Mi felicidad continúa levemente hasta el próximo año. Que importa. Yo soportaré la bendita espera.

Perdón olvide saludar… HOLA. Volví… a decir verdad estoy como si hubiese vuelto de la guerra más brutal de la vida, en serio… mis exámenes me vuelven loca, mejor dicho más. Y la locura genera que me vuelva una enferma sádica que ama hacer sufrir a los personajes y a ustedes… Buajajaja.

En fin… un nuevo capítulo para todos ustedes. Disfrútenlo.

Meroko-Y-Chan

Hollywood, Florida- 5:47 pm.

-Y esta es la habitación de huéspedes.

Tai entró a la recamara arrastrando su maleta. Estaba completamente agotado. El viaje había sido extenuante.

El sitio estaba decorado con simpleza pero elegancia. En una gama de colores discreta: azul rey, celeste, blanco y gris que pintaban sobre las paredes, el suelo, la alfombra, el edredón de la cama y las cortinas. Había una ventana que abarcaba una de las paredes. Supuso que las cortinas azules que estaban a un lado de las blancas se utilizaban para cubrir la visibilidad en las noches. Una pantalla plana mediana descansaba en una repisa de madera en la esquina superior de una de las paredes. Una cama matrimonial hecha de roble en medio del recinto. Un armario grande también de roble y un espejo al lado de una puerta que seguramente conducía a un baño propio.

El atardecer se filtraba por el ventanal iluminando con calidez el interior del lugar.

Dejó su equipaje junto a la cama.

-¿Hay algo que no te quedó claro?- cuestionó esa voz que lo hizo reaccionar. Recordando que todo siempre tiene un lado oscuro.

-No. Muchas gracias- contestó con indiferencia.

-Entonces me voy.

Sin voltear a ver. Escuchó como la puerta se cerraba suavemente. Una vez que se sintió cómodo sin esa presencia, se dejó caer en la cama y suspiro profundamente.

Verdaderamente jamás se imaginó que ella sería su acompañante. Es decir… él había pensado que su guía sería alguien que vive actualmente en Florida, y no alguien que lo conocía pero que ya no vivía allí.

Y lo peor de todo fue la forma en que se enteró.

A pocos minutos de emprender el maldito viaje a América.

Había ido solo al aeropuerto, porque aunque Sora insistió en que ella, Kari y Matt irían a despedirlo, él se negó, solo sería una semana fuera. Así que no hacía falta. Cuando confirmó su vuelo y asiento, dejo su equipaje y esperó que su acompañante apareciera.

-Así que seré tu niñera…

Esas habían sido las palabras que le causaron escalofríos y que confirmaron sus temores al voltearse y verla.

Y ahora tendría que compartir el mismo techo con Mimi Tachikawa en la casa de ella. Vivir con ella TODA una semana. La sola idea le daba dolor de cabeza.

¿Cómo demonios conviviría con ella tantos días… si apenas soportaban no insultarse mutuamente?

Parecía irreal… dos personas que se odian vivirían juntos…

Miró hacia la ventana, la residencia Tachikawa era muy distinta en la forma en que se la imagino… durante el vuelo pensaba que terminaría en una ostentosa mansión con muchos sirvientes y encontrarse a la señora Tachikawa cocinando sus extrañas recetas. No obstante, se encontró con un ambiente muy diferente. La casa estaba frente a una carretera poco transitada, en los suburbios medianamente adinerados de Hollywood, y no había señal de ningún sirviente. Además de que los padres de esa chica no estaban por ningún lado.

Al llegar Tachikawa le había mostrado el lugar para que se ubicara, y ni el padre, ni la madre de ella aparecieron. Eso no le resulto inusual a la castaña porque ni siquiera hizo ademán de llamarlos por si estaban en alguna otra parte del recinto.

Los alrededores de la vivienda estaban inmersos en silencio. La carretera tenía pocos autos transitando. Y frente a la casa, del otro lado de la calle, a 10 metros, la playa con su arena blanca, y el mar se extendía hacia el punto donde el sol se ocultaba. Al parecer se trataba de una playa para hacer deporte y actividades similares, porque no se veía a nadie haciendo alguna fiesta o quizás solo los fines de semana eran permitidas las celebraciones.

