XI


— Michael engañó a Mimi cuando estuvo en Los Ángeles.

— ¿La engañó? — Preguntó Kari completamente sorprendida, a lo que Yolei asintió con mala cara — Jamás imaginé que pudiera hacer algo como eso.

— ¿Quién lo creería capaz de eso? El imbécil ese actuaba como un cordero.

— Deja que yo hable, Davis — Yolei le dio un codazo — Seis meses después de que hicieran oficial su relación, el padre de Michael debido a varios negocios suyos tuvo que estar viajando a L.A. constantemente, así que Michael lo acompañaba cada cierto tiempo por al menos una semana. Al principio siempre estuvo atento y en contacto con Mimi, pero las llamadas fueron acortándose y los mensajes… era como si Michael estuviera contestándole, pero no hablando con ella. En ese entonces Mimi todavía era un poco ingenua, por eso buscaba cualquier excusa para justificarlo. Todos nos dimos cuenta de que Michael comenzó a cambiar, esa faceta encantadora se convirtió en coqueteos más atrevidos.

— Durante unas vacaciones en las que fuimos de visita a Florida — Continuo Davis mientras jugaba con un cojín — Notamos que ese sujeto se comportaba raro y cada vez que recibía una llamada salía de la habitación para contestar. Inclusive una vez lo escuché hablar y decirle apodos ridículos a alguien. Se lo comenté a Yolei y su instinto chismoso hizo que tomara la tarea de investigar quién era la chica con la que Michael estaba hablando. Buscó hasta en el mismo infierno y encontró a la única persona de toda la lista de amigos en Facebook de Michael que vivía en L.A., y esa era Violet. Aparentemente en su perfil decía que tenía una relación, pero no decía con quién. Yolei se alió con otra amiga nuestra, así que con Anika se dieron cuenta que el único amigo en común que tenían con Violet era Michael. Les digo que estas dos están dementes, idearon un plan, le mandaron una solicitud de amistad y estuvieron insistiendo para saber más sobre ella. Por mi parte traté de sacarle conversación a Michael, pero el muy imbécil dijo que jamás se atrevería a engañar a Mimi solo para tener más de una novia como muchos otros lo hacían. Lo peor fue que durante toda esa situación pasó la tragedia con la hermana menor de Anika.

— ¿Tragedia?

Yolei suspiró — Addison era muy unida a todos nosotros, pero lo era mucho más con Mimi. Siempre fue una niña alegre, pero de repente comenzó a enfermarse muy seguido. Sus padres la llevaron a realizarle unos análisis y se le diagnóstico Leucemia. La noticia dejó a Mimi destrozada y justo por eso Michael dejó de viajar con su padre para acompañarla. Solo que pasado un año Addison murió — La voz de Yolei terminó por apagarse.

Davis en ese momento recordó la impotencia que casi lo vuelve loco cuando recibieron la noticia sobre la muerte de Addison. Él no había podido estar junto a Mimi.

Maso menos un mes después las cosas comenzaron a normalizarse Michael volvió a viajar con su padre y ese estúpido comportamiento suyo apareció de nuevo. ¿Recuerdan cuando suspendieron las clases por una huelga durante todo un mes? Bueno, nosotros nos fuimos a casa de Mimi y de la nada ella nos dijo que sus padres le permitieron ir a visitar a Michael a Los Ángeles. Como todos estábamos libres del clases decidimos planear un viaje completo y acompañar a Mimi. Y lo primero que hicimos luego de dejar las maletas en el hotel fue ir a visitar a ese sujeto. Llegamos a su hotel y en cuanto cayó en cuenta de que todos estábamos ahí juro por Dios que se puso más pálido que un muerto, Mimi se abalanzó sobre él y le dio oportunidad de recomponerse. Al final el muy cínico dijo que tenía asuntos que atender con su padre y todos terminamos en un parque de diversiones. Todo iba bien hasta que el drama se desató.

Mimi iba de un lado a otro, pero unos gritos provocaron que se detuviera para mirar por sobre su hombro a sus cansados y hambrientos amigos que la seguían con resignación.

Tan adorables, ¿Acaso ya están cansados? — Preguntó sonriendo la castaña.

Danos un respiro, Meems — Dijo Daniel buscando su botella con agua.

