XII


— ¿Qué le pudo haber pasado? — Preguntó Matt mirando con curiosidad a su amigo.

— No tengo la más remota idea. Debió ser algo grave como para que no haya dicho ni una palabra desde que llegó.

Izzy observaba a Tai como si se tratara de un experimento. El castaño había llegado de clases sumido en absoluto silencio y ahora estaba tirado de espaldas sobre el sofá grande, mirando al techo como si estuviera hipnotizado.

— Esto se está volviendo tedioso — El rubio tomó una bola de ping pong que estaba sobre la mesa y se la lanzó al castaño — Vuelve a tierra, Yagami — Este dio un respingo por la sorpresa y por poco se va lado.

— ¿Ahora qué? — Dijo con cara de pocos amigos

— ¿Se puede saber qué te pasa?

— Ahorra tiempo, Tai. Tarde o temprano lo sabremos — Izzy dejó de lado su laptop y centró toda su atención en el castaño. Eso era una novedad.

Tai volvió a ensimismarse por unos segundos, una mueca de vergüenza e incomodidad llegó a su rostro. Intercaló su mirada entre los muchachos, dejó salir un suspiro realmente largo y asintió.

Izumi tenía razón, de todos modos lo sabrían porque esos malditos tenían los métodos para hacerlo hablar.

— Tratar de besar a una chica es normal, ¿No?

Los otros dos quedaron en blanco ante aquella pregunta.

— ¿Qué? — Preguntaron al unísono.

El moreno chasqueo la lengua apenado — No me hagan repetirlo.

— Bueno… Mejor dinos qué pasó en lugar de hacer preguntas estúpidas que nos hacen malinterpretarte.

— Solo queremos que sepas que sean cuales sean tus preferencias nosotros te apoyamos — Dijo el pelirrojo dándole una palmada en la pierna.

Y ahora lamentaba que Izzy Izumi dejara de lado su mundo ideal de tecnología para convertirse en un mal pensado muchacho de diecinueve años.

Sacando provecho de la cercanía logró atinarle una patada — Cállate, Izumi. Ya dejen que me explique. ¿Alguna vez estuvieron a punto de besar a una chica que no les agrada? Y no me refiero al aspecto físico. Sino a su personalidad y todo eso.

Matt no pudo contenerse y sonrió con una enorme satisfacción. Por su parte Izzy levantó la cejas con incredulidad antes de decir en voz alta la resolución a la que el rubio también llegó.

— ¿Besaste a Mimi?

El castaño se levantó para quedar sentado. Esa pregunta le dio escalofríos porque estaba cerca de la realidad — ¿Cómo…?

— Por favor, Tai. Dijiste que no te agrada en términos de personalidad. Sabemos que no consideras a Mimi desagradable a la vista. No es tan complicado descartar — Contestó Matt con suficiencia ante la mueca de desconcierto del otro.

— No puedo argumentar nada contra esa lógica — Lo apoyó Izzy — Ahora, ¿Por qué trataste de besar a Mimi?

He ahí la pregunta del millón.

Si lo supiera no se sentiría tan conflictuado consigo mismo.

Se revolvió el cabello con frustración — No lo sé.

— Demonios, Tai. No podemos decirte nada si no sabemos qué pasó. ¿La besaste o solo intentaste hacerlo? ¿Te golpeo después de eso?

— No — Suspiró con fastidio — Solo se alejó de mí y se fue. Pero… si lo pienso mejor, ella es linda, tal vez solo por eso me dejé llevar por un instinto meramente superficial. ¿Verdad? — Ambos amigos sintieron pena ajena por el tono de esperanza en la voz de Tai. Él solo quería que ellos le dijeran que sí para que su cuestionamiento moral quedara resuelto.

— Podría decirse que sí, ¿Cierto, Izzy?

— Claro — Contestó utilizando un énfasis de compasión en su tono — A cualquiera le puede suceder algo así. Solo te en cuenta que luego de tu arrebato de superficialidad las batallas verbales con Mimi nunca van a terminar.


— ¿Qué hace Davis a esta hora aquí? Creí que tenía entrenamiento — Mimi se acomodó en su fiel sillón puf y reposó un tazón de frutas mixtas en su regazo.

Yolei tensó sus hombros.

