CAPITULO 13

Todavía era de noche cuando Kurt se levantó corriendo a su baño. Era el quinto día consecutivo que le sucedía lo mismo, se pasaba horas sin salir del baño porque no podía dejar de vomitar, inclusive con el estómago vacío.

Se sentía cansado por demás, pero atribuyó eso a que no estaba durmiendo bien, y a pesar de que vomitaba cualquier cosa que comía, se sentía un poco más hinchado de lo normal.

"¿Kurt? ¿Kurt… estás bien?" Preguntó Carole desde el otro lado de la puerta del baño del chico.

Kurt levantó la cabeza del inodoro viéndose muy mal, tenía ojeras, estaba pálido y su frente y cuello empapado de sudor. "Si, Carole… enseguida salgo" Dijo disimulando su voz de cansancio. Rápidamente se cepilló los dientes y se acomodó el cabello. Tenía cuarenta minutos para prepararse e ir a la escuela. Cuando salió del baño no esperó ver que todavía su madrastra estaba parada allí, en su cuarto.

"Kurt, necesitamos hablar" La mujer dijo muy seria. Se sentó en la cama y Kurt se sentó a su lado, con la cabeza gacha. "Te he estado observando, Kurt. Has estado con náuseas durante algunos días y vomitaste los últimos cinco. Y ni siquiera estás comiendo" Kurt estaba en silencio sin mirar la cara de la mujer y ella siguió hablando. "Kurt… ¿Te ha llegado el período este mes?" Ella preguntó amablemente. Kurt negó con la cabeza y sus ojos seguían mirando al suelo. "¿Tienes un retraso?" Esta vez Kurt asintió. "¿De cuantos días, Kurt?"

Kurt pensó y contó mentalmente los días "Siete días…?" Dijo en una voz suave y con miedo.

Carole cerró los ojos y exhalo. "Kurt…. quiero que seas completamente honesto conmigo, ¿de acuerdo?" El chico la miró a los ojos y le susurró un 'si' apenas audible. "Blaine y tu, cuando tienen sexo… ¿usan protección?"

La cara de Kurt se volvió roja y pensó un poco recordando las veces que lo habían hecho sin protección. "Bueno…" Kurt comenzó a decir, pero no pudo terminar porque se había formado un nudo en su garganta.

"Sabes lo que todo eso significa ¿verdad?" Preguntó ella tocándole la rodilla cariñosamente. Las lágrimas habían comenzado a salir de los ojos de Kurt. "Kurt, puedes estar embarazado."

Kurt comenzó a llorar más fuerte. Se tapó la cara con las manos y su cuerpo entero comenzó a temblar. "No puedo, Carole. No puedo tener… no puedo tener un hijo, soy muy joven.".

La mujer lo abrazó contra su pecho y le frotaba la espalda consolándolo. "Shh shh. Tranquilo, todo estará bien. Escúchame, Kurt. Hoy no irás a la escuela, te quedarás aquí. Yo iré a la farmacia y buscaré un test de embarazo." Kurt sollozó más fuerte. "Hice una cita con una doctora, independientemente de cuál sea el resultado del test iremos de todas maneras. ¿Ok? Yo me encargaré de decirle a tu padre que no irás a la escuela porque tienes gripe, o algo así." Kurt asintió y Carole lo dejó recostarse en la cama.

Antes de que Blaine pase por su casa para buscarlo e ir a la escuela juntos, como lo habían hecho desde que comenzaron a salir hace más de un mes, Kurt le envió un mensaje de texto.

Buen día, amor. Hoy no iré a la escuela, asique no es necesario que pases por mí. –K.

Buen día. Porque? hay algún problema?. –B.

No, no hay ningún problema. Solamente no me siento bien, tengo gripe. –K.

Quieres que vaya contigo a cuidarte?. –B.

Kurt sonrió. No hace falta, Carole está aquí. Tu ve a dar ese examen de Cálculo. –K.

