XXVIII
Desde hace tres meses cierta pareja de testarudos y orgullosos castaños por fin admitieron los sentimientos que tenían por el otro.
Dada la evidente popularidad de Taichi por su carisma y atractivo, la noticia sobre el inicio de su relación con Mimi se esparció muy rápido entre las distintas facultades de la universidad.
Y Yolei. La peli morada logró que sus gritos llegaran a lo más alto del Monte Fuji al enterarse de que su ship se había hecho realidad. Y bueno, como se trataba de su mejor amiga, Mimi se vio obligada a contar lo que había sucedido en aquella fiesta en la que ella discutió y terminó golpeando a Kasumi, hecho que desató lo que terminaría consolidándose como el noviazgo de la oji miel con Tai.
"Esa tipa literalmente te lanzó a los brazos de Tai, Meems".
Mimi no pudo hacer más que darle toda la razón.
Kasumi probablemente para ese entonces debería estar ahogándose en su propio veneno.
Para el resto de los "elegidos" no fue una sorpresa, pues aunque no tuvieran previsto un tiempo determinado, sí tenían claro que tarde o temprano esos dos estarían juntos.
Davis no perdió el tiempo para sacarlos de quicio, principalmente a su mejor amiga, y, a pesar de sentir admiración y respeto por Tai, le advirtió que no se atreviera a herir a Mimi o se las vería con él.
Al principio Mimi tuvo un poco de dificultad para acostumbrarse a que la abrazaran por sorpresa o que le dieran un beso sin que su cuerpo por mero reflejo quisiera golpear al que se le haya acercado. El pobre Tai se llevó un par de golpes durante la primer semana. Fuera de ese pequeño inconveniente, la castaña se veía tranquila, feliz y cómoda con el moreno a su alrededor.
Por su parte, Tai se sentía inexplicablemente victorioso cuando veía al tal Shiro con el que Mimi se había besado en aquella fiesta en la playa, incluso si en ese entonces no soportaban verse ni en pintura. Era una extraña satisfacción.
Para el moreno ser novio de Mimi definitivamente no era como se lo imaginó alguna vez en su adolescencia cuando divagaba. Su mente de chico de preparatoria lo dibujaba yendo detrás de la oji miel en los centros comerciales, cargando bolsas llenas de ropa y accesorios rosa. En cambio, la Mimi de ahora, su novia, le daba libertad para elegir, no simplemente era algo que a ella le gustara, sino a ambos.
Ella tenía ciertas particularidades muy curiosas: amaba ir a la playa de noche y podía pasar más de hora solo mirando el mar con una expresión que a él le transmitía mucha calma.
A eso de las diez de la mañana, Mimi iba camino a su clase de fisiología, sus pensamientos muy ajenos a lo que la rodeaba. Estaba más concentrada en mirar las hojas de los árboles que ahora estaban pintadas por los colores del otoño.
Al pasar por una ventana, no pudo evitar detenerse al ver a Kasumi sonriéndole coqueta a su amigo Shiro. Se apoyó en el marco de la venta y sonrió mientras arqueaba sus cejas.
¿Realmente crees que Shiro te va a prestar la clase de atención que quieres?
— Por fin la encuentro, señorita Tachikawa — Un repentino beso en su cuello provocó que diera un brinco y se volteara para encontrarse con unos bonitos ojos color chocolate.
— ¿Es costumbre suya ir besando a las personas, atrevido? — Dijo llevando su mano al lugar en donde Tai había posado sus labios — No estoy interesada, gracias.
El moreno sonrió de lado al acomodar el cabello de Mimi fuera de su rostro — Estoy seguro de que hará una excepción por mí…
— ¿Seguro de eso, Yagami? ¿En serio crees que voy a perder una de mis clases por ti? — La confusa expresión de Tai le sacó una gran sonrisa — Eres un tonto. Todavía tengo dos clases más, ya te lo había dicho…
— Maldita sea, lo olvidé — Se quejó. Según él, ese día Mimi solo tenía una clase. Ahora resulta que su plan por ser el novio del año se fue al diablo — Como sea, solo espera que sea tu hora, princesa — Tai le sujetó la barbilla y se acercó más a ella — Tengo un As bajo la manga.