Hazle caso, Mimi. Siento que me voy a desmayar.

No seas llorona, Anika. No hemos caminado gran cosa.

Que tú le puedas seguir el ritmo no significa que nosotros también, idiota.

Tampoco tan extremistas — Intervino Willis defendiéndose —Ayer no dormí nada y hoy nos despertamos jodidamente temprano. Así que sí, Meems. No abuses de mi integridad física.

La castaña observó a todos caer muertos sobre las bancas cercanas a ellos y no le quedó de otra más que suspirar — Ahora vuelvo. Iré por un algodón de azúcar.

Si ver al novio hace que las chicas se vuelvan así de intensas, prefiero que se queden solteras para toda la vida. Esa niña me está matando.

No seas una nena, Daniel.

Cállate, Davis.

Muere en silencio, cerebrito.

Ya comenzaron — Anika puso los ojos en blanco al ver que ya comenzaba una nueva pelea entre Davis y Yolei. A su lado Willis se apretó el puente de la nariz y maldijo en voz baja.

Tengo gran una idea. Ambos cierren la boca.

Daniel ignoró la discusión a su lado y miró por los alrededores — ¿No creen que Mimi ya se tardó? La dulcería no está tan lejos.

Esperaron unos minutos más, sin embargo, la castaña no regresó. Todos comenzaron a preocuparse y fueron directamente a la dulcería donde se supone Mimi iba a comprar su algodón de azúcar. No obstante, a mitad de camino vieron a Mimi de pie en medio de la pequeña plaza. Ella estaba mirando en una dirección especifica e incluso a lo lejos se podía notar la tensión en sus hombros.

Anika fue quien reaccionó más rápido y corrió hasta llegar al lado de la oji miel.

¿Qué te ocurre, Meems? — Preguntó con desconcierto y preocupación al ver la expresión vacía en el rostro de su amiga. Había rastros de lágrimas en sus mejillas — ¿Mimi? — volvió a preguntar tomándole la mano.

La peli negra entonces les hizo una seña a sus amigos y todos se acercaron.

Al ver que Mimi no respondía, Davis habló con más seriedad — Mimi. ¿Qué está pasando?

Esta vez la voz del moreno logró una pequeña reacción de parte de la muchacha.

Mimi tensó sus labios y más lágrimas bajaron por sus mejillas. Levantó su temblorosa mano y con el dedo señaló más allá, a ese lugar unos pocos metros más adelante en donde estaba una acaramelada pareja dándose un beso y compartiendo un abrazo.

Aquello no habría llamado la atención de ellos, pero bastó con identificar el claro cabello rubio para saber que Michael estaba besando a una chica de cabellos cortos y claros, y ella definitivamente no era Mimi.

La oji miel bajó la mano, apretó sus puños hasta hacerse daño y comenzó a caminar a paso lento hasta la pareja. Se las arregló para formar una sonrisa que escondía un enojo tan grande que jamás creyó sentir y entonces habló — Hola, Mike.

Fue evidente que el rubio no se esperaba la presencia de su novia allí, pues se alejó tan rápido de la otra chica como si su tacto quemara.

M-Mimi… ¿Qué haces aquí?

No íbamos a quedarnos aburridos en el hotel, estamos de vacaciones, tonto — Ella hizo un puchero — Pero no seas maleducado. Preséntanos

Tanto Yolei como Anika estaban sorprendidas por el autocontrol de su amiga. En serio estaban desconcertadas por lo que acababan de ver, y respecto a sus amigos… preferían no ver sus reacciones.

Michael no supo cómo interpretar la sonrisa de la castaña. Era la misma de siempre, pero lo estaba inquietando — Lo siento. Mimi, ella es Violet — La chica de bonitos ojos grises le sonrió — Violet, ella es Mimi una vieja amiga.

Amiga.

El corazón de Mimi sintió como una flecha lo atravesaba. Poco a poco la sonrisa fue desapareciendo hasta dejar su rostro como un lienzo en blanco.

Mucho gusto, Mimi. Es una pena que no hayamos tenido la oportunidad de conocernos antes. Y no te preocupes, respeto que sean viejos amigos, no soy una novia celosa.

Estudió la expresión de Michael, y luego la de Violet. Una de sus cejas se arqueo cuando decidió responderle — ¿Novia? — Preguntó sin tomar la mano que le estaban ofreciendo — Me temo que hay un malentendido, Violet. No solo soy una vieja amiga, soy su novia, la que no esconde.

