¡Hey! Gente del fanfic-espacio.

Estoy feliz de estar otra vez aquí, luego de mi ausencia… ¡Que no tiene nada que ver con exámenes porque los profesores están en huelga!

En fin… continúen con sus vidas luego de leer, porque en teoría les estoy robando vilmente tiempo de su existencia… ¡Así que después vayan al mundo exterior y dejen de estar clavados en una jodida pantalla! Okey… es broma, yo también debería hacer eso…

Meroko-Y-Chan

..

Si sabía porque lo hizo ¿Por qué rayos lo pensaba tanto?

En verdad parecía ridícula, inmersa en el brillo de la luna a través de su ventana, en la oscuridad de su habitación, pensando en la reacción que tuvo Tai al encontrarse con Michael.

Nunca lo había visto tan alterado, tan lleno de ira.

Mimi sabía que Tai quiso golpearlo, o si fuese legal, matarlo, por lo que el rubio le hizo a ella y lo que provocó. A final de cuentas, el moreno conocía de sobra las acciones de Michael para con ella en ese entonces. Y bueno, también estaba el hecho de que él era su ex.

Te le quedaste viendo cuando te tomo de la mano…

Entre todo el silencio que reinaba en su recamara salvó por el sonido de ventilador, su risa irrumpió. Su castaño era bastante celoso. Ahora entendía lamentablemente a Kari y compadecía al pobre de Tk.

Tai era celoso de diferentes maneras. Con su hermana, sobreprotector y apenas le permitía confianzas a ciertos chicos. Por supuesto que a Tk, pero lo tenía vigilado. Y con ella, resultaba cómico la forma en que la abrazaba por la cintura y miraba a los demás como diciendo "si la miras, te dejaré ciego".

Dio un giro sobre sí misma, de modo que quedó boca abajo sobre su cama, apoyándose en los codos.

Tal vez su novio se pasó un poco, entendía su enojo hacia Washington, pero consideraba que su modo de actuar fue algo tarde. De su altercado con el oji celeste hasta ahora, habían pasado tres años. Conociendo a Tai, él querría sentir que la protegió, sentir que él le daba su merecido al tipo que la lastimó.

Entre la oscuridad, sonrió divertida

A Tai le gustaba hacerse el héroe.

Dejó salir un suspiro, pensando en algo un poco más serio. Luego de la pelea, al quedarse solos, surgió la pregunta que tanto Davis como Yolei le hicieron:

¿Qué fue lo que habló con Michael?

Sin embargo, sus respuestas con Tai fueron un poco más limitadas, casi sin ningún detalle y él no protestó. Le sorprendió un poco, más no fue la gran cosa. Ella sabía porque el moreno no insistió en ese tema.

Al cerrar sus ojos, a su mente volvió aquella conversación que tuvieron luego de volver del digimundo. Quizás no estaba enfada con él, sorprendida por ese beso furtivo; como le dijo a Palmon, aún quedaban asuntos que aclarar, y si eso no pasaba, ambos no podrían continuar juntos.

Luego de regresar del digimundo, Tai se ofreció a llevarlas del departamento de los chicos al suyo. Por lo que tanto Yolei, como el muchacho y ella, viajaban en un silencio bastante incómodo. Claramente la peli morada sabía del beso, todos lo sabían, pero de lo que no tenía conocimiento fue de su conversación en el claro del bosque. Asumía que su amiga creía que estaba furiosa porque Tai le robo un beso de ese modo tan desafiante. Así que no se atrevía a decir nada.

Una vez llegaron, Yolei con la velocidad de un rayo se fue luego de agradecerle al moreno y entro a al apartamento.

Ella suspiro divertida ¿En realidad daba miedo cuando se enojaba? Se bajó del auto, cuando estaba por decirle gracias a Tai, noto que él salió y rodeo el vehículo, acercándose a ella.

-¿Sucede algo?- le había preguntado, aunque algo dentro de ella le decía, que lamentaría haberle cuestionado.

El moreno se llevó una mano tras su nuca, evidentemente incomodo por la curiosa mirada miel fija en él -¿En qué resulta todo esto?

No pensaba que fuesen a hablar de eso justamente en ese momento. La alegría infinita y las emociones fuertes, la habían abandonado. Ahora estaba agotada, porque claro, ella fue la única que escapo de los digimon dinosaurios por su cuenta, y no sobre el lomo de alguno, y también el golpe en el hombro le dolía insoportablemente. Solo quería irse a dormir.

