CAPITULO 36

Al otro día, Kurt había pasado la tarde con Carole haciendo galletas de chocolate. Se sentía muy cómodo con ella, y sabía que de a poco iría superando el horrible momento que había pasado un par de noches atrás. Esa noche había dormido plenamente, aunque con un poco de ayuda de las pastillas que su doctora le había recetado, pudo dormir toda la noche sin despertarse ni siquiera una sola vez. A la mañana había desayunado muy abundante que Carole le había preparado especialmente para él y el bebé.

Lo único que le preocupaba al chico embarazado era que Blaine no se había comunicado ni una sola vez con él. Ni un llamado, ni un mensaje de texto. Kurt había intentado llamarlo a su celular, pero al parecer lo tenía apagado. Él creyó que Blaine quería que esté tranquilo por unas horas, pero ya había pasado un día entero sin tener noticias sobre su novio.

"Mmm… Carole, estas galletas se ven y huelen deliciosas" Kurt dijo absorbido por el increíble aroma que la mezcla de las galletas de chocolate y avena despedía.

"Lo son" Dijo sonriendo Carole, mientras sacaba del horno la última bandeja de galletas.

"¿Puedo…?" Preguntó vacilante Kurt estirando la mano para tomar una galleta.

"Son para después de cenar…" Carole dijo, miró a Kurt y el chico le hizo un puchero.

"¿Por favor?" Preguntó Kurt con cara de niño inocente y frotándose su vientre. "¿Para el bebé?" Y con esas palabras, los labios de Carole se volvieron una enorme sonrisa. Kurt se aprovechó de la debilidad de la mujer por su nieto.

"Solo una" Dijo tratando de sonar seria, pero fracasando en el intento. Kurt tomó una de las galletas más grandes y comenzó a comerla con ganas.

En ese momento, la puerta de entrada de la casa de los Hummel-Hudson se abrió y Finn entró , llevando una mochila sobre su hombro, había estado en la casa de Puck. El chico, olió el dulce aroma de las galletas y se dirigió enseguida a la cocina.

"Hola, ma" Saludó Finn a Carole. "Hola, hermanito" Sonrió a Kurt, el chico embarazado le respondió con una sonrisa porque tenía la boca llena. "Oh, galletas" Finn dijo entusiasmado mientras estiraba la mano para tomar una de la bandeja, pero Carole respondió pegándole con la espátula en la mano.

"Son para después de la cena" Ella dijo.

"¿Pero por qué Kurt está comiendo?" Finn preguntó señalando a su hermanastro.

"Bueno, porque él tenía un antojo. No es bueno que las personas embarazadas se queden con las ganas de comer algo" Explicó la mujer mientras colocaba las galletas recién horneadas en un plato. Kurt sonrió y le sacó la lengua al otro chico, pero cuando Carole no miró, le quitó una galleta y se la dio a su hermano. Finn le dio una sonrisa y antes de que su madre lo vea, se metió la galleta entera en la boca, Kurt largó una pequeña carcajada.

"¿Sabes? Kurt ya sabe el sexo del bebé" Dijo Carole y Finn miró expectante a su hermano, sin poder abrir la boca, ya que la tenía llena.

"Es un niño" Kurt dijo acariciándose el estomago y sonriendo.

"¡Un niño!" Gritó feliz Finn, escupiendo la mitad de la galleta que tenía en su boca. "¡Voy a tener un sobrino! ¡Genial! Lo voy a llevar al superbowl, y a las carreras de autos, y a conocer chicas…" Decía muy exaltado mientras enumeraba con los dedos. Kurt se rió de la felicidad de su hermanastro por su sobrino. El chico más alto se acercó y le dio un gran abrazo, Carole los miraba con una gran sonrisa en su rostro. "Voy a ser el tío más genial de todo el mundo" Dijo cuando se separó del abrazo. "Le voy a contar a los chicos" Finn dijo y corrió hacia las escaleras, pero Kurt lo detuvo.

"¡Espera!" Kurt le pidió y Finn se dio la vuelta para mirarlo. "¿Sabes algo de Blaine?" Preguntó esperanzado de que el chico sepa algo de su novio.

"Uhmm… la última vez que hablé con él fue ayer en la tarde. ¿Por qué? ¿Sucede algo?" Preguntó preocupado cuando vio el ceño fruncido de Kurt.

"No, no sucede nada. Gracias" Kurt dijo y fingió una sonrisa para tranquilizarlo, pero en realidad estaba más preocupado que antes.


