CAPITULO 20

Kurt caminaba hacia su próxima clase, le tocaba Francés con Blaine. Tenía una mano sosteniendo su morral y la otra en su bolsillo tocando la imagen de la ecografía donde aparecía su hijo. Estaba usando, muy a su pesar, una camisa suelta y el jean le quedaba más ajustado que de costumbre. Una amplia sonrisa estaba dibujada en su rostro, y su mente no se apartaba ni un segundo de Blaine y la noche que pasaron juntos.

Estaba muy distraído, concentrado en sus pensamientos cuando sintió una mano sosteniéndolo su antebrazo y empujándolo hacia dentro del salón de coro.

"¡Hey!" Dijo cuando sintió el tirón, su corazón comenzó a latir fuerte pensando en Karofsky, hasta que miró a sus amigas Tina y Mercedes, el alma le volvió al cuerpo al verlas. "¡Oh por Dios, chicas, me asustaron! ¡No hagan eso nunca más!" Kurt dijo mirando a las jóvenes mientras se acomodaba la ropa. Ellas tenían caras de preocupación.

"Kurt, estamos preocupadas por ti." Mercedes comenzó diciendo, su tono era en verdad de serio.

Si, Kurt. Ayer no viniste al ensayo de Glee, el señor Schue nos dijo que tuviste una cita con un médico. ¿Qué es lo que está pasando?" Tina preguntó.

Kurt no miraba a ninguna de las chicas a la cara. "Es cierto, tuve una cita con una doctora." Dijo, era el momento de decirles a sus mejores amigas. Si Blaine le contó a Quinn, ¿Por qué yo no puedo decirle a mis chicas?, pensó. "De acuerdo, se los diré. Pero necesito que me prometan, por lo que más quieran, que no se lo dirán a nadie."

Las chicas se miraron la una a la otra. "Lo prometemos" Dijeron las dos a la vez, levantando su mano derecha. Kurt las guió hasta las sillas y los tres se sentaron.

"Uhmm… es muy complicado de explicar…" Decía Kurt nervioso y jugaba con sus propios dedos. "Por favor, no me hagan preguntas ni me juzguen cuando se los diga" Las chicas asintieron con la cabeza. "Ok. Uhmm… estoy… embarazado. Voy a tener un bebé y es de Blaine." Dijo lentamente. Tina y Mercedes se miraron confundidas.

"¿Qué? Pero tu eres…" Mercedes por fin dijo luego de un minuto de silencio.

"Si, pero por favor, sin preguntas… como dije es complicado de explicar. Es cierto, estoy embarazado. Por favor necesito que me crean" Kurt dijo con ojos suplicantes.

"Kurt, te creemos. Es que… es tan… shockeante" Tina dijo y sostuvo la mano temblorosa de su amigo y Mercedes asintió con la cabeza y le dio una pequeña sonrisa.

"Lo sé, lo fue para todos. Aquí tengo una imagen del ultrasonido." Kurt sacó la foto y se las mostró.

"Esto es… wow" Mercedes dijo sosteniendo la imagen en sus manos.

"Bueno… creo que… felicitaciones." Tina se paró y abrazó al chico. Kurt sonrió y respondió al abrazo.

Mercedes se unió con ellos. "¡Vamos a ser tías! Cuenta con nosotras para lo que necesites." Dijo emocionada.

"Gracias. Es muy importante que mis mejores amigas me apoyen en esto" Kurt dijo con la voz amortiguada por el cabello de las chicas.

Los tres se quedaron allí charlando sobre como Kurt se enteró, como reaccionó su padre y que se fue a vivir con Blaine. Ellas le dieron su apoyo y prometieron conocer su nueva casa pronto. Se levantaron solo cuando escucharon el timbre y debían ir a clase. Salieron del salón de coro sin darse cuentas que alguien los estaba espiando y había escuchado toda la conversación.

El espía sacó un anotador y escribió todo lo que había escuchado. "Esto es más interesante de lo que esperaba." Susurró y luego tomó su teléfono y mandó un mensaje de texto. "Me van a dar una buena suma de dinero por esta jugosa noticia" Sonrió maliciosamente.