Había acordado con Davis de que no tocarían el tema delicado hasta que él llegara — No tengo idea — Dijo sonriendo con nerviosismo — Sabes cómo es Davis. Ha declarado este lugar como su segunda casa. Podría considerarse un milagro que tuviera la decencia de avisar que vendría.

— Ya deberías estar acostumbrada.

— No es como si tuviera otra opción — Puso los ojos en blanco.

La puerta de la entrada se abrió y volvió a cerrar. Davis entró como perro por su casa y tiró su mochila junto al perchero de abrigos.

— Oye, tú. ¿Desde cuándo tienes llaves de esta casa?

— La puerta no estaba cerrada con llave, genio. Cualquier criatura con un poco de cerebro puede abrir una puerta.

La peli morada se llevó las manos a la boca haciendo una expresión de sorpresa exagerada — ¡No puedo creerlo! ¿Escuchaste eso, Meems? ¡Davis tiene cerebro!

Solo para hacerla enojar, Davis le tiró encima su abrigo mojado y sonrió cuando vio el cambio en la cara de la muchacha.

— Pueden pelear en otro momento, chicos. Ahora díganme. ¿Por qué estabas tan tensa, Yolei? Y tú, Davis. ¿Por qué te saltaste el entrenamiento para venir?

Davis se sentó en el sofá que estaba más lejos de Mimi. Solo por precaución — Bueno… sabes que nos quedamos en el departamento de los muchachos después de que te fueras, ¿Cierto?

Yolei miró con lástima al moreno — Patético — Pensó al ver el cuidado con el que hablaba — Digno heredero del valor — Se burló — Davis y yo hablamos con los demás sobre lo que sucedió con Michael.

Mimi dejó el tazón ahora vacío sobre la alfombra y miró con seriedad a sus amigos — ¿Qué les dijeron?

— Toda la historia, Meems.

— ¿Algo más? Estoy segura de que tocaron otro tema — Dijo cruzándose de brazos. Vio con gracia lo pálidos que se tornaban — ¿Y bien?

El moreno buscó ayuda en Yolei, pero ella se puso a quitarle hilos sueltos a un almohadón como si la cosa no fuera con ella.

La traidora lo había dejado solo.

— También… hablamos sobre Addison — La mirada de Mimi se sintió como un puñal clavándose en el más doloroso punto vital — Pero solo por encimita. A mi tampoco me gusta hablar sobre eso, Meems.

—Yo también odio hablar al respecto — Yolei quería dejar en claro que ella no había hablado de más, al menos no en todos los temas — Y también…

La castaña dejó caer su cabeza hacia atrás sobre el sofá — ¿Qué…?

— Hablamos sobre el incidente con tu salud...

— ¡¿Qué?! — Dijo incorporándose de golpe.

Habían visto venir esa reacción.

— ¡No puedo creer que hayan hablado sobre eso! Creí que ustedes ya tenían muy en claro que ellos no significan lo mismo que significaban para mí hace seis años. No hay necesidad de saber todo acerca de lo que viví en ese tiempo.

En cuestión de segundos los dos vieron a Mimi dejarlos solos en la sala de estar para ir a encerrarse a su habitación.

Yolei fue detrás de la castaña, pero por más que insistió no le fue permitido el paso. Davis llegó detrás y tocó tres veces.

— No pienso hablarle a una puerta, así que abre, Mimi.

Pasaron como dos minutos en los que la castaña no dijo nada, pero luego se escuchó el seguro de la puerta ser quitado y pudieron entrar. Mimi les dio la espalda y volvió a su lugar en la cama. Davis fue a sentarse con ella y Yolei frente a ellos sobre la alfombra.

— Escucha, Meems. No hablamos sobre ese tema tan delicado para hacerte enojar. Creímos que quedarían muchos cabos sueltos y todo sería un desorden.

— Qué considerados — Masculló con ironía — Asegurarse que ellos sepan todo es más importante que la privacidad de su mejor amiga.

— No es así…

— Basta, Yolei — La cortó de pronto. Decir que estaba molesta era poco. Y las excusas que estaba recibiendo no ayudaban mucho a su humor — Realmente no me interesa si hablaron sobre la infidelidad de Michael, pero tocaron el tema de que intenté quitarme la vida, por el amor de Dios.

Fue en ese instante que notaron los ojos cristalizados de Mimi. Y cualquier argumento que acusara a Mimi como irracional se esfumó de sus cabezas.

