DISCLAIMER: InuYasha pertenece a Rumiko Takahashi y a quien mas corresponda.

Advertencia: A parte de tener contenido para adultos, va a haber OoC

FINAL


Bloody Love

Por Aquarius-chan

3.

-No hay tono - susurró espantado el de cabellos trenzados - ¿Cómo...?

-¿No habrá sido capaz de desconectar la línea? - cuestiono la azabache.

Tenía sentido. Los cables y la caja del teléfono se encontraban en el exterior de la casa, pero estaban ocultos y eso los perturbaba aun mas. Los tenía vigilados a tal punto que ya conocía mas su casa que ellos mismos. De repente los golpes en la puerta volvieron a sonar y la voz del peli plateado se hizo oír reclamando a Kagome. Bankotsu, decidido, tomó el arma que su amigo le había dejado.

-¿Dónde está tu celular?

-No-no lo se - comenzó a llorar - ¿Qué haremos Bank? Tengo miedo - su voz temblaba.

-Ya - la abrazó - Dejé mi celular en nuestra habitación, ve a buscarlo que yo te cubro - esta vez susurró para que el intruso que seguía golpeando la puerta.

Ella fue corriendo a su cuarto y comenzó a buscar el aparato por todos lados. No sabía si era por culpa de los nervios y de su llanto, pero no lo encontraba. En un momento sintió que los golpes pararon y se asomó a la ventana que daba al patio trasero. Para su fortuna no vio movimientos, por lo que suspiró y siguió con su búsqueda.

Pero el sonido de un vidrio rompiéndose. Supo, por el fuerte ruido, que era una ventana. Desesperada, salió corriendo en dirección al sonido.


Bankotsu esperaba a que Kagome encontrara el celular. Estaba tenso, tenía el arma apuntando a la puerta que seguía siendo víctima de las fuertes golpizas y agradeció, en ese momento, haber comprado una que ofrecían total seguridad.

De un segundo para el otro, sintió como los golpes se detenían. "Maldición" pensó. Buscó por las ventanas pero no encontraba movimiento. Se sentía nervioso. De repente pensó en su habitación. Kagome estaba allí, sola.

-Demonios - gritó y comenzó a correr hacia allí.

Pero el ruido de una de sus ventanas rompiéndose seguido en cuestión de un segundo por un fuerte golpe en uno de sus costados lo tiró dejándolo dolorido.

-Maldito - sintió que le susurraban en el oído - Te mataré.

Sin pensarlo dos veces, el moreno gatilló el arma pero no hubo disparo. Llevaba el seguro.

-Suéltame y deja a Kagome en paz - exigió y escuchó como Sesshomaru reía de manera macabra.

-Kagome es mía, ¿entiendes? - sus pupilas se tornaron carmesí y sus colmillos se mostraron dejando al joven que estaba prisionero bajo suyo - Mía y de nadie mas.

Cuando estaba aproximando su boca al cuello del peli negro, éste, gracias a sus rápidos reflejos, lo empujó y corrió se levantó con dificultad. Pero el vampiro lo golpeó en la espalda haciéndolo caer. Bankotsu gimió del dolor y se arrastró. Al levantar la mirada, vio como su esposa aparecía con el rostro espantado.

-Bankotsu - lloró ella.

-¿Lo ves Kagome? - preguntó el peli plateado mientras le sujetaba el mentón al moreno aun a espaldas de él - Yo te advertí. Te dije que no te quería dañar mas y tú no hiciste caso - sonrió - Todos rus seres queridos sufrieron las consecuencias de tu negativa.

-Por favor, déjalo - sollozó.

-Kagome - le arrojó el arma que tenía en su mano - Tiene el seguro corre.

-De nada servirá eso - sostuvo la criatura nocturna para después abrir paso al cuello del joven que comenzó a temblar, cosa que disfrutaba.

Desesperada al ver esa escena, buscó en el arma el seguro hasta que lo identificó. Cuando supo que el seguro ya no estaba puesto, apuntó como pudo y disparó, dándole en el hombro. El haber gatillado la impulsó haciéndole caer, pero pudo divisar como el impacto dio en su cuerpo.

Su confianza se borró cuando notó que Sesshomaru no solo no llegó a caerse, sino que tampoco daba señal de dolor ni mostraba rastro de sangre.

