XVI
— Hola, Matt.
El rubio levantó la mirada y se encontró con la dulce sonrisa de Sora. La pelirroja llevaba en sus brazos varios libros que acomodaba repetidamente en su camino hasta el árbol bajo el que él se encontraba descansando.
Dio unas palmadas a su lado para que ella se sentara junto a él — ¿Mucho trabajo?
Sora se encogió de hombros y dejó los libros sobre su bolso — Bastante. Al menos mis clases ya terminaron por hoy, ya necesitaba un respiro. ¿Qué hay de ti?
Matt volvió a recostarse perezosamente sobre el césped — No diría que me va mal, pero tampoco de maravilla. Solo trato de sobrevivir — Le hizo un gesto a Sora para que se acercara un poco más y así no tener que alzar innecesariamente la voz. La joven extrañada simplemente accedió — Tai está algo extraño. Esta mañana salió de su habitación con la expresión más relajada que jamás le he visto. Es como si hubiese logrado la Paz Mundial o algo por el estilo. Izzy estuvo preguntándole qué había pasado y la sonrisa se le borró. Fue como si no hubiera sido consciente de su buen humor y entonces comenzó a quejarse y a decir que estaba perdiendo la cabeza.
Frunció el ceño mientras digería esas palabras. Definitivamente era muy extraño — ¿Qué estará pasándole…? Me gustaría descubrir qué sucede con Tai en lugar de lidiar con la insistente de mi mamá.
Él puso los ojos en blanco — ¿Todavía insiste en que salgas con alguien? — La mueca contraria respondió a su pregunta — Deberías decirle a tu madre que no se olvide de que ya eres una adulta y puedes decidir cuándo será el momento de salir con alguien.
— Ya lo sabe, Matt. Es solo que… cree que debería hacer lo mismo que…
En ese momento el mundo se le vino a los pies en cuanto se dio cuenta de a qué se estaba refiriendo Sora. Se cubrió los ojos con el antebrazo y suspiró sintiéndose un idiota — Cree que deberías salir con alguien porque yo ya lo hago — Dijo con amargura.
— Precisamente. Por eso mismo le he explicado que no tengo por qué forzarme a salir con alguien solo porque tú estés en una nueva relación. Tendré citas cuando me sienta lista.
— No debe haber ningún problema con eso, Sora — Dijo sin notar su tono de queja — No le eres indiferente a los sujetos de este lugar. Basta con recordar la escena que hizo Tai en la inducción de nuevo ingreso.
— Solo espero que si llega a interesarme alguien ni Tai ni tú pretendan activar su radar de protección — Matt sonrió de lado, pero no dijo nada más. Hecho que por alguna razón hizo que Sora se sintiera nerviosa y quisiera sacar un nuevo tema de conversación. Paseo su vista buscando ideas y entonces sus ojos se fijaron en su mochila, y recordó — Es cierto. Anoche no podía dormir y terminé haciendo galletas en medio de la madrugada. ¿Quieres una? — Preguntó sacando la pequeña bolsa de tela que contenía el dulce.
— Por supuesto — El rubio se limitó a abrir la boca para que Sora se la diera. Y con eso consiguió sacarle una sonrisa a la joven. Ella se quedó en silencio esperando el veredicto a pesar de que en muchas otras ocasiones Matt ya había probado sus galletas — Nunca me decepciones cuando cocinas, Sora. Bien podrías haber estudiado repostería y seguirías siendo una estudiante modelo.
Ya había escuchado algo como eso, pero viniendo del rubio no, he ahí la razón de ese sonrojo que llegó a sus mejillas — No creo que sea para tanto, pero gracias por el alago — Dijo ofreciéndole otra galleta. Matt se había puesto a ojear los bocetos en la libreta de dibujos de la pelirroja.
El espejo seguramente se quebró en cuanto lo cerró, lo cual no le importó en absoluto. Sus ojos echaban fuego mientras observaba a la bonita pareja sentada debajo del estúpido árbol. Su novio tenía manos, ¿Por qué esa desubicada tenía que darle de comer en la boca? Matt no debería darle esas confianzas a Sora, por el mero principio de que ahora ella era su novia y debía respetar que siempre se sentía incomoda cuando él estaba con esa pelirroja.
