XVIII
Tai se encontraba dando una tutoría relámpago en la zona de descanso detrás de su facultad. Su compañera de banca, Saori, usualmente le pedía que repasara con ella la materia vista en clase ya que "se le dificultaba" comprenderla a la primera, aunque claro, todo el mundo, incluyéndola, sabía que aquello solo era una pobre excusa para estar más tiempo en compañía de Yagami, el cual gozaba de cierta popularidad entre la población universitaria.
Por su parte, al moreno parecía no importarle la atención extra, él solo se jactaba de tener promedios que superaban las expectativas de cualquiera; el hecho de que con solo una sonrisa suya su compañera estuviera casi disparando corazones a través de sus ojos… era un efecto colateral de su inteligencia y atractivo.
— ¿Todo claro, Saori?
— Como siempre, Tai — Contestó la joven con una dulce sonrisa. Se tomó el atrevimiento de darle un pequeño abrazo como agradecimiento, recogió sus pertenencias y se marchó dando saltitos de satisfacción por el éxito de su pequeña mentira blanca.
Volvió a su posición original antes de que Saori lo llamarse por ayuda: recostado en el césped utilizando sus brazos como soporte.
— ¡Tai!
Se extrañó al escuchar de nuevo la animada voz de Saori, por lo que se sentó de nuevo para ver qué necesitaba, pero en su lugar se encontró con la expresión juzgadora de Mimi Tachikawa.
— Pobre chica, nadie le dijo que al irse de aquí se le cayó su dignidad — Dijo haciendo una mueca.
— ¿Qué sucede, su majestad? — Preguntó sonriendo de lado — ¿Estás celosa?
Dejó salir una risa incrédula mientras se cruzaba de brazos — Ya quisieras. Me quedó claro que estás acostumbrado que tus compañeras se hagan las ignorantes para estar contigo, pero lamento matar tus ilusiones porque no hay forma de que yo tire a la basura mi dignidad por tu compañía. Suficiente tengo con el tiempo que me veré obligada a pasar contigo por esa estúpida investigación.
— Vamos, Mimi. Deja el orgullo. Que no te de pena demostrar lo emocionada que estás por ser mi compañera.
— Como sea — Suspiró fastidiada por la sonrisa coqueta del moreno — Solo vine a decirte que tengo la tarde libre. Si tienes tiempo podríamos iniciar con el proyecto en mi casa.
— Seguro. Así lo terminaremos más rápido.
Sin decir nada, Mimi se sentó junto a Tai en el césped y usó su propio bolso como almohada.
— Tengo una hora libre antes de mi próxima clase. Te daré el privilegio de mi compañía por el momento — Anunció cerrando sus ojos.
— No deberías recostarte en el césped con esa ropa tan provocativa — Sonrió al ver el ceño fruncido de la oji miel. Ella se limitó a estirar una mano y golpearlo en el costado.
— No estoy provocativa — Su vestimenta consistía en un jeans azul con ciertas rasgaduras, un crop top beige y unas tenis blancas.
Aquello no era provocativo.
— Lo sé — Dijo recostándose también — En realidad así te ves hermosa.
Todo el organismo de Mimi estaba preparado para quejarse, o en el peor de los casos golpearlo, solo que esta vez con fuerza, sin embargo, todas sus intenciones murieron en el instante en que lo escuchó decir eso.
Los colores subieron a su rostro en tiempo récord.
A decir verdad, Tai esperaba acusaciones de parte de la oji miel. La observó de reojo y no pudo más que sonreír cuando Mimi se dio la vuelta para darle la espalda aun estando recostada en el césped.
Ese cumplido salió de su boca sin pensarlo, pero no iba a retirarlo. Después de todo, era verdad lo que dijo.
Mimi carraspeo al reincorporarse, viendo la hora en su celular como excusa. Sabía que cada uno de sus movimiento estaba siendo observado por Taichi y eso solo estaba consiguiendo que se pusiera nerviosa.
— Recordé que debo ir a la biblioteca. Te veo más tarde.
Y sin más qué agregar ella huyó de ahí como si el mismísimo diablo la estuviera persiguiendo.
Tk estuvo esperando frente a su casa hasta que luego de unos minutos el auto de su hermano apareciera dando la vuelta por la esquina y finalmente acercándose a la banqueta para que él subiera.
