CAPITULO 43

Blaine se levantó temprano ese domingo, a pesar de disfrutar el sonido de la lluvia golpear el pavimento y la compañía de Kurt en su cama, no podía seguir durmiendo. Los recuerdos de la noche anterior venían una y otra vez dentro de su cabeza, y las palabras de su novio acerca de su madre repiqueteaban en su cabeza.

Era demasiado temprano para preparar el desayuno, Kurt dormiría por un rato más y no iba desayunar solo, asique decidió abrir el refrigerador y tomar una cerveza. Como en los viejos tiempos, se levantaba y desayunaba una cerveza acompañada de uno o dos cigarrillos, esa era su 'comida más importante del día', hasta el día en que Kurt fue a vivir con él. Necesitaba ese bocado de nicotina desesperadamente en este momento, pero no podía fumar con Kurt y su hijo en la casa, y la lluvia había hecho disminuir la temperatura afuera, asique reprimió esas ganas y solo tomó la cerveza.

Con la botella en la mano, Blaine se sentó en la mesa a esperar que el día más deprimente de la semana pase. Tal vez le propondría a Kurt quedarse todo el día en la cama, ya que ninguno de los dos no tenía nada que hacer. Suspiró y apoyó la espalda en la silla mientras daba otro trago de su cerveza, pero algo llamó su atención. Sobre la mesa, se encontraba el álbum de fotografías que Kurt tenía en los brazos en el momento de correr de la casa Anderson, ayer por la noche. Blaine dejó la botella y tomó el libro, sonrió al ver su nombre grabado en la portada. Suavemente pasó las yemas de los dedos y notó que estaba húmedo aún por las gotas de lluvia que le había caído. Se levantó y fue hasta el baño para tomar una toalla, volvió a su lugar en la mesa y secó el cuero con suavidad y cariño. Abrió el álbum y lentamente pasó las páginas mientras miraba cada una de las fotos. Algunas le sacaban una sonrisa, otras le daban bonitos recuerdos y de otras ni siquiera recordaba el momento en el que fueron tomadas, la mayoría porque era de muy pequeñito.

Mientras miraba esas tiernas imágenes, se le ocurrió una brillante idea. Así como Marie tenía esos recuerdos de él, Blaine quería tener los mismos recuerdos de su hijo, imágenes de su bebé que sirvieran para avergüénzalo cuando les presente su primera novia y ellos saquen ese álbum. Blaine sonrió ante la escena en su mente, asique no lo pensó más y decidió tomar su celular. Prendió la cámara en modo video, se peinó un poco, se aclaró la garganta y presionó 'play'.

"Hola, hijo. Soy yo, papá Blaine. Uhmmm…" Comenzó a decir Blaine delante de la cámara de su celular. "… esta es nuestra vida antes de que tu nacieras." Blaine giró el celular en su mano y comenzó a caminar por el apartamento, describiendo cada rincón como si le estuviera hablando directamente a su hijo.

"Esta es la habitación donde dormimos" Blaine entró al cuarto, con la cámara hacia adelante, enfocando la cama donde Kurt estaba durmiendo. "Shh… papá está durmiendo, no debemos hacer ruido" Susurró mientras se acercaba a la cama. Extendió la mano que no estaba sosteniendo el teléfono y acarició el vientre de su novio que sobresalía de la sábana. "Y a aquí estás tú, dentro de papá."

Kurt comenzó a moverse y abrió los ojos, parpadeando ante la luz. Frunció el seño al ver a Blaine hablándole a su estómago y con el celular en la mano. "Blaine… ¿qué estás haciendo?" Preguntó con la voz ronca por el sueño.

"Hey… buen día, papá. Dile hola a nuestro hijo, Kurt." Blaine dijo sonriendo.

Kurt largó una pequeña risa. "¿Qué?"

"Estoy grabando un video para que nuestro hijo vea cuando tenga la edad apropiada para entender." Contestó sentándose en la cama.

"Pero estoy despeinado y tengo la cara hinchada, no quiero que mi bebé me vea así" Se quejó Kurt, y se tapó la cabeza con la sábana. A pesar de eso, Kurt amó la idea de Blaine grabar el embarazo.

"Te verá así todos los días" Blaine destapó la cabeza de su novio y Kurt hizo un puchero. "Además te ves hermoso y radiante, aún con la nariz colorada y la voz nasal." Blaine dijo, ganándose un golpe suave en el hombro de su novio.