-Yo tampoco lo sé.

Era evidente que esa no era la respuesta que Tai esperaba, porque parpadeo frunciendo el entrecejo- ¿A qué te refieres?

-Dije que me arrepentía de no haberte aclarado la situación y por aferrarme a mis celos. También tú dijiste lo que tenías para decir, pero aún hay algo, y sin eso no puedo decirte nada más, Tai.

Él se acercó más a ella, poniendo las manos sobre sus hombros. Por un segundo no logro pensar en nada, había una profundidad en los orbes chocolates de él que pocas veces había visto, y era cuando había más de una emoción en ellos- Entonces dime qué es. Mimi estoy seguro de que estas consciente de cuanto significas para mí. Ya sé que soy un imbécil, y lo mantendré presente toda la vida, pero te he extrañado como un loco, y tus ojos me dicen que tú también- libero los hombros sus hombros y con delicadeza levanto ligeramente su barbilla, captando toda su atención-

-Y lo he hecho. Lo juro. Tai… es solo que no estoy segura. ¿Cómo todo va cambiar de un pronto a otro? ¿Me dirás que ahora confías en mí y en mí silencio? ¿Así de la nada?- le cuestiono frustrada. Incluso a pesar de saberse enamorada de Tai. Se sentía confundida… porque estaba cayendo en su cariño.

Suspiro. Quizás algo molesto. Parecía enojado con él mismo y no con ella- En parte es mí culpa. No me acostumbro a que mi Mimi es una guerrera- sonrió al escuchar las palabras del castaño, y puso su mano sobre la que Tai había dejado en su mejilla.

-¿Puedes confiar en que te diré lo necesario y más importante?

-¿Lo necesario?

-Así es. Solo les cuento lo importante a los que aprecio. Siempre serás uno de los primeros. Perdóname por ser un poco inalcanzable. Pero no puedo abrir mi corazón sin tener cuidado.

-Ten por seguro que confiaré en ti- retiro su mano. Y Tai también, llevándola a su nuca, acercándole más a él- tú forma inalcanzable es un reto, y yo amo los retos.

Ambos rieron y al final, el moreno logro besarla de la forma en que ansiaba desde hace tiempo. Su otra mano sujetándole fuertemente de la cintura, mientras ella se aferraba a su espalda. Rememorando el sabor único de los labios de él, perdiéndose en su abrazo.

Desde ese día, la confianza era prácticamente absoluta. No obstante, seguía sintiendo que era demasiado difícil abrirse.

Volvió a sonreír en la oscuridad. Si pudiese verse sabría que tenía una expresión tonta en su rostro. Tai era tan hipnotizante. La hacía reír mientras hablada, y sonreír mientras dormía. Aunque quisiese negarlo del todo, ya no podía. Podía verlo, era irrelevante, estaba cayendo en el cariño de Tai, y no quería que él la atrapara.

…..

Izzy caminaba por el sendero que lo conducía a la facultad de informática; sin embargo se detuvo abruptamente al ver la escena que se desarrollaba a unos cuantos metros de él.

Sin darse por enterado, su ceño se frunció.

Yolei reía alegremente junto a uno de sus compañeros de clase, Raito Erizawa. ¿Desde cuándo esos dos se conocían? O mejor dicho ¿Desde cuándo se trataban con tanta confianza? El chico rodeaba con su brazo los hombros de Yolei.

Generalmente Raito no era tan confianzudo, incluso con sus compañeras de facultad con las que se relacionaba desde hace dos años.

Contrariado se acercó en dirección hacia las personas ya bastante conocidas para él.

-No me esperaba eso de ti, Yolei. Creí que eras más osada- escucho que Raito le decía sonriendo.

La peli morada se sonrojo y cubrió parte de su rostro con la mano. Apenada. Estaba por decir algo, pero se calló al verlo a él.

-Hey chicos- saludo metiendo las manos en sus bolsillos- ¿Esta animado el ambiente?

-Hola otra vez, Izzy- le contesto la muchacha, su gesto siempre jovial y animado.

Raito se apartó varios mechones de cabello negro de su rostro y le hizo un gesto amable al pelirrojo- A decir verdad, sí. Yolei me comentó lo que la hiciste pasar. Quién lo diría. Eres un maldoso Izumi.

No tardó ni un segundo en comprender a que se refería el peli negro. Aunque le sorprendió saber que de eso era por lo que ambos jóvenes se reían. Y le molestó.

