FELIZ. FELIZ Y MÁS FELIZ. Estoy así como demasiado orgullosa de mi gran Selección. Sigo en coma alegre. Vencimos a Grecia (y eso es una venganza de parte de todos los estudiantes, mendigo Pitágoras) definitivamente, somos unos mata gigantes. Incluso ganamos a los Dioses del olimpo XD

Ahora sí, nos fuimos para los cuartos de final, hay que confiar en los pericos (son el pulpo Paul del 2014) y se viene la Naranja Mecánica

Okey… ya que liberé mi emoción deportiva. Sigamos con nuestras vidas…

Meroko- On

-¡Anda! ¡Date prisa, Hermano! ¡Al menos hoy no hagas que llegue tarde!- Tai caminaba siendo arrastrado por una nerviosa Kari que lo jaloneaba de la muñeca- ¡Vamos!

-¿Cuál es la prisa? Y no seas refunfuñona, el diploma no se irá a ninguna parte- se quejó tratando por todos los medios de no caerse y llevarse al suelo también a su hermana.

-El titulo no. Pero el público y los profesores sí. ¡Recuerda que tengo que dar el discurso inaugural!- y con más fuerza lo forzó a caminar más rápido. Hasta que por fin llegaron al enorme auditorio donde se llevaría a cabo la graduación.- Dame un minuto para buscar a mamá y a papá. Quédate aquí- le dedico una mirada severa que el castaño le respondió sonriendo burlón.

Le resultaba muy extraño. Traer a su hermana para verla graduarse… no del jardín de niños, no de primaria, y mucho menos de secundaria. No. Era su graduación de la preparatoria. Su pequeña Kari, su hermanita estaba a muy poco de llegar a la universidad. Y no solo eso. Se graduaría como una de las estudiantes más sobresalientes, igual que el cerebrito de Izzy. Y le correspondía relatar el discurso de apertura, tal y como Sora lo había hecho años atrás… definitivamente su Hikari era toda una campeona. Aunque a pesar de verla tan feliz y realizada… él estaba sintiendo todo eso como una tortura, porque Kari estaba paranoica y tenía que aguantársela solo…

En cambio el desgraciado de Matt, estaba muy tranquilo con su hermano… claro, porque Tk también a su manera era un estúpido despreocupado de la vida. Ambos rubios no pasaban por ninguna jodida presión…

Como los envidiaba en ese momento.

-¿Kari te abandonó?- se dio la vuelta y Sora le sonrió con diversión.

-Algo así… está peor que tú el día de nuestra graduación. Esta vez si no me salvo, enloqueceré- la pelirroja frunció el ceño y golpeo levemente el brazo del moreno- Violencia aquí no señorita Takenouchi, no des el mal ejemplo a los futuros graduados.

-Entonces no me des razones, Tai. Ven, Kari me dijo dónde estaban nuestros asientos.

Asintió metiendo las manos en sus bolsillos- Espero que sea en primera fila, mi hermana se está graduando.

-Aja. Al igual que muchos otros chicos.

Tai siguió a Sora, sus ojos fijos en el frente, pero su cabeza pensando en cosas ordinarias… al fin todo volvía a ser como antes… hubo un tiempo en que ella parecía estar evadiéndolo, y lucía más distante a él. Nunca supo la razón, pero ya no le daba importancia. La pelirroja volvía a ser la misma y eso es lo que le importaba.

Llegaron a una sección donde se encontraban muchos asientos… sus padres, detrás Matt y los padres de Tk, y donde se supone estarían él y Sora también, a la derecha de ellos, los padres de Davis, más atrás Izzy con Yolei… aun no superaba que esos dos estuviesen saliendo, o algo así. Y junto a Yolei, estaban los amigos americanos de ellos. Que amistad para que viniesen desde el otro lado del mundo para ver la graduación de su amigo.

Las butacas de los invitados estaban ubicadas a los lados del pasillo por el que desfilarían los jóvenes para dirigirse a sus asientos. Ordenados por clase y orden alfabético.

