CAPITULO 17

"Blaine… Blaine, amor, despierta" Kurt trataba de despertar a Blaine, quien dormía en su cama, dándole besos en la frente y acariciándole el cabello. Blaine se movió un poco y murmuró algo que Kurt no había entendido. "Blaine, me voy a la escuela." Dijo con una sonrisa.

Era el tercer día de Blaine en reposo, todavía le quedaba uno más. Kurt se había encargado de cuidarlo durante el fin de semana, pero ahora era lunes y no le quedaba otra que ir a clases. Los medicamentos hacían que Blaine esté tan relajado que era imposible despertarlo.

Cuando por fin abrió los ojos, Blaine vio a su novio, hermoso como siempre y listo para ir a la escuela.

"No vayas" Murmuró con los ojos cerrados.

Kurt sonrió, su novio era muy tierno cuando recién se despertaba. "No puedo, amor… tengo que ir. Son los últimos meses, luego pasaremos todo el tiempo que queramos juntos. Además ya me siento bien y no tengo nauseas"

"Ok. Pero no quiero que conduzcas tu." Blaine dijo tratando de sentarse con la espalda recta.

"No te preocupes, Finn me llevará." Kurt se acercó y besó lo labios de su novio. Blaine posó una mano sobre el vientre de Kurt. "Carole se queda para encargarse de ti. Adiós. Cuídate"

"Cuídate tú, yo estaré bien con una enfermera privada. Tú estarás expuesto a los idiotas de la escuela. Cuida a mi hijo." Blaine dijo y Kurt sonrió. Blaine era demasiado sobreprotector.

"Lo haré. Te amo" Dijo antes de inclinarse para besar otra vez a su novio.

Blaine vio irse a Kurt y suspiró. Se acostó otra vez y siguió durmiendo.


"¡Hummel! ¡Hummel!" Kurt escuchó una voz femenina que lo llamaba detrás suyo mientras entraba a la escuela, Finn caminaba muy por delante de él.

Kurt se dio vuelta para ver quien lo llamaba. "¿Quinn?" Dijo asombrado. Desde que ella dejó el Club Glee que no se hablan.

"Hola, Kurt." Dijo bastante simpática, dándole una sonrisa de esas lindas mostrando los dientes que ella solía hacer todo el tiempo antes de entregar a su hija en adopción. "Estuve tratando de comunicarme con Blaine todo el fin de semana. ¿Tu sabes algo de él?"

"Uhmm…" Kurt dudó un segundo, no sabía si Blaine quería que sepan lo que sucedió, pero ella es su amiga y parecía realmente interesada en conocer su paradero. "Si." Respondió. La llevó a parte, donde nadie podía escuchar su conversación. "Tuvo una pelea con Sebastian… bueno en realidad Sebastian lo golpeó con la ayuda de otros dos." La chica rubia abrió los ojos, sabía que en algún momento iba a suceder algo así, Smythe y Blaine se odiaban demasiado, pero lo de Sebastian fue un acto de cobardía. "Le fisuró una costilla y está en reposo… en mi casa. Aquí traigo la nota del médico para el director Figgins." Contó él.

"Oh." Ella no dijo nada más y se quedó mirando el suelo. "¿Te importa si voy a verlo a la salida de la escuela? Realmente estuve muy preocupada por él."

"Claro que no. Le agradará verte" Dijo él con una sonrisa. "Nos veremos aquí luego de clases y vamos juntos. ¿Te parece bien?"

"Seguro." Ella dijo sonriendo y se fue de la vista de Kurt, seguramente al sofá de debajo de las gradas.


Blaine estuvo en cama todo el día, ya estaba demasiado cansado. Carole no lo dejaba moverse, le había llevado el desayuno a la cama (no es que Blaine se quejaba de eso), le dio los medicamentos a la hora correcta y lo ayudó a levantarse cada vez que necesitaba ir al baño. Blaine nunca se había sentido así, cuidado y querido. La casa de Kurt era un verdadero hogar y estaba feliz de que pertenecía a esa familia. Ya había entendido porque Kurt era tan noble, dulce, cariñoso, amable… tan lleno de virtudes, iba a ser padre con la persona correcta.