¿D-Disculpa?

¿Acaso eres tan estúpida como para no notar que él actúa sospechoso cuando está contigo? Michael y yo hemos sido novios por más de un año. Es más, deja que me corrija — Mimi se retiró con fuerza el cabello del rostro y miró con frialdad al rubio — Fuimos novios por más de un año.

Deja que te explique, Meems…

Dio un paso atrás cuando notó las intenciones de Michael para tomarle la mano — ¡No te atrevas a llamarme así!

¿Qué significa esto, Michael? — Violet no sabía ni dónde meterse. Tenía la sensación a haber entrado a un mundo ajeno para ella.

Chicos… ¿Deberíamos ayudar a Mimi? — Preguntó Anika mirándolos de reojo.

No es necesario. Mimi lo tiene bajo control — Respondió Willis en un tono que dejó en claro que no estaba para nada feliz.

Deja que yo te explique, querida. Porque veo que él no lo ha hecho. Supongo que sabes que Michael no vive en L.A., él solo está aquí de paso, así que debió sentirse solo y por eso eres su novia. Sería gracioso si tuviera que viajar por todo el país — Dijo cruzándose de brazos — Tendría algo así como una novia por ciudad.

No digas eso, Mimi. Eres la única que realmente me importa.

Lo siguiente que Michael sintió fue la mano de Violet golpear su mejilla — ¡Me estás dejando frente a todos como a una cualquiera, Michael!

Mimi puso los ojos en blanco — Al menos déjame terminar a mí, Violet. Escúchame bien, Michael, y grábate esto en la cabeza: no te atrevas a dirigirme la palabra de nuevo o te juro que conocerás la peor parte de mí. Te aseguro que no me conoces del todo cuando estoy enojada.

Ninguno podía esconder su sorpresa. Realmente lo poco que recordaban del rubio no les permitía hacerse una idea concreta de él siendo infiel y teniendo el descaro de negarlo en frente de todos.

Davis recordó todo tan perfectamente que en verdad se estaba conteniendo para no soltar palabras que sus amigas probablemente jamás habían escuchado.

— Luego de que Michael literalmente huyera para tratar de arreglar, al menos, su situación con Violet, Mimi se fue de ahí y nuestro viaje se terminó. Nadie quería estar ni un momento más del necesario en ese sitio. Además, fue inevitable que el idiota de Michael fuera a buscar a Mimi. ¿Recuerdan el golpe que tenía Davis en el rostro cuando volvimos? Bueno, junto con Willis y Daniel se metieron en una pelea y le dejaron en claro que no querían verlo cerca de Meems. Y con todo lo que había pasado últimamente Mimi cambió a un nivel que nadie imaginaba. Se la pasaba encerrada y casi nunca comía, comenzó a deteriorarse como consecuencia de la carga emocional que estaba sufriendo, y un día de la nada Willis me llamó alterado porque Mimi fue a dar al hospital. Había dejado de comer del todo y se autolesionó gravemente.

Tai no había dicho ni una palabra. Estaba bastante molesto por la actitud de ese sujeto. No se consideraba así mismo un santo, pero no jugaría sucio engañando a dos chicas y sobre todo, ser tan cobarde como para negarlo. Sin embargo, el escuchar que Mimi llegó al punto de ser hospitalizada lo dejó desconcertado, incluso molesto por lo que le tocó vivir.

Sora se llevó las manos a sus labios. Sus ojos se habían inundado de lágrimas — ¿Cómo es… cómo es posible?

— Luego de ser dada de alta… Mimi nunca habló de las razones que la llevaron a tal extremo. Siempre evadía el tema, así que preferimos respetar su silencio y apoyarla en su recuperación. Sé que pueden estar considerando que su silencio causó esa desgracia, chicos, pero les aseguro que Mimi es más fuerte que eso, el engaño de Michael y la pérdida de Addison fueron lo que probablemente ocasionó que ella sea como es ahora.

— Es… increíble que todo eso sucediera con Mimi y nosotros nunca supimos nada — Dijo Tk suspirando con frustración.

— Ah, no. No digan cosas como esas — Advirtió Davis.

