CAPITULO 35
"Oh por Dios, Kurt" Decía una muy conmocionada Carole, mientras Kurt le contaba lo que su ex novio le había hecho.
Kurt no quería decirle a nadie, pero no pudo evitar descargarse con su madrastra, necesitaba con desesperación su contención. Necesitaba a una madre a su lado, que lo abrazara muy fuerte y le diga que todo iba a estar bien. Desde que obró de celestino y logró unir a Carole con su padre, sabía que había ganado en ella a una amiga y por sobre todo había ganado una madre. Ella nunca remplazaría a la madre biológica de Kurt, pero Carole se había ganado un lugar muy especial en el corazón del chico y él la quería mucho.
"Yo… tuve… tuve mucho miedo… por mi b-bebé" Contaba Kurt entre sollozos. Las manos le temblaban, sus ojos estaban rojos y las mejillas empapadas de lágrimas. Carole lo miraba angustiada por todo lo que había pasado Kurt. Ella lloró junto a él mientras lo escuchaba contarle, sin demasiados detalles.
"Kurt… no sé qué decirte" Carole dijo en voz baja, acercó sus manos en la cara de su hijastro y acarició sus mejillas con cariño.
"No digas nada, Carole… solo abrázame, por favor… abrázame" Kurt susurró. Carole asintió con la cabeza, abrió los brazos e inmediatamente Kurt se dejó envolver por ella.
Mientras los dos lloraban, Kurt apoyó la cabeza en el pecho de su madrastra y escuchaba los latidos del corazón. Por un momento se sintió un niño pequeño que corre asustado al cuarto de sus padres en una noche de tormenta.
"Gracias por estar conmigo siempre… mamá" Kurt dijo desde el fondo de su corazón, su voz amortiguada por el pecho de la mujer.
"Shh, hijo… siempre estaré aquí para ti" Carole contestó emocionada ante la palabra 'mamá' que había salido de la boca del chico en sus brazos, mientras más lágrimas brotaban de sus ojos. Acarició el cabello de Kurt y lo meció suavemente mientras tarareaba una canción de cuna. Este gesto pareció tranquilizar a Kurt, porque después de unos minutos se quedó dormido en brazos de su madrastra.
Blaine entró a su departamento, y lo primero que vio fue a Kurt dormido acurrucado a Carole, los dos sentados en el sofá. Lentamente, Blaine se enfrentó a ellos y la mujer levantó la cabeza para verlo parado al frente suyo.
"Hola, Carole" Dijo Blaine en voz baja, notó al ver los ojos de la mujer que Kurt le había contado.
"Blaine…" La mujer habló en el mismo tono que el chico para no perturbar el sueño del muchacho dormido. "¿Por qué no nos avisaste, Blaine?" Ella le preguntó acongojada, tratando de tragarse el nudo que se le había formado en la garganta.
Blaine bajó la cabeza. "Lo siento, Carole. Kurt… Kurt no quería que Burt…"
"Lo sé" Admitió la mujer. "De todas maneras, Blaine. Tu tendrías que habernos avisado, es algo muy grave"
Con el movimiento y las voces, Kurt despertó, abrió los ojos y se levantó del pecho de la mujer. Levantó la cabeza y vio a Blaine parado delante de él. "Hola" Le susurró con una voz pequeñita y cansada.
Blaine se sentó en la mesita de café y tomó las manos de su novio, luego de dejar sobre la mesa la bolsa con las píldoras. "¿Cómo te sientes?" Le preguntó.
"Uhmm… un poco mejor" Contestó dándole un pequeña sonrisa a Carole. "Me duele un poco la cabeza."
"Te traje las pastillas que te recetó la doctora." Blaine dijo mostrándole la bolsita. "De todos modos, Kurt, sería bueno que pases unos días en casa de tu padre…" Le dijo. "…si es que está bien contigo Carole" Miró a la mujer, ella asintió y le sonrió.
"Por supuesto que sí"
"Tu estarás más contenido y más seguro. Y bueno, como tu papá está en Washington…" Blaine decía. A lo que se refería él era que al no estar Burt en la ciudad, no tendrían que decirle una mentira para argumentar por la estadía de su hijo en su casa. Por supuesto que Kurt siempre tendrá las puertas abiertas de la casa de su padre, pero sería algo sospechoso si de buenas a primeras Kurt deja el departamento que comparte con Blaine.
"Vendrás tu también, ¿verdad?" Preguntó tímidamente Kurt.
Blaine le dio una sonrisa. "Por supuesto, pero no hoy. Esta noche quiero que duermas tranquilo. Yo te prometo que mañana estaré contigo"
Carole y Kurt llegaron a la casa Hummel-Hudson, él solo llevaba un bolsito con su pijama y el cepillo de dientes. Blaine le había prometido que al otro día le llevaría algunas mudas de ropa.