El día transcurrió con normalidad, aunque Kurt se sentía extraño sin Blaine prácticamente encima suyo todo el tiempo. Todavía tenía sus mensajes de texto y la llamada durante el almuerzo, aún así lo extrañaba mucho.

Kurt estaba en su casillero recogiendo sus cosas antes de ir a casa, y como siempre no había nadie en los pasillos. Cerró su casillero y saltó de un susto cuando vio una cara en particular que lo estaba mirando.

"D-Dave" Dijo con la voz temblando. "¿Qué… que necesitas?" Su voz salió extraña, más aguda y temblorosa de lo que hubiera querido.

"¿Pensaste en lo que te propuse?" David Karofsky preguntó con tranquilidad.

"Uhmm… por favor, Dave. Te lo dije, tengo novio y soy muy feliz con él." Dijo luego de un suspiro y comenzó a caminar hacia afuera a encontrarse con su hermanastro y Quinn para volver a casa.

"Kurt…" Dijo el chico corriendo tras él y lo tomó del brazo haciendo que se de vuelta bruscamente y sus caras queden a centímetros.

Karofsky lo agarró del otro brazo y Kurt se quedó sin aire del miedo que le estaba causando. Dave lo atrapó entre su cuerpo y los casilleros. Kurt gimió de dolor cuando su espalda fue golpeada. El futbolista presionó su pecho con el de Kurt y acercó su cara lo más que pudo.

Kurt estaba aterrado, podía ver una mezcla de ira y lujuria en los ojos de Karofsky. Intentó quitárselo de encima, pero era imposible. Antes de que pudiera gritar por ayuda, Dave lo estaba besando, con la boca abierta y su lengua tocando sus labios. Kurt por supuesto no respondió al beso, quería gritar con todas sus fuerzas. Estaba siendo acosado sexualmente y no había nadie que pudiera ayudarlo. Tenía miedo, mucho miedo por él y por su hijo.

Al sentir que Kurt no estaba respondiendo al beso, Karofsky se separó de él, dejándolo libre. Lo miró con rabia y Kurt cerró los ojos, sentía que el golpe se estaba acercando cuando vio el puño del chico acercándose a su cara. Pero no, Karofsky golpeó el casillero al lado de la cabeza de Kurt y gruñó. Kurt volvió a abrir los ojos para darse cuenta que el chico robusto ya no estaba delante de él.

Kurt respiraba con dificultad, se tomó el vientre con una mano y apoyó su cabeza contra los casilleros, pasó el dorso de su otra mano por la boca para quitarse el gusto de la saliva del chico. No le diremos esto a papá, dijo dentro suyo mientras miraba su estómago. Esperó unos minutos hasta que esté totalmente tranquilo, se acomodó la ropa y salió de la escuela como si nada hubiera pasado.

Afuera estaba Quinn esperándolo impaciente. Kurt le sonrió y ambos caminaron hasta el auto de Finn donde el chico lo estaba esperando.

Finn miró a Kurt y luego a la chica. "¿Qué hace ella contigo?" Le susurró el chico alto a su hermanastro, pero Quinn escuchó y sonrió.

"Ella viene con nosotros." Respondió Kurt. "Sube Quinn" Le dijo a la chica. Ella subió y Kurt dio la vuelta para sentarse en el asiento de adelante.

"¿Y qué tiene que hacer con nosotros?" Preguntó Finn.

"Nada tiene que hacer con nosotros. Es amiga de Blaine y quiere visitarlo, es todo." Kurt dijo y se subió al auto dejando a un Finn muy confundido.

Durante el viaje, ninguno de los tres dijo nada. Kurt estaba bien, pero Finn parecía bastante incómodo y Quinn parecía que lo estaba disfrutando. Kurt escuchó como un chasquido que provenía del asiento de la chica rubia. El giró su cabeza y vio a Quinn encender un cigarrillo dentro del coche.