-Creo que fallaste - sonrió - Dile adiós a Bankotsu.

-No, por favor Sesshomaru, no - lloró desconsolada al ver como acercaba su boca al cuello pero se detuvo y la miró - Te pedí que me aceptaras.

-Y-yo no sabía que eras tú, sino... - con su temblorosa voz buscaba persuadirlo a detenerse.

-¿Si hubieras sabido, me habrías aceptado?

-S-si - tartamudeó ante la duda - Sesshomaru, déjalo y vayámonos juntos - estiró la mano llamándolo mientras Bankotsu lloraba por lo que su esposas estaba haciendo, se estaba sacrificando por él.

-Kagome... - sacó la mano del hombro del peli negro y la levantó - ...eres una mentirosa.

La aludida frunció el ceño nerviosa al escuchar eso, y lo que siguió lo observó como si estuviera en cámara lenta. Vio como la mano que antes estaba en el hombro iba hacia la coronilla de su cabeza y como, en un rápido movimiento, le rompía el cuello a su víctima.

-Jamás pensé en alimentarme con este bastardo - susurró mientras dejaba caer el inerte cuerpo del ya fallecido Bankotsu - Kagome, ahora sí podrás se mía.

Ella solo giró y comenzó a correr hacia su habitación. Lloraba desconsoladamente, pero tenía que salir de allí sea como sea.

-Kagome, no me hagas ir tras de ti, por favor ven - sentenció mientras recorría con calma el mismo camino que la joven hizo.

Ella se encerró en su habitación agradeciendo dejar siempre la llave de la puerta y buscó el celular hasta que lo encontró en la chamarra de su marido. Temblorosa por los nervios y porque empezó a escuchar golpes en la puerta, marcó al 911, siendo atendida por una joven.

-911, ¿cuál es su emergencia?

-Hay uno hombre en mi casa, asesinó a mi amigo y a mi marido. Ahora esta buscándome a mi - lloró - Por favor, vengan rápido que él... - sintió como la puerta de madera se rompía y, seguido a ello, el peli plata entraba decidido con una sonrisa en los labios. Se sentó en el piso por inercia y gritó del miedo.

Con cuidado, mientras ella rogaba que no le hiciera nada, le sacó el teléfono de las manos y cortó la llamada. Sabiendo que su amada tenía miedo, decidió agacharse a su altura le sonrió.

-Kagome - la llamó suavemente - No te haré daño - buscó acariciarle la mejilla pero ella se alejó.

-¿Cómo puedes decir eso? Mataste al hombre que amaba, a mis amigas, a mi mejor amigo, incluso a mi gato - lloró - Te odio Sesshomaru, te odio.

-Yo te advertí desde el primer momento que no quería lastimarte.

-¿Y condenarme a estar con un demonio como tú? Sesshomaru, eso eres.

-Lo soy desde hace... - pensó - ...unos cincuenta años luego de ser mordido - la miró con su ojos aun carmesí - ¿Tienes idea de lo que es pasar todo ese tiempo solo? ¿Sin amigos?

-¿Y por qué yo tenía que pagar las consecuencias? ¿POR QUÉ? - se levantó.

-Porque te elegí a ti para que me acompañes - imito a la joven.

-¿A-a qué t-te refieres? - sintió que todo su cuerpo temblaba cuando vio que se acercó a ella quedando a unos pocos centímetros. Estaba en shock, su cuerpo no respondía, no podía gritar ni correr.

-Me refiero a esto - agrandó su sonrisa, mostrando sus colmillos y acarició con cuidado la mejilla de la joven, quien se tensó al sentir el gesto. Su mano recorrió delicadamente la suave piel de Kagome hasta llegar a su cuello, donde se encargó de correr los mechones azabache que le obstruían el camino.

Despacio, acercó su boca, rozándole la piel con sus labios. Besó su cuello fascinado. Al fin sintió en primera persona su piel delicada y aterciopelada, su aroma dulce. Era demasiado tentadora, al punto que comenzó a lamer la zona que se encargaría de profanar. Sintió como lloraba al saber que ya estaba todo perdido.

-No te preocupes, no dolerá - dijo en un vano intento de calmarla y siguió con lo suyo.

-Solo mátame - manifestó.

