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— Me permite su pasaporte, caballero — La encargada de la oficina de migración le sonrió amablemente mientras extendía su mano.

— Aquí tiene — El rubio le devolvió la sonrisa al entregarle el que era su documento de identificación fuera de su país. Esperó un par de minutos a que revisaran que sus datos se encontraban todos en orden y finalmente se retiró para ir por su maleta.

En su camino a las zona de reclamo de equipaje recibió una llamada.

— ¿Sucede algo? — Preguntó de una vez al saber quién lo llamaba sin necesidad de ver la pantalla de su celular.

— ¿Estás seguro de que es una buena idea que estés en Japón?

No pudo evitar sonreír de lado al escuchar la voz insegura de su amigo. Más de una vez había cuestionado sus intenciones, pero cuando algo se le metía en la cabeza era difícil que soltara la idea así nada más — Por supuesto. Esta situación tiene que resolverse. Incluso si tengo que cruzar el océano para verla, lo haré.

Un suspiró resonó del otro lado de la línea — Creo que deberías considerar más allá de tus expectativas. Dudo mucho que ella regrese contigo y finja que nada ocurrió. Recuerda que ya no se parece en nada a la chica que conociste hace años. Lo más probable es que te mandé al demonio. Escucha, viejo. Esto es una muy mala idea. Ahora estás en una relación con Leah, a ella también la hiciste sufrir y te perdonó, no arruines eso. Willis te dejó muy en claro que te quería lejos de ellos.

— Con Leah las cosas jamás serán como con Mimi. Mi princesa siempre será una prioridad. Tarde o temprano volverá conmigo, estamos destinados y eso ella lo sabe muy bien.

— Haz lo que se te venga en gana. No tienes remedio. Si terminas en el hospital no te molestes en llamarme — La llamada fue finalizada rápidamente.

El muchacho de finos cabellos rubios y hermosos ojos azul claro decidió ignorar aquella conversación. Su amigo al final lo dejó hacer aquello que estaba decidido a conseguir.

Luego de retirar sus pertenencias, fue a la agencia de renta de vehículos del aeropuerto y se hizo con un auto discreto pero moderno. Condujo por varios minutos, al detenerse en el semáforo de una intersección, miró por la ventana y se encontró con el gran edificio de una preparatorio. Un grupo de estudiantes iban saliendo y pudo distinguir a tres de ellos.

Quizás podía tomarse unos minutos para saludar a sus viejos amigos.


— ¡Ya fue suficiente, chicos! — Hikari Yagami en ese momento asemejaba a una fresa por el fuerte sonrojo en sus mejillas. Desde que terminó el ultimo receso del día tanto su novio como Davis la han estado fastidiando sin clemencia — Cualquier chica actuaría justo como lo hice yo.

— Y te doy la razón. Cualquier chica celosa hubiera hecho lo mismo que tú — Dijo Davis sonriéndole con convicción solo para hacer enojar más — Incluso aunque Hirai es tu amiga supiste ponerla en su lugar para que le quede claro que Tk es tu novio.

— Jamás me imaginé verte así de enojada — Lo secundó Tk ganándose una mala cara de parte de su novia, hecho que lo hizo abandonar el complot en contra de Kari de inmediato — Pero ya fue suficiente, Davis. No sigamos bromeando sobre eso.

El moreno ensanchó su sonrisa antes de reír como un desquiciado. En verdad estaba disfrutando todo aquello — Y en menos de una semana Takeru Takaishi se ha convertido en un novio sumiso. ¡Qué récord!

Los tres adolescentes continuaron su camino en medio de una disputa y llegaron a un pequeño parque al que solían frecuentar.

— ¿Ya recogieron la solicitud de visita? — Davis se sentó sobre el muro de la fuente y dejó su mochila en el suelo.

— Todavía no, queda mucho tiempo. ¿Tú ya la recogiste? — Kari habló completamente perpleja — Tu, Davis Motomiya has tomado iniciativa respecto a algo que implica la universidad.

— Es bueno saber que tienen fe en mi — Se quejó frunciendo el ceño.

— ¿Se gradúan este año? — Preguntó una voz a sus espaldas — No hay duda de que el tiempo vuela — Los tres se dieron la vuelta para ver quién era la persona que les habló como si los conociera desde hace años.

Frente a ellos estaba un muchacho en sus veinte, de pálida piel y rizado cabello rubio, y una sonrisa que no sabrían cómo etiquetar.