Tomó asiento junto a sus mejores amigos y prestó atención a su antiguo profesor de Química. Siempre detestaría a ese anciano…

-Silencio por favor- pidió el veterano a quien no le quedaba ni un solo cabello en su cabeza. Tenía un gran bigote y su traje entero azul con la corbata gris lo hacía ver más ridículo y penoso. Si alguien le tenía respeto era porque tiene le facultad de enviar reportes llenos de razones exageradas, pero siempre creídas por los padres de familia- padres de familia, hermanos, hermanas, demás miembros de familia, estimado director y compañeros educadores, y los protagonistas de este día, mis queridos estudiantes y futuros graduandos- se escuchó que alguien decía "si claro, como nos amas", varias risas se extendieron por la sección de los estudiante, y como no, él también rio. Ese anciano los odiaba a todos- Joven Motomiya, lo escuche. Ejem… como decía, hoy todos nos hemos reunido para un acto honorifico y memorable para los miembros de último año de la preparatoria Elemental de Odaiba. A continuación una de las estudiantes más sobresalientes y ejemplares de su generación, nos ofrecerá un maravilloso discurso, como solo ella sabe redactar. Damas y caballeros, público en general, ofrezcámosle un fuerte aplauso a la señorita Hikari Kamiya.

Una ola de silbidos y aplausos inundó el recinto mientras Kari salía del enorme grupo de estudiantes…

Sí que se esmeró en su apariencia, su cabello normalmente lacio, fue arreglado en perfectas ondas que proporcionaban un movimiento delicado a este. La castaña se ubicó en el podio dispuesto para su discurso. Con una gran sonrisa, dedico una reverencia educada.

-Buenas tardes a todos los presentes y de parte de todos los que nos graduamos hoy, les doy las gracias por estar aquí en este día tan importante para nosotros… hace mucho tiempo, yo y mis compañeros, que quizás no nos conocíamos, iniciamos un viaje en el mundo educativo, aprendiendo lo básico como sumas y restas, y el abecedario… conocimiento simple pero esencial, conforme avanzábamos en nuestros estudios, miles de deseos y anhelos se acumulaban en nuestros corazones para el futuro, transcurrió más el tiempo y llegamos a la preparatoria… que debo decir, es un mundo muy diferente, hemos pasado las alegrías y la inocencia de la niñez, las tonterías de la secundaria, pero actualmente, es el tiempo en que probablemente conocimos a los amigos que serán para toda la vida, porque, en esta etapa de la vida, se viven las mejores cosas, se disfrutan con más libertad, creyéndonos los jefes de nuestras vidas. Llega el amor, la amistad, y con ellos, miles de recuerdos que serán atesorados por siempre… ¿Porque? Debido a que son memorias irremplazables… personalmente, les debo mucho a las personas que estuvieron conmigo en estas situaciones… a mi familia, mis padres me apoyaron siempre, mi hermano mayor quien se mantiene a mi lado y me da fuerzas y positivismo, mis grandes amigos, y doy gracias a la vida por permitirme enamorarme… a mis excelentes profesores que me moldearon para el futuro. Y a todos mis compañeros. Es una inmensa felicidad la que siento por graduarme con personas tan especiales como ustedes que han hecho de este, un año muy especial… por largo tiempo, pensé qué sería de mi vida, no tenía claras mis metas e ilusiones, y de igual forma, no sabía cómo podría llevarlas a cabo. Con miedo de fracasar. Es posible que para algunos, esos cuestionamientos continúen ahí, pero sepan que no deben forzarse a nada. Es su vida. Hagan las cosas a su propio ritmo y no traten de igualar a nadie. Porque no hace falta. Somos jóvenes y nos equivocamos, lo importante es seguir adelante sin importar lo que pase. Disfruten todo lo que puedan, cometan locuras, que para eso es la juventud, recuerden que no es relevante el error, sino ponerse en pie para seguir luchando por lo que queremos. Todas nuestras batallas previas y los recuerdos son parte de nuestro potencial. Nuestros recuerdos son el poder… que nos hará vencedores…Gracias- luego de una pequeña sonrisa dulce de Kari, todo el auditorio estalló en engrandecimientos y vitoreo para el hermoso discurso que la joven pronunció. Hecho esto Kari regresó a su asiento en donde sus compañeros la felicitaban por el gran discurso.

-Gracias señorita Kamiya, sin duda se le echará de menos en nuestros salones. Ahora, y sin más preámbulos, y posterior a las palabras de nuestro director, procederemos a la tan espera entrega de diplomas…

Davis movía impaciéntenme su pie. Demonios… ¿Por qué rayos el director siempre hablaba tanto? ¡Él se quería ir ya! Sería una mentira decir que él y sus compañeros no estaban incomodos, con el discurso de Kari la mayoría de las chicas se encontraban abrazadas y llorando. Solo era una estúpida graduación, pero tenía que admitir que él también se sentía ansioso. Por fin… ese maldito diploma sería suyo… EL GRAN DAVIS SE GRADUARÍA. Hoy más que nunca se sentía un campeón. Aunque el birrete se le estuviese cayendo cada cinco jodidos minutos.