Resultaba agradable esa tranquilidad, y su estancia sería perfecta de no ser por la otra persona que residía con él en ese momento. Pero no. No permitiría que la oji mie le amargara su visita a Florida. Sería justo como lo habían dejado claro en el avión.

Tanto como él, Tachikawa sabía que nada los detendría para cumplir con sus respectivas responsabilidades, y si los dos tenían que convivir. Lo harían. Él no se reusaría a viajar solo porque ella fuese su acompañante. No le interesaba saber cuáles eran los asuntos de ella, pero era un hecho que ella tampoco tenía planeado retroceder.

…..

Mimi contemplo su habitación con nostalgia. Quizás no tenía mil años de no estar allí, pero se sentía extraño. Debido a que en ese casi año de haber vuelto a Japón, sucedieron muchísimas cosas. Aunque ella siempre considero al país asiático como su hogar… USA consiguió un lugar en su corazón. Por ocho años vivió allí y… no había palabras para expresar todo lo que pasó… ¿Cómo podría no considerarlo parte de ella?

A pesar de su ausencia, su recamara continuaba igual, intacta desde que ella se fue el año pasado.

Las paredes de color café claro… los muebles y la cama de madera blanca, las lámparas de papel color naranja, celeste y verde. El pequeño sofá celeste junto a la pared de cristal, la pantalla plana mediana. Las fotos, varios de los libros que dejó al partir…

Todo le traía miles de recuerdos… tomó asiento en el sofá y se desprendió de sus botas bajas.

Que paz… que comodidad… la tranquilidad (aunque no lo crean) de Hollywood, su casa, su habitación… todo era como antes… sino fuera por el individuo que se encuentra en la habitación de huéspedes… y que es el causante de que ella haya dejado Japón.

Dejó salir un pequeño resoplido.

Era el colmo que precisamente fuera ella quien tuviese que ser la niñera de ese sujeto.

Se sorprendió mucho cuando le llegó un correo de parte del Rector de la Facultad de Ciencias Sociales, porque… ¿No sería más obvio que el Rector de Ciencias de la Salud la buscara? Al parecer necesitaban que un estudiante que manejara perfectamente el inglés y conociera a la perfección la ciudad donde se ubicaba la cede de esa dichosa reunión para tomar el lugar de guía para uno de los dos estudiantes de Relaciones Internacionales que irían.

Eso la hizo dudar. No tenía mucho sentido, al pedir detalles le explicaron que le rendirían cuatro materias a la larga mientras estuviese ausente, lo que quería decir que además de excusarla por sus faltas, se le otorgaría una puntuación extra en el próximo semestre, y vaya que la necesitaba en química y física. Eso fue lo que la incitó a aceptar. Y también estaba la oportunidad de ver a sus padres y sus amigos. Solo tendría que hacer de niñera de un estudiante.

Pero nunca pensó que al final resultaría ser Taichi Kamiya ese estudiante a quien tendría que serle de acompañante. Aunque… no era tan estúpido como pensó. Ya que una oportunidad de ese nivel no se le concede a cualquiera.

Irrumpiendo con su paz, su teléfono celular sonó avisando una nueva llamada.

La pantalla centelleaba en negro el nombre de Yolei.

-¿Por qué llamas a esta hora? En Japón es media noche- dijo apenas atendió.

-¡Eso no importa! ¡Tai está en Florida!- chilló la peli morada estando a cientos de kilómetros de distancia.

Mimi sonrió divertida ante la histeria de su amiga. Si supiera…

-¿En serio?- cuestiono fingiendo que no tenía idea.

-Sí, me recién me di cuenta porque estaba hablando con Izzy por mensajes. Al parecer lo convocaron a un reunión de sabrá Dios de qué se trata. Solo te llame para avisarte, aunque es probable que no te lo encuentres…

-Creo que es muy tarde para decir eso- comento riendo. Se imaginaba la expresión que tiene en ese instante la peli morada.