— Mimi odia que se hable de esos temas — Yolei le dio un suave golpe a Davis en la rodilla. Intercambiaron una conversación silenciosa y asintieron.

Tendrían que hablar con Mimi sobre lo que hicieron.


Puede que siguiera fastidiada y molesta por lo que ocurrió con aquel individuo, pero no sería una irresponsable por su culpa, iría clases a pesar del mal momento que pasó.

Justo después de irse del departamento de los muchachos fue directo a su propia residencia, se dio una ducha caliente en un intento por relajarse, pero no fue de mucha ayuda, recogió sus pertenencias y volvió a salir en dirección a su facultad.

Takuya no era tonto y tan pronto la vio pudo notar su humor apagado, sin embargo, el castaño decidió darle su espacio y no preguntar al respecto. Ella le diría cuando se sintiera lista.

Para su desagrado, Michael Washington rondó en sus recuerdos durante todas sus clases. Puede que él ya no significara nada en su presente, pero en su pasado fue una persona realmente importante para ella, incluso sin aún ser novios. El rubio fue el primer amigo que hizo al llegar a Estados Unidos, la primera persona en acercarse a la extranjera que hablaba el inglés de forma graciosa e inexperta. Siempre tuvieron muchísimas cosas en común, de alguna forma Michael desencadenó la aparición de amistades valiosas en su vida. Gracias a él conoció a Anika y a Daniel, poco después quedó atrapada en aquella extraña dimensión junto a Willis y Davis, y con ello nació la amistad tan cercana que compartía con Motomiya.

Cuando era una adolescente, su peor etapa hasta el momento fue manchada por el dolor y la decepción. De aquello ahora solo quedaba la decepción. No podía evitarlo y lamentarse la pérdida que sufrió en muchos aspectos respecto a Michael. Tres o cuatro años atrás ella era alegre, transparente e inclusive demasiado sensible, no obstante, todo lo que se vio obligada a atravesar la llevaron a convertirse en esa nueva y extraña versión de sí misma: Una Mimi reservada, dura y realista que no se permitía fantasear más allá.

Idiota. Deja que me concentre…

Una palmada en la espalda la sacó de sus pensamientos y al levantar la cabeza se encontró con la somnolienta expresión de Takuya.

— Al fin. Estoy muriendo por ir a dormir un poco. Anoche me desvelé mensajeando con Zoe.

— ¿Te arrepientes? — Preguntó divertida a la vez que arqueaba una ceja.

— Para nada. Usaría las clases para recuperar el sueño si eso significa poder hablar con ella todo lo que quiera.

— Quiero ver ese mismo entusiasmo cuanto tengas que repetir todas las materias, Romeo — Dijo enseñándole el pulgar en alto.

Takuya hasta entonces pareció recuperarse de su estado ¨Amo a Zoe y el mundo es bello¨, su expresión se apagó y decidió guardar su celular en lo más profundo de su mochila — Bueno, hacerse un poco el interesante no hace daño.

— Deja de hablarle sin razón y prepárate para que te manden al diablo.

Él la miró ofendido — Nunca voy a cansarme de decirlo: tu honestidad duele como no tienes idea. Cada vez que algo te pasa su personalidad realista se desquita con el mundo.

Eso le cayó como un balde de agua fría. Los ojos de Mimi se oscurecieron y bajó la mirada al suelo. Y esto no pasó desapercibido por el muchacho.

La había cagado en grande — Joder. Lo siento, Meems. Soy un idiota, no debí… — Sus palabras quedaron suspendidas en el aire cuando sintió los brazos de su amiga rodearle la cintura. Un abrazó que correspondió casi de inmediato a pesar de no saber con certeza qué había sucedido.

La oji miel trataba de no llorar de la frustración. Odiaba comportarse así, odiaba sentirse encerrada por culpa de su pasado. Se había jurado así misma no llorar de nuevo como una niña indefensa

— Deberías ir a casa. Si estás así de afectada Yolei debe de estar rastreándote como un sabueso — Aquello consiguió sacarle una pequeña risa a la castaña.

— Supongo que sí debería irme — Contestó alejándose un poco — Gracias por no hacer preguntas.

— Sé que cuando te hayas recuperado me dirás, Meems. No te presiones. Te acompañaría, pero tengo una audiencia con la directora de la facultad y si no asisto probablemente no vuelvas a verme por un largo tiempo.