Luego de alrededor de quince minutos, el director acabó su muy largo e "inspirador" sermón hacia los graduandos. Inició la entrega de los diplomas… repleta de aplausos, abrazos, palmadas en el hombro, y más lágrimas de parte de las chicas….

-Kamiya Hikari-

Se acercaba… incluso en la lista, él estaba antes que Tk. Cuando llamaron a su amiga castaña claramente se pudo escuchar el alboroto causado por Taichi, Yolei, Sora y los demás… como no. La pequeña Kari consiguió un gran logró.

Los nombres siguieron siendo pronunciados…

-Motomiya Davis- un logró que él también alcanzo. Se puso de pie y mientras caminaba hacia el pequeño escenario, notó de reojo. Sus compañeros de equipo silbando y más allá a sus mejores amigos. Hasta las lloronas de Yolei Y Anika se pusieron de pie para aplaudirle.

Al llegar al frente, su profesor de historia lo recibió, le entrego su título para después darle un apretón de manos- Lo felicito Motomiya, veo que puede usar su cabeza para algo más que pases. Suena raro, pero lo echaré de menos.

Una pequeña carcajada se escapó al escuchar eso- Sea sincero. Usted está radiante porque no me va a ver más. Descuide profesor Mashiro, el sentimiento es mutuo.

El educador frunció el ceño, evidentemente lo había descubierto- Compórtese. La universidad es otro mundo.

-Lo pensaré- volvió a reír y se dirigió hacia su asiento de nuevo. Consciente de un par de ojos color miel fijamente sobre él.

El resto de la graduación aconteció sin ningún problema, uno a uno los estudiantes de último año fueron recibiendo sus títulos, su pase a una nueva etapa de trabajos que desvelan. Él mismo fue el idiota que creyó pasar a la libertad. Que iluso, más bien se involucró en un mundo hecho un desmadre.

El orgullo hinchaba su pecho y corazón al ver a Kari recién graduada. Su hermanita lo había alcanzado. No podía evitar sonreír al verla tomándose fotos con todo el mundo. Él ya llevaba como mil fotos, Kari, él y sus padres. Kari, él y Sora… y la lista continuaba. Al parecer su descansó llegó porque su hermana se estaba tomando fotos con Tk y Davis.

Se distrajo observando el ambiente de lágrimas, risas, felicitaciones y el celebrar de los estudiantes más flojos que ya no volverían a pisar esos salones que en diversas ocasiones su interior era como una vil prisión.

Kari se acercó a él y le dejó su más grande tesoro. Y no eran ni él, ni mucho menos Tk. Sino el gran amor de la vida de su hermana. Si querían verla furiosa, la mejor forma era meterse con su cámara- Tómanos una foto, Tai.

Asintió- ¿A ti y a quién?

-¡Davis déjala un momento! ¡Mimi!- vio cómo su hermana apresuró el paso para ir por la antes mencionada.

Hubo desilusión, dolor y resignación. Sin embargo. Esas emociones se encontraban extintas. El tiempo supo esperar. Y como se lo propuso. La dejo de pensar. Aquel día, no hubo más que decir. Y el fin llegó. Un aproximado de casi cuatro meses había pasado. Aunque lo odiase. Había tenido que admitir que aprendió a vivir sin ella. Se olvidó de todo lo que significaba y ahora no era nada. Cuatro meses de no verla, de alguna forma ilógica, durante ese tiempo nunca se la encontró. Hasta ese momento. Cuando vio que era traída por Kari.

-Listo. Aquí estamos. Acomódate.

Supo disimular las emociones negativas que lo invadieron. Aunque a decir verdad, sabía que por unos segundos su mirada fue desesperada.

Ya estaba cansada de tanta fotografía. Yolei era una obsesiva de "capturar los momentos mágicos". Estaba muy orgullosa, Davis se graduó, de igual forma cuando ganó el campeonato estatal. Definitivamente si era su campeón. Claro, ella no fue tan exagerada como Anika y Yolei que se esmeraron hasta el detalle más mínimo para la ceremonia. Duraron horas, cuando ella solo tardó una. Una falda turquesa, una blusa beige con puntos negros y un moño casual pero desarreglado. Eso era todo. Después de todo, se trataba de una graduación, no un baile.

