XVII


Lo primero que Mimi se encontró al abrir la puerta de su apartamento fue a su mejor amiga recostada en el sofá con el rostro oculto detrás de un libro que los últimos días atrajo toda su atención — Hola, tú.

Yolei dejó el libro a su costado y se levantó — ¿Ya te enteraste?

— ¿Cómo no hacerlo? — Dijo sentándose en el sofá que enfrentaba a la peli morada — Al parecer todos nos enteramos, a excepción de Taichi Yagami, lo cual es irónico si tomamos en cuenta que el chisme de la semana involucra a sus mejores amigos.

Los ojos de brillaron con suspicacia al escuchar a Mimi — ¿Estabas con Tai?

La castaña se estiró a lo largo del sofá, suspirando cuando sintió sus músculos más relajados — Quita esa cara. Es una larga historia. ¿Cómo vas con el libro?

— Ya ni siquiera sé qué pensar. Amo a Hideo, pero estoy viendo que sus metas son algo irracionales. Tengo miedo, Meems.

— Solo espera a llegar al final — Le dijo sonriendo con malicia. Ese libro ella lo había leído primera, así que realmente quería ver la escena que su amiga iba a crearse con el final.

— No te atrevas a hacerme un spoiler — Se quejó señalándola acusadoramente — Aunque podemos hablar sobre el libro en otro momento — Yolei adoptó una expresión preocupada. Abrazó sus piernas antes de seguir hablando — Intenté llamar a Sora, pero no importa cuántas veces lo haga ella no responde. Ni siquiera por mensajes.

Ambas experimentaron un desagradable dejavú, pero con un intercambio de miradas decidieron no decir nada.

El celular de Mimi volvió a notificar, esta se quejó fastidiada — Juro que si es otro mensaje sobre el rompimiento del siglo voy a apagar esta cosa hasta que el chisme pase de moda. Pero… si es Zakuro, podría soportar un poco más de drama por escucharla — Dijo guiñándole el ojo a su amiga. Contestó la llamada sin fijarse en el remitente — Diga.

Hola, Mimi. Soy Tk.

El entusiasmo de Mimi se desinfló como un globo, y realmente no tenía nada que ver con que fuera el rubio quien la estuviera llamando, sino que esperaba una llamada de Zakuro en cualquier momento.

— ¿Qué tal todo, Tk? ¿Necesitas algo? — Miró a Yolei con mala cara cuando esta la pateo por su forma de contestar. Ella no había dicho nada grosero.

En realidad te llamaba para saber si mañana tienes algo por hacer.

Para disipar cualquier malinterpretación decidió hacerle una pequeña broma — ¿Qué clase de indirecta es esa? No creí que fueras de los que buscan salir con varias chicas a la vez.

La peli morada contuvo la risa al entender la intenciones de Mimi, por lo que levantó sus pulgares en aprobación.

Sabes que no es eso, Mimi — Pudo percibir que el rubio estaba sonriendo — No hemos tenido tiempo de compartir juntos. Y sí, ya le avisé a Kari así que no hay espacio para malentendidos.

— Ya veo, debo admitir que me impresionas, niño. Creo que no tengo planes para mañana, pensaba quedarme en pijama todo el día y ver películas — Una idea cruzó su mente y sonrió — De hecho, tengo que hacer algo, pero me vendría bien tu compañía.

Ok… ¿Te parece bien mañana como a la una de la tarde?

— Me parece perfecto — Se despidió del rubio y bloqueo su celular.

— Esa sonrisa me da un mal presentimiento, Meems. ¿Qué le vas a hacer al pobre de Tk?


Todas y cada una de las llamadas de sus amigos y conocidos, todas las había ignorado.

Ni siquiera se sentía con fuerzas para tratar de disimular lo terrible que estaba. ¿Cómo fue posible que todo terminara de esa forma? Ella simplemente estuvo conversando con su amigo. No había nada de malo en ello. Eran amigos y las cosas estaban bien de ese modo.

Eso es lo que tú quieres creer.

Sacudió su cabeza para ahuyentar los susurros de su conciencia, y con ello, impedirles la salida a esas lágrimas que picaban en sus ojos.