¿Se suponía que era un chiste colectivo?

No era la gran cosa como para estar divagándolo por todo el campus.

-Ah eso- dijo desinteresado- No es la gran cosa.

-Eso lo dices tú. Yo soy la victima aquí- se quejó Yolei en son de broma- Le estaba comentando a Raito que le tengo un poco de miedo a la velocidad.

Sonrió en dirección a su amiga- Lo recuerdo perfectamente, Yolei. Y mi espalda también. Tendré contracturas durante un buen tiempo. Tienes fuerza, ese abrazo casi me deja sin aliento.

Izzy conocía bien a Raito, y a pesar de que le agradaba, el joven de ojos celestes poseía cierto ego, y no le gustaba ser desplazado de una conversación en la que él quedara de costado. Rasgo que mostró ante lo siguiente.

-N-no fue mi intención. Pero me diste un buen susto.

-¡Yolei!- exclamo Raito, le revolvió el cabello a la joven y provoco que ella se quejara con un puchero infantil- Eres una caja de sorpresas. Inteligente, bonita, pero hay detalles que nunca se dejan de conocer lo suficiente.

Él lo sabía. Siempre se había caracterizado por su carácter pacífico y despreocupado. Nunca se molestaba con alguno de sus amigos o compañeros. No como Tai que siempre que se irritaba buscaba conflicto. Pero en ese momento, fue como si hubiera cambiado de personalidad con el moreno.

Dentro de él, una sensación de molestia burbujeaba, calentando todo su ser. Lucho contra todo para que sus manos no se cerraran en puños que deseaban enviar un golpe. No obstante, no tenía sentido. La única explicación era que ahora era más sobreprotector con sus amigas.

¿Cierto?

Él no tendría por qué celar los cumplidos dirigidos a Yolei.

¿Verdad?

Dichos cumplidos no eran ninguna mentira. Es decir, la peli morada era una joven muy linda, divertida, coqueta, una excelente amiga incondicional y de gran corazón. Por no mencionar que no estaba nada mal físicamente, pero no le gustaba que coquetearan así de la nada con ella.

¿Es solo por eso?

-Por supuesto que sí- se dijo así mismo.

Él solo actuaba como lo hacían, Matt, o Tai, o Tk o incluso Davis.

Sus pensamientos no llevaban rumbo fijo y por esa razón fue que se tardó en asimilar su teoría.

Tai cela a Mimi… porque es su novia… al igual que Matt a Sora, o Tk a Kari.

¿Acaso a él…?

Pero Davis celaba a Mimi por ser su mejor amiga, Tai celaba a Sora por la misma razón. Y él celaba a Yolei… ¿Por qué…?

-¿Me estás escuchando, Izzy?

Sacudió imperceptiblemente su cabeza para escapar de su encrucijada mental. Y al enfocarse en el exterior, notó que Raito ya no estaba- ¿Dónde está Erizawa?- pregunto desorientado.

-él se fue hace unos minutos. Como no respondías se disculpó y se fue.

-Ah. Ya veo… ¿Qué me decías?

-Te pregunte porque tenías una expresión calculadora. Parecía como si tuvieses un debate mental.

No está muy lejos de la realidad.

-¿Ya es la hora del almuerzo?

Yolei puso una mueca desconcertada. Evidentemente ante la pregunta tan dicha a la ligera por el oji negro-Sí…

Ante su mueca, estalló en carcajadas. Estaba seguro de que parecía un desquiciado, pero no podía evitarlo. Una mezcla de emociones lo embargaba, pena, diversión. Se sentía estúpido, y más por la pregunta que hizo ¿El almuerzo? ¿Acaso se podía preguntar semejante tontería con tanta seriedad? Se agacho ligeramente y apoyo sus manos en las rodillas, en un vago intento por cesar su ataque hilarante.

-¿Izzy…?- no podía negar que lucía tierno riendo así, despreocupado de la vida, y no centrado en una computadora, pero en cierta forma era inusual.

-E-estoy bien- respondió. Su risa se detuvo, pero una gran sonrisa se mantenía en sus labios. Miró al suelo por un segundo y luego al suelo, y luego concentró sus intensos ojos negros en su amiga- ¿Me acompañas a almorzar? Yo invito, tómalo como mi disculpa por asustarte con la motocicleta.

Esa invitación, fue como una propuesta de matrimonio para ella. Su rostro se ilumino. Sintiéndose como en un sueño, asintió feliz. Y camino junto a su amigo, que realmente le gustaba.