— Lo siento, ¿Te conocemos? — Para Kari sin duda era alguien familiar, pero no lograba recordar de dónde.

Contrario a la confusión y extrañez de parte de Kari y Tk, la expresión de Davis reflejaba la más clara molestia e indignación — ¿Qué demonios haces aquí, Michael?

— Kari, Tk. Han crecido mucho. Es una pena que no nos hayamos visto por tantos años. Aunque claro, sino visitaban a Mimi, ¿Cómo podrían tener tiempo para visitarme a mí?

Ese comentario había sido bastante rudo e innecesario.

— Y tú, Davis. ¿No piensas saludarme?

El poco autocontrol que quedaba en el moreno se agotó. Avanzó en cuestión de segundos y sujeto al rubio por la camisa, le dio un fuerte golpe en su pómulo y habló con tanta rabia que le causó miedo a Kari — ¡Eres un maldito hipócrita! ¡Te dije que no te aparecieras nunca más!

Al principio Michael se limitó a sonreír, pero un golpe que recibió de parte de Davis fue demasiado fuerte y consiguió molestarlo, por lo que también empezó a devolver los golpes.

— Tk tenemos que hacer algo. ¡Ya!

— Maldición, eso ya lo sé. pero si sostengo a uno el otro tomará ventaja de eso y puede ponerse peor. Estamos cerca de la casa de Matt. Los chicos debes estar ahí. Llama a quien sea. Mimi también tiene que saber esto.


El tono de llamada de un celular interrumpió la conversación que Yolei mantenía con Sora en la sala de estar de su apartamento.

— ¿Es el tuyo? — Preguntó la pelirroja.

— No, es el de Mimi. Ella está en su habitación con los audífonos puestos así que dudo mucho que llegue a escuchar algo. Mejor respondo por ella — Yolei fue hasta el desayunador y tomó el aparato, presionó la pantalla en el indicador verde y atendió — ¿Quién habla?

¡Mimi! — Habló una voz un tanto preocupada.

Inevitablemente frunció el ceño. Ni siquiera se había molestado en leer el remitente — ¿Tk?

¿Yolei? — Escuchó que dijo extrañado — Da igual. Dile a Mimi que venga al Parque Komorebi lo más rápido que pueda.

— ¿Pasó algo?

Sora que estaba escuchando la conversación tuvo un mal presentimiento al ver la expresión de su amiga

En resumen, nos encontramos con Michael, y ahora Davis está peleando con él.

Los colores abandonaron el rostro de Yolei. Poco a poco una mueca de disgusto se pintó en sus facciones.

¿Sigues ahí, Yolei?

Sin embargo, la llamada se cortó abruptamente cuando dejó caer el celular sobre la alfombra.

— Yolei, ¿Qué está pasando?

— Los chicos se encontraron con Michael y Davis perdió el juicio. Eso pasó — Contestó con cierto vacío en el pecho. Hacía tanto que en sus palabras no se incluía el nombre del rubio.

Ambas jóvenes estaban tan inmersas en sus propias emociones y sentimiento que no notaron cuando Mimi abrió la puerta de su habitación, justo a tiempo para escucharlas.

— ¿Qué dijiste?

La pelirroja miró a Mimi, específicamente su expresión. Llegaba a dar un poco de miedo y no podía estar más confundida con el enojo de Mimi, el desconcierto de Yolei y al parecer, el hecho de que Davis se haya ido contra Michael.

Sin saber muy bien qué decir, Yolei miró a Mimi pasarlas por alto, regresar a su habitación y volver con los primeros zapatos que encontró a su alcance, llegó hasta ella para recoger su celular de la alfombra y sin decir nada más se fue cerrando la puerta con gran fuerza.

— Tengo un muy mal presentimiento de esto.

— Y estás en lo correcto. Tenemos que ir con Mimi. Esto puede complicar aún más la situación, Sora. Busca tus cosas y démonos prisa.


Tai le dio un mordisco a su sándwich de pollo justo cuando una llamada de parte de su hermana vibró en su celular. Con la mano libre se llevó el móvil al oído e hizo un ruido para darle a entender que la estaba escuchando.

Hermano, necesito que vengan al Parque Komorebi lo antes posible.

El moreno dejó de lado su almuerzo y adoptó una expresión más serie. ¿Por qué Kari se oía tan alarmada? ¿Y por qué rayos parecía estar en un lugar donde alguien se estaba peleando?