— No es cierto… — Dijo en voz baja. Era un alivio que su mamá se encontrara fuera de la ciudad, habría sido difícil ocultarle a ella cómo se sentía realmente.

El timbre de la casa hizo que los colores abandonara su rostro.

No podía ser Matt. En ese momento ella no sería capaz de fingir que todo estaba bien, que lo qué había pasado no la estaba afectando como nunca. Contuvo la respiración por unos segundos para serenarse y finalmente caminó hasta la puerta para abrirla y darse cuenta de que sus temores no se hicieron realidad.

Ahí estaba Tai.

— Tai…

— Hey — Pudo notar que el moreno intentaba recuperar la respiración. ¿Acaso había estado corriendo? — ¿Puedo pasar?

Él estaba tratando de hablar casual, pero se trataba de su mejor amigo y lo supo al instante, así que sonrió débilmente al caer en la realidad — Veo que ya te enteraste.

Ambos entraron y fueron a tomar asiento en la sala de estar. Sora miraba sus manos arrugar la tela de su abrigo mientras sentía la mirada preocupada de Tai sobre ella.

— Creí que me hablarías hasta más tarde, ya que estabas ocupado con el entrenamiento cuando todo sucedió.

— En realidad habría sido de esa forma, pero me enteré por Mimi.

Tai suspiró. Ahora venía la parte difícil. Tal vez no era momento de mencionarlo debido al evidente desánimo de la pelirroja, pero en parte tenía que ver con todo ese drama que se desencadenó.

— Ella también dijo algo…muy específico, Sora.

— ¿El qué?

— Dijo que sigues enamorada de Matt — Soltó la bomba. Sora abrió mucho sus ojos y se puso pálida — ¿Es verdad?

— ¿De… de dónde…? — Dijo impresionada por la abrupta declaración.

— Al parecer te escuchó hablando con Yolei.

Unas inmensas ganas de lloraron la abrumaron, tanto que tuvo que morderse el labio para no derrumbarse.

— Sabes que puedes decirme lo que sea, Sora — Miró a los ojos a su amigo — Yo jamás te voy a juzgar.

Sora apretó el agarre que Tai dio en su mano como una forma de darse más valor para admitir aquello que tanto intentó por sepultar en el pasado — Es verdad. Aún tengo sentimientos por Matt. Nunca desaparecieron.

— ¿Entonces por qué estuviste de acuerdo en terminar?

— Acepté… porque no quería decepcionarlo más, mucho menos lastimarlo. Habría sido realmente egoísta si me hubiera negado a terminar algo que yo misma empecé a destruir. Luego de dos meses en los que no nos dirigimos la palabra en absoluto… llegué a la conclusión de que no podía estar lejos de Matt, incluso si eso significaba estar a su lado solo como su amiga. En serio lo intenté, Tai. Hice todo lo que pude para superar lo nuestro, para ignorar mis sentimientos y que con el tiempo finalmente desaparecieran, pero cuando Matt comenzó a salir con Zakuro… todo se vino abajo. Caí en cuenta de que todo ya había acabado, que en verdad ahora solo era su amiga y debía apoyarlo, pero al parecer me malinterpretaron porque creen que usé mi posición de amiga para intervenir de nuevo en la vida de Matt.

En ese momento se sintió una desgraciado por solo traerle malas noticias a Sora cuando lo que debería estar haciendo es distraerla para que se sienta mejor. Se pasó la mano por la nunca, sopesando si era necesario decir aquello que llegó instantáneamente a su cabeza en cuanto la pelirroja dejó de hablar.

— Tai.

— ¿Ah? — Dio un respingo cuando sintió la mano de Sora moverle el brazo.

— ¿Estás bien? ¿Hay algo más que quieras decirme?

— Escucha, Sora. No quiero que te ahogues en un vaso de agua por lo que voy a decirte. Simplemente ignórala. Todos tenemos percepciones diferentes de una misma situación.

— Solo dilo, Tai. Me estás asustando.

— De acuerdo. Cuando hablé con Mimi ella dejo que creía que tú sí tenías otras intenciones al acercarte tanto a Matt.