Cuando escuchó que Kari la llamaba, pensó que era para salvarla de la súper producción fotográfica… debió quedarse con su mejor amiga en lugar de ir con la castaña.

Su amiga le pidió que se acomodara. Mientras lo hacía. Era inevitable un choque de miradas… habían tardado mucho en volver a verse. Ojala y ese tiempo hubiese sido más extenso. Como un rayo que caía en la copa de un gran árbol. Un pequeño y miserable recuerdo se coló en su mente.

Un mensaje vibró en su celular.

Debo estar loca o muy agotada, pero ¿Qué significa ver a Taichi besando a la perra Kasumi?

-Zakuro.

Apartó con brusquedad interna ese recuerdo, y su orgullo y altivez, la hicieron sonreír ampliamente, casi con dulzura.

Fue extraño volver a verla. Esa mirada miel resultaba desconcertante, porque estaba lejos de ser dulce, más bien era fría. Más que un tempano de hielo. Un carámbano. Bastó mirarla mientras enfocaba el lente de la cámara para notar la indiferencia en sus ojos. La forma en que lo desconocía…

No sabía cómo alguna vez llego a creer, que ella fuera para él. Y esa sonrisa… estaba llena de un cinismo oculto que tenía su nombre.

-Listo señoritas- dijo clavando sus achocolatados orbes en la castaña mayor.

-Gracias por la foto, Mimi.

-De nada. Creo que cobraré por mis fotos. Pensé librarme de las sesiones de fotos luego de mi graduación. Pero ustedes me infiltraron en una que no es mía- negó restándole importancia al asunto.

-¡Kari ven aquí!

-¡Ya voy!

Y sin darse cuenta por la emoción del día, la recién graduada los dejo solos.

Grave error.

Se quedaron viendo mutuamente. De una manera muy distinta en la que lo habían hecho en el pasado. Mimi observaba a Tai con aburrimiento. Como si la presencia del moreno fuese nula frente a ella. En ese momento, solo sentía disgusto, tiempos buenos aquellos en los que no le veía ni la sombra. Si no fuera por la ceremonia de los chicos, no tendría que verlo. ¿Qué importaba Kamiya? de todos modos era obvio que él estuviera ahí, y a pesar de saber de antemano que lo vería, no le impediría nada. Ella no era una cobarde, y mucho menos había hecho nada malo. Sería tan insignificante para ella, como lo era Michael Washington. Taichi Kamiya solo era un doble cara. ¿Estaba furioso porque ella lo ""engaño? Tan furioso estaba que fue a besarse con la Golden retriever de nombre Kasumi.

¿Por qué demonios tenía que verla? Habían tantas personas en el recinto, demasiadas, y precisamente Tachikawa aparecía. ¿Ella lo desconocía? Por supuesto, al igual que él. No podía culpar a su hermana, después de todo, Kari era un asunto aparte que la minúscula madurez de la oji miel pudo apartar y no asociarla con su rompimiento. Con Sora, la historia era otra, Tachikawa si arremetió contra la pelirroja. En el momento en que se enteró de eso, si esa mujer hubiese sido un tipo, probablemente estaría muerta. No solo él había caído muy bajo. Miró a Mimi con la atención que se le puede proporcionar a un extraño. Esos ojos mieles resultaban ordinarios a su juicio.

-Aquí estás, llevó buscándote diez minutos Tai-

El moreno se volteo, haciendo como si la presencia de Mimi fuera totalmente dispensable para él. Sora estaba a sus espaldas- No busques más- Dijo sonriendo.

-Pensé que te habías escapado de Ka…- la pelirroja vio a Mimi por sobre el hombro de su amigo, y su expresión cambió radicalmente. No hablaba con la castaña desde aquel día en que fue a su apartamento- Perdón, ¿Interrumpí algo?

Puso los ojos en blanco y se dispuso a largarse de ahí- Con permiso- Como siempre, eres la que interrumpe… aunque no haya nada que interrumpir….

Ambos miraron con diferentes perspectivas a la castaña que fue perdiéndose entre la multitud- Me detesta- afirmó apesumbrada. Sintió una pequeña palmada en el hombro y subió su mirada hacia Tai.