-¿Por qué lo dices?

-¿Recuerdas porque vine a Florida?

-Si. Para guiar a un estudiante de…- la voz de la muchacha se detuvo de pronto- ¡Imposible! ¿Lo dices en serio Meems? Eso quiere decir que…

-Aja. En este momento está en la habitación de huéspedes. Conocida como la guarida de Daniel, Willis y Davis.

-Es increíble. ¿Tú ya lo sabías y no me dijiste?

-Oye, lo supe minutos antes de subir al avión. Créeme la sorpresa no fue muy grata. Y menos tener que vivir durante una semana completa con él- dijo frunciendo el ceño- Pero yo tengo mis razones para haber aceptado viajar con él. Por obviedad Kamiya también. Ninguno se iba a negar solo por causa del otro. Y no es como si tuviese que ser la persona más encantadora y amable del mundo. Solo planeo no emitir palabra para no insultarlo y que esta semana transcurra rápido…

-Estoy de acuerdo, pero… ¿No será un poco incómodo? Me refiero a que… se odian, sin embargo fueron novios y…

-Ninguno de los dos tomará en cuenta ese molesto detalle que mencionaste Yolei. Además… solo tengo que mostrarle donde están los lugares a los que tiene que ir y listo.

-Vaya. Davis se molestará. Si mal no recuerdo él dejo uno de sus balones favoritos en el armario de esa habitación y peor si sabe que es Taichi quien se está quedando con su mejor amiga, solos y en su casa.

-Ya te dije que dejes de decir eso- ¿Por qué justamente eso? No le importaba. Pero se sentía invadida- Otra cosa Yolei, no quiero que nadie se dé cuenta de esto. Si alguien pregunta donde estoy, di que viaje a Nueva York. Los únicos que saben que estoy en Florida, son tú, Takuya y Davis. Aunque Davis no sabe que Kamiya también. Y más importante, que absolutamente nadie se entere de que yo soy la acompañante de Kamiya y mucho, mucho menos que se está quedando en mi casa. ¿Sí?

-Por supuesto Meems. Soy una tumba.

-Gracias y oye…- escuchó un ruido seco contra el peso. Algo sufrió un buen golpe- Yolei te dejo. Algo está mal…

-Obvio. Tu ex está viviendo en tu casa. Pero bueno, hablamos luego. Y suerte.

Tiró el celular sobre la cama. Ni se molestó en ponerse las botas de nuevo. Salió de su habitación y se dirigió a la de huéspedes. De ahí provenía el ruido. ¿Qué rayos estaba haciendo ese tipo?

Esta vez un gruñido se oyó y al entrar comprendió.

Kamiya estaba en el suelo con un San Bernardo adulto sobre él. Gruñéndole con rencor.

No pudo evitarlo y una pequeña risa se le escapó. El perro de su madre era un desconfiado de lo peor. Aunque sabía juzgar bien.

-Athos ya déjalo- llamó al can adulto. En ese momento Tai volteo a ver a Mimi. De pie en el umbral de la puerta.

El perro "del demonio" se levantó de su posición de ataque sobre el moreno y ladro con alegría moviendo su larga cola y camino felizmente hacia la oji miel.

Mimi no necesitó ni siquiera agacharse. Athos era un perro enorme y con solo estirar su mano ya podía acariciar el lomo de su mascota- ¿Qué haces aquí? Creí que la vecina te cuidaba- habló sonriendo. Pasó su ojos del perro hacia el muchacho tirado en el suelo- ¿Te hizo algo?- Athos podía ser muy cariñoso, pero con las personas desconocidas era un completo amargado.

Tai negó sin dejar de ver al perro y se puso de pie- Deberías entrenar bien al perro- comentó con burla.

-Lo está- respondió- de lo contrario te estaría meneando la cola en lugar de querer morderte por ser un desconocido. Y te advierto que te conviene llevarte bien con él. Si no, no me haré responsable si Athos te utiliza como su juguete- contestó mirándolo fijamente- Athos, él no es un intruso.