"Kurt, amor… despierta" Susurró Blaine cerca del oído de su novio. Kurt abrió lentamente los ojos cuando sintió los labios de Blaine sobre su cara. "Vamos, te preparé el desayuno"

"Mmmm… no quiero" Kurt cerró los ojos otra vez y se acurrucó más en la almohada.

Blaine sonrió y acarició el vientre de Kurt. "Vamos, debemos que ir a la escuela."

Kurt abrió los ojos con un poco de dificultad debido a la luz solar que entraba por la ventana, y miró los de Blaine. "¿Debemos?"

"Si, debemos. Faltan solo un par de meses para la graduación, ¿no quieres pasar todo el tiempo que puedas con tus amigos?" Preguntó Blaine mientras ayudaba a Kurt a levantarse.

"Bueno, sí. Pero… ¿a que se debe tus repentinas ganas de ir a la escuela?" Kurt se colocó las pantuflas y caminó hasta el baño.

Blaine se encogió de hombros. "No lo sé. Supongo que quiero pasar tiempo con Quinn, es mi única amiga en la escuela, bueno… a parte de ti, por supuesto." Dijo con una sonrisa tímida.

El corazón de Kurt se llenó de emoción. "¿Me consideras tu amigo?"

"Por supuesto que sí" Blaine dijo como si fuera la cosas más obvia. "Eres mi mejor amigo, mi único amor y mi todo" Dijo y a medida que lo iba diciendo se acercaba cada vez más a su novio.

Las lágrimas de emoción habían comenzado a caer de los ojos de Kurt. "Tú también eres mi todo. Te amo" Dijo y besó a Blaine.

"Yo también te amo" Contestó Blaine sosteniendo la cara de Kurt. "No llores" Dijo a través de una sonrisa.

"Lo siento, no lo puedo evitar, son las hormonas del embarazo." Kurt se secó las lágrimas con el dorso de la mano.

Blaine lo besó otra vez suavemente en los labios y luego un pequeño beso en la nariz. "Vamos a prepararnos para ir a la escuela" Susurró.

Hacía solo unos pocos días que estaban conviviendo juntos y todo parecía marchar muy bien. Se levantaban, se preparaban para ir a la escuela y luego trabajaban en la tienda de Burt. A la hora de la cena cocinaban juntos y luego se acostaban. Nada fuera de lo normal, podían llevar una vida de casados y aunque solo tenían diecisiete años, eran más maduros que todos los adolescentes de su misma edad.


Llegaron a la escuela, como todos los días y se despidieron en la puerta de entrada. Kurt caminó hacia adentro y Blaine hacia debajo de las gradas para saludar a Quinn, y porque no, para compartir un cigarrillo con su amiga.

Kurt entró pavoneando sus caderas, como siempre lo hacía, y como siempre sucedía, murmullos y miradas estaban sobre él. Trató de ignorarlas, pero era difícil, porque esta vez esas miradas penetrantes estaban sobre él como nunca, acompañadas por un dejo de asombro y horror, en unas y diversión en otras. Kurt devolvía las miradas, confundido, ya que todos tenían una copia del diario escolar en las manos. Por fin llegó a su casillero, lo abrió y un papel calló de él, lo recogió y leyó lo que decía.

¿Nuevo embarazo en McKinley High?

Por JBI.

Fuentes cercanas nos informan que un integrante del Club Glee y ex Cheerio estaría esperando un bebé. No, no se trata de la bella Quinn Fabray, ni de ninguna de las integrantes femeninas del coro. Se trata del contratenor Kurt Hummel. Si, queridos lectores, ¡un hombre embarazado!. El padre del bebé sería el chico malo de la escuela, Blaine Anderson. ¿Cómo fue esto posible? No lo sabemos, pero si sabemos cómo se conciben los niños y…

Kurt no pudo terminar de leer porque las lágrimas nublaban su vista. Lo sabían, la escuela entera sabía de su embarazo, eso no podía ser bueno. De repente sintió un calor que subía por sus pies y recorría todo el cuerpo. Entró en pánico, no sabía qué hacer. Dejó caer el papel y levantó la vista. Todos los ojos sobre él. Un sentimiento de miedo y angustia lo envolvía. Todas las miradas sobre su vientre. Las nauseas lo invadieron y corrió, corrió sosteniendo su estómago de manera protectora. No podía pensar. Lo sabían, ellos sabían de su hijo. Mientras corría lograba escuchar palabras hirientes hacia él y su condición. Fenómeno, monstruo, raro… entre otras fue lo que sus oídos pudieron captar.