Mimi apartó el rostro, pero solo para terminar con la distancia y abrazar al castaño — ¿Qué estás tramando?
— ¿Acaso no confías en mí?
— Nunca dije que no lo hiciera.
Sin romper el abrazo, Tai se separo solo lo suficiente para acercarse al rostro de la castaña, sus labios estaban a pocos centímetros cuando la campana que anunciaba el cambio de período le arruinaba el momento. Entonces, para evitar que Mimi huyera de él sin obtener lo que quería, la sujetó por la cintura y unió sus labios.
Ella rio en respuesta cuando se separaron.
— Me lo debías — Se defendió el moreno.
— No entiendo por qué estarías preocupada por Davis — Comentó Yolei mirándola con una mueca.
Hacía unos minutos Kari había llegado a su apartamento con un gesto de preocupación. La peli morada llegó a imaginarse la posibilidad de que su amiga haya tenido alguna discusión con Tk y que ahora necesitara hablar con alguien al respecto.
Y resulta que se trataba de Davis.
— ¿Por qué estar preocupada por él no es una posibilidad, Yolei?
— Me refiero a que no es algo de todos los días que él se comporte… extraño, y con extraño quiero decir a que se comporte como una persona normal.
— Davis es la clase de estudiante que se distrae muy fácilmente, ahora se comporta como un robot. Algunos de nuestros profesores incluso han creído que está enfermo por tanto silencio en sus clases. Lleva dos semanas sin quedarse dormido en ninguna de nuestras lecciones.
— Tal vez está cansado. Si hay algún partido cerca es posible que haya estado entrenando mucho.
— Está entregando sus tareas a tiempo, Yolei.
Esa simple oración fue suficiente para que se entendiera la gravedad de la situación.
— Ok… definitivamente algo anda mal. Tú lo ves más seguido que yo. Has de haber notado algo inusual que le haya pasado. Tk también.
— Hemos intentado recordar algo fuera de lo normal, pero no hay nada. Hace un par de días, estábamos en el parque comiendo un helado, Davis estaba muy callado, nos encontramos con Mimi y bueno… no estoy segura si lo fingió, pero su semblante cambió totalmente cuando la vio.
— Quizá no quiere preocuparla.
— Además… nos ha estado evitando. Antes era discreto, pero se ha hecho más evidente. En especial a mí. Por más que le he preguntado si algo anda mal, insiste que todo va bien, pero ni siquiera es capaz de hablarme mirándome a los ojos.
Yolei frunció el ceño.
¿Qué diablos le pasaba al tonto de Davis? Incluso aunque él ya no estuviera enamorado de Kari, siempre ha sido atento y "dulce" con ella, ¿Cómo es posible que ahora la evitara?
La mente de la peli morada comenzó a ir a mil por hora, procesando toda la información sobre el comportamiento de Motomiya.
Una campanita hizo ruido en su cabeza, la bombilla se encendió y Yolei se cubrió la boca ante la realización de una descabellada posibilidad.
— ¿Yolei? — La llamó Kari al ver su expresión.
— ¿Y si… está enamorado de Mimi?
— ¡Esto es serio, Yolei! No digas tonterías.
— Piénsalo un momento. Ha estado muy callado, posiblemente pensativo; evita a todo el mundo, pero en el momento en que aparece Mimi, él vuelve a ser el mismo de siempre. Y también está el hecho de que ahora Mimi está saliendo con Tai.
— No entiendo cómo eso tiene que ver con la loca idea de que está enamorado de Mimi.
— Dices que lleva casi un mes comportándose así, puede que haya llegado a su límite, que ya no puede fingir estar bien cuando por dentro su corazón sufre por un amor no correspondido.
— ¿Recuerdas que Davis era uno de los que más molestaba a Mimi para que saliera con mi hermano, verdad?
— ¿Vamos a tener esta conversación ahora, Kari? — Preguntó cruzándose de brazos — Hay que dejar que la persona a la que amas sea feliz, incluso si no es a tu lado. Oh dios, la historia se está repitiendo, solo que el papel de Tai está invertido.