El perro ladró y le lamió la mejilla a la castaña para luego salir de la habitación, como si no le importase la presencia de Tai realmente. Dando a entender: "si no es un intruso, me da igual quién sea"

-Listo. No te prestará atención.

Nuevamente quedaron en medio del silencio incómodo.

De la nada, Mimi recordó con pesadez. Que como ella es la "anfitriona" tendría que comportarse "amable" o por lo menos ser comunicativa porque de todos modos tendría que hacer de guía turística- Cierto. La cena estará lista en una hora. Te veo abajo- dijo saliendo. Estaba empezando a odiar el silencio.

Por poco y olvidaba que tenía que hacer la labor domestica que soportaba más. Cocinar. No era un chef, ni sabía hacer platillos tan extremadamente placenteros como el suertudo de Davis, pero su amigo le había enseñado recetas increíbles que valían la pena.

Y como le había dicho él: Son tan fáciles que hasta te quedarían deliciosas a ti.

Se hubiese ofendido de no ser totalmente cierto.

….

Se quedó mirando hacia la puerta por donde la castaña había salido. Una expresión de fastidio se plantaba en su rostro. Esta sería una larga semana. Demasiado complicada.

¿Cómo se las arreglarían? Ninguno daría marcha atrás, pero ellos simplemente… ¡No se dirigían la palabra! No podían no hablar durante una semana y pensar en un tipo de tregua solo era una tontería.

Los dos estaban llenos de resentimientos, y prácticamente eran desconocidos… y no quería pensar en la conversación que tuvo hace un rato con Matt.

-¿Así que… Mimi te cuidará?- comentó con evidente burla el rubio.

-No lo digas así idiota… nunca se me pasó por la cabeza que fuese ella quien vendría conmigo. ¡Es una estupidez! ¿Cómo le voy hacer para pasarme una semana con ella?

-Bah… no exageres Tai- se quejó su amigo restándole la importancia con demasía que él le daba a la situación- Lo aceptes o no, ella no es una desconocida… en lo absoluto. ¿Cómo te lo digo?… fue tu novia, más bien habría que decir que la…

-¡Cierra la boca!- no pretendía escuchar eso. Ya se imaginaba que camino estaba tomando Matt en esa conversación sobre la oji miel.

-Ah picarón. Me callas porque es cierto lo que digo- escuchó que ese individuo al que llamaba su mejor amigo disfrutaba de su maldita suerte- Pero además de en ese aspecto, también has estado en el apartamento de ella mil veces, incluso antes de ser novios, te quedaste cuidándola cuando Davis…

-¡Dije que te callaras Ishida!- suerte que no era una video llamada, porque de seguro destruiría la pantalla de su celular por querer borrar la cara de satisfacción de su amigo. No necesitaba que le recordara esas ridiculeces- Puede que pase una semana, pero te mataré cuando vuelva.

-Puede que Mimi te haga cambiar de parecer- y estalló en carcajadas- Quién sabe… en una semana pasan muchas cosas. Pero bueno, ya hablando en serio Tai, mantente a raya amigo, sé que será bastante difícil para ambos tener que con… Perdón es que me da risa, ejem… convivir una semana detestándose en la forma en que lo hacen.

-Ya lo sé- aceptó suspirando con resignación- Aunque no tengo idea de cómo… Esa chica es… complicada, no tenemos un historial de paz entre nosotros. Pretendo aunque sea hacer la semana llevadera, pero en el momento en que recuerdo que se trata precisamente de ella… no puedo.

-Rayos… no se me ocurre nada… mmm… ¿Y si… solo intentas tratarla como alguien a quien conoces muy poco? Quiero decir, supongo que eres amable con las personas ¿No?

-El que no es amable eres tú.

-Ok. Ok. Entonces asunto arreglado. Olvida o al menos ignora todo lo que pasó entre ustedes. No tienen que ser los mejores amigos, o ver películas juntos, o contarse chistes, o salir a pasear. Tan solo piensa que… eh…

-¿No tiene idea de lo que estás diciendo, o sí?

-En realidad no. Estoy en blanco.

Fue en ese instante en que pensó que la seriedad del gran Yamato Ishida se había ido al carajo y que ahora él era más maduro. ¿En que se estaba convirtiendo el mundo?

