XX
Su mamá podía llegar a ser muy exagerada. Y no pensaba eso por el gran regaño que le dio cuando le dijo que fue suspendido de clases por haberse peleado.
Aquello sucedió hace dos días, y ella todavía lo sofocaba con excesivos cuidados al corte en su labio, al moretón debajo de su ojo izquierdo y a su nariz levemente fracturada.
Hielo, agua, té, guisantes congelados, incluso crema de rosas tenía encima.
Olía a bebé recién bañado.
La realidad era que estaba aburrido. No podía entrenar, si se daba el lujo de jugar videojuegos su mamá probablemente lo obligaría a limpiar toda la casa porque estar suspendido no era sinónimo de vacaciones. Así que se había limitado a ver de vez en cuando la televisión y adelantar materia que sus amigos le enviaban por correo.
La estúpida suspensión ni siquiera estaba en su lista de prioridades ya que en ese momento lo único que lo atormentaba era lo mucho que extrañaba a Kari, y se merecía sentirse de esa forma.
Su rostro merece ese moretón morado casi azul que Davis le dejó de recuerdo.
Sí, aceptaba ese primer golpe, pero no los demás. El moreno excedió sus límites y lo enfrentó en un muy mal momento. Y como había resultado hasta ahora, él fue quien tuvo las de perder; Kari casi defendió a Davis como si fuera un cachorro herido.
Y ese beso que le dio en la mejilla.
De no haber estado ahí el profesor de Educación Física se habría lanzado sobre Davis sin importarle el chance de ser expulsado.
Aunque, ahora lo que más prevalecía en él más que el enojo, era la tristeza. No quería ver a nadie.
Y definitivamente el maldito blog del instituto no dejaba de alterarle los nervios con los mil y un artículos sobre su rompimiento con Kari. Estaba demás decir que había varias carpetas llenas de fotos de su pelea con Davis.
¿Acaso esos idiotas de los editores no tenían una vida propia? ¿Cuál era la necesidad de tanto amarillismo?
Ni que fuera una pagina web de relevancia, tan solo un grupo de idiotas a los que les gustaba meter las narices en asuntos ajenos.
El instinto de las madres definitivamente era algo aterrador. En cuanto su mamá se enteró de que fue suspendido por involucrarse en una pelea supo que sería su fin. Y todo por culpa del chismoso de su director el cual se mostró muy colaborador en darle los detalles de cómo "su hijo se hizo participe de una bestial contienda".
Ni siquiera Mimi pudo contra la ira de sus padres. Su mejor amiga al final se quedó sin palabras y tuvo que obligarlo a tomarle la llamada a su mamá porque ella ya no podía hacer más por él.
Después de varios gritos se vio forzado a regresar a su casa y ya se había quedado sin algo para hacer.
Él. Davis Motomiya.
Usualmente hacía sus tareas el día antes de entregarlas, o en su defecto, se las pedía prestadas a Kari, no obstante, para ese entonces él ya tenía todos sus pendientes académicos listos.
Si no fuera por el imbécil de Takeru en ese momento estaría en su entrenamiento diario.
El mísero consuelo era que el rubio seguramente estaba en la misma situación.
Hace dos días supo por boca de la chismosa de Yolei que cuando Tai se enteró de lo que ese idiota hizo casi se le fue encima, habría terminado con otro par de moretones de no haber sido por la intervención de Matt e Izzy.
Unos golpes más no habrían sido mala idea.
— Voy a sonar como usualmente lo haces tú, pero es necesario. ¿Cómo te has sentido?
En compañía de Zakuro, Mimi estaba en una heladería recién inaugurada en la Torre de Tokio por petición de la pelinegra de querer probar el famoso helado artesanal de crema de galletas.
La castaña prefirió algo no tan empalagoso y ordenó una nieve de frutos rojos.
Zakuro hizo una mueca mientras revolvía su helado — He estado mejor, pero no voy a desperdiciar mi vida lamentándome — Dicho esto se llevó un gran bocado de helado a su boca.