Ahora haría valer la promesa que hizo cuando iba en el auto de Marina.
Caminó con la barbilla en alto y sin apartar sus ojos violetas de la otra joven se plantó frente a ellos con toda la intención de hacerse respetar — Disculpen que interrumpa a la feliz pareja — Espetó cruzándose de brazos.
Sora miró confundida a Zakuro, mientras el rubio se levantó para estar a la par con ella.
— ¿De qué estás hablando, Zakuro?
— ¿De qué habló? — Repitió indignada — ¿Te parece bien que ella te esté dando de comer en la boca? No es justo que le des libertades que no le corresponden, Matt. Ella no es tu novia.
— Espera, Zakuro — Habló Sora con incomodidad — Sabes que solo somos amigos. Deberías confiar en Matt.
La pelinegra rió ante el descaro de Sora — No me hagas reír. Eres la menos indicada para darme lecciones de moral. Recuerda que Matt te mandó al diablo por desconfiar de él y sobre todo, por solo pensar en ti.
— No tengo idea de por qué estás tan enojada, pero sea lo que sea, no metas a Sora en esto, Zakuro — Dijo Matt comenzando a enojarse por el aparente mal humor injustificado de su novia.
— No intentes defenderla porque sabes muy bien que lo que dije es cierto. Sora solo piensa en su bienestar, y hay más de un testimonio sobre ello — Sonrió al ver que la pelirroja comprendía la insinuación en sus palabras. Esa discreta pero dolorosa verdad sobre la situación respecto a cierta castaña — ¿Acaso no es irónico, Sora?
Él observó el cambio en la expresión de Sora, y luego lo dolida que lucía Zakuro pues ojos estaban brillantes debido a las lágrimas que intentaba retener. Tomó una profunda respiración antes de hablar.
— Basta ya — Pidió irritado — Déjanos solos, Sora. Por favor. Y disculpa por la actitud de Zakuro.
— Hazle caso. Esto no te concierne.
Sora negó para restarle importancia a la situación, para que Matt no se sintiera con el deber de disculparse por algo que en realidad en parte sí era su culpa. Recogió sus cosas y se marchó aguantando el nudo en su garganta.
Cuando la pelirroja se hubo alejado lo suficiente, el rubio se pasó la mano por la nunca y finalmente clavó su mirada en Zakuro.
La pelinegra puso los ojos en blanco al ver el reclamo y la confusión en el contrario — No intentes darme un sermón. Además no tenías por qué disculparte con ella, Matt. Sé que vas a sentenciarme por haberle hablado así a tu querida amiga, pero primero me vas a escuchar. He sido excesivamente paciente respecto a que aun seas tan cercano a tu ex a pesar de que nunca me ha agradado, sobre todo por lo que te llevó a terminar con ella. Pero ya estoy cansada de esto — Dijo suavizando su expresión y relajando su cuerpo — Estoy cansada de que sin importar en qué momento esté buscándote siempre, y me refiero a siempre, estés con ella.
Matt arqueo una ceja incrédulo — ¿Esperas que simplemente estemos el uno al lado del otro sin decir nada?
— No me refiero a eso — Se quejó apretando su mano en un puño — Ni siquiera pasas tanto tiempo con Tai o Izzy y por Dios, Matt. ¡Ustedes viven juntos! De lo que estoy cansada es de que actúen como si fueran una pareja, y no, no estoy creando un drama sin fundamento. Sabes que jamás he creído en los rumores que se esparcen por todas partes, pero es insoportable tener que escuchar incesantemente que nuestra relación está fracasando y que por eso planeas regresar con Sora Takenouchi — Se vio obligada a detenerse porque por poco comienza a llorar. Caminó hasta tomar asiento en uno de los troncos cortados que tenía cerca y suspiró mientras retorcía la tela de su vestido — Si prefieres seguir tonteando con ella en lugar de tratar de entenderme un poco… lo mejor será que nos demos un maldito descanso de todo esto. Ya he llegado a mi límite, Matt. Yo… ya no puedo más.