Los labios de Sora se curvearon en una amarga sonrisa que podría romperle el corazón a cualquiera, una sonrisa que apagó el brillo de sus ojos cuando las lágrimas comenzaron a resbalarse por sus mejillas — Así que Mimi piensa eso de mí — Tai se acercó para rodearla con sus brazos y ella sollozó — Si en verdad di esa impresión… juro que jamás haría algo tan bajo como eso intencionalmente. Tenía muy en claro que si Matt ya no sentía nada romántico por mí, yo me haría a un lado solo como su amiga. Soy una persona horrible, Tai… Olvidé a mi mejor amiga por muchos años, no estuve ahí cuando más me necesitó. Y luego herí al chico que tanto amo; y por si fuera poco… acabo de arruinar su nueva relación.

— No eres una persona horrible, Sora.

— ¿Entonces como llamarías a alguien que se siente feliz porque Matt terminó con Zakuro? — Preguntó con mirándolo con los ojos rojos al separarse de él

— Insisto, no eres esa clase de persona — Contestó limpiándole el rostro con la manga de su camisa — Solo eres humana, y te sientes de esa forma porque guardas una pequeña esperanza de que Matt no te haya olvidado. Y el segundo punto aquí es que no fuiste la única en olvidarse de esa bruja — Con lo último consiguió sacarle una sonrisa diminuta pero sincera — Bingo. Ya te hice reír.

— Gracias por venir, Tai. De lo contrario estaría atormentándome yo sola hasta quedarme dormida. Aunque… — El moreno levantó sus cejas ante el cambio de tono en la voz de Sora — Tu relación con Mimi sigue siendo todo un misterio.

Él la miró casi escandalizado — ¿De qué relación estás hablando? Apenas podemos tolerar la presencia del otro.

— Ajá. Me recuerdan a los niños de primaria que cuando se gustan entre ellos se pelean porque les da pena — Admitió siendo juzgada por el contrario — ¿Te imaginas siendo novio de Mimi? Con Yolei y Kari hemos hablado mucho al respecto.

¿Sus amigas y su hermana menor se confabulaban en contra suya?

Podía esperarlo de Yolei, ¿Pero de Sora? ¿De Kari?

— Ustedes están llevando a mi hermana al lado oscuro.

— Creo que todos estamos en ese lado ahora — Dijo divertida — Hasta Izzy y Joe han hablado sobre ustedes dos.

Ahora sí que estaba escandalizado.

¿Joe? ¿El correcto Joe Kido? De niño él admiró tanto la inteligencia y responsabilidad del peli azul y solo… solo para descubrir que se atrevía a vincularlo innecesariamente con Mimi Tachikawa.

De Izzy ya no le sorprendía. Tenían un par de años viviendo bajo el mismo techo y ya le había quedado claro que ese cerebrito ya no era el mismo niño discreto de antes.

— No creo ser el único que se ofende con esto, pero estoy seguro de que a esa bruja no le dicen esto porque le tienen miedo.

La pelirroja rio con ganas al recordar la indignación de Mimi cuando ella y Yolei le insinuaban que tuviera una relación amorosa con Tai.

— Respóndeme algo, Tai. Pero sé honesto y no te quejes.

— Depende.

— ¿Mimi te parece linda?

— ¡Sora!

— ¿Qué? — Preguntó con inocencia.

— Ya sé a dónde vas con esto. No pienso responder.

— Por Dios, solo hazlo. No soy el tipo de persona que se crea escenarios donde no los hay y lo sabes.

— Bien, bien. Sí, ¿Contenta? Ella no está mal, pero eso no significa nada, Sora.

— Por supuesto que no.

— ¿Qué estás insinuando?

— Ahora estás siendo paranoico. Te estoy dando la razón, Tai.

Definitivamente… siempre detestaría cuando las mujeres fingían demencia para seguirles la corriente a pesar de pensar todo lo contrario.


Era pasado el medio día cuando Tk finalmente llegó al apartamento que compartían Yolei y Mimi. El rubio llamó con el timbre y solo bastaron unos segundos para que la puerta principal fuera abierta por la peli morada.

Su amiga se acomodaba el cabello en una coleta alta mientras le sonreía.