Llegó al baño de niñas y se encerró en uno de los cubículos, para su suerte estaba vacío. Se arrodilló sin pensar en que podía arruinar sus pantalones, eso no le importaba ahora. Descargó todo el desayuno en el inodoro y lloró muy fuerte. Temía por la vida de su hijo, él sabía lo que esos neandertales podrían hacerle ahora que sabían lo de su embarazo. Se sentó en el suelo y colocó sus rodillas arriba y lo más cerca de su pecho de lo que su panza le permitía. Necesitaba encontrar a Blaine, pero no se animaba a salir de allí.

La puerta del baño se abrió y escuchó una voz familiar que lo llamaba.

"¿Kurt? ¿Kurt, estás aquí?"

"¡Mercedes!" Dijo parándose, salió del cubículo y vio a su amiga parada frente a él. Kurt se abalanzó sobre ella y le dio un fuerte abrazo. "Lo saben, ellos lo saben y querrán hacerle daño." Decía en un susurró desesperado.

"No le harán daño a tu bebé, Kurt. Tranquilízate." La chica decía mientras acariciaba la espalda de su amigo tratando de reconfórtalo.

"¡Blaine!" Kurt dijo cuando se separó de Mercedes, aún llorando. "¡Llévame con Blaine, por favor!" Suplicó Kurt.

"No te preocupes, iremos a buscar a Blaine. Puck y Finn están en la puerta, ellos nos acompañarán y nadie podrá acercarse a ti." La chica le dijo mientras secaba las lágrimas de su amigo con una toalla de papel.

Kurt asintió con la cabeza y siguió a Mercedes hacia afuera donde los chicos estaban. Finn envolvió el hombro de su hermano con un brazo y le besó el cabello cariñosamente. Puck se quedó detrás de ellos cuidando su espalda. Mercedes los seguía detrás llevando el morral del chico. Así se dirigieron donde estaba Blaine. Kurt cerró los ojos y se tapó los oídos y se dejó llevar por su hermanastro.

"No deberías estar fumando" Quinn regañó a Blaine mientras ella misma largaba el humo de su boca.

Blaine asintió con la cabeza. "Lo sé. Siento que estoy traicionando a Kurt." Blaine se dio cuenta de su error y apagó el cigarrillo en el suelo.

"¿Cómo va la convivencia?" Preguntó Quinn, tenía los ojos cerrados y la cabeza apoyada en el respaldo del sofá.

"Bien. Kurt es muy ordenado y le gusta tener la casa limpia, y además es un excelente cocinero." Blaine contestó imitando el gesto de su amiga.

"No dejes que use la escoba ni que utilice productos químicos muy fuertes" Ella dijo aconsejando a su amigo.

Blaine la miró y sonrió. "Gracias por el consejo" Dijo él.

Quinn le devolvió la sonrisa y le tomó la mano. "Quiero que mi sobrino nazca fuerte y sano".

"¡ANDERSON!" Blaine escuchó que un grupo de personas se acercaba a él. Entre ellos Kurt, cuando lo vio, Blaine se paró enseguida, asustado.

"Blaine" Dijo Kurt llorando y abrazó a su novio.

"¡Por dios, Kurt! ¿Qué sucede?" Preguntó preocupado Blaine. Nadie respondió. Mercedes extendió el diario y se lo entregó a Blaine.

Blaine leyó el artículo sin dejar a Kurt, quien seguía llorando en su hombro, y mientras leía la furia y la rabia invadían su cuerpo.

"¡VOY A MATAR A ISRAEL!" Gruño Blaine e intentó correr hacia dentro de la escuela, pero fue retenido por Puck y Finn.

"Blaine, ahora no. Kurt te necesita" Finn dijo suavemente. Blaine se volteó y vio a su novio, deshecho en los brazos de Mercedes. Caminó hacia él y lo estrechó contra su cuerpo, debía permanecer tranquilo por Kurt.

"Llévame a casa, Blaine. Por favor, sácanos de aquí" Susurró Kurt.

"Si, mi amor. Vamos a casa" Blaine besó el cabello de Kurt.