— ¿Qué demonios está pasando ahí, Hikari? — Tanto Matt como Izzy que se encontraban en la sala de estar dejaron de hacer sus respectivas tareas y prestaron atención al moreno.

La explicación de Kari fue tan atropellada que apenas pudo entenderle, pero fue suficiente para decirle que en seguida irían.

— ¿Kari está bien? — Habló Matt.

— Tenemos que ir a ayudar a tu hermano a detener a Davis en su intento de matar a Michael Washington.

Como la llamada había sido urgente, no hubo tiempo de explicaciones extensas y tuvieron que conformarse con aquella para correr hasta el parque.


En ese instante Kari se sentía atrapada en una nebulosa de confusión. En frente de ella y sin ser capaz de detenerlo Davis golpeando imparablemente a un chico que conoció cuando solo era una niña. No obstante, el Michael que reapareció en su vida no se parecía en nada al dulce y amable americano de su infancia.

Por más vueltas que le diera no podía encontrar una razón lo suficientemente fuerte para que Davis estuviera tan molesto.

— ¿Qué mierda haces aquí? — Davis continuaba maldiciendo en inglés porque no quería que nadie entendiera aquella discusión.

Michael consiguió invertir los lugares y al quedar de nuevo sobre el moreno solo atinó a sonreír con burla a la vez que apretaba el cuello de la camisa del contrario para restarle movimiento — No creo que esa sea una buen forma de tratar a un viejo amigo.

Con un golpe directo al abdomen del rubio Davis se lo quitó de encima — Willis y yo te dejamos muy en claro que no queríamos verte ni en pintura, mucho menos buscando estar cerca de Mimi.

— ¿Qué te hace creer que vine a ver a mí princesa? — El haber escuchado cómo llamaba a su mejor amiga con aquel sobrenombre solo le trajo tan malos recuerdos que volvió a lanzarse sobre Michael con más ira.

— Habla de una vez — Dijo sujetándole ambas manos — ¿Qué haces aquí? Espero que estés visitando a otra ingenua que tengas por novia. Si viniste a buscar a Mimi te arrepentirás, Washington.

— Déjalo.

Al igual que Kari y Tk, los involucrados en la pelea miraron a sus espaldas para ver a la dueña de aquel tono de voz frío. Mimi avanzó con las manos apretadas fuertemente y sin despegar sus ojos de Michael.

Ambos se levantaron justo cuando los demás llegaban varios segundos retrasados. Al final, solo se necesitó de la presencia de la oji miel para detener el caos.

Yolei y Sora trataban de recuperar el aliento luego de haber intentado alcanzar a su amiga.

Michael dio varios pasos para acercarse a Mimi. Una vez estuvo lo suficientemente cerca de ella le sonrió con tal dulzura que nadie podría asegurar si era el mismo muchacho que momentos antes estuvo peleándose a golpes con Davis — Gracias, princesa. No sé qué sucedió con Davis.

Una sonrisa opuesta a la del rubio se curveo en los labios de Mimi — Me da igual lo que pase contigo, solo quería que dejaras en paz a Davis.

— Hermano, chicos — Con el llamado de Kari todos voltearon con excepción de Mimi y Davis para encontrarse con Tai, Matt e Izzy.

A pesar del trato arisco de parte de Mimi, el rubio no se amedrentó y actuó como si solo hubiera sido una broma entre ellos — Vamos, Mimi. ¿Por qué esa forma de tratarme? Ha pasado tanto tiempo… Es bueno ver que has madurado… correctamente — Dijo dándole un body check completo a la castaña.

Si bien no todos lograron comprender las palabras de Michael, cada uno de ellos distinguió el desagradable trasfondo de lo que el americano dijo.

Davis luchó buscando algún resquicio de autocontrol para no írsele encima de nuevo a ese desgraciado. Sin embargo, para Mimi ni la mirada, ni las palabras, ni mucho menos el tono de voz de ese hombre provocó algo en ella.

Realmente había esperado algo como eso viniendo de Michael. Más bien le sorprendió el que se tardara tanto.

Matt hizo ademán de interrumpir porque no le había gustado en absoluto la sucia insinuación de ese tipo, pero Yolei le dirigió una mirada que le pedía no involucrarse innecesariamente.

— Haré como que no dijiste nada e iré al grano. Solo dime a qué viniste, Michael.

— Te extrañaba mucho, así que vine a verte.

Mimi puso los ojos en blanco — Sé un hombre. Deja de hablar en inglés para que todos puedan entenderte. ¿O temes que se decepcionen de lo que eres ahora?