Saludó tanto a su hermano como a Izzy que iba en el asiento del copiloto y recibió una mueca cansada de parte del pelirrojo y un gruñido malhumorado del rubio que lo llevó a una conclusión.
— ¿Todavía no habla con Sora, verdad? — Preguntó viendo el perfil molesto de su hermano.
En el frente Izzy suspiró fastidiado — No. Tai y yo estamos considerando mandarlo a una clase para el manejo de la ira. Al parecer quiere que todos hagamos un voto de silencio. Tu hermano está siendo irracional. Él fue el que causó todo esto, así que no debería desquitarse con los demás.
— No hablen de mí como si no estuviera aquí mismo — Se quejó Matt acelerando — Y deja de opinar en asuntos ajenos, Izumi.
— Aunque no te guste, Izzy tiene razón, hermano. Solo habla con Sora. Ya ha pasado mucho tiempo.
— Tengo mis razones para no haber hablado con ella, Takeru — El menor puso los ojos en blanco ante el tono mandón de su hermano.
Matt se la vivía quejándose de la falta de madurez de Tai y Davis, pero ahora estaba actuando peor que un niño encaprichado.
Por unos minutos nadie dijo nada. Tk se rindió porque era imposible hablar con el rubio mayor con ese humor de perros que traía, e Izzy prefirió recuperar algo de sueño perdido. Fue entonces que Matt, luego de un largo debate mental decidió exponer sus preocupaciones. ¿Qué más daba?
— No he hablado con Sora debido a Zakuro — Admitió suspirando — No quiero lastimarla más.
— ¿Crees que si hablas con Sora eso podría herir a Zakuro?
— Zakuro siempre creyó que aun sentía algo por Sora. Así que si me ve hablando con ella podría pensar que todas esas suposiciones y rumores a su alrededor eran ciertos.
— Pero aún sientes algo por Sora.
— No me estás ayudando, Izzy.
— Perdón. Voy a darte una idea, pero si no te parece evita tu sarcasmo. Ve y habla con Sora durante las clases. La Facultad de Psicología no está cerca de la tuya ni cerca de la de Sora. No habrá tanto riesgo de que te encuentres a Zakuro. No pasará nada si sales de tu clase por unos minutos — Las miradas incrédulas de ambos rubios pesaron sobre Izzy.
¿Él estaba sugiriendo que se escabullera de una clase para hablar con una chica?
— ¡Es solo una idea! — Reclamó ofendido por las expresiones ajenas — Si no te parece entonces no lo hagas. Solo intentaba ayudar.
— No creemos que sea una mala idea, Izzy — Dijo Matt sonriendo de lado — Pero que seas tu precisamente el que propone algo así. Es decir, eres el cerebro del grupo. Nunca has faltado a clases a menos que estés agonizando. Haces tus deberes apenas llegas a casa…
— Siempre sacas calificaciones sobresalientes. Has estado en el cuadro de honor desde el jardín de niños. Diste el discurso en tu graduación — Continuó Tk haciendo memoria de todo lo que destaca a su amigo — Incluso ayudaste a mi hermano y a Sora con un examen siendo que tu vas un año atrás que ellos. Y no olvides que…
— Ok. Ya entendí — Lo interrumpió apenado — ¿A qué quieren llegar con todo esto?
— A que le estás diciendo a Matt que se salga de clases para que hable con Sora. Sería increíble que propongas eso basado en tu experiencia.
El pelirrojo se quedó callado. Señal que causó el caos en los hermanos. Ambos comenzaron a reír ante la idea de que su recatado amigo haya hecho algo así.
— Hagan silencio. No es eso, par de inmaduros. Tai lo mencionó hace un par de días.
— Eso tiene más sentido. El problema es… que incluso resolviendo el momento para hablar con Sora… ¿Qué demonios le digo?
— Hablamos de Sora. Nunca has tenido problemas para hablar con una chica, ni siquiera cuando la conociste hace años. Ella es tu mejor amiga.
— Discúlpeme, maestro de la palabra. No todos tenemos ese don de saber siempre qué decir — Dijo haciendo una mueca.
— No es ningún don. Solo pienso las cosas antes de decirlas.
— Sí, definitivamente no tienes ningún don. De lo contrario no te habría tomado tres años confesarle tus sentimientos a Kari.
Tk golpeo la parte de atrás del asiento de Izzy — Tú ni siquiera tienes novia.