En ese punto la menor de los Yagami ya no sabía qué pensar. Entendió perfectamente lo que quiso decir su amiga con eso de que el papel de su hermano se invirtió.
La idea de que Davis estuviera enamorado de Mimi es absurda.
Eran mejores amigos, pero más allá de eso, él no parecía mostrar ninguna clase de señal que lo delatara. No se ponía de nervioso estando con ella, tampoco es como si quisiera la atención de Mimi solo para él.
— Ellos son mejores amigos — Insistió, como si esa realidad fuera suficiente justificación para desechar la idea de Yolei.
Solo que no esperaba la sonrisa maliciosa de su amiga.
Había cometido un error.
— Tienes razón… pero, si no me equivoco tú y Tk también eran mejores amigos, y pues mira cómo resultó todo, Kari. No me malentiendas, me irrita demasiado la idea de que Davis esté enamorado de mi mejor amiga, pero es una posibilidad, y como tal, hay que contemplarla.
— Sigues sin convencerme. Creo que es mejor decirle a Mimi que hable con él. Es bastante observadora y estoy segura de que podrá darse cuenta si Davis tiene esa clase de sentimientos por ella, o por alguien más.
Instantáneamente Yolei comenzó a reír como si le hubieran contado el mejor chiste del mundo.
— ¿Por qué estás riendo?
— Lo siento, Kari. Me perdí, ¿Seguimos hablando de la misma Mimi? Parece que no te has actualizado del todo. Mimi cambió, y no sólo en que lo ya conoces, su sexto sentido para cosas del amor hace mucho que desapareció. Haz un poco de memoria, todo lo que tardó Mimi en siquiera aceptar la posibilidad de que Tai estaba interesado en ella porque "no lo parece en absoluto". Davis bien puede estar profunda y evidentemente enamorado de Mimi, incluso tatuárselo en la frente y aun así ella no se daría cuenta. Si vamos a recurrir a Meems, simplemente dile que su querido mejor amigo está desanimado, ella sabrá qué hacer. Es más, por la hora me imagino que ya está en receso, llamémosla de una vez.
Kari marcó el número de la oji miel, seguidamente activó el altavoz y luego de un par de pitidos la llamada se conectó.
— Hola, Kari. ¿Pasa algo?
— Yo diría que sí. Hay algo de lo que queremos hablarte.
— ¿Queremos?
— También estoy yo, Meems — Habló Yolei acercándose al celular.
— De acuerdo… ¿De qué quieren hablarme?
— Se trata de Davis. No ha sido él últimamente.
— ¿Puedes ser más específica? Desde hace un par de días que no lo veo. Apenas he tenido tiempo para respirar.
— ¿Cómo podrías tener tiempo si has estado saliendo con Tai?
— Muy graciosa, Yolei. Vives conmigo, sabes que estoy en exámenes y mi única compañía han sido mis libros. No inventes tonterías.
— Te lo dije, Yolei. Esa idea tuya es ridícula.
— Claro que no. Es una posibilidad — Dijo indignada por la falta de apoyo a su idea.
— Chicas…
— Esa no es una posibilidad, porque no tiene lógica.
— Oigan…
— Piénsalo un poco, Kari. Tk era tu mejor amigo, y ahora son novios.
— ¿Siquiera me están escuchando?
— Eso es diferente, Yolei.
— ¡¿Alguna piensa decirme que rayos está pasando?!
Yolei miraba de mala gana la ventanilla de la encargada de la biblioteca.
Llevaba casi media hora esperando a que le entregaran unos archivos que necesitaba para estudiar y esa mujer en verdad que se estaba tomando su tiempo en buscarlos.
A los pocos minutos de haber llegado, Izzy se le unió pues también necesitaba ciertos documentos; ella creyó que al menos tendría alguien con quien hablar mientras esperaba, pero vaya que se equivocó.
Ellos simplemente se saludaron y se vieron atrapados en un silencio incómodo.
Yolei hizo un puchero, irritada con toda la situación.