"¡Hola, hijo! Te amamos y te estamos esperando" Kurt dijo sonriendo. "…y por favor, trata de no moverte mucho a la noche, no me dejas dormir."

Blaine rio y se inclinó para besar a Kurt en los labios. "Esto no es algo que puedas ver, bebé" Dijo antes de parar la grabación.

"¡Blaine!" Se rió Kurt, y Blaine se inclinó para besarlo otra vez. "¿Cómo te sientes?" Le preguntó cuando Blaine se acostó a su lado en la cama.

Blaine suspiró y miró al techo, evitando los ojos de Kurt. "Bien" Respondió simplemente. "¿Tu, como te sientes del resfriado?"

"Bien, es solo una congestión nasal" Respondió Kurt apoyándose en el costado de su novio. Bostezó y cerró los ojos.

"¿Quieres desayunar?"

"No. Quiero dormir" Kurt contestó y unos segundos después, ya estaba dormido en brazos del otro chico. Blaine le besó el cabello y también cerró los ojos para dormir un poco más.

Más tarde, cuando los chicos estaban viendo una película y la lluvia había cesado, Kurt recibió un mensaje de texto de Carole.

Kurt, tu padre quiere hablar contigo, por favor ven. Carole.

Al leer esas palabras, Kurt se asuntó, creyendo que algo le había pasado a su padre.

"¿Y si le sucedió algo?" Kurt le preguntó preocupado a Blaine, mientras ambos se vestían a prisa.

"Amor, si algo le sucedió, Carole llamaría, no enviaría un simple mensaje." Blaine intentó tranquilizarlo.

"Si, tienes razón." Reflexionó Kurt, aunque todavía estaba ansioso.

Unos minutos después, Kurt y Blaine estaban en camino a la casa Hummel-Hudson. Cuando llegaron, Kurt abrió la puerta de entrada con sus llaves, pero estaba todo a oscuras.

"¿Papá? ¿Carole? ¿Finn?" Llamó desde la puerta, pero no obtuvo respuesta inmediata. De repente las luces se encendieron.

"¡SORPRESA!" Gritó un grupo de personas, saltando desde sus escondites, con globos en las manos y bolsas de obsequios. Tanto Kurt como Blaine se sobresaltaron por el susto, pero se quedaron boquiabiertos y realmente sorprendidos por lo que tenían frente a sus ojos. La mayoría de los chicos de New Directions, algunos de los Warblers, Carole y Burt estaban ahí parados frente a ellos con enormes sonrisas en sus rostros. La sala de estar estaba decorada con globos de colores, guirnaldas y un enorme cartel que decía 'Baby Shower'. Cada uno de los chicos corrió a abrazar a Kurt y Blaine, quienes todavía estaban sin habla por la sorpresa.

"¡Oh por Dios!" Exclamó Kurt luego de un rato. "¿Esto… esto es para nosotros?" Preguntó. Las lágrimas se acumulaban en los ojos y Blaine lo abrazó por la cintura.

"Por supuesto que sí, tonto" Mercedes contestó con una sonrisa. "En unos días la mayoría de nosotros estará dejando la ciudad y no queríamos irnos sin darles esta pequeña sorpresa."

"Oh… chicos, es maravilloso. Muchas gracias" Y luego de esas palabras, Kurt se inundó en un mar de lágrimas, Blaine lo abrazó y Kurt apoyó la cabeza en el hombro de su novio.

"¡Hey! A no llorar, esto es una fiesta." Carole se acercó a Kurt y le dio un abrazo. "Siento haber enviado ese mensaje, Kurt." Ella dijo cuando se alejó del abrazo. "Fue idea de tu padre."

"Papá…" Regañó Kurt a su padre, mientras él se acercaba para darle un gran abrazo.

"Tenía que buscar una manera de que vengan rápido, y fue la única idea que se me ocurrió." Burt dijo un poco avergonzado.

"Nunca más vuelvas a hacerlo, ¿entendiste?" Kurt dijo seriamente, pero luego le dio una sonrisa mientras se secaba las lágrimas.

"Entendido" Burt asintió. "Y ahora, vamos, a disfrutar de lo que estos maravillosos chicos hicieron para ustedes."