-No estás perdiendo nada importante Sora- argumento. Viendo con frialdad el lugar por el que su ex se había marchado. Era mejor así, su mejor amiga debía entender. Que la Mimi Tachikawa que ella alguna vez consideró una amiga, ya no existía, porque en su lugar había una joven inescrupulosa.

…..

-Insisto. Es mi auto y ustedes se apropian de él con el mayor de los descaros- Mimi suspiró, viendo de reojo a Willis que conducía el auto.

Iban en dirección al apartamento de la oji miel, de vuelta, porque Yolei y Anika los obligaron a ir a comprar las cosas para la cena. Y como dos niños regañados, fueron a cumplir los mandatos de la peli morada gritona.

El rubio sonrió con satisfacción- Es porque mi orgullo no permitirá que te burles de mí mientras conduces… en Florida ya sufrí por tu culpa.

La oji miel estaba en un estado de coma pacifico, durante los últimos meses, estuvo pendiente de los estudios y la salud de Davis, y como los padres de su mejor amigo constantemente viajaban por sus empleos, ella y Yolei se comprometieron a vigilar al "hermanito menor" como Davis odiaba que le dijeran. Hace unos días, el moreno consiguió la victoria trayéndose el gran trofeo del campeonato Estatal, y hoy obtenía su diploma de educación diversificada. Gracias a ese evento, Daniel, Willis y Anika se tomaron el fin de semana para dar una breve visita.

-¿Anika no te ha dicho nada?- sintió los ojos de su amiga sobre él y continuo- Hoy estuvo un poco melancólica. Por Addison…

-¿Qué? ¿Qué tiene que ver Addison?

-Mencionó que ahora que Davis se graduó, si su hermana siguiese aquí, solo restaría su graduación. Fue por eso que no soltaba a Davis cuando lo felicitó.

Los dos sabían que ese comentario por parte de la peli negra no tenía nada que ver con no haber superado la muerte de Addison. Anika ya había progresado muchísimo, el hecho de recordar a su hermana, era normal. Ellos en algún momento también la han recordado.

-Pobre Davis, Anika casi lo asfixia.

-Hablando asfixiar a alguien. ¿Te encontraste con él?

Willis era de las personas valientes, de esas que no se acobardan al provocar a un demonio dormido. La mayoría de las veces. La expresión de ella cambió a una mueca de total desagrado- Gracias por recodármelo. Mis intentos por borrar ese instante de mi vida se fueron al caño por ti.

Antes de que alguno dijera algo, el joven extranjero dirigió el auto al borde de la carretera y lo estaciono. Le hizo una seña a Mimi para que bajara también.

-¿Me darás una terapia innecesaria?- su amigo ya no mostraba ninguna diversión. Cuando Willis se enteró, por boca de Yolei, que el idiota de Kamiya y ella terminaron, bueno, más específicamente lo que él dijo, lo enfureció de la misma forma que ocurrió con Davis. Solo que el rubio se tranquilizó, gracias a que él era mucho más maduro que Davis obviamente.

-¿Qué te dijo?

-Nada. No hablamos. Solo lo vi porque él fue quien tomo la fotografía mía y de Kari. No pasó casi nada de tiempo y su querida y estimada mejor amiga apareció. La pobre ingenua siempre apareciendo cuando estábamos conviviendo sin matarnos. Fue interesante revivir lo que siempre ocurría cuando éramos novios. Sora interrumpiendo a toda hora.

-Dime una cosa, Meems. ¿A quién no soportas, a Kamiya o a Sora?- una vez afuera, apoyo su espalda con la parte trasera del auto, metiendo las manos en sus bolsillos.

-Ambos de formas distintas. Con ese sujeto, ya tienes las razones muy claras- comentó viendo el cielo nocturno. La brisa comenzaba a soplar con más fuerza- No es que odie Sora, pero en mi opinión… es muy entrometida en los asuntos personales, con el pretexto de apoyar o lo que sea… no sabe cuándo se está metiendo en lo que no le importa, y ese día en que llegó a mi casa pretendiendo que le diera una explicación…. Esa chica necesita ubicarse, talvez los demás se lo admitan, pero yo no. Si intentaba ayudar en algo, debió quedarse con la boca cerrada.

La curiosidad pico en su interior y encendió las alarmas. Si alguien intentaba entrar en la cabeza de Mimi cuando estaba furiosa y sin importar si fuese para bien o para mal, su amiga podía llegar a ser la persona más amarga, y sin importarle el peso de sus palabras dado el momento. Así que vio a Mimi con intensidad, sus ojos azules oscureciéndose.