Normalmente entre Izzy y ella siempre había un tema de conversación. El que fuera. Ellos tenían ciertas cosas en común, así que le parecía ridículo que no pudiera encontrar algo en su mente que la ayudara a iniciar una conversación con el pelirrojo.
Por su parte Izzy, más que incomodo estaba intrigado por la actitud de su amiga. Yolei solía ser muy conversadora, incluso lograba que él se volviera un poco más risueño y atento al mundo que lo rodeaba.
Recostó la cabeza en la pared detrás suyo, mirando con fastidio a las personas que transitaban por el pasillo que tenía en frente. Entre las pocas personas que pasaban pudo distinguir a cierto individuo que más de un dolor de cabeza le había provocado. Era es bastante simpática, pero ese tipo era capaz de despertar su lado sociópata.
Por mero reflejó se levantó de un salto tan repentino que tomó por sorpresa al pelirrojo que la miró perplejo.
Solo faltaba que… oh, demonios.
Ya me vio.
Estiró su brazo e hizo que Izzy se pusiera de pie con una fuerza que no esperaba que ella tuviera.
— ¿Hay algún problema? — Le preguntó él.
— Ese tipo es el problema — Con su cabeza señaló lo más discretamente posible al tipo que bien podría ser confundido con un pariente de Mimi por sus ojos color miel y su cabello — Ayúdame a quitármelo de encima, Izzy. Por favor. No quiero deberle algún tipo de cita.
Entonces se trataba de un pretendiente de Yolei.
Izzy se limitó a asentir y a mirar de nuevo al frente, justo cuando el susodicho llegaba.
— Hola, Yolei — Sonrió el muchacho — Izumi.
— Hola. Tanto tiempo, Makoto — En su interior Yolei quería salir corriendo de ahí.
Makoto era bastante atractivo, también agradable, cuando no era irritantemente amable, pero ella perdió cualquier tipo de interés que pudiera tener en él cuando supo que engañó con total descaró a su antigua novia.
El pelirrojo se mantuvo al margen después de responder al saludo con un gesto.
— ¿Hay algo en lo que pueda ayudarte, Makoto? — Sabía que esa pregunta podía ser una sentencia para ella, pero ¿Qué más podía decirle? No lo conocía lo suficiente como para preguntarle algo en específico de su vida.
— Eso espero — Admitió encogiéndose de hombros — Mañana a la noche habrá una fiesta temática organizada por la facultad de Ciencias Económicas, y cuando me preguntaron si tenía una cita inmediatamente pensé en ti. ¿Tienes algún plan?
Yolei miró de reojo a Izzy.
¿Por qué no decía algo? ¡Justamente le pidió que la ayudara!
En la mente de Izzy se formó un escenario bastante concreto, en el cual Yolei había quedado comprometida en asistir a esa fiesta con el tal Makoto, el tipo coqueteándole de forma más evidente, (si es que esa sonrisa exagerada no era suficiente) y su amiga incomoda y resignada.
Ese escenario hipotético hizo que frunciera el ceño, y que cuando hablara, su tono de voz fuera brusco — Me temo que no puede ir contigo — en un acto involuntario la atrajo hacia sí mismo tomándola por la cintura — Yolei prometió ayudarme con un proyecto.
Ok… estaba agradecida por la intervención, pero admitía que esa voz algo intimidante no se la esperaba.
Izzy se había tomado en serio ayudarla. Solo había que ver su expresión, no había lugar para que alguien pudiera dudar de su evidente mentira para salvarla.
— ¿No podrías ayudarlo en otro momento, Yolei?
Antes de siquiera procesar la pregunta, Izzy contestó:
— El período límite de entrega se acerca, justamente por eso Yolei se ofreció a ayudarme — Dijo ladeando un poco la cabeza — Talvez en otra ocasión pueda acompañarte.
— Me parece que Yolei puede contestar por su cuenta, Izumi.
— No, no. Lo siento, Makoto. La idea suena divertida, pero ya me comprometí con Izzy. No puedo simplemente cancelarle.
— Ya la escuchaste, amigo.