Debieron pensar primero en ella en lugar de intentar reparar la relación con el resto del grupo.

La oji miel encogió sus piernas y las abrazó — Creí que volviendo a Japón dejaría atrás todo lo malo que sucedió. Quería recuperar mi vida, chicos. En mis planes a corto plazo no estaba forzar mi reconciliación con los demás. Sé que sus intenciones no son malas, pero simplemente no puedo aceptar que mi vida privada sea revelada como un simple chisme. Unas cuantas palabras de arrepentimiento y ustedes abren la boca y dicen que intenté suicidarme — Dijo con amargura. Los más terribles recuerdos de aquella experiencia comenzaron a vagar en su mente logrando que varias lágrimas finalmente salieran.

Davis no lo pudo soportar más. Envolvió a la castaña en un cálido abrazo mientras con resignación veía a Yolei llorar desde su lugar en la alfombra.

Ahora se sentía un imbécil que no sabe cumplir con su palabra.

— No habrá palabras suficientes para pedirte perdón, Meems. Pero deja de atormentarte con eso, por favor.

— Lo sentimos mucho, Mimi — Dijo Yolei uniéndose al abrazo a pesar de que eso implicaba abrazar también a Davis.

— Ya no llores. Si sigues haciéndolo te verás tan fea como Yolei.

La peli morada sacó ventaja de su posición y le golpeo la nuca — No te metas conmigo, Motomiya.

Lo bueno de la broma y el golpe fue que lograron hacer sonreír a Mimi.

— De acuerdo — Habló separándose de sus amigos — Zanjemos este tema o terminaré con dolor de cabeza. Ya que estamos los tres, veamos una película antes de que la mamá de Davis nos llamé preguntando por el paradero de su bebé. Y adelanto que no vamos a ver ninguna película de terror — Esto último lo dijo mirando significativamente al moreno.

— Yo busco las películas — Davis fue a conectar la laptop de Mimi con la televisión para proyectarla mejor. Seleccionó Guardianes de la Galaxia Vol.1, la clásica Parque Jurásico y Ted.

Era viernes en la noche, así que dio por hecho que se quedaría a dormir en su casi habitación ahí, mejor conocida como el espacio para huéspedes. Inclusive tenía ropa para cambiarse antes de dormir.

— Nosotras vamos por las palomitas y los refrescos.

Al cabo de unos quince minutos los tres ya estaban instalados en la cama de Mimi.


— Finalmente podemos vernos. Esto es injusto, Matt — Se quejó Zakuro haciendo una mueca mientras abrazaba al rubio.

Matt solo atinó a sonreír y acariciar los cabellos de su novia — Lo siento. Esta semana ha sido de locos.

Los ojos de Zakuro brillaron con curiosidad — ¿Qué tanto pasó?

— No puedo decírtelo, Zakuro — La peli negra lo miró con desconfianza — No me mires así. Lo que sucedió no es algo que me concierna. Puede que haya estado ahí, pero todo se tornó muy delicado y decidimos respetar la privacidad de los demás.

—¿¨Decidimos¨? ¿Quieres decir que todos estaban ahí?

— Llevamos una semana sin vernos y a ti te interesa más un chisme innecesario que tu propio novio.

— De acuerdo, respetaré la privacidad de quien no conozco. Y tienes razón, ya que tenemos tanto sin vernos, ¿Podrías cantar alguna de tus canciones para mí?

Matt sonrió ante la petición de Zakuro y se excusó un momento para ir por su guitara a la habitación.

Un hermoso instrumento en color azul rey que ha sido un valioso tesoro para Ishida.

Los acordes dieron inicio.

Te amo todo el día

Te amaré siempre

Tan enamorado de ti

Gracias por enseñarme a cómo amarme a mí mismo

La voz del oji azul siempre había sido privilegiada, no por nada conquistó tantos corazones cuando estaba en la preparatoria.

Cuando la nieve blanca viene

Cuando el invierno frío viene

Derrites todo y lo haces cálido

Cuando el calor viene

Cuando el cálido verano viene

Me recibes con tu cálida sonrisa

Después de esa sonrisa

Después de esa tristeza, hay mucho dolor

Siempre manteniéndome a tu lado

Por eso tienes que quedarte a mi lado

Inconscientemente él sonrió; de entre todas las canciones que había compuesto esa era una de las que más buenos recuerdos le traía.