-¿Qué le dijiste ese día, Mimi?

-No otra vez. Con Yolei tuve suficiente Willis- se quejó resoplando. Su mejor amiga le había propinado una serie extensa de regaños que bastarían para toda una vida- De acuerdo. De todos modos me da igual. Le dejé en claro que el único motivo porque el que es tan maternal con los demás, es porque da el amor incondicional de madre que no le dieron a ella en su niñez…

Tomó una respiración bastante profunda- ¡Maldición!- masculló entre dientes- Era esto lo que me temía.

-¿De qué hablas? ¿Y porque me miras así?

-¿Qué no te das cuenta, Mimi? ¿No has visto la fría persona en la que te has convertido?- un segundo después lo que único que podía ver la castaña era la espalda del rubio alejándose de ella.

Frunció el ceño y se apresuró a sujetarlo con fuerza de la manga de la camisa- A medida que las personas te hacen daño, te vas haciendo más frío y cortante. ¿Qué esperabas William?- Pocas veces Mimi lo llamaba por su nombre, y eso era cuando se sentía amenazada- ¿Que después de haber sido herida y burlada, siguiera siendo la estúpida llena de dulzura? ¿Qué ignorara como una idiota lo mal que me sentía? ¡¿Qué tratara con amor y amistad a los que destruían mí confianza?! Ya no quiero pasar por lo mismo, y lo he hecho dos veces, todo ha acabado de la peor manera ¿Y tú quieres que no cambie? Eso es absurdo- reclamó negando con incredulidad. ¿Cómo Willis le pedía eso?

-Lo sé, por Dios, claro que lo sé. Pero odio ver cómo te comportas así por culpa de alguien. Yo no quiero verte sufrir por nadie, Meems. Y no solo yo, Yolei y los demás también. Solo presta atención a las palabras que le dijiste a Sora Takenouchi. Significan diferentes situaciones, pero el mismo dolor para ambas. Ella y la relación defectuosa con su madre, y tú y tú pasado. Hablas con tal frialdad que si no te conociera tan bien me sería casi imposible reconocerte. ¿No te pesa apartarla a ella de tu vida?

Su respuesta de seguro decepcionaría a Willis, pero ella siempre sería sincera- En realidad no. Si bien es cierto, Sora volvió a mi vida, sin forzar a que confiara en ella y lo agradecí, pero lo que hizo fue presionarme. Eso paso la raya. He aprendido que no tenemos que acostumbrarnos a hablar todos los días con una persona, porque el día en que ya no nos hablemos, sentiremos un vacío en el pecho. Ese vacío ya lo experimente y no tengo planeaba hacerlo de nuevo.

-Las palabras pueden herir, Mimi, y la indiferencia doler…

-Y la traición mata y la vida tortura, Willis- lo interrumpió seria. Esa frase quedó grabada en sus memorias gracias a un proyecto de literatura que les correspondió hacer en su último año. Una frase llena de palabras severas, pero completamente ciertas. Inclinó su cabeza sintiéndose agotada.

-¿Con traición hablas de Kamiya?

-Si ese imbécil cometió bajezas conmigo, me da igual. Pero besar a la perra Kasumi, para dejarme en ridículo en plena universidad… es meterse con mi orgullo, y la seguridad de esa Golden Retriever… tiene suerte que las ocasiones en las que la he visto, yo iba acompañada, de lo contrario, Kasumi tendría que ponerse nuevas extensiones.

Trató, luchó, más no pudo. La forma en que la castaña se refería a esa muchacha… era muy cómica. Conteniendo una carcajada, pero sonriendo abiertamente atrajo a Mimi por los hombros y la abrazó. Su amiga estaba furiosa y no era conveniente que ella se diese cuenta que él estaba riendo a costa suya.

Cuando sintió los brazos del oji azul a su alrededor, cerró los ojos recostando su cabeza en el pecho de este. Davis y Yolei estuvieron ahí para ella, pero el abrazo de Willis le hizo falta en el pasado. Y esa deuda siguió pendiente hasta hoy.

Willis le había dado otro de esos abrazos que sin palabras dicen que todo va estar bien.

El "enternecedor momento" de ambos fue interrumpido por el escandaloso ruido causado por el celular de Willis.

-Diga-

-¿Dónde diablos están? ¡Tengo hambre!

No les importó que Daniel se escuchara desesperado y rieron sin terminar la llamada.