-No me estás ayudando….

-Bien ¿Y si le preguntó a Sora?- definitivamente. Matt Ishida alias el lobo solitario ahora necesitaba que su novia lo ayudase a pensar… patético.

-No. Te lo advierto. No quiero que NADIE más se entere que estoy en casa de Tachikawa.

-De acuerdo. Total discreción de mi parte. No te preocupes. Entonces qué harás Tai.

-Me las arreglaré. No tengo idea de cómo. Pero lo haré.

-Tú puedes. No creo que Mimi muerda, aunque tú debes saber mejor que yo eso. Ahora es tu turno. Se maduro.

-Si… si…

-Y pórtate bien con tu niñera pequeño Tai. No quiero escuchar quejas de ti mi niño.

-Vete al diablo Ishida- la risa de su "amigo" se hizo presente y le colgó.

Solo eso le faltaba. Que lo dejara pensando en las "situaciones" en que tuvo que ver con la castaña.

Cuando el perro se quitó de encima, casi ni prestó atención a Mimi, pero ahora recordó que ella le dijo que la cena estaría lista en una hora. ¿Ella cocinaría? No recordaba que supiese cocinar cuando ellos fueron no… cuando ellos salían. Era un término más tolerable.

Como seguía agotado por el viaje, decidió tomar una ducha y dormir el resto del tiempo antes de la cena. Ya después se preocuparía por desempacar.

1 horas después

Salió de la habitación con el cabello goteándole sobre su camisa, camino por el corto pasillo que abarcaba tres puertas más, seguramente la de la habitación de ella, la de sus padres, y quizás un almacén. Se detuvo junto a una de las puertas, debido a que cerca de ella había una fotografía, Mimi con su toga y birrete de graduación en color negro. Lucía prácticamente igual por lo que dedujo que se trataba de su graduación de preparatoria.

Notó un detalle que siempre se le hacía curioso. La castaña acomodaba a veces su cabello del lado derecho, sobre su hombro, lo cual le daba un toque de distinción, incluso aunque no pareciera tener la intención de hacerlo.

Como una princesa…

Una joven de 17 años que sonreía con simpatía, pero que sus ojos ocultaban misterio, una puerta cerrada para todo el mundo.

Soltó un suspiro al pensar que esa joven volvió a su vida solo para crear un desastre.

Miró la puerta entre abierta y asomó su visión levemente. Definitivamente no era la habitación de los señores Tachikawa, pero tampoco se trataba de la alcoba de una niña caprichosa y con complejo de princesa, eso le hizo pensar:

¿Por qué desde que rompieron la vuelve a considerar una mocosa mimada? Ah cierto, porque jugó con él como si fuese una niña que se divierte a costa de los demás.

Maldita sea. Estar en esa casa solo le traería recuerdos. De cualquier manera el lugar pertenecía a Tachikawa.

Llegó al comedor y no vio ni rastro de la castaña. Decidió entrar a la cocina y Mimi estaba con un cuchillo en la mano, cortando quién sabe qué.

Una escalofriante visión tomando en cuenta la persona que tenía el utensilio. Por lo visto, la oji miel no ha notado su presencia, porque tranquilamente seguía con lo suyo sin parecer incomoda.

Era una acción riesgosa, pero valía la pena.

Sonrió malicioso- ¿Necesitas ayuda?- dijo de improvisto. Su voz fue tan repentina que Mimi soltó un pequeño grito.

Mimi se volvió con el ceño fruncido y enarcó una ceja al ver la expresión neutra de Tai. Si supiera que por dentro él estaba muriéndose de la risa al haber escuchado el grito infantil de ella- No, muchas gracias- respondió irritada- Toma asiento.

La mesa ya estaba dispuesta para dos personas, y la cena fue servida rápidamente.

Nunca, nunca había visto la comida que la oji miel preparó. El platillo lucía como ensalada, pero contenía pollo, maíz, tomate, pepino, queso y algo que parecía como mayonesa, pero color rosa.

¿Qué demonios era eso?