La noche anterior…

Jeff y Nick arrastraron a Sebastian, uno de cada brazo del chico, por el viejo granero abandonado que había pertenecido al tío de Wes. Mientras Sebastian gritaba y pataleaba, los dos chicos que lo estaban sosteniendo, lo arrojaron a una silla, sentándolo de golpe y atándole las manos detrás del respaldo. Blaine se acercó caminando lentamente hacia él, mientras llevaba otra silla consigo. La colocó frente a Sebastian y se sentó en ella.

"¿Qué vas a hacerme?" Preguntó Sebastian a Blaine. "¿Vas a golpearme hasta medio matarme?" Los labios de Sebastian se formaron en una sonrisa sínica.

"No." Respondió Blaine con tranquilidad, apoyando sus codos en las rodillas, mirando fijamente al chico frente a él. "Aunque ganas no me faltan. Pero no, no lo haré. Kurt y mi hijo me hicieron mejor persona que eso" Ante esas palabras, Sebastian levantó una ceja y soltó una risa burlona, Blaine hizo caso omiso a ella. "Quiero que hablemos, como la gente civilizada lo hace." Otra vez, la risa burlona de Sebastian retumbó en el granero.

"¿Tu? ¿Civilizado?" Preguntó Sebastian escéptico.

"Si, yo, civilizado. Aunque claramente es algo que a ti te falta, porque vestir con ropa cara y conducir un coche último modelo no te hace mejor que nadie, Sebastian." Los dos se quedaron en silencio por un rato.

"He estado ahí, sabes…" Blaine dijo luego de un rato. Tenía la espalda apoyada en el respaldo de la silla y las manos sobre sus muslos, mientras miraba hacia un costado recordando su niñez, Sebastian lo miró sin entender lo que Blaine le estaba diciendo. "Yo también fui un 'niño mimado'" Dijo haciendo las comillas con los dedos, y dejó escapar una risa. "Mis padres siempre me dieron lo que quise. Eran… bueno, son muy ricos. Fui a las mejores escuelas, club de equitación, esgrima… todo, todo lo que pedía me lo daban. Era lo que podía decirse un 'niño feliz'" Blaine relataba mientras Sebastian miraba el suelo, ahora entendiendo de lo que Blaine estaba hablando. "Hasta que un día… un día te das cuenta de quién eres en realidad. Sales del closet y tus padres te hacen más regalos creyendo que con eso, dejarás de ser un maricón…" Blaine decía, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas, pero las contuvo para no llorar frente a Sebastian. "…o en mi caso, ser golpeado por tu padre hasta que quedas internado en el hospital." Ante estas palabras Sebastian se estremeció.

El padre de Sebastian es un juez de la Nación, conservador y tradicionalista. El día que Sebastian salió del closet y le confesó a sus padres sobre su homosexualidad, ellos quedaron horrorizados. Su padre le hizo prometer que haría todo lo posible para 'curarse' de esa 'enfermedad', le hacía regalos caros para intentar que se olvide y se vea más 'normal'. Desde ese momento había cambiado la relación de Sebastian con su padre, él ya no era su orgullo e intentaría todo para hacerlo cambiar. Esto fue muy doloroso para el joven, no ser aceptado por su propia familia, asique entendía muy bien las palabras de Blaine.

"Cuando sales del closet y te confiesas, sabes que resignarás muchas cosas en tu vida…" Continuó Blaine hablando. "…te resignas a caminar de la mano por la calle con la persona que amas; te resignas a casarte, te resignas a tener hijos propios con tu pareja." Blaine hurgó en el bolsillo delantero de su pantalón y sacó un papel que se quedó mirando por un rato, sonriendo. "Pero cuando encuentras a alguien tan especial como Kurt…" Dijo mientras pasaba la yema de sus dedos en la imagen del último ultrasonido del embarazo de su novio. "… sabes que todas esas cosas pueden hacerse realidad, y te regala el milagro de la vida. Un pequeño trozo de los dos, una cosita chiquita que vas a querer cuidar de este asqueroso y horrible mundo" Blaine, que había estado mirando la imagen en blanco y negro, levantó la vista para mirar al chico atado en la silla delante su yo. Sebastian tenía la mirada hacia abajo y Blaine vio como las lágrimas del Warbler caían hacia el suelo sucio del granero. Blaine le mostró la imagen de la ecografía y Sebastian levantó la cabeza. "Este es un niño inocente, que no tiene la culpa de lo errores de los demás." Blaine decía ahora poniéndose rojo de rabia. "Y tu… tu quisiste matar la vida de un inocente. No solo arruinaste la vida de Kurt, sino también la de una vida que ni siquiera nació. ¡Por que mi hijo tuvo que padecer el disgusto que su padre tuvo por tu culpa!" Blaine se paró y se inclino a gritarle en la cara a Sebastian.