Rachel le tomó la mano a Kurt y Tina la de Blaine, las dos chicas los arrastraron hasta el centro de la fiesta y comenzaron a explicarles algunos de los juegos. En poco tiempo, todos estaban jugando a cambiar los pañales a muñecos, adivinar el diámetro del vientre de Kurt, juegos de preguntas y respuestas sobre la crianza de bebés (Kurt y Blaine competían entre ellos, Kurt ganó), y un juego en el que los invitados tenían que sugerir nombres para el bebé. Pero Kurt y Blaine ya habían elegido el nombre para su hijo, y cuando Brittany les preguntó cuál era, ellos dijeron que sería una sorpresa al momento de nacer.

Más tarde, cuando Kurt estaba hablando con Mercedes, Tina y Rachel sobre cómo se sentían las pataditas del bebé, Blaine estaba hablando con sus amigos Nick y Jeff.

"Tenemos novedades sobre Sebastian Smythe" Nick dijo en voz baja. Blaine miró a su novio, que estaba del otro lado de la sala hablando muy felizmente con sus amigas y luego volvió su mirada a los chicos.

"Si, Sebastian dejó Ohio, el viernes partió a Boston para acomodarse en el campus de Harvard." Dijo Jeff, y Blaine sintió que se había quitado un peso de encima.

"Bien, ya podré estar más tranquilo sin ese rondando por aquí. Gracias, chicos" Blaine dijo con una sonrisa, Nick y Jeff se la devolvieron. Blaine caminó hacia su novio y lo abrazó por detrás apoyando sus manos sobre su vientre. Kurt giró la cabeza para mirarlo y Blaine aprovechó para darle un beso en la comisura de los labios. El joven embarazado estaba comiendo una porción de pastel.

"¿Estás bien?" Preguntó Kurt acariciando uno de los brazos de su novio.

"Excelente." Respondió Blaine con una enorme sonrisa y otro beso en la mejilla de Kurt. "Eso se ve delicioso." Dijo, refiriéndose a lo que estaban comiendo Kurt y las chicas.

"Es muy delicioso." Kurt cortó un trozo del pastel con el tenedor y se lo dio a su novio en la boca. Las chicas corearon un 'aaawww' y Kurt se sonrojó.

Cuando la fiesta estaba llegando a su fin, Carole sugirió que Kurt abra los obsequios que tenían para él y el bebé. Había desparramados en la mesa muchas bolsas, entre ellas había ropa para el bebé, algunos juguetes, mamaderas, chupetes, pañales y elementos para el aseo del bebé. Entre todos los regalos había una canasta especial para Kurt que contenía cremas para el cuidado de la piel, un vale para un día completo de spa para embarazados y otro vale para una cena para dos personas. Kurt agradecido por las cremas, ya que le estaban saliendo estrías en algunos lugares del cuerpo y lo hacía sentirse menos atractivo, aunque a Blaine no le importaba las marcas que pudieran quedarle a su novio, siempre lo iba a ver hermoso y sexy.

"Aún queda un regalo más, hijo" Burt dijo y Kurt estaba ansioso por saber que era. Desde la cocina, Carole llegó con un cochecito para bebés y un asiento para el auto. Eran de color azul y blanco y tenían un gran moño celeste.

Los ojos de Kurt y Blaine se abrieron muy grandes. "Oh papá… es hermoso. Gracias" Kurt dijo dándole un abrazo a su padre. "Gracias a ti también, Carole" Dijo y abrazó a su madrastra también.

"De nada, Kurt, ustedes se lo merecen" Respondió Carole con una sonrisa. Blaine también les agradeció por todo y le dio un gran abrazo a sus suegros, todo el mundo aplaudió.

Mientras ellos examinaban la carriola, el teléfono de Kurt vibró en su bolsillo. Número desconocido, titilaba en su pantalla. Kurt frunció el entrecejo y contestó.

"¿Hola?" Dijo, oía hablar del otro lado, pero no entendía debido a la música y las risas de las personas que había en la cocina. "Un momento" Dijo en el teléfono y caminó hacia el jardín trasero de la casa, donde no se podía oír ruidos. "¿Hola, quién habla?" Intentó otra vez.

"¿Hablo con Kurt? ¿Kurt Hummel?" Dijo una voz femenina del otro lado. La voz se oía nerviosa y dubitativa.

"Si, soy yo. ¿Con quién hablo?" Kurt preguntó.

"Con Charlize Anderson, la madre de Blaine"