— Honestamente… no tengo idea de qué tanto le ven a Matt — Dijo tamborileando sus dedos en la mesa. Sí escuchó lo dicho por Zakuro, sin embargo, sus ojos estaban más allá en las nubes moviéndose por el cielo y las altas edificaciones que podían verse gracias a la altura del edificio — Es decir… nunca he negado que él sea atractivo. De niña siempre me pareció un niño malhumorado, pero lindo, y no es para tanto.
— No solo me fijé en su exterior, Mimi — Contestó ladeando la cabeza — Matt también es considerado e inteligente, además de muy detallista. Y sus canciones son preciosas…
— Con eso no vas a hacerme cambiar de opinión. Tal vez es que él no es mi tipo y ya. Mi punto es… que no pienses tanto en la relación que tuvieron, al menos no terminaron debido a una infidelidad, haría sido mucho peor.
— Sé que Matt sería incapaz de algo así, pero es que… ¡Ushhh! Todo es culpa de esa pelirroja entrometida. Si ella hubiera sabido asumir su lugar tal vez las cosas habrían tomado otro rumbo — Zakuro se detuvo abruptamente y miró a Mimi.
La castaña era amiga de Takenouchi y no era apropiado estar hablando pestes sobre una amistad suya.
— ¿Por qué te detienes? — Preguntó arqueando una ceja.
— Takenouchi es tu amiga y yo estoy dándome libertades para hablar mal sobre ella…
— No te preocupes por eso. Esta es una situación que no me concierne, además tienes algo de razón. Sora debió tomar su espacio considerando que Matt salía contigo. En realidad… hace uno tiempo me pediste que fuéramos al cine porque él te canceló a última hora, bueno, al día siguiente me di cuenta que en la reunión por la que te canceló casualmente Sora estaba ahí.
— ¿Y me lo dices hasta ahora, Mimi?
— Sabía que ibas a molestarte por eso preferí no darte otro mal momento debido a Sora — Se encogió de hombros — Matt ya no es tu novio, Zakuro. Al principio sé que puede ser difícil y que posiblemente tengas ilusiones, pero la excusa de "darse un tiempo" es solo eso, una excusa. Sigue adelante y no lo tengas tan presente en tu vida.
— Yo… no puedo olvidarlo tan fácilmente, Mimi… — Dijo bajando la mirada — Significó mucho para mí.
— Nunca dije que fuera fácil. Las ilusiones pueden mantenerte tranquila, pero en el peor de los momentos esas mismas ilusiones te pueden romper el corazón. Como ya te dije, la forma en que ustedes terminaron no fue por un motivo delicado, sí, te hirió, pero no te dejó destrozada. Cuando eso ocurre podrías cambiar tu perspectiva del amor para siempre — La voz de Mimi adoptó un tono amargo al final de aquella frase.
La peli negra notó el cambio de expresión en su amiga, nunca le había visto el rostro pintado por la pena.
— ¿Hablas por experiencia propia?
— Vaya que sí — Mimi suspiró con pesadez — Hace unos años estuve en una relación con una persona que creí era perfecta, puede que no para el mundo, pero para mí lo era. Él terminó traicionándome, me negó en frente de otros y luego buscó perdón como si solo hubiera olvidado mi cumpleaños. Fue… la decepción más grande que haya tenido, nunca creí que alguien podría herirme a ese grado. En algún momento creí que sería imposible olvidarme de él.
— ¿Quién fue el cretino?
— Su nombre es Michael — Contestó con un mal sabor de boca.
— ¿Por casualidad tú… sigues queriéndolo?
Mimi abrió mucho sus ojos ante tal absurda idea — Por supuesto que no, Zakuro. Me olvidé de Michael por completo. Es solo que pensar en él claramente me trae malos recuerdos. No es que me sienta herida, sino que sigo decepcionada de todo aquello.
