Advertencia: Violencia física y verbal, intento de violación.
CAPITULO 31
Quinn subió las escaleras del edificio donde se encuentra el departamento de Kurt y Blaine. Había quedado en que ella les haría de cenar y además llevaría el postre. Por eso la joven rubia hacía equilibrio mientras llevaba unas bolsas en una mano y una bandeja de tiramisú en la otra. Llegó a la puerta del apartamento y bajó una bolsa para desocupar la mano, acomodó su ropa y cabello, y golpeó la puerta. No hubo respuesta, arrugó el entrecejo y levantó la mano para llamar otra vez. Pero cuando lo iba a hacer, escuchó que desde adentro venían gemidos. Ella revoleó los ojos, están teniendo sexo ahora mismo, pensó. Pero algo más llamó su atención.
"¡AUXILIO!" Se escuchó desde adentro. Quinn acercó su oído y lo apoyó en la puerta para oír mejor. "¡AYUDENME!" Volvió a escuchar.
Ella reconoció la voz en seguida. "Kurt" Murmuró. Puso su mano en el picaporte de la puerta e intentó abrirla, la puerta estaba abierta. Más gemidos y sollozos se escuchaban.
Rápidamente entró a la casa, apoyó la bandeja en la mesa y siguió los sonidos. Entró a la habitación y vio dos cuerpos moviéndose en la cama. Uno de ellos, el que estaba debajo, gritaba y pedía por ayuda desesperadamente. El cuerpo que estaba arriba, se movía con furia sobre el otro, reconoció enseguida que ese no era Blaine. Ella se quedó paralizada en la puerta, sin saber qué hacer, pero los gritos de Kurt la hicieron reaccionar.
Quinn se abalanzó sobre la espalda de Sebastian y comenzó a golpearlo con todas las fuerzas que podía obtener de sus brazos. "¡Suéltalo, maldito! ¡Déjalo en paz!"
Sebastian giró para mirar quien lo golpeaba, pero no se apartó del cuerpo de Kurt. Todavía no había logrado penetrarlo por completo, porque Quinn había llegado en el momento justo. "Vete de aquí, Skank" Gruño Sebastian.
"¡Ayúdame!" Kurt gritó otra vez y Sebastian volvió a colocar la mano en la boca.
Quinn comenzó a desesperarse. No tenía ni idea de cómo ayudar a Kurt. Si llamaba a Blaine o a la policía ellos tardarían demasiado y sería muy tarde para salvar a Kurt. Asique decidió actuar por ella misma, pero… ¿cómo?.
Mientras tanto, Sebastian volvió a alinear su pene en la entrada de Kurt, pero él chico embarazado se movía mucho evitando que lo haga.
La joven rubia tiró de sus propios cabellos en señal de impotencia, miró por toda la habitación y vio un pequeño jarrón con unas flores apoyado sobre el tocador de Kurt. Lo tomó y sin pensarlo, estiró sus brazos por encima de su cabeza y con toda la fuerza, lo rompió sobre la cabeza de Sebastian. Vidrios, agua, y flores esparcidas por toda la cama, en la cabeza de Sebastian y sobre la cara de Kurt.
Al sentir el golpe, el Warbler dejó de moverse, Kurt lo miraba con el pecho agitado y la cara sonrojada y mojada por las lágrimas. Sebastian se paró, liberando a Kurt de su agarre, cosa que el joven aprovechó para correr de la cama y sentarse en el suelo, en un rincón, con las piernas flexionadas lo más cerca posible de su pecho y temblando de miedo.
Sebastian giró, tambaleándose un poco y miró a Quinn, ella le devolvió la mirada, todavía agitada y asombrada por lo que acababa de hacer. El Warbler se tocó la cabeza donde había sido golpeado y se miró los dedos, le salía sangre de la herida.
"Maldita, perra. Me las pagarás." Sebastian dijo en un tono normal, sin mostrar enojo y sin sonreír. Todavía seguía casi desnudo, subió sus pantalones y los abrochó. Estaba muy mareado y un hilo de sangre corría por su frente. Recogió su camisa del suelo y caminó hasta la puerta del cuarto, tambaleándose debido al mareo que sentía por el golpe. Giró y miró, primero a Kurt, que seguía en el mismo rincón y luego a Quinn, parada frente a él. "Dile… dile a Anderson… que su novio precioso…" Sebastian pasó la lengua por sus propios dedos con los que había tocado a Kurt unos minutos antes. "…mmm… sabe delicioso." Dijo con una sonrisa cínica y luego largó una carcajada.
"¡VETE DE AQUÍ!" Quinn le gritó y lo empujó hasta que lo sacó del departamento, Sebastian seguía riendo a carcajadas. Ella cerró la puerta y la aseguró con llave. Se apoyó contra ella e intentó recuperar el aliento. "Kurt" Susurró y corrió al cuarto a ver a su amigo.
Cuando volvió al cuarto, Kurt tenía su cara escondida entre su pecho y sus rodillas, su cuerpo seguía temblando y Quinn lo escuchaba llorar. Tomó la sábana de la cama y lentamente se acercó a él. Cubrió sus piernas con la tela, debido a que Kurt seguía desnudo y se sentó en el suelo a su lado. Pasó uno de sus brazos por los hombros y lo atrajo hacia ella en un intento por calmarlo.