— No tengo problema — Accedió comenzando a hablar en japonés — Vine con toda la intención de solucionar nuestro problema y recuperar a mis amigos — Yolei y Davis hicieron una mueca de fastidio al sentir la mirada de falso arrepentimiento sobre ellos.

— Por lo que a mí respecta, no hay nada que solucionar contigo, Michael. Ahórranos un disgusto más grande y vete — Yolei intervino para quitar algo de peso sobre los hombros de su amiga. Definitivamente ese tipo no debería estar ahí, el hecho de que Sora y los demás estuvieran presenciando todo aquello solo conseguiría añadir más tensión.

Casi todos miraban la vacía expresión de Mimi, especialmente Tk. Jamás imaginó ver tal indiferencia y rencor en los ojos de la castaña. Ella siempre había sido una persona tan brillante.

— Ya la oíste. Largo de aquí.

— Espera Davis — Lo detuvo Mimi mirándolo por el rabillo del ojo — Deja que hable. Hace tiempo no veo una buena obra de teatro. Adelante, Michael. Soy toda oídos.

— Lo que hice fue injustificable. Ese error me costó a mis amigos — Davis arqueo las cejas con incredulidad ante esa patética victimización y por poco se ríe — Y lo que más me duele de todo, te perdí a ti, Mimi — Michael dio un paso para tomar la pálida mano de Mimi, pero ella al ver sus intenciones simplemente se hizo a un lado — Lastimé a más de una persona. Violet tampoco merecía nada de eso. Por eso decidí enmendar todo. Quiero recuperar aquello que es valioso para mí.

Al no conocer la historia completa, Yolei entendía las expresiones conmovidas de Kari y Sora, pero ella no creía ni una sola palabra de esa ridículo discurso de arrepentimiento.

Los siguientes segundos se sumieron en absoluto silencio, silencio que fue roto por la repentina y amarga risa de Mimi — ¿Recuperar? ¿Ahora somos una pertenencia tuya? — Dijo atónita — No puedo creer lo cínico que eres. Puede que no sepas esto, pero hace un tiempo escuché que Violet te perdonó todas tus bajezas. Ahora ustedes son una feliz pareja. Ignoro las mentiras que le dijiste para que volviera contigo, Michael, pero te aseguro que eso se va a acabar. Eres muy poco para esa chica, mejor dicho, cualquiera es demasiado para ti.

— Tienes razón. Volví con Violet por un tiempo, pero ya no estamos juntos, Mimi. Tu eres la persona ideal para mí. Sabes que siempre estuve a tu lado en todo momento, y espero que esos recuerdos calen en ti para que me perdones.

La castaña aplaudió — Woah. Tus habilidades en la actuación son impresionantes. Me dejas sin aliento. Digamos que sí — Asintió haciendo un mohín — Puede que me hayas querido. No dudo que en algún momento sí me quisiste. Bueno, al menos los primeros meses de la relación, después no fui suficiente y la princesa quedó en el castillo esperando a su príncipe que se cambió de cuento. No me vengas con eso ahora, Michael. Tu romanticismo está muerto para mí.

— Sé que ahora eres muy distinta. Sin embargo, en el interior los recuerdos perduran. En tus momentos más difíciles, en aquellos en los que Willis, Daniel, Davis, Yolei y Anika estuvieron… — Yolei que se había acercado lentamente para alejar a Davis de Michael, apretó el brazo de su amigo al sentir una alarma en su interior activarse.

El moreno también lo supo.

Michael estaba por mencionar a Addison.

— Yo también estuve ahí, Mimi. Aún más cuando Addison murió.

La bofetada de Mimi resonó por todo el lugar. La mejilla del rubio poco a poco fue enrojeciendo.

— Escúchame bien. Nunca te atrevas a mencionar Addison. ¡¿Cómo rayos puedes usarla como excusa para tus actos?! No tienes ninguna vergüenza, Michael Washington. Hazme un favor y desaparece de mi vida de una vez por todas.

Los hombros de Mimi subían y bajaban por el esfuerzo que usó al hablar. Su cuero entero temblaba por el enojo y sus ojos estaban tan brillosos que por un segundo los demás pensaron que se quebraría emocionalmente — Espero que tus padres jamás sepan la clase de hombre que eres. Me dolería ver tal decepción en ellos. Por favor… solo vete — Pidió cerrando los ojos en un intento por serenarse.

— Si tanto te interesa su bienestar, es mejor que te vayas — Intervino Matt mirándolo seriamente.