La mirada de Matt fue oscureciéndose conforme la oji violeta hablada, conforme veía que se daba por vencida por la frustración. Y por sobre todo cuando vio que las lágrimas finalmente caían libres por las pálidas mejillas de Zakuro.
Y todo por su culpa.
Apretó los puños a sus costados y fue directo hacia ella para ponerse de cuclillas en frente. La sujetó de las manos y agachando su cabeza la apoyó en el regazo de Zakuro.
Con la acción del rubio, sintió una profunda tristeza. No solo podía sentirse el arrepentimiento de Matt, sino también una disculpa silenciosa de su parte, y además… supo que estaba de acuerdo con ella.
Levantó su mirada al cielo para detener las lágrimas mientras se soltaba del agarre contrario y se ponía de pie. Encaró los ojos atormentados del rubio y dibujó una sonrisa que no llegó a sus ojos — Espero que aclares tus sentimientos. Si no es así, te pido que no me busques más, Ishida.
Davis bostezó por millonésima vez en el día mientras observaba al profesor Mashiro. Ese anciano estaba mal de la cabeza si pretendía que él se aprendiera tantas fechas y nombres. Estuvo muy cerca de quedarse dormido, hasta que el señor notó su estado somnoliento y caminó hasta su lugar con el ceño terriblemente fruncido, tanto que las arrugas se le notaban más.
— ¡Motomiya! — El moreno se sostuvo de la mesa para no caer debido al susto que se dio cuando que el profesor dio un reglazo junto a su rostro que descansaba sobre la mesa de trabajo — Me disculpo si interrumpo su pequeño descanso. Repítame lo último que acabo de decir.
— ¿Lo… lo último? — Dijo rascando su mejilla — Pues… ¿Buenos días, jóvenes?
El moreno fue testigo de lo rojo que se puso el profesor Mashiro con su respuesta — ¡¿Buenos días?! ¡¿Dejó de prestarme atención desde que inició la clase, Motomiya?! ¿Qué se supone que haga con usted, ah?
— ¿Quererme y aceptarme por lo que soy?
— ¡Silencio! Era una pregunta retórica. Le sugiero que preste atención por lo que resta de clase o me haré cargo de que le haga una extensa visita al director.
Como si el universo se hubiera puesto de su parte la campana del receso anunció el final de la clase. Davis sonrió ampliamente sin vergüenza alguna — Es una pena, pero nuestra conversación podemos seguirla otro día, señor Mashiro — Le dio una palmadita al anciano que lo miraba con desagrado y se fue del salón como alma que lleva el diablo.
Ya había tentado demasiado su suerte con ese cascarrabias.
Iba pasando por fuera de la cafetería y a través de la ventana pudo ver a Kari sentada con sus amigas almorzando. En otras circunstancias hubiera seguido de largo, pero se detuvo cuando al prestar más atención vio que su amiga no parecía muy animada o interesada en lo que sea que las otras chicas estuviesen hablando. ¿Cómo era posible que esas chismosas no se dieran cuenta del estado de ánimo de Kari?
Entró a la cafetería y fue hasta la mesa de las chicas, siendo observado suspicazmente por sus compañeras.
— ¿Qué quieres, Davis? — Preguntó una de ellas apuntándolo con su tenedor.
— Nada que te importe. Solo vine a robarme a Kari —Sin esperar respuestas o reclamos sujetó la mano de su amiga y luego de mostrarle una sonrisa cómplice se la llevó hasta el patio trasero del instituto.
— ¿Qué sucede? — Dijo extrañada.
— Eso debería preguntarlo yo. Sé que no presto mucha atención en clase y aún así pude darme cuenta de que estás triste. Y ahora confirmo mi teoría porque no te vi pendiente en absoluto de lo que las otras decían.
Kari sonrió enternecida ante el gesto preocupado del moreno — Te has vuelto observador. Tienes razón, estoy preocupada por Tk.
— Joder, ¿Ahora qué hizo, Tk?
— ¿Has hablado últimamente con Mimi?
Se sentó de piernas cruzadas sobre el césped y la miró alzando las cejas — ¿Mimi? Sí, la vi ayer por la mañana. Y bueno, pasamos mensajeando casi todo el día.