No es una cita….

Por su parte, el pelirrojo suspiró. Volviendo a sentirse inmerso en la compostura.

Actué como un idiota…

..

En verdad esta situación resultaba muy incómoda.

Matt suspiro internamente. Por un tiempo sintió el alivio al creer que este preciso momento no llegaría, y así fue… hasta ahora en que la maldita vida se reía en sus narices. Si hubiera sido por obra de él mismo, evitaría a toda costa el hecho de que Sora y Zakuro volvieran a encontrarse, al menos frente a frente y muchos menos con él de por medio.

Si algo había aprendido hace unas semanas, es que una mujer, molesta, verdaderamente molesta era terrorífica. Capaz de asustar al más valiente de todos. Con tan solo recordar aquella situación pasada le daban escalofríos.

Él tan solo venía caminando tranquilamente con Sora, y al doblar en una esquina yendo hacia la cafetería, se encontraron con la peli negra de ojos violetas. Por lo visto, Zakuro también estaba sorprendida.

-Zakuro- saludo tratando de no tartamudear. A su lado Sora estaba tensa e inmóvil.

-Eh… Hola Matt, Takenouchi…- dijo la joven sonriéndole suavemente. Había algo distinto en ella-¿Cómo han estado?- preguntó. Ella aún seguía sin tenerle mucho aprecio a la pelirroja. Y como antes era un hábito, le suponía una tarea complicada no fulminarla con la mirada.

-Pues bien… todo ha estado bien…- Instintivamente llevo su mano al su cabello, revolviéndolo, no supo porque pero al parecer ese gesto causo la risa en su ex.

Tanto Sora como él observaron con confusión a la peli negra, a lo que ella negó sutilmente- No tienes por qué estar nervioso, Matt. No voy a hacer nada malo. Puede ser un poco incómodo, pero mi intención no es hacerlos pasar por un mal rato. De hecho ahora que los veo a ambos, quiero decirles algo- al ver que tenía toda la atención de la pareja, suspiro, necesitaba estar serena- Lo siento mucho mi comportamiento…

Por primera vez en la conversación, Sora dijo- Eh… No es necesaria ninguna disculpa de tu parte, en serio.

-No. Si lo es- fijo sus ojos violetas en Sora. La joven que nuevamente tenía todo el amor del rubio. - Fui una bruja contigo, supongo que no podía aceptar que a pesar de haber terminado, ustedes volvieran a ser mejores amigos. Me deje llevar por mis celos tontos, y más cuando lo supe, me negaba a aceptar lo que descubrí. Supe que aun la querías Matt, que no podrías olvidarla. Y enfurecí al ver también que ella nunca dejó de amarte, conformándose con ser tu amiga. En serio lo siento. Y especialmente contigo Sora. Ese comportamiento no es usual en mí, parte de eso fue que me sentí amenazada. Tanto era lo que sentía por Matt que no quería permitir que él se diera cuenta que aun te quería a ti. De verdad me arrepiento. Y acepto de todo corazón que tomaras aquel día esta decisión- estiro sus manos, tomando entre ellas la de Matt- Sería estúpido seguir mintiéndonos de esa forma tan ruin, ¿No crees?- soltó una risita.

El rubio sonrió levemente y asintió- ya que estamos con las disculpas, yo debo ofrecerte una, sé que te lastime, Zakuro. Por mi indecisión te herí, y era lo que menos quería.

Sora creyó que estaba se sobra, en su interior algo le decía que Matt y Zakuro debían dar el cierre definitivo a sus problemas y dificultades pasadas. No obstante, al igual que ellos, tenía algo que decir- Me uno al pedir perdón. No fue mi intención entrometerme tan a fondo en su relación, como en mi mente solo actuaba como mejor amiga, no fue consciente de que estaba acaparando un lugar que no me correspondía. Zakuro, tuvimos muchas diferencias, por una u otra razón. Pero yo también quiero acabar con todo y dejarlo en paz. Después de todo tenemos una amiga en común- Matt rio en su mente, recordando el shock por el que pasaron todos al enterarse que la caja de sorpresas llamada Mimi era amiga de su ex novia.

-Estoy de acuerdo. En fin… ya todos dijimos lo que teníamos que decir. Sora… Matt ahora es tu responsabilidad, pero esta vez no lo arruines.

-No lo haré- respondió sonriendo.