"¿Kurt… Kurt perdió su bebé?" Preguntó Sebastian en apenas un hilo de voz, mientras más lágrimas corrían por sus mejillas. Las palabras de Blaine realmente lograron conmoverlo, se dio cuenta de que perder a Kurt fue la cosa más estúpida que había hecho en su vida.

"No." Respondió Blaine mientras se paraba derecho y guardaba la imagen de su hijo no nacido en el bolsillo de donde lo había sacado. "¿Y sabes por qué no?" Preguntó y Sebastian negó con la cabeza. "Por que mi hijo es fuerte, al igual que su padre, y ni tu ni nadie podrán derribarlos"

"Yo… yo lo siento mucho" Susurró Sebastian, otra vez mirando al suelo.

"¡No basta con sentirlo, Sebastian!" Gritó Blaine en la cara del Warbler. "¡Quiero que te alejes de mi familia!" Le gritó otra vez con los ojos furiosos, luego tomó una respiración profunda y se paró derecho frente a Sebastian. "Se que vas a ir a Harvard. Muy bien, me alegro por tí" Dijo con sarcasmo. "Asique toma tus porquerías y vete de esta ciudad, aléjate de ellos." Dijo y otra vez se inclinó para estar cara a cara con el chico. "Y si vuelvo a verte merodeando mi casa, te juro que te mataré con mis propias manos" Dijo en un tono tranquilo pero escalofriante, Sebastian tragó con dificultad. "¡¿Entendido?!" Sebastian afirmó con la cabeza y un 'si' susurrado. "Así está mejor" Dijo y caminó hasta la puerta del granero, donde los ex Warblers estaban mirando toda la escena. Pero antes de irse giró y miró otra vez al chico atado "Y no es una advertencia, Sebastian… es una amenaza" Dijo con una sonrisa, luego miró a sus amigos. "Ahora sí, chicos… Smythe es todo suyo" Y los ex Warblers sonrieron mientras caminaban hacia Sebastian, quien estaba muerto de miedo.

Blaine salió del granero y esperó a los demás sentados en la camioneta. No estaba contento con lo que había hecho, si otro fuera el momento estaba seguro de que habría golpeado a Sebastian hasta dejarlo casi muerto, pero todo sea por Kurt y su bebé.


Kurt estaba mirando una película con Carole y Finn, mientras comían palomitas de maíz, cuando sonó el timbre de la casa y la mujer corrió a abrir la puerta dejando a entrar a Blaine. Luego de la charla que Blaine había tenido con Sebastian, fue a su departamento, se dio una ducha y se acostó a dormir. Cuando despertó se cambió la ropa, tomó su motocicleta y se dirigió hasta la casa de su suegro para ir a buscar a su novio y llevarlo de vuelta hasta el departamento que ambos compartían.

Cuando escuchó la voz de Blaine saludar a Carole, Kurt corrió hacia su novio y lo abrazó con fuerza.

"¿Dónde estabas? Estuve llamándote y no contestaste" Fue lo primero que Kurt dijo mientras seguía con su cabeza en el hombro de su novio.

"Mmmm… por ahí…" Contestó Blaine mientras acariciaba la espalda de Kurt con ambas manos. Kurt levantó su cabeza y miró a Blaine entrecerrando los ojos.

"No te metiste en problemas ¿verdad?"

Blaine negó con la cabeza. "No, pero te puedo asegurar que nadie más te molestará". Blaine dijo sonriendo y luego le dio un pequeño beso en la boca de Kurt.

"Blaine… ¿Qué hiciste?" Preguntó Kurt de brazos cruzados.

"¿Yo? Nada, te lo juro, solo tuve una charla amistosa con Sebastian Smythe"

"Blaine, júrame que no te metiste en problemas" Dijo Kurt con las manos en cada lado de su cadera.

"Te lo juro por nuestro bebé." Blaine dijo acariciando el vientre de su novio. "¿Basta con eso?"

"Si, basta con eso." Kurt se inclinó y besó los labios de Blaine.

"¿Listo para ir a casa?"

"Listo" Sonrió Kurt.