— No importa. Ve y cuida tu futuro — Le dio un empujón mientras sonreía sin ganas.

Takuya se fue alejando y cuando consideró que estaba lo suficientemente lejos, su sonrisa desapareció.

Se dio la vuelta y comenzó a caminar sin destino fijo. En realidad no tenía ganas de ir a su casa por el momento. De alguna forma terminó en la azotea de la Facultad de Humanidades.

Se acercó al barandal sintiendo el viento mover sus cabellos y un destello de tristeza pintó sus facciones.

— No me imaginé que estarías aquí.

Mimi giró sobre sus talones para encarar al dueño de esa voz. Taichi Yagami la observaba desde el marco de la puerta.

Decidió no darle importancia y volver sus ojos a la vista de la ciudad.

Al recibir esa falta de reacción de parte de la oji miel, Tai fue a posicionarse junto a ella.

— ¿Qué haces tú aquí? — Preguntó en voz baja.

— No la gran cosa. Suele venir aquí para despejar mi mente.

— Supongo que estamos en la misma posición — Dijo apoyando sus codos sobre el borde del barandal a la vez que apoyaba su rostro sobre sus manos — A esta hora todos están en clase así que este sitio está desolado.

Él la miró de reojo — ¿Estás bien? Después de ese inconveniente creí que te saltarías las clases por hoy.

Mimi puso los ojos en blanco — No voy a aplazar mis responsabilidades por él. Además, si me hubiera quedado en casa me encerraría más en los recuerdos. Al menos estando en clase puedo distraerme aunque sea un poco. Sin embargo… — Habló con tono pensativo — Puede que le deba algo de crédito a Michael.

— ¿Me estás queriendo decir que te sientes agradecida con él por haberte engañado?

— En parte. Me he dado cuenta de que una vez que te decepcionan tu panorama se aclara. Sabes qué clase de personas te rodean. Y lo mismo aplica para la mentira. Michael me mintió y comprendí que ser condescendiente con todos y buscar una y otra vez excusas para justificarlos es un error que no debo volver a cometer. Muchas personas alegan que alguien que es ingenuo e inocente tiende a ser una persona encantadora y adorable, pero eso son solo palabras. Ser de esa forma solo te prepara para que las decepciones duelan más.

— Esa es tu perspectiva, ¿No? Cierto grado de inocencia solo apunta a que esa persona busca lo mejor en las demás, alguien con un corazón puro. ¿No lo crees así?

Esas palabras lograron sacarle una sonrisa amarga — Pues claro. No soy tan despistada, Taichi. Pero si hacemos una análisis de los hechos todo apunta a que ser ingenua solo consiguió lastimarme. Creía que Michael era una persona maravillosa, incapaz de hacerle daño a nadie. Y me equivoqué. Ahora cada vez que recuerdo su antigua forma de ser y al compararlo a cómo es ahora, todo es más difícil. ¿Sabes qué es lo peor? — Finalmente ella lo encaró, y la melancolía que vio en ella lo contrarió aún más — Que no puedo culparlo por cambiar. Todos lo hacemos.

Taichi jamás creyó escuchar tales palabras salir de los labios de Mimi, mucho menos poder palpar el dolor que estas expresaban con tanta transparencia.

— Esto ya has de haberlo pensado muchas veces: no le dediques ni un pensamiento a alguien que se atrevió a fallarte de esa forma, no se lo merece — Una lágrima cayó por la blanca mejilla de Mimi, pero si se fijaba bien en la expresión neutra de ella podía decir que no estaba por derrumbarse.

Mimi dejó de ver la ciudad y se recostó contra el barandal. Poco a poco fue bajando hasta acabar sentada — Creo… que no me he explicado bien — Dijo con un suspiro abandonando sus labios – Lo que más lamento de no tener a Michael en mi vida, lo que me atormenta no es haberlo perdido como novio, si no como amigo. Fue alguien tan valioso, y de repente ya no forma parte de mi vida.

— Pensar en el pasado solo te desgastará. Ese tipo te hizo daño. Ya está hecho. Mimi — La llamó para que alzara la mirada — No creo que esa niña que conocí hace años realmente haya desaparecido. No del todo — Tai se agachó frente a ella — Pero puedo comprobar que sí has cambiado. Tus ojos han perdido el brillo que te caracterizaba. Puede que hayamos estado ausentes mucho tiempo, pero ahora, todos nosotros queremos recuperar a la antigua Mimi.