La pellirroja quedó completamente sorprendida al recibir por parte de la peli negra una genuina sonrisa, sin malas vibras, ni miradas fulminantes. Lucía como otra persona, dulce.

-Hasta luego- se dio la vuelta y camino hacia la facultad de sociología. Estaba feliz. Ese peso ya no cubría sus hombros, con eso, Matt ahora sería un bonito recuerdo. Con la ausencia del rubio en su vida, se dio cuenta que su cariño no resulto ser tan grande como pensó. Y ahora estaba olvidado.

Se quedó viendo como el cabello largo de Zakuro bailaba con el viento y una sonrisa nostálgica se curveo en sus labios. Esa era la Zakuro a la que le guardaba un gran aprecio. Siempre será una buena persona.

Miro se reojo a Sora y no evito reír al ver la expresión de desconcierto pintada en ella- ¿Sucede algo, Sora?

-Es que…- balbuceo confusa- Se comportó tan dulce y… gentil…

Aun sonriendo atrajo a su novia por los hombros y dejo un suave beso en sus labios- Así es ella, pero… el enojo convierte a cualquier mujer en… una fiera…

"Te has ablandado, Motomiya" "¿Qué rayos fue ese tiro?" "Si tu rendimiento sigue así no te pondré en la final"

Cuanta persona se le cruzara en su camino recibía una fulminante mirada si le dirigían la palabra. En cuanto termino el partido, dejó todo olvidado, ni se molestó en ir por sus cosas a los vestidores. Todo le importaba un carajo. Incluso él que tenía un golpe en la pierna.

La sangre hervía corriendo por sus venas, y en su cabeza se arremolinaban los rostros estupefactos de muchos que se asombraban al ver el pésimo rendimiento que el capitán del equipo mostraba. Todo era su culpa, pero era imposible contenerse, si alguien se le acercaba en esos momentos, no podría evitar algún suceso inoportuno. A lo lejos oía los gritos de sus compañeros, llamándolo por su repentino arranque de furia.

Sabía, sabía que de haberse quedado, hubieses golpeado a su propio entrenador y ahí, todo habría acabado para él.

Al cabo de cinco minutos, detuvo su carrera. Sus hombros bajando y subiendo por su agitación. Inclusive su corazón palpitaba casi en su garganta. Correr era habitual para él, sin embargo hacerlo tan abruptamente luego de un partido no era recomendable porque el ritmo cardiaco no se había regulado correctamente. Había llegado a la zona silenciosa de la preparatoria porque además de encontrarse el salón de castigo, también estaban algunos salones de matemáticas…

Apoyo su espalda contra la pared y fue deslizándose hasta caer en el suelo. Se revolvió más su ya de por si alborotado cabello y gruñó lleno de frustración. Ya había sido suficiente. Esos imbéciles creían que él era perfecto. Y estaba lejos de serlo.

Estiro sus piernas y cerro sus ojos. Luchando por todos los medios no quebrar con sus propias manos un vidrio. Lo que menos le faltaba era también estar castigado.

-Aquí estás, Davis- escuchó a Kari. A un metro de él. Su voz claramente aliviada, aunque se notaba agitada. Otros pasos se acercaron.

-Por fin te encontramos- y Tk también había llegado- ¿Se puede saber qué diablos pasó allá afuera?

-Perdimos… es bastante obvio. Incluso un estúpido puede haberlo notado- contesto sin mirarlos- ¿Qué hacen ustedes aquí? Todos están en clases, ese maldito partido ya acabó.

-¿Por qué te fuiste así?- pregunto la castaña preocupada.

-No tenía nada más que hacer allá.

-No creí que esos comentarios te molestaran, los chicos solo bromeaban- dijo el rubio. A su parecer encontraba extraño que fuese el mismo Davis quien se ofendiera por esos comentarios tan banales. Entre los miembros de los equipos siempre se trataban así, la mayoría de las veces.

-Por mi pueden irse al infierno.

-Davis…- a pesar de que no volteo a verla, sintió que Kari se agachaba a su lado. Su mirada fija en él- Fue solo un partido de práctica… es un mismo equipo…

Ese comentario lo hizo estallar-¡ESO MISMO! ¡FUE UN MALDITO PARTIDO DE PRÁCTICA! ¡Y Aun ASI PERDIMOS!- dio un puñetazo en el piso, no podía contenerse más. No estaba de ánimos ni siquiera para darle una mísera sonrisa a Kari. Bien sabía que ella solo quería ayudar- ¡SI PERDÍ EN UN ESTUPIDO PARTIDO INOFENSIVO! ¿COMO DEMONIOS VOY A GANAR EN UNO REAL?