— Bueno… La situación es que, ya sabes que tanto Sora como yo nos hemos acercado a ella, principalmente gracias a Yolei, pero con Tk es diferente. Él no ha tenido oportunidad de acercarse a ella de nuevo. Ha intentado comunicarse, pero Mimi no contesta sus llamadas. Así que ahora Tk piensa que Mimi está vengándose de él y yo no puedo ponerme del lado de ninguno porque no me siento con el derecho de opinar respecto al comportamiento de Mimi.
Davis tragó con dificultad bajó la atenta mirada de su amiga. Intentó disimular desviando sus ojos hacia otro lado, pero ya era inútil — No va a gustarte lo que voy a decir. Mimi no es necesariamente rencorosa, así que no creo que haya ignorado todas las llamadas de Tk, no todas, pero sí algunas. Ni siquiera yo estoy en posición de analizarla o juzgarla, es mi mejor amiga y conozco bien la fea experiencia por la que pasó. Ya no es la misma de antes, y te consta, Kari — Dijo con seriedad — Quizá no la conocí en su etapa de princesa caprichosa, pero definitivamente no es la Mimi que ustedes me presentaron cuando estábamos en quinto grado. El único consejo que puedes darle a Tk de mi parte es que, si quiere salir con ella trate de hablarlo cara a cara — A lo lejos pudo ver a uno de sus compañeros de equipo hacerle una seña hacia el gimnasio y entonces recordó que su entrenamiento estaba por empezar — Tengo que irme, solo recuerda decirle que se las ingenie por sí solo de la misma forma que hizo para estar contigo — Le dio una palmadita en la cabeza antes de salir corriendo para cambiarse por el uniforme.
La castaña se quedó viendo la espalda de su amigo mientras este se alejaba, con una suave sonrisa curveándose en sus labios.
Ahora sí que no le quedaba ninguna duda respecto a la amistad entre Davis y Mimi. Habían formado un vínculo increíblemente fuerte como el que su hermano y Sora compartían.
— Kari — Se dio la vuelta al escuchar la voz de su novio — ¿Qué haces aquí? — Le preguntó con esos bonitos ojos azules.
Sonrió más al recodar la certeza con la que Davis hablaba sobre Mimi — Hablé con Davis y me quedó claro lo que tiene con Mimi.
— ¿Lo que tiene con Mimi?
— Esos dos comparten tienen una amistad a prueba de todo. Es increíble lo serio que Davis se pone cuando habla de Mimi. Además… dijo que si quieres verte con Mimi debes hablar con ella cara a cara. Sin Yolei como mediadora tendrás que valerte por ti mismo, Tk.
El rubio se mostró apenado al sonreír — Lo sé. estuve pensando al respecto y mañana iré a su apartamento. Escuché a Matt quejarse de que mañana la Facultad de Ciencias de la Salud tendrá el día libre, así que espero que Mimi esté en casa.
— ¿Por qué no vas a verla luego de que sus clases terminen?
Él estiró sus brazos para rodearla con ellos — Porque hoy tengo planeado pasar la tarde contigo cuando terminen las cases.
Ese día terminó por ausentarse a las dos clases que tenía en la tarde. Ya luego se preocuparía por justificarse, pero sabía que no podría prestar atención, mucho menos disimular lo herida que se sentía en ese momento.
El pecho le dolía cada vez que recordaba la escena que vivió hace unas horas en el patio, la palabra traición rondaba su mente como un fantasma burlándose de ella.
Sabía que fue ella quien propuso terminar su relación por un tiempo, pero Matt aceptó casi al instante. Ingenuamente tuvo la esperanza de que él se negaría, que la sola idea lo haría reaccionar abrumado porque en verdad la amaba, pero todo quedó en una patética ilusión destruida.
Él tenía mil y un dudas respecto a los sentimientos que decía tener por Zakuro, y todo era debido a esa mujer que debió salir de su vida hace ya bastante tiempo después de haber roto su corazón. ¿Qué clase de persona seguía teniendo tan estrecha relación con su ex? Sora Takenouchi se aferró a la bondad de Matt para continuar cerca de él, sobrepasando limites que causaron que ahora ellos estuvieran separados.