-No, tú no morirás - acarició su cabellera - Al menos no en ese sentido.

Y sin más preámbulos, clavó sus colmillos en el delicado cuello de la azabache. Ella gimió de dolor mientras las lágrimas recorrían su rostro. Sintió como los colmillos desgarraban su piel, como su lengua trataba de impedir desperdiciar la sangre aunque también sentía como el líquido escarlata escapaba de él en forma de hilos.

De repente, el vampiro se separó de ella. Sabía que no debía excederse o moriría y esa no era su idea. Quería tenerla a su lado para siempre. La analizó con su mirada nuevamente dorada, ella parecía convulsionar por el efecto que causó en su cuerpo la mordida.

Quería hablar pero no podía, su cuerpo temblaba de manera brusca. Estaba espantada. Sintió las muestras de afecto del vampiro para calmarla, pero solo se preocupaba en el hecho de que cada vez se le nublaba mas y mas, hasta que directamente todo se volvió negro.


Una suave frenada la sacudió, provocando despertarla. Abrió los ojos y supo que estaba dentro de un auto en movimiento, con la noche aun reinando la tierra. Trató de levantarse, pero se sentía débil.

-¿Dónde...?

-Veo que despertaste - le habló el peli plata sorprendiéndola.

-Sesshomaru - se sentó de golpe - ¿Qué...? ¿Dónde estamos?

-Estamos yendo a mi otra casa, la que uso cuando me quiero alejar de todo - la miró de reojo - Allí nos alojaremos.

-Mi familia me buscará... Y me encontrará - advirtió.

-¿Quiénes? ¿Tu madre Naomi? ¿Tu hermano Souta? ¿Tu abuelo? - ella abrió los ojos espantada - Respóndeme - la miró - ¿Por qué crees que no te llamaron en estos días?

Kagome se echó a llorar de nuevo. No podía creer lo que escuchaba. Y si no la llamaron fue porque no habían encontrado los cuerpos. ¿Qué les habría hecho? En realidad ya no quería saberlo. Entonces recordó.

-¿Yo estoy... - se llevó la mano al cuello, donde había sido mordida - ...muerta?

-Si y no. Moriste, pero regresaste - pensó un poco - No estás ni muerta ni viva - escuchó como sollozaba - Se que todo esto puede ser un poco difícil para ti.

-¿Un poco? - preguntó molesta.

-Tienes que escuchar lo que te diga - la ignoró - No todo es como lo viste en películas o escuchaste en historias - aceleró un poco - Podemos estar bajo el sol, pero solo poco tiempo ya que nos daña la piel. Mucho tiempo expuestos nos hiere gravemente y si seguimos, nos mata. Los símbolos y lugares religiosos no nos afectan al igual que el agua, puedes estar cuanto quieras sumergida que no te debilitará.

-¿Por qué me dices todo esto? - cuestionó.

-Porque quiero protegerte - la miró de costado - Y cuando tengas... - un gemido lo interrumpió - ¿Sucede algo?

-Tengo... Tengo hambre - confesó para luego cerrar sus ojos castaños y volver a abrirlos teñidos en un tono carmesí - Dame algo de comer.

-No importa lo que comas, no saciará tu apetito. Lo único que lo hará sería...

-No, me niego.

-No tomar sangre no te matará, pero te debilitará y sufrirás mucho - advirtió.


Luego de la advertencia y las constantes negativas de Kagome, Sesshomaru se propuso a buscarle alimento a su compañera. Sonrió cuando encontró a una joven sentada en una banca en un pueblo alejado a la ciudad. ¿Qué hacía a esas altas horas de la madrugada allí? No importaba, solo el hecho de que estaba allí, sola y vulnerable.

-Buenas noches - se sentó él a su lado y recibió una respuesta por parte de la pelicorta - ¿Necesitas que te acompañen? Podría ser peligroso para ti.

-Estoy esperando un taxi que encargué, pero me avisaron que se retrasaría unos minutos.

-Mi nombre es Sesshomaru - le tendió la mano.

-Yura - se la sostuvo y sonrió.

Luego de una cómoda charla entre los dos donde el peli plata la cortejaba y ella caía, Sesshomaru le dio un golpe en la nuca desmayándola. Cuando vio que no reaccionaba, sonrió y llamó a la peli negra.