"Cariño, ve a acostarte, enseguida preparo la cena. Tu descansa mientras la hago" Carole le dijo dulcemente a Kurt.
"¿Te molesta si te acompaño y te ayudo a cocinar?" Preguntó con timidez el chico embarazado mientras él se acariciaba el estómago con amor.
"Claro que no, Kurt" Ella dijo dándole una sonrisa. Los dos se dirigieron a la cocina y comenzaron con la preparación.
Mientras cocinaban, Kurt le hizo muchas preguntas a su madrastra acerca del embarazo, ella se las contestó todas y cada una de sus inquietudes. Principalemente con el parto, Kurt tenía demasiados miedos que Carole se encargó de tranquilizarlo diciéndole que todo valdría la pena cuando tenga a su bebé por primera vez en sus brazos.
"Es un niño muy inquieto, en este momento se está moviendo como loco" Kurt dijo sonriendo mientras miraba su vientre.
"¿Puedo?" Preguntó Carole señalando el vientre del chico.
"¡Desde luego!" Exclamó sonriendo Kurt. "Eres su abuela" Kurt agrandó su sonrisa. Carole apoyó las dos palmas de sus manos en la panza de Kurt.
"Mi primer nieto" Ella expresó desbordando de alegría mientras seguía acariciándolo. "Cuando Finn me dijo que iba a ser papá… al principio quedé shockeada y temía por él" Ella le contaba mientras no dejaba de admirar el estómago de su hijastro. "Pero luego, me hice a la idea de tener un bebé en la casa… estaba muy emocionada" Carole largó una pequeña carcajada, Kurt la miraba con ternura. "Pero luego… bueno… las cosas se dieron como ya sabemos" Terminó diciendo algo triste, dio un suspiro largo.
Kurt apoyó sus manos sobre las de su madrastra. "Bueno… este bebé no se va a ir a ningún lado, y voy a necesitar que me ayudes con él, de nosotros no te salvarás" El chico le dijo en tono de broma con una enorme sonrisa en sus labios.
"Y yo voy a estas más que encantada de ayudarte, Kurt" Carole le devolvió la sonrisa, con ojos llorosos.
"Te quiero, Carole"
"Yo también te quiero, Kurt" Los dos se dieron un abrazo enorme lleno del amor que una madre le tiene a un hijo.
La idea de Blaine de que Kurt pase unos días en la casa de su padre, además de cuidar a su novio, era para que Blaine pueda llevar a cabo el plan que él tenía con los ex Warblers en contra de Sebastian Smythe.
A las once de la noche en punto, Blaine citó a Wes, Trent, Nick y Jeff en el mismo callejón donde se habían reunido unas horas antes para acordar el plan. Pero Blaine había estado unos minutos antes para ver entrar a Sebastian a Scandals. Los ex Warblers llegaron y esperaron pacientemente por Smythe, escondidos en la camioneta del padre de Jeff.
"Entonces… ¿Cómo está Kurt?" Preguntó Jeff sentado en el asiento del conductor.
"Mejor, pasará unos días en la casa de su padre. Estará más tranquilo, y yo también. Sebastian no se atreverá a pisar la casa de Burt." Contestó Blaine sin dejar de mirar la puerta del club desde su lado en el asiento del acompañante. Antes de que alguien pueda decir algo más, Sebastian salió del club abrazando a un joven.
"Ahí está el muy maldito" Espetó Nick, desde el asiento trasero, cuando vio a Sebastian tambaleándose ebrio junto con otro joven de la misma edad que ellos. "Borracho y quien sabe que otras sustancias habrá consumido" Dijo entre dientes el chico.
"Muy bien, ya saben lo que tienen que hacer" Blaine dijo muy serio mirando a sus amigos, ellos asintieron.
En un movimiento rápido, Jeff aceleró la camioneta y frenó justo en frente donde Sebastian y el otro chico iban caminando. Sebastian se asustó e intentó correr cuando se dio cuenta de que iban por él, pero rápidamente Blaine y Nick bajaron de la camioneta y lo tomaron cada uno de un brazo y lo arrastraron hasta dentro de la camioneta donde Wes y Trent estaban esperándolos.
"¡¿QUE HACEN?! ¡SUELTENME!" Gritaba Sebastian e intentaba zafarse de las manos de los ex Warblers.
"¡VAMOS! ¡VAMOS!" Gritó Blaine mientras cerraba la puerta de atrás del vehículo y volvió a sentarse en el asiento del copiloto. Jeff aceleró el coche y se enterraron en la oscuridad de las calles.