"Oh no, no, no… Quinn. Por favor apaga eso" Kurt dijo tapando su nariz y boca con su bufanda.

"Es solo un cigarrillo común. Además tengo la ventanilla abierta." Ella dijo luego de soltar el humo hacia afuera.

"De todas maneras, Quinn. El humo del cigarrillo no es bueno para el be-" Kurt se detuvo en lo que iba a decir. "… para la salud. Y además…" Kurt miró nerviosamente a su hermano. "…a Finn no le gusta el olor del humo que queda en el auto." Dijo rápidamente. Finn lo miró.

Quinn soltó un bufido. "De acuerdo, de acuerdo… lo apagaré" Quinn dijo mientras arrojaba el cigarrillo por la ventana. "Que delicado" Murmuró, pero los chicos la escucharon y Kurt sonrió.


Kurt todavía estaba un poco nervioso por lo que pasó con Karofsky en la escuela. Ahora estaba parado frente a la puerta de su habitación donde Blaine se encontraba en reposo. Respiró profundamente y se calmó antes de golpear.

"¿Blaine…?" Kurt asomó su cabeza en la puerta. Blaine estaba sentado con la espalda recta, sin camiseta y con la faja alrededor de su torso. Estaba escuchando música en su iPod, los ojos cerrados, moviendo la boca haciendo la mímica de la canción y pretendiendo tocar una guitarra en sus manos. Kurt entró y sonrió, Blaine estaba muy concentrado escuchando con los auriculares en sus oídos. Kurt se acercó lentamente, se inclinó y besó los labios de su novio apenas rozándolos.

Blaine abrió los ojos y sonrió al ver a su novio cerca de su cara "¡Hola!" Dijo mientras apagaba la música y se quitaba los auriculares. Tomó la cara de su novio y lo besó más profundo.

"¿Cómo te sientes?" Preguntó Kurt sentándose en la cama al lado de Blaine.

"Bien… Carole es una excelente enfermera. ¿Tu? ¿Cómo esta mi hijo?"

"Bien. Los dos estamos bien" Mintió Kurt, ahora estaba un poco más calmado, pero se estremeció al recordar ese beso.

Blaine entrecerró los ojos. "¿Estás seguro?"

"Si." Mintió otra vez Kurt. "¿Qué estabas escuchando?" Preguntó tomando el iPod de la mano de Blaine, en un intento por cambiar el tema.

"Una banda llamada 'Freelance Whales'. ¡Son increíbles!" Blaine dijo demasiado entusiasmado.

"Oh… no la conozco." Contestó Kurt.

"Bueno… ya la conocerás. Te llevaré a un concierto"

"Me encantaría" Kurt sonrió. "Blaine, hay alguien que quiere verte" Kurt dijo mientras se levantaba y caminaba hacia la puerta. Por poco se olvida de que Quinn estaba esperando del otro lado de la puerta.

Blaine arrugó su frente. "¿Quién?" Preguntó curioso.

"Ya lo verás…" Kurt dijo con una sonrisa y abriendo la puerta.

La joven rubia se asomó por la puerta. "¡Hey Blainey!"

"¡Quinn!" Exclamó Blaine contento de ver a su amiga. "¿Qué haces aquí?"

"Bueno… vine a visitar a mi mejor amigo. ¿Está mal?" Ella se acercó a la cama y abrazó a Blaine.

"No, para nada" Dijo Blaine respondiendo al abrazo.

"Yo los dejo solos, para que charlen." Kurt dijo sonriendo, pero cuando cerró la puerta detrás suyo esa sonrisa se desvaneció completamente.

En el segundo que Kurt dejó su habitación con Blaine y Quinn adentro, las lágrimas comenzaron a caer de su rostro. Se encerró en el baño del pasillo de su casa.

Sabía que en cualquier momento iba a volver a suceder, estaba siendo intimidado en la escuela, pero ahora no se preocupaba por él, sino por su hijo en camino.