-Tienes que chupar toda su sangre. Si no lo haces y la dejas viva, se convertirá en una de nosotros - indicó.

Kagome escuchaba mientras temblaba de la misma ansiedad. Ver a esa joven con el cuello expuesto gracias a Sesshomaru la estaba tentando. A una velocidad superior a la normal, se arrojó sobre la joven y clavó sus colmillos en quien sería su primer víctima.

-La sangre animal te calma, pero no es lo mismo que la humana. Con ella puedes mantenerte tranquila todo un día inclusive - comentó mientras admiraba a la joven alimentándose - Eso sí, nunca debes alimentarte con animales de sangre fría, personas fallecidas luego de unas horas o de sangre que hay en bancos, si lo haces en grandes cantidades incluso podrías morir - no recibió respuesta aunque sabía que lo escuchaba - Ahora tienes olfato y oído desarrollado, además de una fuerza superior a la de cualquiera - la vio separarse de la castaña fallecida - Bien hecho - le sonrió.

-¿Qué hice? - lloró - Asesiné a una chica inocente ¿Cómo pude? - puso su rostro entre sus manos desconsolada y sintió como le acariciaban la cabeza.

-Ya te acostumbrarás... - sabía que eso no la calmaba - Tarde o temprano lo harás.

Con un poco de esfuerzo, la subió al automóvil nuevamente y condujo alrededor de media hora, llegando a una casa de campo, alejado de cualquier intruso. Se bajaron del transporte y entraron. Kagome estaba un poco aterrada por el oscuro lugar, típico de una película de terror que pasaban en la televisión durante los especiales de Noche de Brujas en todo el mes de Octubre.

Pero en cuanto, poco a poco, encendió las luces, todo cambió. El lugar era muy agradable, con algunos muebles antiguos y lámparas decorando el lugar. A pesar de que era un casa de su gusto, no se sentía cómoda.

-Te contaré una historia - la sorprendió Sesshomaru apareciendo con dos copas de vino tinto en sus manos - Sentémonos en el sofá y te la cuento.

Y así hicieron, luego de acomodarse, el peli plata le dio una de las copas que Kagome aceptó.

-Hace más de 50 años, cuando yo era un simple humano, salía del trabajo camino a mi casa por la noche. Una de esas me cruzo con una hermosa mujer, a quien, no te niego, me tomé el atrevimiento de mirar y coquetear. Todas las noches la veía y siempre charlábamos, hasta que me animé y la invité a salir - suspiró - Fue el mayor error que cometí en toda mi vida. Luego de que salimos a pasear por la noche, ella me invitó a su casa y... - carraspeó - ...me mordió y para que me convierta en su acompañante - entristeció su mirada - La odié como a nadie por lo que me hizo, pero me acostumbré con el paso del tiempo hasta que sentí que ya no podía soportar su presencia.

-¿Qué hiciste?

-¿Recuerdas que te dije que no debías beber sangre de un cadáver? - ella asintió - Nuestro cuerpo calificaría como uno - ella abrió los ojos sorprendida deduciendo lo que seguía - La mordí, chupé su sangre y la maté. Es tuve casi una semana débil, creí que moriría, pero mi cuerpo logró resistir porque me alimentaba de sangre de ratas que había en un edificio abandonado al que llegué con dificultad.

-Entonces, ¿por qué me hiciste esto a mí si tú lo odiaste?

-No tienes idea de lo difícil que es afrontar el paso del tiempo en soledad - se levantó del sofá.

Kagome entendía su situación ya que se lo había explicado, pero lo odiaba. Mató a su familia, a sus amigos, a ella. Ella ya no era la misma por su culpa. Sin previo aviso, se levantó y se encerró en el primer cuarto que encontró. Fue allí cuando se dio cuenta de que estaba condenada a la vida que llevó él, con la diferencia de que Sesshomaru la acompañaría. No podía permitir eso.


Habían pasado dos años desde aquel suceso. Dos años en el que Sesshomaru no pudo acercase del modo que quería a Kagome. Pero, en fin, ella estaba allí y se conformaba con eso.

Para la pelinegra no fue sencillo. Tuvo que aprender técnicas para conseguir su alimento ya que, como él se lo había advertido el primer día, se debilitaba y sufría dolores abdominales insoportables. Pero, como también dijo él, se acostumbró.