Este vacío llena el espacio es muy frío

Muy frío

Las personas que me miran

La mirada de todas las personas son muy intensas, tengo miedo

Todas las palabras que fueron como espinas

No quiero que me dañen, así que cierro la puerta

¨Eres lo mismo¨ tira abajo mi orgullo

De todas maneras, intento esperar angustiadamente a ese alguien

Ya sé que soy egoísta

Por eso debes acercarte un paso más

Quiero terminar este estado de ansiedad

Apresúrate y dame tu mano

La canción era preciosa. Zakuro en ese momento podría jurar sentirse más enamorada del rubio de lo que lo estaba hace cinco minutos. Incluso sus ojos se habían cristalizado al percibir el sentimiento con el que Matt interpretaba aquella pieza.

Esta ciudad es muy confusa

Solo puedo verte a ti

Incluso cuando sé que todo es un juego sucio

A mi lado, quédate a mi lado

Esta ciudad es muy confusa

Solo puedo verte a ti

Incluso cuando sé que todo es un juego sucio

A mi lado, quédate a mi lado

Debido a su concentración Matt no había notado que la sonrisa de la muchacha poco a poco fue desapareciendo.

La canción llegó a su fin, y todo aquel sentimiento que se arremolinó en su pecho se transformó en amargura e indignación. Él sonreía tan ampliamente…

¿Qué clase de broma injusta era esa?

Si escribes una canción pensando en alguien… inevitablemente pensarás en esa persona cada vez que la interpretes.

Incluso aunque no estuviera allí… Sora Takenouchi seguía metiéndose en su relación.


Las carcajadas inundaron el apartamento de Mimi y Yolei.

Llevaban tanto tiempo sin reír de esa forma tan libre. Definitivamente Davis sabía elegir buenas películas, con excepción de las de terror.

— Esa gente insensible — Se quejó Yolei con tristeza — ¿Cómo pueden hacerle eso a Ted? — Se dio la vuelta para buscar el apoyo de su mejor amiga, pero esta la observaba como si le hubiera salido un tercer ojo — ¿No lo encuentras triste acaso, Meems?

— Pues… sí. Podría decirse que es triste, pero no tiene sentido. ¿Cuál es el caso de poner una escena triste en medio de toda la comedia? Mata completamente la atmósfera.

— Tiene razón. Si algo como eso me sucediera en la vida real yo sería el tipo más feliz del mundo. Mi propio Ted compartiría conmigo el placer de molestar a Yolei y ver cómo su rostro se pone rojo como una manzana.

— ¿Qué pecado ha cometido ese pobre eso para tener que soportarte toda la vida? — Dijo sonriendo con suficiencia al ver el cambio en la expresión del moreno.

— Eso es lo mismo que pienso cuando recuerdo que no tienes novio. El karma ha sido bueno con Ken y lo ha mantenido a salvo de ti — Inmediatamente sintió un golpe en la cabeza, el cual logró que se diera cuenta de que metió la pata hasta el fondo — ¿Entiendes a lo que me refiero, Mimi?

La castaña asintió al mismo tiempo que se acomodaba así misma y a Davis que estaba usando su abdomen como almohada — No seas tan violenta, Yolei — Entonces la peli morada le dedicó una de sus miradas juzgadoras — Yo nunca dije que no fuera un poco violenta a veces — Se defendió encogiéndose de hombros. Tocó la cabeza de Davis para llamar su atención — ¿Le avisaste a tu mamá de que dormirías aquí? Preferiría evitar las llamadas en medio de la madrugada.

— Sí, hablé con ella mientras estaban en la cocina.

— Eso espero.

Luego de la tercer película Davis se fue a la cama alegando que mañana tenía un partido y debía dormir aunque sea un poco. Si se le ocurría llegar tarde sus compañeros probablemente lo lincharían por ser el capitán más irresponsable.

Mimi se mantuvo en silencio hasta que escuchó la puerta de la habitación de huéspedes cerrarse del todo.

Adoraba a Davis, pero esto era algo que no podía hablar con él.

— Necesito hablar contigo seriamente — Dijo sentándose correctamente. Le dio la mano a Yolei para que subiera a su cama y poder hablar de frente. Su amiga solo accedió mientras se preguntaba por qué de repente Mimi estaba tan seria, e incluso un poco nerviosa.