Kari parpadeo, sintiéndose mal por su amigo. ¿Tan malo era perder un partido para él?

Se puso de pie y miro a Tk, angustiada. Este se la devolvió y camino hasta llegar a Davis, lo sujeto de la camisa del uniforme y sin ninguna delicadeza lo obligo a ponerse de pie- Escucha. Nadie te está culpando porque no has hecho nada. ¿Por qué te pones así? Siempre eres el que levanta el ánimo de los demás, y si no mal recuerdo siempre has reaccionado despreocupadamente ante perder un partido sin importancia como el de hoy.

La pareja se mostró sorprendida ante la mirada furiosa de su amigo.

-Eso fue hace tiempo- dijo con apretando sus manos en puños- Ustedes no entienden nada.

-A ver… no somos adivinos Davis.

-Lo sé perfectamente… entonces si no saben lo que en verdad pasa, no intenten arreglar nada.

El oji azul frunció el ceño, sea cual sea la razón, y aunque estuviese enojado, Davis se tranquilizaba al estar Kari presente, no obstante, esta vez parecía imposible serenarlo, ni siquiera con la castaña ahí- Te estás pasando…

-Me tiene sin el menor cuidado. Tal vez no lo entiendan… la perfección deslumbrante de la pareja los hace inmunes a los errores… he sido un jodido asco últimamente en cada maldito partido. ¿Escucharon lo que dijo el entrenador, no? ¡Me quiere sacar del equipo de la final! ¡ESO SIGNIFICA QUE DEJARÉ DE SER EL CAPITAN TAMBIEN!- se dio la vuelta, quedando a espaldas de sus amigos, empezó a caminar, no estaba para nada tranquilo. Su enojo había pasado al nivel en que su rostro no mostraba ninguna emoción, sintió una mano pequeña sujetar su muñeca

-Davis… por favor… dime que está pasándote- pidió suplicante. En realidad era algo malo, la final estatal era todo para su amigo. El moreno con suavidad aparto su brazo y siguió caminando.

-Eso no arreglará nada Hikari… si quieren hacer algo, no interfieran en esto…

Cuando el muchacho hubo desaparecido, Tk abrazó a Kari. ¿Qué mierda sucedía con Davis?

-Es grave Tk…

-Lo sé- dijo suspirando- Por lo que veo no hay nada podamos hacer… lleva actuando así hace tres meses, aunque un tiempo volvió a seguir normal… espera… ¿Tú no habías hablado de esto con Mimi?

La castaña asintió. Con Yolei también charló sobre eso. Pero hace un tiempo- Sí, pero nunca le pregunte a qué se debía. Y Mimi… ella no menciono nada. Sé que hablo con él, pero nada más…

-Si es la misma razón, eso quiere decir que él no quiere que nadie se dé cuenta, apostaría a que solo Mimi lo sabe… y ella no hablará…

-Solo nos queda decirle lo que ocurrió hoy y que se haga carga… sé que Davis solo estará dispuesto a hablar con Mimi- saco su celular y envió un mensaje rápido.

Ambos se sentían impotentes al no poder hacer nada por el moreno, pero era porque él no quería su ayuda.

…..

-¿No me vas a decir a dónde vamos?- se quejó divertida.

-Si ya sabes la respuesta, no sé para qué preguntas- contesto Tai soltando una carcajada. Con la mueca en el rostro de Mimi, era inevitable reírse.

La castaña se cruzó de brazos, aunque estaba un poco molesta con Tai porque no le decía a donde la llevaba, una sonrisa de curveaba en sus labios. Más que molesta, estaba resignada. No lograría sacarle ni una palabra al muchacho.

Hace una hora, de la nada Tai la llamó, diciéndole que en minutos llegaba al apartamento por ella y no aceptaba un no por respuesta. Y no mentía, ella no puso oposición y se vistió casualmente, y después del moreno llegó y básicamente la rapto. Ahora iban en el auto de él a quien sabe dónde y tenían una media hora en carretera. El atardecer ya comenzaba a hacer aparición, tiñendo una gama de colores naranja en el cielo.

Miró de reojo a Tai, el joven con su vista fija en el frente. ¿Qué se traía entre manos?

-¿Una pista?- volvió a pedir. La paciencia era una virtud de la que carecía.