— ¿Sigues en pijama? — Preguntó divertido al ver la ropa de la muchacha.

— Estoy segura de que si estuvieras en tu casa sin la necesidad de salir seguramente estarías en bóxer y camiseta. Así que no acepto tu opinión, niño — Contestó poniendo las manos en su cintura.

Tk levantó las manos en son de paz y entró a la sala.

La decoración moderna pero acogedora del lugar lo impresionó. Ciertamente era la primera vez que estaba ahí desde que Mimi regresó de Estados Unidos.

— Disimula un poco, Tk — Escuchó que Yolei decía al pasar por su lado.

— Los padres de Mimi tienen buen gusto.

— Ellos pagaron una parte, pero nosotras elegimos todo. Danos algo de crédito. De lo contrario estaríamos viviendo en un castillo victoriano — Mimi salió de su habitación mientras se ponía una jacket de mezclilla — ¿Nos vamos? — Preguntó esta vez dirigiéndose directamente al rubio.

Tk asintió y regresó sobre sus pasos siguiendo a la castaña. Escuchando a Yolei diciéndoles que pidió un Uber para ellos y que estaba por llegar.

— ¿Vas a decirme a dónde iremos? — Preguntó una vez ingresaron al auto que los llevaría a su desconocido destino.

Mimi se limitó a sonreír — Ya lo verás. Yolei indicó el destino al pedir el auto, ¿Por qué no le preguntaste a ella? — Dijo con intención de picar más la curiosidad del rubio.

— No se me ocurrió eso — Se quejó dándose una palmada en la frente.

— No está muy lejos, Tk. Ten paciencia.

El viaje tardó aproximadamente unos quince minutos en los que la imaginación de Tk no logró ni siquiera pensar en al menos una opción de a dónde rayos lo estaba llevando Mimi.

Y solo lo supo cuando el conductor detuvo el auto frente a un establecimiento de estructura alargada y paredes de vidrios que permitían la exhibición de sus ofertas. El gran letrero promocional diseñado en dorado, negro y azul rezaba lo deslumbró por un momento antes de caer en el desconcierto.

— ¿Qué hacemos en una agencia de autos, Mimi?

— ¿Pues qué más? Comprar un auto. Estoy cansada de depender de los demás para poder trasladarme. Y dejándome llevar por los estereotipos de la sociedad, asumo que los chicos saben más sobre autos. Es bueno tener una segunda opinión, y ya que íbamos a salir juntos, creí que sería buena idea aprovechar y venir contigo. ¿Qué dices? — La castaña se dio la vuelta para encararlo y le sonrió tan cálidamente que por un instante tuvo un flashback en el que veía a la antigua Mimi de diez años, aquella que siempre se quedaba con él para cuidarlo.

Por primera vez desde que ella regresó, se sentía parte de su vida de nuevo.

— Andando — Contestó devolviéndole la sonrisa.

Se pasearon frente a todos los modelos que ofrecía la agencia durante las siguientes casi tres horas, pero finalmente encontraron un auto que logró captar completamente la atención de la joven.

Mimi tuvo que rellenar tantos formularios que perdió la cuenta, firmó infinidad de veces que si hubiera llevado puestos unos lentes de sol se habría sentido una celebridad.

El excesivamente amable señor que la atendió le pidió que la acompañara para realizar una ultima diligencia dentro de la oficina.

— Ya vuelvo — El rubio asintió mientras veía alguno que otro auto que se encontraba cerca de él.

Takeru escuchó a lo lejos la voz de Mimi, dejó de mirar alrededor y enfocó sus ojos color celeste en su amiga.

Aquella chica no se parecía en nada a la sensible y caprichosa niña que solía cuidarlo como una hermana sin llegar a ser sobreprotectora. Y esa resolución le provocaba un vacío en el estómago; no le gustaba darse cuenta de que desapareció de la vida de Mimi en años que impactaron fuertemente en ella. La oji miel ahora era una muchacha decidida, madura, reservada, pero igual de fiel que antes. Tenía sus objetivos muy claros y consiguió sorprender a todos cuando se enteraron de que formaba parte del circulo académico de Joe y las ciencias médicas.