Yolei Inoue era conocida por su imaginación dinámica. Y justo ahora su mente iba a mil por hora conectando hechos para formular una teoría que justifique la actitud de su mejor amiga.

Mimi no quería que Davis se enterara.

Ella estaba muy seria.

Lucía nerviosa.

Sus ojos color rubí se abrieron de par en par — ¡No, Mimi! Por favor, dime que no — Pidió tomándole las manos. La castaña parpadeo desconcertada.

— ¿De qué estás hablando?

— ¡Estás enamorada de Davis! ¡Por eso no quieres que él sepa sobre esto!

Ahora Mimi la veía no solo como si le hubiera salido un tercer ojo, si no también alas de hada y colmillos.

— ¿Te hicieron daño las palomitas o qué? — Preguntó impactada — ¡Por supuesto que no! Davis es como mi hermano.

¿Qué clase de idea descabellada era esa?

Al ver la sorpresa que causó en Mimi, la peli morada pudo tranquilizarse al ver que su deducción era incorrecta.

— Qué alivio — Dijo con la mano sobre su pecho — Creo que mi imaginación esta vez voló mucho.

— No me digas. ¿Ya me vas a dejar decir lo que sí sucede? — Su amiga asintió y ella tomó una bocanada de aire, porque necesitaba hablar si avergonzarse tanto — Bueno… hoy fue un día difícil. De alguna forma terminé hablando con Taichi y… él estuvo a punto de besarme.

Ella esperaba alguna reacción exagerada, sin embargo, Yolei quedó de piedra por un minuto completo. Solo estaba ahí sentada mirándola con los ojos bien abiertos. Justo cuando iba a hablar de nuevo, la peli morada gritó tan fuerte que desde afuera escucharon a Davis callándolas.

— ¿Tai… te besó? — Simplemente no podía creérselo.

— Claro que no. Por poco, pero no lo hizo. Y obviamente yo no iba a permitirlo. Aunque… quiero aclarar que hoy fue un día difícil y…

— Eso ya lo dijiste — La interrumpió con suspicacia.

— Como sea. Hoy fue un día difícil y yo no estaba en mis cinco sentidos. Y solo por eso permití que se me acercara demasiado.

— Increíble… ¿Por qué Tai intentaría besarte? Explícate, Meems. ¿Por qué estaban juntos en primer lugar?

— Cuando terminó mi clase no quise venir a casa de inmediato, así que subí a la azotea del edificio de Humanidades. Taichi apareció ahí poco después. Solo hablamos superficialmente sobre lo que pasó con Michael, y de lo siguiente que me di cuenta fue de que estaba muy cerca y reaccioné hasta el último momento.

El cerebro de Yolei trabajaba a toda potencia: Entonces fue Tai quien quiso besar a Mimi. Lo raro de todo eso es que Mimi se alejó segundos antes de que se besaran, eso apunta a que la castaña sí tenía alguna intención de ser besada.

Ahora que lo consideraba, esos dos podrían hacer una linda pareja, sin embargo, si llegaba a decir algo al respecto no viviría para contarlo.

Por otro lado… si hablaba con Sora o Kari… no quería decirles chismosas a sus amigas, pero entre su grupo los secretos volaban.

Podría contárselo a Anika, pero eso implicaba dar toda una introducción sobre quién era Tai y lo importante que era recalcar que a Mimi no le caía nada bien.

— De lo único en lo que no estoy de acuerdo es que Tai debió pasar por mi escrutinio antes de intentar algo contigo, Meems

— Muy graciosa. Permite que vuelva gris tu mundo de unicornios en el que crees que algún día tendré algo sentimental con Taichi Yagami. Eso no va a pasar, Yolei.

— Qué mala eres. Solo bromeaba, pero en fin. No sufras por lo que sucedió. Incluso aunque hubiera pasado solo sería un beso.

— No estoy sufriendo por eso, al menos ya no. Solo necesitaba comentarte al respecto.

Hablaron por un par de minutos más antes de que Yolei también se fuera a dormir.

Mimi quedó a oscuras y se dejó caer en la comodidad de su cama. Sus ojos mieles se fijaron en el techo y suspiró cansada.

Ella definitivamente no dejaría que Taichi la besara.

¿O sí?