— ¿En algún momento realmente sintió algo por mí? — Dijo al vacío — Matt no es de los que juegan con los sentimientos — Cerró los ojos con fuerza. La forma en que el rubio se abrazó a su regazo en una clara y muda disculpa por sus acciones. Esa imagen le dolía profundamente, sin embargo, también la hacía enojar, pues la pequeña sombra de rencor se encargaba de meterle en la cabeza que ahora todos creerían que Matt estuvo engañándola con esa mujer, que a pesar de que le pidió disculpas… simplemente regresaría con Sora.
Se tiró boca abajo sobre su cama con las lágrimas quemando en sus ojos.
Estaba tan frustrada. Ella nunca había sido una persona excesivamente celosa, pero toda persona racional tenía su límite.
El pobre y patético consuelo era que Matt al menos no le mintió, al menos no aceptó quedarse con ella por compromiso o peor aún, por lástima.
La espina del despecho ardió en su interior y con furia buscó su celular para marcar el número que detestaba conocer, pero que por fin sería útil para algo.
— ¿Hola?
— Ya debes estar feliz — Dijo jugando con su mechón de su cabello — Gracias por arruinar mi relación con Matt, querida.
— ¿Zakuro? ¿De qué estás hablando?
— Por lo que más quieras, no pretendas hacerte la estúpida conmigo — Puso los ojos en blanco — Matt y yo terminamos gracias a tus constantes intervenciones. ¿Acaso no tienes un poco de vergüenza, Sora?
— Escucha, Zakuro. Lamento mucho que hayan terminado, pero no puedo hacer nada. Podría hablar con Matt…
— Ni se te ocurra, ya has hecho más que suficiente. No te llamé buscando tus actos de caridad. Lo que pudiste haber hecho por nosotros no lo hiciste a su debido tiempo. Debiste dar un paso atrás y respetar que Matt estaba conmigo y que a cualquier novia le incomodaría ver su pareja cerca de una "amiga" que no tiene la decencia de al menos disimular sus sentimientos.
— Esas nunca fueron mis intenciones. Matt y yo hemos sido amigos desde que estábamos en la escuela, ha pasado tanto tiempo que es normal estar más que presentes en la vida del otro. Y te juro que él solo me ve como una amiga.
— Pero tú no, Sora. Cualquier persona con la mínima capacidad visual puede notar la forma en que lo ves.
— Espero que hayas considerado esto antes de llamarme con la única intención de desquitarte conmigo. Como ya te dije, Zakuro, lamento mucho que lo suyo haya terminado, pero independientemente de que lo que yo pueda sentir por él, Matt ya es un adulto que no permite que influyan en sus pensamientos, emociones y decisiones. Si él está indeciso respecto a lo que siente por ambas, eso es problema suyo, no mío.
Observó atónita la pantalla titilante de su celular que indicaba que la llamada fue terminada.
Eran casi la seis de la tarde, es sol estaba por ponerse y gracias a ello el cielo estaba coloreado de preciosos naranjas, rojos y amarillos que la convencieron de ir caminando hasta su apartamento en lugar de tomar un taxi o el autobús. Su cabello se mecía por el viento y cuando giró su cabeza hacia la izquierda pudo ver la secundaria a la que Davis asistió hace un par de años.
Un pequeño grupo de adolescentes iban saliendo de la cancha cargando sus mochilas mientras reían entre ellos. Dos de ellos se detuvieron a verla acercarse y contuvo la necesidad de reírse cuando le hicieron un guiño.
Realmente… ¿Ese era el futuro del país? Esos mocosos no podían tener más de quince años y ya estaban intentando "ligar" con ridículos esfuerzos.
Tanto ella como los mocosos dieron un brinco cuando escucharon una voz autoritaria llamarles la atención — Será mejor que dejen a la señorita en paz y se vayan de una buena vez o me voy a encargar de que en el próximo entrenamiento sus pies terminen sangrando.