-¿Al menos sabe cocinar? De no ser así, puede terminar en la cárcel por envenenar a muchas personas.

Se encogió de hombros y rio- Sí Takuya, si sabe cocinar. Hay más probabilidades de que yo muera de hambre más que Davis.

El castaño puso sus brazos tras su nuca- Así que Davis estudiará artes culinarias. Admito que ese mocoso me está sorprendiendo.

-Solo espera, si Davis te escucha diciéndole mocoso. Tú serás el condimento secreto para su comida- Takuya miró acusadoramente hacia la sonrisa burlona de Mimi.

La oji miel lo ignoró, sabiendo que su amigo la estaba mirando. La primavera reinaba en el ambiente. Los arboles abundantes en flores y verdes hojas, el aire no era ni muy frio como en invierno, o muy caliente como en verano. Ambos jóvenes estaban haciendo un cuestionario de su clase de su psicología, sin embargo, según ellos dos, las preguntas eran muy profundas.

-Esta cosa se está ganando mi odio eterno- declaró a punto de coger sus apuntes y lanzarlos a la basura- ¿Qué demonios tiene que ver la psicología con la medicina? ¡Son campos opuestos! ¿Acaso necesito saber decirle a un paciente que no habrá dolor con la anestesia a la hora de abrirle alguna parte del cuerpo?

-Tú comentario sonó encantador. Y no me preguntes a mí- le quitó los papeles a la castaña, no necesitaban que Mimi rompiera el trabajo y tuviesen que empezar otra vez- Imagino que tenemos que tener "delicadeza" al tratar con un paciente que seguramente terminará muerto. Y más tú, Meems.

-Como digas. Tú también tienes falta de tacto. Mejor… ¿Qué opinas de pedirle ayuda a Zakuro en lugar de quemar nuestras neuronas?- no era una pregunta como tal, sino una petición con diferente perspectiva. La sonrisa maligna de ella lo decía todo y despegó una igual del muchacho.

-¿Para qué rayos me preguntas? Por supuesto que sí. Pero…

-Ay no. ¿Ahora qué?- cuestionó poniendo los ojos en blanco. El moreno siempre salía con alguna estupidez. La noche anterior no había sido la mejor, y lo que más deseaba era irse a descansar viendo una película.

-Nada malo. Solo que ya me tengo que ir. Tengo un compromiso con…

-¿Zoe?- Takuya la miro irritado y negó.

-No. Pero gracias a la gentileza de mi hermosa y amable novia, ahora tengo que llevar a mi hermana y sus amigas al centro comercial de Tomoeda para una batalla.

-¿Batalla?

-Es una "avalancha" de ofertas, pero para mí es una batalla, las mujeres parecen asesinas seriales cuando están en una. Presta atención a mis palabras porque pueden ser las ultimas

Cuando terminó de guardar los papeles que estaban esparcidos por la mesa, se puso de pie y le dedico una mirada cargada de lástima a su amigo- Que tengas suerte, y espero volver a verte. Principalmente porque tenemos que entregar esta tontería en pareja.

-Un caramelo de miel como siempre- ironizo- Nos vemos mañana preciosa.

Mimi le respondió con una sonrisa.

Se apoyó contra la mesa de piedra y suspiro- Este pobre chico… en serio deberá cuidarse de esas chicas.

Pasaron unos minutos en lo que su mente divagó, una paz como la de ese momento era lo que más le gustaba, sin un ruido en específico, y nadie a su alrededor. Ahora podía decir que su vida trascurría con normalidad, y eso hace tiempo que no pasaba en ella. Lo que podía ser catalogado como más desesperante era que Davis y Yolei no lograban estar un día sin ponerse a discutir, desde la graduación de su mejor amigo hace dos semanas,Davis se había estado quedando de nuevo en su apartamento, según él, en su casa no lograba "concentrarse" y tenía mucho papeleo que hacer para su admisión en la universidad. Era raro ver a Davis, actuando como un loco desquiciado por entrar a estudiar de nuevo.

Decidió que ya había perdido mucho tiempo "meditando" sobre su rutina. Inició el recorrido en dirección al estacionamiento, ajena a todo su alrededor.

Su andar se detuvo abruptamente al mismo tiempo que decía en voz alta- Rayos, el trabajo de inglés- su voz llena de resignación.