Llegó a sentirse un idiota cuando creyó que quizá era una carrera demasiado demandante para Mimi, pero en una ocasión la escuchó hablar con uno de sus compañeros de clase sobre un tema cuyo vocabulario técnico le era imposible de recordar y… vaya, la castaña sin duda era inteligente y capaz de rendir cualquier carrera que se le antojara.

A pesar de todo, lo que más podía señalar que cambió en Mimi fueron sus ojos. Había un deje de tristeza que parecía no irse con nada.

Sacudió la cabeza para disipar esos pensamientos y levantó la mirada al notar que su amiga y el agente regresaban.

— Todos los trámites están hechos, señorita Tachikawa. Le aseguro que el modelo que se está llevando a casa no le dará ningún problema. Recuerda que estamos para servirle ante cualquier duda que se le presente.

— Gracias por todo, señor Yabuki. Fue un placer — Estrechó la mano del hombre. Aceptó la llave que le ofrecían y luego de hacerle un gesto a Tk, se encaminaron al nuevo RAV4 color dorado.

Mimi se puso el cinturón y miró interrogante a Tk — Ahora es tu turno de elegir. ¿A dónde vamos?

La capacidad de pensamiento rápido de Tk fue puesta a prueba porque no tenía la más remota idea de a dónde ir — ¿Bolos? — Dijo no muy convencido.

¿Cómo rayos podía sentirse nervioso por una salida con Mimi y no una con su novia?

— Buena idea. Prepárate para quedar en ridículo.

Después de varias horas en las que ambos jóvenes dejaron libres a sus espíritus competitivos, Mimi ahora conducía con dirección a la casa del rubio.

Justo cuando salieron del centro de boliche el cielo comenzó a oscurecer presagiando que la tormenta sobre la que anunciaron el día anterior en el pronostico del tiempo estaba por llegar.

— Me da la impresión de que en cualquier momento mi brazo quedará fuera de servicio — Dijo Mimi a la vez que subía los vidrios del auto.

— Tuviste razón al decir que me dejarías en ridículo. Jugamos casi veinte rondas y más de la mitad las ganaste tú. Estoy igual de cansando que la vez en que fuimos con Yolei. Nos dejó en vergüenza, incluso a Matt.

— ¿Debido a quién crees que se volvió tan buena? Una vez nos tuvieron que avisar que ya estaban cerrando. Era pasada la media noche y no nos dimos cuenta.

— Necesito practicar para no salir tan humillado la próxima vez. Es aquí — Anunció señalando su casa a pocos metros.

La castaña redujo la velocidad acercando el auto a la banqueta — Antes de que te bajes, Tk… yo en verdad te debo una disculpa — El rubio la miró desconcertado, sobre todo por esa expresión de remordimiento — Me he comportado como una bruja, y sin importar lo que haya pasado en estos años… no tengo justificación. Realmente no la hay. Tengo que hacerme la idea de que de una u otra forma ustedes siempre van a formar parte de mi vida. He cambiado y sé que todos son conscientes de ello. He cambiado tanto… que sé que por momentos es imposible que me reconozcas.

No pudo evitar sonreír al sentirse descubierto con lo último dicho — Es verdad, pero no me debes ninguna disculpa, Mimi. Antes no te reproché tú actitud, y ahora tampoco lo hago. Solo espero que podamos recupera la cercanía que había entre nosotros.

Con los años se había vuelto experta en detectar mentiras, pero aquellas palabras y la expresión de aquel chico que de niño cuidó de cerca le decían la más pura verdad. Sonrió suavemente, dejándose conmover por el recuerdo del Tk de ocho años se acercó para abrazarlo — Yo también lo espero. Nos vemos luego, Tk — Se separó para desactivar el seguro de la puerta.

Tk sonrió ampliamente en respuesta, se bajó del auto y corrió hacia su casa ya que la lluvia comenzaba a caer con fuerza.


8:00 pm

Mimi salió del baño después de una larga ducha caliente que buscaba aliviar el adormecimiento en su brazo por haber jugado tantas horas a los bolos con Tk. Afuera de su habitación escuchaba a Yolei quejarse por la antagonista del drama con el que estaba obsesionada actualmente.