La peli negra sonrió, porque justamente así se sentía ella. Solo que agradecía que Matt jamás la haya traicionado, mucho menos de aquella forma en que lo hicieron con Mimi — Eso quiere decir que en su momento lo quisiste mucho.
— Me gustaría decirte que no, pero estaría mintiendo.
— Ya que Michael está más que sepultado en el pasado, hablemos de tu presente, ahora te gusta alguien, ¿verdad?
— No me gusta nadie — Dijo en una voz más aguda.
Odiaba que su mente comenzara a susurrarle cierto nombre.
— Claro, Mimi. Y yo nací ayer. Si no te gustara alguien no habría razón para ese adorable sonrojo en tu rostro — Estiró la mano para pellizcar suavemente la mejilla de su amiga mientras reía.
Mimi se apartó con una mueca — ¿Acaso no estabas ahogando tu melancolía con helado? Vuelve a ello.
— Sí, pero prefiero distraerme tratando de adivinar tu nuevo tipo ideal. Déjame ver… ¿Es mayor que tú? ¿Aunque sea por un año?
Había decidido ignorar a Zakuro, pero en cuanto ella hizo esa pregunta sobre la edad terminó por ahogarse con su nieve.
— ¿Para qué estás intentando adivinar? Te dije que no me gusta nadie, Zakuro — Se quejó alcanzando su botella de agua.
— Tu déjame a mí. Tal vez… alguien de piel morena, que sea alto. De personalidad agradable… Además… podrías compartir alguna clase con él… ¿Voy bien, Mimi?
Sabía que Zakuro iba diciendo esas características al azar, pero cada una de ellas le ponía los pelos de punta. Tenía la urgente necesidad de excusarse para ir al baño e irse para su casa.
Maldita sea. Su amiga estudiaba psicología y eso significaba que parte de su instrucción consistía en leer el lenguaje no verbal de las personas.
Ese hecho hacía que un escalofrío la recorriera completa.
— ¿Mimi? ¿Acerté en algo? — Inquirió mirándola fijamente con sus bonitos ojos. Zakuro notó la duda en el rostro ajeno y sonrió satisfecha — Algo me dice que si hablas será para decirme una mentira que ni tu podrías creer. Si alguna de las características que dije es verdad, creo saber de quién se trata.
Un ruido molesto comenzó a sonar dentro de la cabeza de Mimi. Como si fuera una alarma de incendios.
— Es Shiro, el tipo con el que te besaste en la fiesta de la playa.
Mimi quedó de piedra antes de comenzar a reír con ganas.
— ¿Dije algo gracioso?
— Esto ya lo he dicho millones de veces. No, no me gusta Shiro. Ese estúpido beso no fue nada. Seguimos actuando cómodamente junto al otro, si existiera la pequeña posibilidad de que él me gustara te aseguro que luego de besarlo me habría apenado estar cerca de él. Así que no, Zakuro. No me gusta nadie.
— Hablo en serio, Anika. Esto parece un drama — Yolei suspiró exageradamente mientras su amiga del otro lado de la pantalla sonreía comprensiva.
Casualmente su aburrimiento la llevó a hacer una videollamada a Florida.
— El drama es una buena opción cuando todo se vuelve monótono. Desde que Mimi se fue las cosas aquí se han vuelto un poco más tranquilas. Así que al menos explícame con lujo de detalles lo que sucede por allá. No solo te limites a decir que eres espectadora de un gran drama.
— ¿Segura de que tienes tiempo? — Preguntó mientras llevaba la laptop hasta su cama para estar más cómoda.
— Me quedaría toda la tarde frente a la pantalla si es necesario — Dijo alzando ambos pulgares — Tienes plenitud de tiempo, Yolei.
— Ok. ¿Por dónde empiezo...?
— Déjame, ayudarte. ¿Cómo va todo con Mimi y el tal Taichi?
Abrió sus ojos perpleja — ¿Has hablado con Davis?
— Hace poco, ¿Por qué?