Asintió para disipar un poco de esa incomodidad en su pecho. Se puso de pie de nuevo. Era tan extraño estar conversando tan íntimamente con quien se la pasaba discutiendo.

Me estoy volviendo loca.

— Sé que lo que viviste fue muy difícil.

¿Por qué Taichi hablaba con tanta certeza? ¿Cómo podía él saber todo?

— No permitas que el resentimiento guie tu vida, Mimi…

Sin darse cuenta, Tai se había ido acercando a ella. Y Mimi… estaba teniendo un ataque de pánico interno. Al notar que la distancia entre ellos se acortaba, intentó retroceder, pero su plan no salió como esperaba. Ahora estaba completamente recostada contra el barandal.

No había cómo escapar.

Alarmada miró al frente y se encontró con los ojos de Taichi fijos en ella y de forma inexplicable no fue capaz de apartarse, incluso si pudiera hacerlo, en ese momento no quería alejarse.

Tai la sujetó por la barbilla y a tan solo milímetros de distancia de los labios contrarios, la oji miel se separó como si la cercanía del castaño quemara. Se fue de la azotea tan rápido como rompió el contacto y no le importó decirle algo al moreno. Este miró al suelo con su cabeza hecha un desastre de cuestionamientos.

¿Él… había estado a punto de besar a Mimi Tachikawa?


Apenas entró a su apartamento alzó la voz para llamar a su mejor amiga.

Por lo visto la peli morada todavía no regresaba porque el lugar estaba sumido en el silencio.

Aprovechando que no estaba en casa su interrogadora personal, se dejó caer sobre la suave alfombra de la sala y se acostó.

Al fin algo de paz.

Estuvo ahí sin moverse, con la vista fija en el techo por diez minutos, hasta que explotó.

— ¡¿Qué diablos está pasando?! — Gritó casi histérica.

Todo se había tornado absurdo.

Hundió su cara en un almohadón y gritó de nuevo.

Todo era demasiado. Ella solo quería un descanso.

¿Acaso en su vida pasado hizo algo imperdonable? Apenas estaba por cumplir los diecinueve años. No debería existir tanta carga sobre sus jóvenes hombros.

Luego de varios minutos, se levantó dejando los almohadones tirado por todas partes, fue a su habitación y directo a prepararse el más relajante y necesitado baño de su vida. Programó el reproductor aleatorio de su lista de canciones y cerró la puerta que conectaba baño con su habitación.

— Me van a salir canas verdes — Murmuró cerrando los ojos — ¿Qué rayos pretendía? — Dijo pensando en Taichi. No había explicación razonable para… para que él intentara besarla. Todo el drama que pasó en la mañana se reprodujo como una película en su cabeza, y por último, la azotea y Taichi Yagami. Si cercanía, su mirada. ¿Él la había consolado? — Ah, da igual. Mimi Tachikawa… ¡¿Por qué estuviste a punto de besarlo?!

Su desastrosa relación con Michael le dio suficientes dolores de cabeza para toda una vida. No quería tener nada que ver con un chico en algo más que una amistad o relación cordial.

Gracias a Anika que obligó a Willis y a Daniel a ayudarla, terminó siendo víctima de los intentos de ser cupido de sus amigos. Y todos terminaron en fracaso por varias razones: los tipos tenían personalidades ególatras y eran unos pervertidos sin remedio.

¿Sus amigos siquiera pensaron en las personas con las que la obligaron a salir?

Hubo un chico que sí le agradó lo suficiente como para salir juntos más de una vez, pero por azares del destino se mudó al otro lado del país, así que decidieron mantenerse como amigos.

Sus pensamientos la llevaron de nuevo a Tai y a todo lo que ha pasado desde que regresó a Japón.

Las malas bromas que insinuaban que vestía provocativa, cuando ella le confesó la verdad tras su actitud, aquella vez en que terminó con él encima suyo al caer. Y todo se actualizaba con ese casi beso en la azotea…

¿Habría una posibilidad de…?

— Ni pensarlo — Dijo antes de sumergirse del todo en el agua de la tina.