— Por el bien de Mimi, haz lo que te pidió — Lo secundó Tk.

Finalmente Michael accedió a lo dicho por ambos hermanos y se retiró con una tranquilidad que llegó a molestar a varios.

Llegaba y montaba un caos, y luego se iba como si nada.

— Mimi… — Habló Yolei con voz suave.

— No deberías ponerte así por ese imbécil, Meems. No lo merece.

— ¿Piensas… que me siento mal por él? — Preguntó sonriendo — Él es una existencia nula en mi vida, pero… ¿Por qué traer ese tema? ¿Por qué…? — Mimi sintió unos conocidos brazos rodearla con gentileza.

Davis se aseguró de hablar lo suficientemente bajo para que solo su mejor amiga lo escuchara — Lo sé. Ese idiota no debió hablar de ella — Puede que la castaña no estuviera llorando, pero él sabía muy bien que todo respecto a Addison siempre sería un tema delicado para ellos.

Dándose cuenta por primera vez del espectáculo que se armó por culpa de Michael, Mimi trató se recomponerse y no lucir tan vulnerable frente al público que tenía una expresión interrogante. Suspiró mientras se separaba de Davis y lo miró a la cara — Tenemos que hacer algo con esos golpes — El moreno parpadeo sin comprender — No te has visto en un espejo. Temo que "la cara" dejará de serlo y tu club de admiradoras cerrará para siempre.

— Mimi tiene razón — Intervino Kari mirando con preocupación los golpes de su amigo — Vamos al apartamento de los chicos, es el que queda más cerca. ¿Está bien, Tai?

Desde un inicio consideró que lo mejor era mantener al margen y respetar la discusión. Sabía lo que estaba pasando, sin embargo, no tenía por qué involucrarse en algo que sucedió hace tiempo y más importante, si no estuvo presente.

La voz de su hermana lo sacó de sus pensamientos y levantó la mirada con confusión al apenas tener una idea de lo que se le preguntó — Sí, no hay problema con eso.

El grupo entero se dirigió al departamento más cercano entre un ambiente más ligero gracias a la conversación que Tai inicio para disipar la tensión. La única excepción se hacía por Davis y Mimi. El menor de ellos iba abrazando a Mimi por los hombros y conversando en voz muy baja con ella.

Diez minutos más tarde.

— Joder, ten cuidado con eso, Meems — Mimi puso los ojos en blanco ante la innecesaria sexta queja de Davis. El alcohol ni siquiera ardía tanto como para que su amigo hiciera ese drama.

— El heredero del valor no puede lidiar con unos golpes y alcohol — Dijo ella sonriendo con ironía — No quedes mal frente a todos, Davis.

— Intenta tu presionar con tanta fuerza y con mucho alcohol. Demuéstrame que hay puro valor en ti.

Ya comenzaba con los juegos de palabras.

La oji miel se levantó, tomó una de las hojas de papel que Izzy tenía en su escritorio y con el borde se hizo una diminuta cortada en su dedo. Volvió por un pedazo de algodón remojado en el liquido azul y lo presionó contra su herida.

Lo siguiente que escucharon fue una fuerte maldición en inglés llena de odio y Davis sonrió satisfecho.

Mimi terminó de guardar las cosas que usó del botiquín en silencio, recogió sus pertenencias y fue a despedirse de Yolei y en general de los demás. Recordó que tenía cosas importantes qué hacer.

Cuando ya estuvo en la puerta, escuchó a Sora llamarla con desconcierto.

— Por Dios, ¿Qué sucedió con tus muñecas, Mimi?

Nadie había notado ese detalle, pero ahora los ojos de todos estaban sobre las vendas de la castaña. Por reflejo las miradas de Tai y Mimi se encontraron, ella negó suavemente dándole a entender que no dijera ni una palabra al respecto.

— Nada grave – Contestó antes de cerrar la puerta tras de ella. En ese momento en verdad necesitaba estar sola.

— ¿No deberían ir con Mimi? — Preguntó Tk.

— No hace falta.

— Lo que ella necesita es un tiempo a solas.

— Luego de lo que vimos — Dijo Sora — Creo que es tiempo de saber qué sucedió allá afuera. ¿No es así, Yolei?

La peli morada intercambio miradas con Davis. Él se encogió de hombros y asintió.

Tarde o temprano todo se sabría. Era mejor ahora para evitar malentendidos.

— Michael engañó a Mimi cuando estuvo en Los Ángeles.