De acuerdo. Cuando salga de la escuela iré a verte. Te amo, cuídate. –B.

Yo también te amo. Cuídate tu también y suerte con el examen! –K.

Kurt apagó su celular y se quedó pensando en las posibilidades que tenía. Si estaba embarazado no iba a poder cumplir su sueño de ir a NYADA y vivir en New York. También pensó en Blaine, no sabría que hacer de él si Blaine lo abandonaría cuando le cuente, no lo culparía tampoco. Y su padre… había decepcionado a su padre y probablemente mataría a Blaine.

Había estado llorando la última hora hasta que Carole llegó de la tienda con una bolsa que contenía la prueba de embarazo.

"Muy bien, Kurt. Sigue las instrucciones que se encuentran en la caja, yo te esperaré aquí afuera." Dijo Carole mientras le entregaba la caja a su hijastro.

Kurt entró al baño e hizo lo que la caja decía. Mientras esperaba, su estómago volvió a revolverse y vomitó por cuarta vez esa mañana.

Cuando el tiempo estimado había pasado, se acercó lentamente a la barrita sobre el lavabo. Cerró los ojos y lo tomó. Su corazón se aceleró muy fuerte en su pecho. Despacio, abrió los ojos. Su mano llegó a tapar su boca y un sollozo se escapó de sus labios.

Positivo.

Tuvo que sentarse cuando sintió sus piernas temblar. Estaba embarazado, iba a ser padre a los 17 años. Adiós a sus sueños, adiós a Blaine y adiós a su familia. Su mundo se derrumbó, todos sus planes se habían venido abajo. Kurt lloró tan fuerte que Carole escuchó y entró a verlo.

La mujer miró la barra en la mano del chico y lo abrazó muy fuerte, ella había comenzado a llorar también. Trataba de consolarlo, pero era imposible, Kurt lloraba como si fuera la última vez que podía hacerlo.


Blaine llegó a la escuela y se había quedado preocupado por su novio. Constantemente le enviaba mensajes de texto, pero Kurt no contestaba. Blaine pensó que estaría dormido y no quiso seguir molestándolo.

Durante el almuerzo le preguntó a Finn si sabía algo del chico, pero Finn no tenía idea. Le preguntó a sus amigas, pero ellas tampoco tenían noticia. Lo mejor que podía hacer era llamar al teléfono de la casa de su novio.

"Hola Sra. Hummel. Quería saber cómo esta Kurt." Su voz estaba llena de preocupación.

"Hola Blaine. Kurt está mejor, está durmiendo en este momento, no se siente bien." Dijo ella mintiendo del otro lado del teléfono. Un momento antes, Kurt le había pedido que no quería hablar con Blaine por el momento.

"¿Cree que podría ir a verlo más tarde?" Blaine preguntó esperanzado.

"Uhmm… no lo creo, Blaine. Será mejor que esperes a que él te llame." Dijo la mujer.

Ese llamado no tranquilizaba a Blaine, lo hacía preocuparse aún más. "De acuerdo, señora. Gracias. Mándele saludos a Kurt de mi parte. Adiós." Blaine cortó la llamada y se sentó a pensar. Kurt no se sentía bien, y decidió a que esperaría su llamado. Deseaba que la espera no sea por mucho tiempo.


Carole llevó a Kurt a su doctora de toda la vida. Estaban los dos sentados en la sala de espera y Kurt observaba todo a su alrededor. Mujeres embarazadas, alguna con sus bebés recién nacidos, otras con sus hijos un poco más grandes. Kurt no podía creer que estaba rodeado de todo eso, esos bebés eran tan hermosos, sonreía al verlos. Él quería tener hijos, pero no ahora, no de adolescente. Tenía tanto futuro por delante…

"¿Kurt Hummel? La doctora Dawson lo verá ahora" Dijo una enfermera con una carpeta en la mano.