"Shh… tranquilo… ya pasó. Ya se fue." Ella dijo mientras abrazaba al chico que se había acurrucado en su pecho y acariciaba su cabello. De su bolsillo sacó su celular y marcó el número de Blaine.
"Amigo, creo que esto nos llevará más tiempo de lo que creímos" Finn dijo con la cabeza dentro del capó del coche en el que él y Blaine estaban trabajando.
"Si, y no quiero pasar más tiempo con la cabeza dentro de este coche. Pero… la paga es buena, ¿y sabes lo que cuesta tener un bebé?" Blaine dijo al lado de su cuñado mientras seguían trabajando en el auto.
"No, y no quiero saberlo por un largo tiempo"
"No sabía que un ser humano tan pequeñito podría necesitar tantas cosas. Y lo que come Kurt…" Dijo Blaine, y ambos rieron. En ese momento, el celular de Blaine sonó. Él se limpio las manos con un trapo seco y sacó su teléfono del bolsillo.
"¡Hey Q! ¿Ya estás en casa?" Fue lo primero que Blaine dijo en el teléfono cuando vio que en la pantalla titilaba el nombre de Quinn.
"Blaine, tienes que venir ya mismo a tu apartamento" La chica dijo con voz angustiada. Esto hizo asustar a Blaine.
"¿Kurt está bien?" Preguntó mientras tomaba las llaves de su motocicleta. Finn lo miraba correr.
"No... por favor ¡date prisa!" Y con eso Quinn cortó el teléfono.
Blaine se quedó mirando su celular, cada vez más preocupado por su novio y por su bebé. Reaccionó cuando escuchó la voz de Finn.
"¿Algo anda mal?" Finn preguntó cuando se acercó a Blaine.
"No… no lo sé. Es Kurt…" Dijo Blaine y corrió a subirse a su motocicleta. "Lo siento, debo irme" Dijo antes de colocarse el casco.
"No te preocupes, yo me encargo de cerrar. Ve y avísame como está todo" Finn le dijo. Blaine asintió con la cabeza y puso en marcha su moto. La encendió y salió disparado del garaje.
Kurt seguía sollozando en brazos de Quinn. Ella lo mecía mientras trataba de calmarlo, pero el chico lloraba desconsoladamente.
"Tranquilo, Kurt. Shh… shh." Quinn acariciaba la espalda del chico. "¿Quieres que llamemos una ambulancia?" Ella preguntó suavemente.
Kurt negó con la cabeza. "N-no… Blaine… q-quiero a-a Blaine" Tartamudeaba Kurt mientras su cuerpo seguía temblando.
La mente de Kurt en este momento era un lío. No sabía dónde se encontraba ni quien estaba a su lado, lo único que quería era tener a Blaine con él.
Unos minutos más tarde, Blaine llegó al apartamento. Al no ver a Kurt ni Quinn en la sala, corrió al cuarto. En el primer lugar donde sus ojos se posaron fue en la cama y esperaba ver manchas de sangre sobre el colchón, pero lo que vio fue vidrio, agua y flores esparcidas por el colchón. Siguió buscando con la mirada y en un rincón vio a Kurt hecho una bola en su propio cuerpo, sostenido por Quinn.
"¡Kurt! Por Dios, ¿Qué sucedió aquí?" Blaine corrió y se arrodilló al lado de su novio.
Al escuchar la voz de su novio, Kurt levantó la cabeza del pecho de Quinn y miró a Blaine con los ojos rojos, la cara empapada en lágrimas y sangre seca en el labio inferior. Blaine no preguntó nada y dejó que Kurt lo abrace muy fuerte. Fue ahí cuando Kurt sintió algo de calma, estar aferrado al cuerpo de su amor, lo hizo sentirse un poco más tranquilo. Aunque su cabeza seguía siendo una montaña rusa de memorias y recuerdos de lo que había estado padeciendo hacía escasos minutos atrás. Su corazón seguía acelerado y su cuerpo se sentía tan blando como si los huesos se hubieran desvanecido bajo la piel.
"¿Qué sucede, Kurt? ¿Por qué estás así, cariño?" Blaine preguntó unos segundos después de que Kurt se tranquilice un poco. Pero Kurt no contestó, no podía emitir sonido.
"Fue horrible, Blaine" Quinn habló por fin, sus ojos también estaban llenos de lagrimas. "Entré a la casa y… y… Sebastian…" Ella comenzó a decir, pero no podía terminar su frase.
"¿Sebastian? ¿Qué hacía ese aquí?" Blaine agarró los brazos de Kurt y lo obligó a levantar la cabeza y mirarlo a los ojos. "Kurt… ¿Qué te hizo ese bastardo?" Preguntó ya enfurecido con el Warbler. Kurt lo miró a los ojos y negaba con la cabeza mientras más lágrimas recorrían sus mejillas. "¿Qué te hizo?" Volvió a preguntar Blaine con desesperación.
Kurt abrió la boca para hablar, pero enseguida la cerró. Desvió la mirada de los ojos de Blaine, sintiendo vergüenza a pesar de que él no tenía la culpa de lo que había sucedido. "Él… él…" Susurró Kurt, cerró los ojos y continuó hablando. "me… me tocó… intentó violarme" Y de repente todo se volvió negro para Kurt.