Como estaba perdida en su mente, lamentándose por su patética memoria, no se dio cuenta que al detenerse tan rápido alguien chocó con ella, y de no haber tenido la intención de ser educada y disculparse por su descuido, no se hubiese encontrado con Taichi Kamiya detrás de ella, dedicándole una expresión de fastidio. Ninguno articulo ni una sola palabra. Solo se quedaron inmóviles, contemplando con desdén al otro. Estaban muy cerca, pero emocionalmente, eran las personas más distanciadas que se podían conocer.

Tai vio como la castaña frente a él, cruzaba los brazos a la altura de su pecho, y con desagrado recordó que esa acción era un hábito en ella, que hacía para poner una barrera entre ella y cualquier persona. Si claro. Como si él hubiera querido chocar con ella en primer lugar.

La castaña fue la primera en decir algo. No pensaba quedarse callada, y menos estando frente a él. Que Kamiya supiera que su presencia no la dejaba muda por algún motivo.

-¿No crees que esto es ridículo?- pregunto ladeando la cabeza- Quiero decir… por qué no seguimos con nuestras vidas- hizo un ademan con las manos para mostrar como si algo estuviera fluyendo en el aire. Tal y como su vida lejos del otro felizmente fluía.

Él le sonrió. Pero era una sonrisa que nunca observó en el castaño. Ocultaba algo, quizás simplemente era una emoción que no le haya dirigido o una que no haya sentido- ¿Seguir con nuestras vidas? ¿Eso quieres decir con el hecho de transferirte de clase para evitarme?- dijo riendo sin humor- Que gran muestra de madurez, me impresionas….

Ese comentario la tomó con la guardia abajo a pesar de estar a la defensiva ante él- La única razón por la que me transferí fue para evitarme más disgustos, y no te regodees mucho Kamiya- entrecerró sus ojos, enviando una chispa de odio que Tai ignoró solemnemente- Sé que si me hubiese quedado en esa clase, con tú "madurez" y la mía era muy probable que nos sacaran, por eso no pienso afectar mis estudios por una razón tan poca cosa. No te creas tan importante. Hay muchas cosas acerca de ti que evité.

-Eso no me sorprende, me lo esperé. ¿Dirás algo así como… mi madre lamenta que hayamos terminado, como puede ser tan ingenua? Eso no lo he escuchado

Y por primera vez, y aunque sea internamente, Mimi acepto que ese miserable ganó con esa burla. Si supiera… una gota de sudor frio cayo por su nuca...

También estaba el hecho de que ella no se guardaba nada. Ni a pesar de que ella considerara en el pasado lo que hizo como un error.

-No. No lo sabe- respondió con fiereza- En realidad ni siquiera llegó a saber que estuvimos saliendo.

Solo por un segundo, el moreno mostró una pequeña señal de desconcierto y sorpresa, pese eso volvió a una expresión más seria, intimidante, pero no para ella- Vaya…- exclamo indiferente.

-sin embargo, y lo repito. No te hagas el importante, mis padres no saben muchas cosas que han pasado. Tampoco saben la verdadera razón de porque Michael y yo terminamos…

-Debo admitir que estoy un poco decepcionado. Te dije que eras una gran actriz, pero ni pudiste completar el teatro - sus ojos inconscientemente buscaron algo en el cuello de la joven, más no encontró lo que sabía que no iba a estar.

Se le quedó viendo por otro rato, el cansancio volvía a ella con más fuerza, y por un momento todo le dio vueltas. Incluso su mirada se nublo. Debía ser por el trago amargo de hablar con Kamiya. Botó una larga exhalación y desvió la mirada- Me voy…

Nada de su conversación tenía sentido.

Cuando ya llevaba al menos diez metros de distancia entre ambos. Escuchó una voz chillona, detestable e irritante. A ella le pareció más el ladrido de un Golden Retriever.

….

CABUM. Y las bombas siguen cayendo, hay chispas de resentimiento por todas partes. Ya saben mi refrán: Drama everywhere.

Hubo una pregunta por ahí que decía que si tenía Facebook. Como toda adolescente normal en la actualidad, obviamente si tengo, de hecho una lectora amiga de aquí es amiga en la red social, pero por claras razones sería algo peligroso andar divulgando esa información y fotos y lo que sea… hay que tener cuidado con esas cosas.

Ok. Me dio el ataque de sermón, así que mejor me callo.

Gente lectora de este fic, me despido y un saludo para todos. Espero les haya gustado el capítulo.

Meroko mode off.