Tomo con su mano libre la de Mimi y la beso, sonriendo inocentemente- Solo una preciosa. Llegaremos en diez minutos.

-¡Eso no es una pista!- bufo y soltó la mano de Tai. Por unos minutos quedaron en silencio, ella paseando sus orbes mieles por el auto, es posible que hubiese dentro del vehículo algún indicio de a donde Tai la estaría llevando. Se fijó en la ropa del moreno, no era nada ostentoso, pero vamos, él siempre se veía sexy usando cualquier cosa. Llevaba una camisa levemente ajustada gris con blanco, un jeans desteñido y una banda negra en el cabello, lucía bien pero no pudo evitar recordar que hace años él usaba una parecida.

Rayos… con esa vestimenta podían ir a gran cantidad de lugares…

La suya también se prestaba para diversas situaciones. El cabello recogido en una coleta, una camisa holgada de manga larga en blanco con bordados azules y un jeans oscuro.

Si había algo que no cambiaba en Mimi, era su poca paciencia. Tuvo que contener otra carcajada al ver como luego de buscar y re buscar por el auto alguna pista, la oji miel se dio por vencida y se sentó correctamente en el asiento del copiloto.

Centro del todo atención en la carretera y un segundo después escucho un click.

Había olvidado que ella la dejó en el asiento trasero hace unos días. Al quitar la cámara de su rostro y la vio sonreír victoriosa- Mira, una foto tuya concentrado en algo. Es un suceso que no se ve todos los días.

-Muy chistosa- continuaron el viaje riendo, Mimi sacaba fotografías al atardecer por la ventana y también a él. Incluso se las ingenió para sacarse una con él, mientras manejada. Esa chica los quería matar con sus ocurrencias.

Al cabo de un rato para alivio de Mimi, Tai detuvo el auto en una zona de bosque. Al lado de una cerca de madera.

Ella dejo escapar una risa- ¿Qué hacemos en el bosque?

Era una zona de montaña, por lo tanto el bosque se encontraba a cierta altura en la que en cualquier ángulo se podía apreciar perfectamente el atardecer. Un camino se adentraba en un túnel de ramas que se unían.

Ella nunca le menciono a Tai nada sobre que le gustaba ir al bosque, es más, jamás habían ido ahí. Sonrió en sus adentros. El moreno comenzaba a conocerla. Se daba cuenta que lugares así, apartados le gustaban

Si había algo que no cambio en la oji miel, era la expresión divertida de emoción. Sus ojos brillaban con luz propia- Después de ir a la playa a media noche, me lo imagine- dijo causando que Mimi riera- Pero no solo te traje aquí a que vieras desde fuera, vamos.

Estiro su mano y sujeto con firmeza la de Tai. Caminando hacia el bosque.

Los árboles lucían preciosos, la luz del atardecer se proyectaba en las copas de estos y en el césped como una caricia superficial. Sobre algunas ramas de varios árboles, lámparas reposaban, seguramente para los visitantes nocturnos por campamentos…

Tai la iba guiando por el sendero, así mismo la iluminación natural era reflejada en ellos. Y simplemente no podía, ni quería borrar su sonrisa.

Estaba emocionada y no sabía porque. Feliz, pero perfectamente conocía la razón: el castaño que transformaba los momentos más simples en algo maravilloso.

Durante su caminata, tomaron varias fotos. Tai bromeando y poniendo una pose de valor subido en un árbol. Mimi riendo, tomada desprevenida por el moreno. El cielo que había oscurecido solo un poco. Una ardilla que se subió al cabello alborotado del muchacho. Y sin que se diera cuenta, la oji miel capto una fotografía del castaño, de perfil por lo que el sol solo iluminaba una parte del rostro de él.

Resultaba increíble cómo Mimi lograba que un sitio tan silencioso se convirtiera en un ambiente de risa y recuerdos. No se imaginaba a sí mismo en un bosque preparando una sorpresa para Mimi. En verdad la subestimó en el pasado, que ella sonriera y estuviese feliz por estar en un lugar en la naturaleza y llenó de sencillez. Él que en el pasado, entre bromas decía que siendo novio de Mimi le tocaría estar clavado de cabeza en millones de tiendas de zapatos y ferias ostentosas… cuan imbécil había sido como para no darse cuenta que la castaña albergaba un espíritu aventurero.

-Bien, ya llegamos- se adelantó unos cuantos metros adelante y apartó varias ramas para que ella pasara son impedimentos.