— Ese atrevido me acusa de chismosa, pero él no puede cerrar la boca — Se quejó haciendo una mueca graciosa — ¿Qué te dijo ese estafador?
— Cito: "Esos dos ya deberían dejar la negación y besarse". También dijo que eran muy obvios y daban lástima cuando trataban de disimular.
— Estamos hablando de Davis, An. Por el simple placer de molestar a Mimi respecto a eso él es capaz de cualquier cosa. Solo que esta vez sí tengo que darle algo de razón. No tengo idea de lo que pasó exactamente, pero... hace un tiempo llegué a casa y Mimi salió de su habitación afirmando que jamás se enamoraría, debiste ver la seguridad en sus palabras, fue impresionante. De hecho, casi tuve que morderme la lengua para no decirle que hace tres años se enamoró.
La pelinegra pareció tener un escalofrío — Oh Dios, mencionar a ese tipo habría sido la firma en tu acta de defunción.
— Hice lo posible por saber qué la llevó a esa resolución tan de repente, pero no logré nada. Y a pesar de que ya han pasado unas dos semanas, mantengo mi teoría que Tai tuvo algo qué ver en eso. Ya no forma parte solo de mi imaginación, es evidente que ellos se gustan, sin embargo, esos dos son tan testarudos. Incluso ya has tenidos sus momentos a...
— ¡¿Ellos qué?!
— No, no. Me refiero a que se besaron.
— ¿Cuándo? ¡¿Por qué hasta ahora me entero de esto, Yolei Inoue?!
— Bueno, en realidad no es así como "Wow, se besaron", Mimi dijo que él estuvo a punto de besarla, pero mi instinto me dice que han de haberse besado al menos una vez solo que Mimi no ha dicho nada. Además... Sora y yo lo hemos hablado. Se nota que Tai ve a Mimi de una forma distinta en que no ve a nadie más. Ahí hay algo especial a pesar de que su rutina consista en discusiones tontas. Ni siquiera son conscientes del coqueteo mutuo.
— Eso tendré que verlo por mí misma. Apenas tenga algo de tiempo libre les haré una visita relámpago. Mimi en verdad tiene buen gusto, Davis me mostró una foto y debo decir que ese Taichi es muy atractivo. Tiene una sonrisa encantadora.
— A veces me dan miedo tus deducciones.
— ¿Y cómo está yendo la relación con tus amigos?
— Me alivia decir que todo está tranquilo. Mimi está anuente a relacionarse con ellos, ya no me preocupa dejarla sola con lo demás y que terminé desatándose una guerra. Al menos espero que todo continúe de esta forma. Respecto a Kari, Sora y Tk de a poco va recuperando la confianza que existió; con Izzy su amistad jamás cambio, lo mismo con Matt, su relación siempre ha sido casual. Al único que habría que destacarle algo es a Tai.
— Con él hay una relación especial — Dijo sonriendo al completar la idea.
— No podría haberlo dicho mejor. Su relación es bipolar, tengo la certeza de que estando con todos nosotros se la pasan discutiendo, pero no tengo pruebas de que estando ellos dos solos la situación sea igual.
Guardaron silencio por unos momentos en los cuales la expresión de la peli morada se apagó.
Anika frunció el ceño — ¿Qué pasa?
— He estado pensando en Michael, en toda la situación que pasó con él. Incluso antes de ser novios Mimi era dulce, difícilmente discutían, hasta les parecía incomodo fingir una discusión como broma. Ella creía que Michael era su príncipe azul. Esa relación era como un cuento de hadas hecho realidad... al menos hasta que resultó que el príncipe se convirtió en el villano y transformó a Mimi en la princesa de hielo y congeló su corazón. Aparte de mí, de ti, Daniel, Willis y Davis... ella es muy cerrada emocionalmente. Y ahora con Tai entrando lentamente en su vida, ya he dicho que no estoy segura al cien por ciento sobre si están enamorados, pero algo importante está pasando entre ellos y debido a eso no puedo evitar compararlo con la relación que tenía con Michael, y es muy diferente. Con Tai no tienen reservas a la hora de discutir, así que la posibilidad de que terminen siendo novios me preocupa. Si algo malo llegase a ocurrir entre ellos eso podría desatar otro cambio abrupto en Mimi, uno tan fuerte que ni siquiera nosotros seamos capaces de llegar a ella.