— Exactamente, Izumi. Esperaba la respuesta de ella, no la tuya — Los ojos mieles del muchacho taladraron a Izzy antes de suavizarse para mirar a Yolei — Será en otra ocasión. Nos vemos, Yolei.
Makoto se fue, pero ellos se quedaron ahí sin decir absolutamente nada, y en la misma posición. Izzy seguía manteniendo a Yolei a su lado.
La peli morada no podía procesar del todo el repentino humor ácido de su amigo. De hecho, fueron necesarios más de treinta segundos para que se diera cuenta de que Izzy continuaba sujetándola por la cintura, y maldita sea, ella esta muy cómoda así.
Sintió su rostro calentarse ante el descaro de sus pensamientos. Tan apenada estaba que no encontraba las palabras para decirle al pelirrojo que ya podía soltarla, sobre todo porque la mueca en el rostro del joven todavía no desaparecía.
Lo que Yolei no sabía era que Izzy también estaba atrapado en un debate mental sobre por qué había actuado tan sobreprotector, pero no le había gustado para nada la forma en que ese individuo se comportaba con Yolei intentando fingir inocencia.
Escuchó un carraspeo muy cerca de él, y ahora sí, fue su turno de que su rostro quisiera igualar al color rojizo de su cabello.
Izzy soltó a Yolei como si el contacto con ella le quemara. No se atrevió a mirarla a los ojos cuando se las ingenió para medio decir una patética disculpa por su comportamiento.
Cabe recalcar que la peli morada continuaba con su propia crisis existencial sobre lo que recién sucedió.
6:50 PM. Preparatoria Odaiba.
Las luces de la cancha se apagaron por un par de minutos, sin embargo, Davis no pareció darse cuenta de que quedó a oscuras por un rato.
Su frustración únicamente le permitía mirar con odio al maldito marco de la portería.
Llevaba más de dos horas practicando tiros libres, y todos y cada uno de ellos los había fallado de forma patética. Ni siquiera un novato podía tener semejantes errores cuando no había nadie intentando detener sus tiros.
¿Cómo era posible que el capitán del equipo tuviera ese pésimo rendimiento?
Dejó en balón frente a sí mismo y retrocedió. Tomó impulso y disparó al marco con toda la fuerza que pudo aplicar, y a pesar de eso, el balón se burló de él y cayó más allá del marco, en las graderías, como si desde el principio no hubiera pretendido que el balón llegara al marco.
Las manos de Davis temblaron, su rostro enrojeció antes de gritar tan fuerte que lastimó su garganta — ¡JODIDO BALÓN DE MIERDA!
Casi como si fuera por causa de la ira de Davis, las luces de la cancha volvieron a apagarse, y al prenderse de nuevo una voz habló a sus espaldas.
— Qué carácter…
Davis suspiró pesadamente y se dejó caer en el césped.
No estaba de humor para aguantar el sarcasmo de nadie, ni siquiera el de Mimi.
— ¿Qué haces aquí?
— ¿Acaso no es obvio? Quiero saber qué rayos pasa contigo, Davis. Este individuo terriblemente malhumorado no es mi mejor amigo.
Miró de reojo a Mimi cuando ella se sentó junto a él — ¿Por qué debería pasarme algo? ¿No puedo estar enojado de vez en cuando?
— Nunca fallas tiros libres, mucho menos si no hay alguien tratando de detenerlos. Y bueno… supongo que en parte también es porque sé que has estado evitando a Kari y a Tk.
Inexplicablemente el moreno se puso rojo como un tomate ante la sonrisa satisfecha de Mimi. Ella se había acercado demasiado a su rostro para obligarlo a mirarla.
— No los estoy evitando — Dijo sacudiendo la cabeza para luego ponerse de pie — Además… algo me dice que tú sí estás evitando algo al estar aquí.
Zorro astuto.
La castaña hizo una mueca al recordar el mensaje que recibió de Tai hace un par de horas. Un estúpido mensaje en el que cancelaba el plan que tenían para ese día porque "Sora necesita del buen Tai".