Contempló a Taichi, que observaba la cena como si fuese un bicho raro. Que muchacho tan denso por Dios. No era una receta excepcional, pero tampoco algo extraño que jamás se haya visto en la historia de la comida.

Rio suavemente ante la idiotez del joven frente a él- ¿No tienes idea, cierto?

Esto tenía que ser una venganza por asustarla en la cocina, ahora ella se reía de él-Ah decir verdad… no.

-Es una ensalada americana con detalles mediterráneos- explicó con simpleza- No es nada del otro mundo. Davis me enseñó a hacerla.

Considerando que Davis estudiaba artes culinarias, y que, ya había probado hace muchos meses las comidas del chico, no había porque desconfiar de una receta de él. La única incógnita era si Mimi sabía prepararla.

Con toda la desconfianza del mundo, llevó el tenedor a su boca. Y por fin todo tuvo sentido.

Odiaba admitirlo con el dolor del alma. Pero Tachikawa había hecho un excelente platillo.

Sus ojos se fijaron en la joven frente a él, ella ya ni siquiera lo miraba, estaba concentrada en su comida, mirando por la ventana que había en la cocina que se podía ver desde la mesa de comedor de roble donde estaban cenando. Estaba claro que a Mimi no le importaba mucho si la comida le gustaba.

Ella cumplió con hacer la cena como buena "anfitriona" eso era todo.

La cena continúo con tranquilidad y silencio, MUCHO silencio. Hasta que fue desplazado por la oji miel.

Dejó el cubierto sobre el plato- ¿Mañana qué tenemos que hacer?- cuestiono neutralmente.

-Leí el itinerario que me enviaron. Hay que ir a Nova Southeastern University a las 9:00 am. ¿La conoces?

-Si claro.

-Ahí ofrecerán una capacitación a los estudiantes que fuimos convocados para la reunión. Nos pondrán al corriente de la situación que será planteada y nos explicarán los detalles- explicó acabando de comer.

-No hay problema, además no queda muy lejos de aquí- Tai siguió a Mimi que después de retirar los platos fue a la cocina.

-¿Cómo se supone que iremos?

-En auto- ironizó.

-Me lo imagine. Gracias por ilustrarme. ¿Hay algún lugar para alquilar autos?

-Aunque lo hubiese no podríamos pedir uno. Aquí se consideran mayores de edad a las personas de más de 21. Un "menor" solo puede conducir si tiene auto propio.

Se recostó contra la repisa donde Mimi dejaba la vajilla- No creo que haya problema con eso. Ya tengo 21.

Tuvo un retroceso mental y su memoria se enfocó en un calendario imaginario. Se no mal recordaba Kamiya cumplía años el 5 de febrero, de eso hace tres semanas… ese idiota ya era un "adulto" en América. No es como si ella lo fuese a respetar por eso- Ah…- murmuró por lo bajo- Pero no me dejaste terminar. No es necesario ningún auto, contamos con el auto de mi padre- no quería hacer contacto visual, por lo que se mantuvo con la mirada fija en la vajilla que estaba lavando, al menos hasta que el moreno le quitó la esponja y el vaso que tenía en sus manos.

-Yo me encargo. Ya basta con que hayas hecho la cena- dijo Tai observándola de reojo-

Por el momento no se habían insultado… o matado… iban progresando, aunque dudaba que esa paz entre ellos durará mucho más tiempo. Taichi se comportaba cooperativo, posiblemente porque de ella dependía que él llegase a la universidad mañana para la dichosa capacitación.

Esto no se trataba de la vida personal, y el detalle de que sus vidas hubiesen estado enlazadas. No. Tenía que ver con el desarrollo profesional, e interferir con esas metas de cada persona, era completamente egoísta. Independientemente de quien sea la persona a la que le correspondía guiar, brindaría su apoyo como hace tiempo se lo ofrecieron a ella.

Incluso aunque ese individuo fuese el mujeriego de su ex.

-¿Me estás prestando atención?- se quejó el moreno. Se dio cuenta que él terminó de lavar la loza. Alzaba las cejas con burla por su distracción.