Mientras cantaba en voz baja la canción que se reproducía desde su laptop buscó una pijama simple de color azul para vestirse e ir a cenar.

Su celular comenzó a notificarle una llamada desde su lugar en la cama. Mimi puso los ojos en blanco.

Ella solo quería ir a comer y luego no hacer nada más por el resto de la noche.

Se acercó con desgano hasta la cama y atendió poniendo el altavoz.

— Dime que es algo que valga la pena, Takuya.

¿Nada de "hola, cómo estás"? Podría estar muriendo en una sala de emergencias y a ti no te importa.

Suspiró ante el dramatismo del moreno. Eso iba para largo.

— Perdón por mi falta de consideración, querido. Ahora sí, ¿Para qué me llamas? — Preguntó recostándose sobre el edredón.

Tengo noticias.

— Ya he superado mi limite de noticias diarias. Al menos espero que sea algo que tenga que ver conmigo. Y por favor, que sean buenas noticias.

Por un momento creyó que la llamada se había cortado porque no escuchó nada del otro lado de la línea.

— ¿Takuya?

Son... solo noticias. Es sobre la investigación para Inglés.

Frunció el ceño. El tono en la voz de Takuya había cambiado.

— Eso ya no son noticias, Takuya. Es lo habitual.

En fin, la profesora no asignó los temas, ni quién trabajaría con quién. Al menos no lo hizo en la última clase.

— Sí, lo sé. Yo estaba ahí. Ve al grano, Kambara.

Zoe acompañó a una de sus amigas a la Facultad de Letras y pasó por el pabellón de idiomas. La profesora dejó una lista en el boletín con todo asignado.

— Ya era hora. ¿Cómo quedó?

Ishida y Sora quedaron en pareja.

Había perdido el interés en la conversación porque todo lo relativo a su clase de Inglés le aburría. Ella solo la llevaba porque era un requisito que sumaba puntos a su promedio final. Pero la mención de la pareja "no pareja" era algo que llamaba la atención, sobre todo por los recientes acontecimientos.

— Esa mujer quiere ver el mundo arder — Comentó sonriendo de lado. Su profesora probablemente no tenía idea de lo que estaba causando — ¿Y qué hay de ti?

Estoy con Matsui y Sakura.

— Contigo si hubo piedad. ¿Y entonces qué me depara el futuro?

Respecto a ti… solo quiero que acudas a tu lado profesional y ético, Meems.

— Escúchame bien, Takuya. Sabes que te adoro, pero estoy cansada, así que no pongas a prueba mi paciencia. Dime con quién me asignaron. Ahora.

— Yagami.

Se corregía.

No era "probablemente"…

¡Esa mujer NO tenía de lo que estaba haciendo!

— ¿Acaso está loca? ¡Esa mujer me declaró la guerra desde que se enteró que nunca leí el estúpido programa del curso! ¡No es mi culpa que sus explicaciones sean aburridas, ni siquiera sé cómo diablos logró recibirse como profesora! ¡De todas las personas tenía que asignarme con Taichi Yagami! — Sus mejillas se pusieron rojas por hablar tan rápido sin detenerse a respirar — ¡Te dije que no quería malas noticias! ¡Y esta aplica más allá de "malas"!

¡Que no fue mi culpa, maldita sea! ¡Relájate, mujer! — Después de aquel grito intimidado, Takuya terminó la llamada para huir de la ira de la castaña.

Mimi tomó una de sus almohadas y cubrió su rostro. Gritó y pataleo indignada por las malas jugadas del destino.

A los pocos segundos Yolei se asomó por la puerta entreabierta y arqueo una ceja al ver el berrinche de su mejor amiga — ¿Qué pasó aquí?

— Pasa… — Dijo quitando la almohada de su rostro y tirándola a la alfombra — Que esa pseudo profesora me asignó con Taichi en una investigación que nos llevará más de dos semanas de trabajo.

— Y yo creí que luego de comprar un auto y salir con Tk tu día terminaría en paz.

— No eres la única — Se quejó haciendo un puchero. En ese instante no le importaba estarse comportando como una niña. Mañana volvería a la resignación.