Los estudiantes se limitaron a acatar la orden de su entrenador y sin dirigirle la más diminuta mirada a Mimi se retiraron hablando entre sí. La castaña se les quedó viendo y queriendo reír, y sobre todo decirles que habían olvidado sus biberones en el césped, pero notó a Taichi Yagami junto a ella. El moreno llevaba el cabello húmedo, por lo que supuso que se había duchado recientemente.
— ¿Qué haces tú aquí? — Preguntó cruzándose de brazos — ¿Descubrieron que hiciste trampa en tus exámenes finales y te devolvieron a secundaria?
— Muy graciosa. Pero no, trabajo aquí como entrenador del equipo. El director consideró que sería bueno tener a un ex capitán porque conozco la estrategia.
— No es mala idea — Dijo pensativa — Si has sido capitán toda tu vida debes tener algo para ofrecer a esos chicos.
— ¿Cómo sabes eso? ¿Mi vida te resulta fascinante de investigar?
Sonrió de lado viéndolo de reojo — No te hagas ilusiones. Davis fue tu sucesor, conozco toda la historia de su carrera y la tuya, a pesar de que no me interesa.
— Eso es un alivio. Creí que te habías vuelto mi acosadora.
— En lugar de pensar en disparates como esos deberías educar a tus jugadores. O me voy a olvidar de que podría ir a la cárcel por golpear a un menor de edad. Y si resulta que ya les has enseñado buenos modales… debo decir que fue un fracaso total.
— No me culpes porque tengan tan mal gusto.
Una vena se tensó en el cuello de Mimi — Te recuerdo que me besaste — Dijo encarándolo sin sentir ni una pizca de vergüenza — En más de una ocasión, así que te sugiero que te reserves tus comentarios.
Tai estuvo a punto de responder algo que definitivamente haría que el rostro de la oji miel se tornara rojo, pero alguien lo llamó y ambos dejaron de desafiarse con la mirada.
— ¡Entrenador Yagami! — Una pequeña agitaba su mano para saludarlo al mismo tiempo que corría hacia ellos. La niña al detenerse se agacho ligeramente para recuperar el aire
— Hola, Sana — Dijo Tai con una sonrisa e inclinándose para revolver el cabello de la pequeña — ¿Por qué traes tanta prisa?
— ¿Ya terminó mi hermano terminó de entrenar?
— Sí, pero todavía no sale de los vestidores. Aunque no debe tardar mucho.
Sana asintió con seguridad. Si el entrenador de su hermano lo decía entonces era cierto. Su atención entonces se desvió a la joven de bonito cabello castaño — ¿Quién es ella, entrenador?
— Ella es Mimi Tachikawa.
Mimi salió de su ensimismamiento cuando sintió tanto la mirada de Taichi como la de la niña sobre ella.
— Mucho gusto, señorita Mimi. Yo soy Sana Maeda.
— El gusto es mío, Sana — Dijo sonriéndole suavemente.
Los oscuros ojos de Sana los estudiaron — Entrenador Yagami, ¿La señorita Mimi es su novia?
Mimi miró perpleja a la pequeña rubia. ¿Qué la hizo llegar a esa conclusión?, mientras tanto Tai solo atinó a contenerse la risa y negó.
— En realidad solo somos compañeros en la universidad, Sana.
La rubia suspiró viéndose decepcionada — Qué pena, harían una pareja muy bonita.
— Sana, no empieces — Escucharon que alguien decía en tono de regaño — Ya tenemos que irnos. Disculpe la indiscreción de mi hermana, señorita. Y también usted, entrenador — Dijo un muchacho de cabello rubio y ojos negros al igual que su hermana. No parecía tener más de catorce años.
— No hay problema. Vayan con cuidado.
El joven hizo una pequeña reverencia y se llevó de la mano a su hermana hasta el auto en donde su madre los esperaba.
— Bueno, supongo que con ese chico sí has hecho un buen trabajo — Admitió considerando la educación del hermano de Sana — Quién diría que tienes habilidad con los niños.
— ¿Tú no?