A pesar de verlo todos los días y estar en igualdad de condiciones a su creador, lo odiaba y le temía. Ambos sentimientos la dominaban, sobre todo el miedo que le tenía a ese sujeto que a veces aparecía con la camisa manchada de sangre, que la rondaba y seguía acosando, que la alejó de quienes quería, que la hizo quien era.

-¿Kagome? - Sesshomaru se había preocupado porque parecía ida. No se movía ni contestaba.

-¿Sucede algo?

-¿Te encuentras bien? Parecías una estatua.

-Estoy bien solo que... - agachó la mirada y sonrió, gesto que el peli plata no vio - ...te necesito Sesshomaru - el aludido abrió los ojos como plato.

-¿Kagome? - vio como la azabache se levantaba de su asiento y se dirigía a él que estaba sentado en el sofá negro. Ella se sentó sobre él, quedando a horcajadas.

-Sesshomaru, lamento haberte ignorado... - acercó sus labios rozando los de él - ...tanto tiempo - susurró y lo besó.

Desde el principio, el beso fue apasionado. Él acariciaba su espalda y ella enredaba sus manos en la cabellera plateada. Sesshomaru desvió sus labios hacia la suave mejilla y el cuello de Kagome, besando especialmente el lugar donde le había mordido. La peli negra gimió y buscó nuevamente la boca del vampiro. Esta vez fue ella quien besó con ganas la mejilla mientras desabotonaba la camisa que tanto molestaba. Lo acarició con ganas mientras descendía sus besos y él lo disfrutaba.

De repente sintió un dolor extraño en la zona donde Kagome lo besaba, en el cuello.

-¿K-kagome? - ella no respondía y él sentía como absorbía su sangre y lo entendió. Ya era su hora - Midoriko - no recibió respuesta - La que arruinó... - se quejó - ...mi vida s-se llamaba... Midoriko.

Kagome comenzó a sentirse mal por los efectos que provocaba la sangre de su creador en ella. Pero no se detuvo, se había propuesto a acabar con él.

-A-al final esto... Esto es un ci-círculo vicioso - y esas fueron sus últimas palabras antes de que Kagome acabara.

Cuando terminó, la azabache se enderezó y miró la molesta sonrisa que tenía en su rostro. Se sentía mareada, descompuesta y débil. Con esfuerzo, se levantó y salió de la casa prácticamente arrastrándose. Una vez fuera, silbó y un ovejero alemán se acercó a ella. Algunas palabras de cariño y caricias. Luego unos besos que él perro aceptó feliz por la sorprendente muestra de cariño hasta que comenzó a llorar porque su vida estaba siendo arrancada.

-Todos los perros son iguales - agregó ella una vez que se separó del fallecido can. Le dio pena, pero ella tenía que seguir.

Al final Sesshomaru tenía razón, solo era un círculo vicioso, y le molestaba admitirlo.


Veinte años después...

-Buenas noches - saludó el joven de larga cabellera castaña atada en una coleta - ¿Necesitas ayuda? - vio preocupado a la joven azabache que tenía manchas de sangre en su blusa creyendo que provenían de ella.

-No te preocupes, me lastimé la boca y cuando tosí me manche - mintió y observó como relajaba el gesto - Muchas gracias por preocuparte.

-No hay por qué - le sonrió - ¿Quieres que te acompañe a tu casa? Ya es muy tarde y puede ser peligroso - comentó y vio como curvaba sus labios. En verdad era hermosa.

-Claro, por qué no.

-Koga - le tendió la mano.

-Kagome - contestó aceptando la mano a modo de saludo y comenzaron a caminar.

Definitivamente, era un círculo vicioso.


Comentarios de la Autora: Último capítulo! Con demora por la universidad y casi al límite de la entrega, pero aquí está. Voten por mi historia en el foro, es la primera vez que participo y ya quiero ganar xD

Un detalle: para alguna de las cosas que explica Sesshomaru me basé en varias historias de vampiros que vi, pero no entra Crepúsculo en esas historias (me refiero a lo del sol)

Tal vez, más adelante, haga una continuación. Si es así falta mucho para ello igual e.e

Muchas gracias por seguir la historia! Recuerden leer mis otras fanfics n.n

Saludos y nos leemos pronto!