Kurt y Carole se pararon y siguieron a la mujer hasta dentro del consultorio. Él le comentó los síntomas mientras ella escribía en un papel. Le sacó sangre y le hizo hacer un análisis de orina. La enfermera se fue y media hora después, la Dra. Dawson llegó con los resultados.

Luego de hacerle unas preguntas personales a Kurt, la mujer abrió el sobre que contenía los resultados.

"Efectivamente, Kurt, estás embarazado. Felicitaciones" Dijo ella.

Kurt cerró los ojos, respiró profundo y contuvo las lágrimas que estaban por derramarse. Carole le frotó su brazo y le dio media sonrisa. El chico se miró su propio estómago e instintivamente puso su mano sobre su vientre.

La doctora hizo las cuentas basándose en los datos que Kurt le había dado y sacó la conclusión de que estaba aproximadamente de cinco semanas de embarazo. Le explicó que era muy pronto para un ultrasonido y le recetó vitaminas prenatales y píldoras para el control de las náuseas.

En el auto, Kurt estaba callado mientras Carole conducía, ninguno de los dos decía nada y Kurt subió sus piernas para sostenerlas cerca de su pecho. Ella bajó a una farmacia y compró lo que la doctora le había recetado a su hijastro.

Kurt pensó y pensó, ya no sería nunca más el solo, ahora tenía una vida más a quien cuidar por los próximos 18 años. No quería terminar con el embarazo, jamás podría hacer una cosa así. Tampoco quería darlo en adopción y convertirse en un ser miserable como es Quinn ahora. No, el se haría cargo de su hijo o hija, así Blaine lo esté acompañando o no. Habían pasado un par de horas desde que se enteró, y ya amaba a su bebé.

Cuando llegaron a la casa, Kurt miró la hora. En este momento, Blaine estaba saliendo de la escuela.

Tengo que hablar contigo, vas a estar en tu departamento. –K.

Si, aquí te espero. –B.

Kurt se dio una ducha, se cambió para verse lo mejor posible y salió de su casa. Carole le dijo que esperara a sentirse un poco mejor, pero Kurt no quería esperar, tenía que decírselo a Blaine ahora.


Blaine abrió la puerta con una sonrisa y se tiró a abrazar y besar a su novio. A pesar de que Kurt tenía las llaves, era mejor llamar antes de abrir. Kurt respondió al saludo y entró a la casa.

"¿No deberías estar descansando?" Blaine interrogó a su novio como si estuviera regañándolo.

Kurt sonrió. "Ya me siento mejor. Además tengo que hablar contigo de algo muy serio e importante.

Blaine arrugó el entrecejo. "Ok." Dijo preocupado. Los dos se sentaron juntos.

Kurt tenía un nudo en la garganta que le impedía hablar. Respiró profundo y se tragó ese nudo, cerró los ojos y comenzó a decir lo que tenía que decir. "Blaine… hoy fui al médico y… hay un motivo muy grande de porque yo no me sentía bien estos últimos días." Blaine lo escuchaba atento y sostuvo las manos temblorosas de su novio entre las suyas. "Blaine, estoy… estoy embarazado. Vamos a tener un hijo." Dijo de una sola vez y mirando la reacción de su novio.

Blaine lo miró atónito. Soltó a su novio y se levantó del sofá sin decir una palabra. Caminaba de un lado a otro por toda la habitación mientras se refregaba la cara y el cabello con ambas manos. Kurt comenzó a llorar otra vez.

"Blaine… dime algo, por favor." Kurt decía mientras se paraba del sofá y se acercaba a Blaine para tocarlo. Blaine se alejó de él y negó con la cabeza. "Por favor, Blaine. Es tu hijo…" Dijo sollozando.

Blaine tomó su chaqueta y salió corriendo de la casa, dejando a Kurt solo, allí parado sin saber qué hacer.

Kurt escondió la cara en las manos mientras seguía llorando. Blaine lo había dejado, los había abandonado, a él y a su propio hijo.