— No mucho. Supongo que es porque no he tenido niños a mi alrededor desde hace mucho tiempo — Consultó la hora en su reloj y suspiró — Ya tengo que irme. Solo ten presente que no tenía la más mínima intención de verte por aquí…
La voz de Mimi se cortó de pronto cuando sacó de su mochila el celular y revisó el mensaje que le habían enviado. La castaña frunció el ceño y luego posó su mirada sobre él, esa que le decía que tenía noticias y no necesariamente buenas, no para él — Deberías hablar con Matt. No, espera. Primero ve con Sora. Estoy segura de que ella tiene que ver en esto.
— ¿De qué estás hablando?
— Ahora todo tiene sentido — Murmuró recordando a las personas en la cafetería yendo de un lado para otro como si el chisme más reciente se hubiera desatado.
Tai soltó aire exasperado chasqueando los dedos para que la oji miel dejara de divagar — Demonios, Mimi. ¿Puedes explicarme que sucedió?
— Míralo tú mismo — Dijo poniendo su celular frente a él.
Había una cadena de mensajes que al final tenían un mismo motivo.
Matt y Zakuro habían terminado.
Hizo una mueca sin comprender del todo — ¿Qué tiene que ver Sora con que ellos hayan terminado?
Otro mensaje llegó a la bandeja de entrada de Mimi. Esta lo revisó y se encogió de hombros volviéndole a enseñar la pantalla a Taichi — Debido a esto.
Era un mensaje de Zakuro, en el que ponía que su relación con Matt terminó por culpa de Sora.
— ¿Qué rayos…? Para nadie es un secreto que a Zakuro jamás le agradó Sora — Negó, no siendo capaz de hallarle sentido — Y cualquier mujer despechada va a buscar culpables para sentirse mejor. No entiendo de qué manera Sora podría ser la culpable de esto.
Mimi resopló con fastidio. Había olvidado con quién estaba hablando — Voy a explicártelo lentamente. He estado escuchando rumores todo el estúpido semestre, no creo en ellos, pero todos siguen un mismo patrón, al igual que el que se esparció hoy y que justifica una foto que anda circulando. Una foto en la que tus dos mejores amigos están comiendo galletas como una feliz pareja. ¿Quieres saber por qué Sora muy posiblemente sea la culpable? Es sencillo, Taichi. Tu mejor amiga sigue enamorada de Matt — Dijo sin mucho interés, como si realmente no fuera una novedad para ella.
— Sora no es capaz de involucrarse en un noviazgo, mucho menos con la intención de disolverlo.
— A pesar de los años sigues creyendo que ella es incapaz de cualquier cosa. Nadie en este mundo está absuelto de cometer un acto egoísta al menos una vez, y Sora no es la excepción. Te aseguro que ella simplemente ocultó sus sentimientos por Matt, y digo esto porque la escuché hablando con Yolei y lo dijo claramente.
El moreno inspeccionó la expresión de Mimi. Ella hablaba como si la situación fuera complemente ajena a ella, incluso podría decir que le aburría todo aquello.
— ¿Por qué Zakuro te enviaría un mensaje? — Inquirió escéptico — Mimi, ¿En verdad crees que Sora se interpuso en su relación?
— Zakuro y yo nos hemos hecho algo cercanas. Mira, Taichi, sé que no vas a estar de acuerdo con mi respuesta, pero sí, creo que Sora intervino. No solo hoy, sino en muchas ocasiones desde hace tiempo. Lo he visto con mis propios ojos, Sora hace hasta lo imposible por estar cerca de Matt de la forma más disimulada que puede. Y nadie se da cuenta de ello, o prefieren dejarlo pasar porque se trata de la abnegada Sora.
— No tengo en nada en contra de Zakuro, pero no entiendo por qué te pones de su parte cuando eso implica señalar a Sora. Ha sido tu amiga desde que eran unas niñas.
— Detesto recordártelo, pero no es así. Fuimos amigas hace muchos años, y luego todo cayó en un vacío de seis años.
— ¡¿Cuándo piensas dejar eso atrás?!
— Cuando tu dejes de traerlo a colación para defender a Sora — Respondió con frialdad — Ya te dije mi opinión, pero si quieres saber realmente qué sucedió ve y habla con ella. Aunque dudo mucho que obtengas una explicación imparcial al respecto.
