio." Kurt dijo dirigiéndose a la puerta.

"Porcelana" Llamó la Coach, sus ojos estaban llenos de rabia. "Has ganado un poderoso enemigo."

Kurt sonrió a la mujer y salió de su oficina. Cuando cerró la puerta tras él, escuchó un fuerte estruendo y decidió ignorarlo.

Blaine estaba esperándolo afuera. Llegó hasta él y tomó su mano.

"Listo, renuncié" Kurt dijo con una sonrisa en su rostro.

"¿Y cómo lo tomó?" Blaine preguntó mientras caminaban hacia su motocicleta.

"No muy bien, pero no me importa realmente"

"¿Eso quiere decir… no más sexy uniforme y no más tanga?" Preguntó Blaine con un poco de decepción enfrentándose a su novio.

"Bueno… no necesariamente" Kurt contestó seductoramente. Blaine levantó las cejas, le gustaba lo que se venía.