— Estoy pospuesta — Contestó frunciendo el ceño — Estúpido Taichi.
— ¿Pospuesta? ¿De qué diablos estás hablando?
— Eso. Fui pospuesta porque Sora necesita del buen Tai.
La expresión de Davis se relajó y se permitió sonreír — ¿Estás celosa, Meems?
— No intentes cambiarme de tema. Kari me dijo que has estado muy extraño. Dice que llegas muy temprano a clases, que continuamente te encuentra estudiando en los pasillos, y básicamente te has vuelto mudo en clases.
— En otras palabras estás diciendo que el que esté siendo responsable con mis estudios… ¿Es actuar extraño?
— Claro que no, tonto. Pero no solo es tu repentino compromiso con el estudio. Hace unos días me encontré con algunos de los chicos del equipo, me preguntaron si sabía por qué su capitán ha estado faltando a los entrenamientos. Eso llama la atención, más aún porque dentro de poco es la final. Es tú último partido antes de graduarte.
Él no respondió, y eso sí que despertó la preocupación en Mimi
Davis había estado descuidando lo que más le gustaba en el mundo.
Pasaron un par de minutos para que el moreno se decidiera a hablar — Estoy por reprobar el año.
— ¿Cómo?
— Llevo cuatro calificaciones en rojo. Si no tengo al menos un 8,5 en los próximos exámenes no voy a graduarme.
Llegó a imaginarse cualquier cosa, pero nunca eso. Si bien sabía que Davis no era necesariamente un estudiante del cuadro de honor, tampoco creyó que sus calificaciones hubieran bajado tanto como para ponerlo en riesgo no graduarse. Incluso aunque estuviera la opción de los exámenes extraordinarios para reposición, no sería lo mismo, pues la ceremonia oficial ya se habría celebrado.
Al ver que Mimi no decía nada, el joven continuó — Por eso estuve faltando a los entrenamientos y también por eso he estado "extraño" en clases, porque dejé de dormir para estudiar y ponerme al corriente, al otro día estoy tan cansado por desvelarme que no tengo energía ni ganas para hablar de más, solo presto atención… Solo que esa dedicación ahora la estoy perdiendo en los entrenamientos. Tu misma lo dijiste, es mi último partido, es obvio que quiero ganarlo, pero me he vuelto un asco como delantero, y si no soy capaz de aprobar los exámenes, tampoco voy a poder jugar. Sería humillante, no solo para mí sino para todo el equipo que su capitán no juegue su partido de cierre.
— Davis… ¿Por qué hasta ahora me dices esto? Sabes que tienes toda la confianza de pedirme ayuda, incluso a Yolei. Ella te ha ayudado con química. ¿Y qué hay de Kari? Siempre ha estado dispuesta a ayudarte en lo que necesites.
— ¡Eso es justo lo que más rabia me da! Soy un imbécil que no puede conseguir una buena calificación sin la ayuda de alguien. Sé que estoy siendo infantil por evitar a Tk y Kari, pero ¿Sabes por qué lo hago…? Ambos ya tienen asegurada la graduación, Mimi. Me siento patético a su lado porque siempre tienen que explicarme las cosas un millón de veces para entenderlas.
El moreno definitivamente no esperó que Mimi lo abrazara, acción que él respondió con torpeza. Ella le sonrió mientras dejaba una caricia en su cabello.
— Estaba algo preocupada, pero no creo que sea necesario. No estás siendo infantil, Davis. Estás madurando y dándole su lugar a algo que se está volviendo prioridad en tu vida. Está bien que quieras tomarte un tiempo, un poco de espacio para organizar lo que quieres hacer. Graba en esa cabezota tuya que no voy a dejarte solo en esto. Vas a graduarte, y vas a levantar en lo más alto el trofeo del cierre de campeonato.
— ¿De verdad crees que lo conseguiré?
Mimi frunció el ceño y lo golpeo en el hombro — ¿Al menos me prestaste atención?
Esta vez una genuina sonrisa se curveo en los labios de Davis, fue su turno de dejar una caricia en el cabello de la castaña — Eres increíble, Meems
— Eso también lo sé