Parpadeo confusa-¿Eh?- Tai suspiró.

-Dije que si no necesitas que ayude en algo. Me iré a dormir.

-Ah… AH, sí, digo no. No es necesario nada más. Solo vete- ¿Por qué siempre que se distraía se ponía nerviosa?- Yo también iré.

Apagaron las luces, y subieron a la segunda planta. Llegaron primero a la recamara de la castaña.

-Buenas noches- expresó antes de cerrar la puerta.

Le sorprendió que Tachikawa dijera tal cosa, no obstante, seguro fue por cortesía- Igualmente- contestó un poco tarde, debido a que habló cuando Mimi ya había entrado del todo y cerrado la puerta. Por ende, la castaña no alcanzó a escuchar la respuesta de su compañero.

…..

Tai observaba por la ventana la espléndida mañana que Florida ofrecía. Con el océano más allá en su derecha, y esa brisa fresca y suave que proporcionaba el ambiente marino. Hacía que cualquier persona que estuviese de mal humor, se pusiera alegre.

El viento mecía suavemente tanto su cabello como el de su guía. Tachikawa conducía pacíficamente. Ambos se vistieron se forma simple y liviana. Ya que el clima no ameritaba usar prendas pesadas.

Mentalmente gruño: se sentiría con más libertad si él pudiera conducir y saber a dónde rayos ir. Y no tener que estar atado a la castaña a su lado que ignoraba su presencia como si fuera un mosquito.

-Aquí es- escuchó que Mimi le decía.

Estacionaron el jeep Dragon que debía decir: era genial. Sea como sea, tenía que conducir aunque sea una vez.

Y su asombro fue puesto frente a edificios enormes, similares en tamaño pero diferentes en diseño a los de la Universidad de Odaiba. La Nova Southeastern University se alzaba frente a ellos con imponencia, repleta de estudiantes americanos, sin incluir que estaban en Florida, las facultades y el ambiente era exactamente igual.

-Démonos prisa. Cuando hay capacitaciones estas personas son un fastidio con respecto a la puntualidad.

Se volteo hacia la oji miel- ¿Cómo sabes eso?

La joven se encogió de hombros- Yo estudie aquí antes de volver a Japón- dijo iniciando el camino hacia la facultad asignada sin darse por enterada que Tai puso los ojos en blanco ante su actitud.

Ni siquiera en eso podía ser sincera- pensó molesto. ¿Acaso ocultaba algo más? La creía muy capaz.

..

Bueno… esto llevó trabajo, ¡DEMASIADO! Un capitulo donde prácticamente solo dos personajes salen, y más si no se hablan y son indiferentes al cien por ciento, me dejó helada.

Estos dos castaños se están ganando mi cansancio. Su frialdad y odio hacia el otro hacen que se me sequen las neuronas tratando de crear un ambiente pesado entre ambos.

Leí los reviews (dahh obvio) del capítulo pasado y morí de la risa, aw… que pena ¿Tai lo molestó? ¿Lo quieren matar? Es una lástima, pero sépanlo, es un hombre, y más que todo, SOLTERO. Creo que ya quedó claro que superó a Mimi.

También que… ay Matt ya nadie te toma en serio hombre… estás peor que Davis, sin ofender XD

También leí algo que me rompió un poco mi esperanza, alguien totalmente desconocido menciono que probablemente en DA3 solo pondrán a Tai y los 7 Legendarios (eso me suena a Pokemon XD) como sucede en el manga y… ESO NO PUEDE PASAR! Yo sueño con el Michi, y todos los demás. Y hay que tomar en cuenta que claramente en el tráiler se muestran a TODOS los elegidos de la primera generación, ¿Por algo salieron? Y si solo fuese a salir Tai, las palabras del video dirían cosas como: todo lo que hice, me hizo lo que soy ahora. PERO NO. El video dice: lo que HICIMOS, nos hizo lo que SOMOS. Por ende. TODOS SALDRÁN.

Uf… perdón si el capítulo está un poquito corto, pero ya explique que es muy complicado con dos únicos personajes que no quieren entablar relación alguna.

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