Debió haber mantenido su boca cerrada. Y tal vez acudir a alguien más. El problema era que normalmente él acudía a Sora y esta vez su problema tenía que ver directamente con ella.
Tk Takaishi supo que sus acciones tendrían la peor de las consecuencias en cuanto su compañera Hana salió del salón de castigo y los dejó solos a él y a Kari.
Esa tarde su profesor de Biología lo descubrió copiando unas respuestas en su examen y lo enviaron castigado por lo que restaba de la jornada escolar, y probablemente tendría algún otro correctivo mañana temprano.
En el salón se encontró únicamente con Hana Daidouji con quien compartió salón el año anterior. Al parecer fue castigada por desacato al horario permitido para estar dentro de las instalaciones del colegio.
Pasaron la mayor parte del castigo hablando temas sin importancia solo con intención de matar el tiempo, al menos hasta que Tk notó un corte en la mejilla de la joven de cabellos oscuros, se trataba de una herida que se hizo durante una de las muchas prácticas de atletismo.
El primer error comenzó en ese momento. El rubio se acercó demasiado a ella, sin segundas intenciones, pero lo hizo, acción que Hana tomó como ventaja.
Su interés por el atractivo y dulce capitán del equipo de baloncesto no se detuvo a pesar de saber que él estaba saliendo con la santa de Hikari Yagami. Como si no fuera suficiente escuchar a sus profesores alabando a esa chica por sus magníficas calificaciones, ahora también le provocaba dolor de cabeza imaginárselos juntos. Fue por eso por lo que besó a Tk en cuanto estuvo lo suficientemente cerca para apreciar sus bonitas y cortas pestañas.
Segundo error.
Él no se apartó del beso.
Un beso que fue presenciado por Kari, que había ido a ver a su novio apenas terminó el examen por el que justamente fue castigado.
Fue como si un balde de agua casi congelada cayera sobre sus hombros en el instante en que escuchó su nombre.
Hana se limitó a recoger sus pertenencias para luego despedirse escuetamente.
— Kari… — La llamó dando un paso para tomarla de la mano, sin embargo, la castaña se apartó, Incluso evitando mirarlo a los ojos — Por favor, Kari. Escúchame.
— Sé breve — Accedió con un suspiro.
— Yo solo… estaba viendo la herida que tiene Hana en su rostro. Eso es todo.
La castaña reunió valor para encararlo, porque simplemente se indignó ante la absurda excusa que su novio dijo — ¿Y ese beso? ¿Acaso pretendías consolarla con un beso? Sabes tan bien como yo que eso no tiene sentido, Tk. Solo quiero saber… ¿Fuiste tú quien la besó?
Cerró sus ojos con fuerza y negó. Sentía un gran peso sobre sus hombros — Fue ella…
— Y luego decidiste corresponderle — Dijo sonriendo con amargura.
— Kari, créeme. Yo no…
— ¿Tú qué, Takeru? Agradezco que seas honesto conmigo, pero es decepcionante dadas las circunstancias.
— Yo no sé por qué le correspondí, Hikari.
— Entonces yo te diré mi teoría. Porque no te es indiferente. Posiblemente te gusta. No tengo problema cuando alguien es sincero respecto a sus sentimientos, pero deberías también ser considerado. Si ya no sientes nada por mí, dímelo y luego ve con Hana. Ahora dudo de cada palabra que me dijiste en el parque.
— ¡Todo eso fue y es cierto! No tengo ningún sentimiento por Hana.
— Parece que por mí tampoco. O de lo contrario no la habrías besado, incluso sin razón. Al menos la habrías alejado de ti.
Tk se revolvió el cabello. Quería desesperadamente volver el tiempo atrás. Solo unos cuantos minutos, pero era imposible. Sus ojos incluso estaban cristalizados debido a la horrible sensación que tenía.
Iba a perder a Kari por una idiotez.
— Sé que debí hacerlo, Kari. Lo sé perfectamente.
— No logras nada solo con saberlo — Murmuró soportando el nudo en su garganta. Al bajar la mirada sus reflejos le fallaron y no logró evitar ser envuelta en el abrazo desesperado el rubio. Cerró sus ojos con fuerza al igual que sus manos, prohibiéndose así misma ceder, abrazarlo devuelta. Inhalo profundó y deshizo el abrazo — No puedo seguir contigo. Terminamos.