— Creí haberte escuchado decir que Taichi era muy noble y confiable.
— Pensamos algo similar respecto a Michael y ya sabemos cómo terminó esa historia — Se quejó — Conozco a Tai desde hace unos años, pero las personas cambian y no muestran todo de ellas.
— Puede ser, pero no todas las relaciones son iguales. Si en un futuro Mimi y Taichi están juntos hay muchas probabilidades de que sea distinto, sin embargo, también podría resultar peor que con Michael, que se manden al diablo de una forma en que no haya retorno.
— A veces tu honestidad puede romper ilusiones, Anika.
Taichi se estiró a sus anchas sobre la cama para ahuyentar la pereza de su rígido cuerpo.
Ese día por la mañana aplicó un riguroso entrenamiento al equipo de la academia y por sorprendente que pareciera, él estaba más cansado que sus jugadores. Al llegar a su departamento pasadas las dos de la tarde optó por una larga y merecida ducha y poco después cayó profundamente dormido como si tuviera semanas sin dormir.
Cuando se hubo desperezado fue a la sala de estar y notó que ninguno de sus amigos había llegado.
Se encogió de hombros restándole importancia y fue a ver televisión, recostándose en el sofá porque en sus planes para lo que restaba del día solo quería descansar.
Si bien lo que pretendía era ver alguna película que estuviera en la programación, sus pensamientos comenzaron a dar vueltas en torno a lo que recientemente sucedió: lo que el mocoso cobarde de Takeru le hizo a su hermana.
Gruñó molesto al pensar en el hermano menor de su mejor amigo.
Ese mocoso tenía suerte de que Matt intercedió por él, al igual que Izzy; siempre había sido protector con su hermana cuando se trataba de alguien pretendiéndola, pero nunca tuvo la necesidad de dudar de Tk porque lo conocía desde que el chico tenía ocho años y que a pesar de ser pequeño y llorón siempre veló por la seguridad de Kari.
En verdad lo decepcionó.
Su celular comenzó a sonar ruidosamente siendo opacado ligeramente por el sonido de la televisión, por lo que apagó esta y se estiró para atender la llamada.
— Diga — Contestó con pereza.
— Gracias al cielo, Tai. Necesito tu ayuda.
Por un momento alejó el celular para ver el remitente y frunció el ceño ¿Por qué Yolei se escuchaba tan preocupada?
— ¿Está todo bien?
— Ojalá así fuera. Necesito que vayas por Mimi a nuestro apartamento. Es urgente.
Dejó salir un pequeño suspiro de alivio al saber que no se trataba de algo malo relacionado con su hermana o Sora, pero considerando la angustia en la voz de Yolei, lo que sea que estuviera pasando tenía que ver con Tachikawa.
La incertidumbre que crecía en su pecho comenzó a acelerar su ritmo cardíaco.
— ¿Qué está pasando, Yolei?
— Por ningún motivo permitas que ella salga en su auto, por favor. Va a estar muy preocupada y no quiero ni imaginar lo que podría sucederle si conduce en ese estado. No hace falta otro susto así.
— ¿De qué diablos estás hablando? Ya dime de qué se trata todo esto, Yolei, por un demonio. ¿Por qué ella estaría a tal grado de preocupación?
Tantas palabras y ninguna explicación lo estaban sacando de quicio.
Por un momento no hay respuesta. Pudo escuchar a Yolei tomando una pausa para respirar profundo y debido a ello consiguió distinguir un sollozo que lo inquieta más, porque se trataba de su hermana.
— Ya dime, Yolei — Pide cerrando los ojos un momento.
— Davis tuvo un accidente.