La vista desde esa colina era asombrosa, desde ahí observaba todos los alrededores, a lo lejos, los grandes edificios de Tokio y más allá las zonas de campo y producción agrícola. Al este un gran río. Y más cercano a ellos, zonas verdes con gran vegetación, todas siendo testigos del atardecer que estaba por terminar- Es precioso…- susurró maravillada por la vista. Caminó hasta estar en la orilla y capturó uno de los últimos momentos de la puesta.

Sintió como Tai le rodeaba la cintura con sus fuertes brazos y apoyaba la barbilla en su hombro- Sabía que te gustaría venir aquí, y más en estos momentos.

-Eres un sabio- contesto recostando su cabeza en el pecho del muchacho.

-Ah, y todavía falta algo- dicho esto, la libero de su agarre, y se dirigió a un árbol que estaba en junto a la orilla. Mimi contemplo como varias luciérnagas empezaban a salir de sus escondites para el día. Aunque no entendía qué planeaba Tai.

Lo miró con una ceja enarcada y entonces vio una nota pegada a una de las ramas intermedias del árbol.

Al tomarla, leyó el mensaje que tenía escrito:

Pide un deseo cada vez que lo quieras. Siempre se hará realidad. Solo ten paciencia.

¿Qué pidiera un deseo?

-¿Qué inten…?

Su pregunta fue interrumpida cuando sintió como su novio rodeaba su cuello y un peso sumamente ligero reposaba sobre su clavícula. Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver una fina cadena de oro y colgando de esta, un hueso de los deseos, también hecho de oro.

Su corazón golpeo con fuerza de la emoción.

-¿Recuerdas la sorpresa?- ella asintió. Incapaz de decir ni una palabra- Está es… quise cambiarla un poco.

-En serio me sorprendiste, Tai- dijo volteándose para encararlo. Sus rostros estaba muy cerca y sus alientos combinándose en un solo- Gracias…es hermoso.

Le guiño un ojo y sonrió-¿Ya tienes tu primer deseo?

-Por supuesto- lo atrajo por el cuello de la camisa y dejó un beso en su mejilla- Quiero que si hay sorpresas, me las sigas dando tú… y también…

-Ya sé cuál es ese otro deseo, y lo cumpliré de inmediato- dio dos pasos hacia adelante causando que Mimi retrocediera y su espalda chocase ligeramente con el tronco del árbol. Ambos sonrieron cómplices, mirándose fijamente

El atardecer había acabado, dando paso a una noche completamente despejada. Una única y solitaria lámpara iluminaba su alrededor, junto a las luciérnagas que bailaban en el aire más cerca de la orilla de la gran colina.

Cerraron sus ojos, dejándose llevar por la sensación de sus labios sobre los del otro, mientras sus corazones latían como uno solo. La oji miel dejo sus manos sobre el pecho de Tai, y él la aprisionaba contra el árbol, apoyando sus antebrazos contra el tronco. Una prisión de la que no tenía intenciones de escapar.

..

¿Quién dijo que no puedo crear romance? Ah, cierto. Fui yo.

Bueno… aquí hubo de todo… no se quejen… reflexión, recuerdos, celos, drama, y romance.

¿Querían pelea de castaños? NO SEÑOR, aun no….pero como ustedes saben… disfruten mientras puedan…

IZZY CELOSO… da miedo, porque… ¿Reírse de la nada? Tantas horas frente a una pantalla le tienen fundidas las neuronas… JAJAJAJA. Un momento, eso es lo que nosotros hacemos… okey como sea….

¿Quién quiere más a Tai a partir de esta capítulo? (._.)/ Yo quiero una sorpresa así… jodida Mimi, aprovéchalo…

Matt se vio envuelto en drama entre su ex ahora nuevamente novia y su ex más reciente. Este hombre que se decida. Solo falta que ahorita termine con Sora y busque a Zakuro… nah… no creo que sea tan hijo de Dios como para hacer eso… estoy segura de que Tai le dejaría irreconocible el rostro de tanto golpe…

hikariiii94: ¿Me extrañaste? Jajajaja que linda… aquí estoy con un nuevo capítulo, y como tus reviews siempre me sacan una sonrisa y eres una lectora fiel, este capítulo te lo dedico. Me lastima que pienses que soy tan desalmada para solo hacer pasar dramas a Tai y Mimi… ay chica… cuánta razón tienes en decir eso. Espero que te guste. Pura vida :D

Meroko-Y-Chan