No tengo perdón de Dios, ni merezco la oportunidad de dar una sucia excusa. ¡MATENME! Esta escritora no tienen vergüenza y…
Bueno ya me auto basuree. Así que ahora les pido perdón eternamente. Si estuviera solo en mis manos les publicarías TODOS los días, y eso si tuviera inspiración.
En fin. Mil perdones, lo prometido es deuda, y aunque tarde, seguro.
Disfruten el capítulo.
…..
-¡Mimi!
La castaña quedó de piedra en el portal de la entrada.
Ay Dios mío…
-Mamá… papá, ¡Pero qué sorpresa!- balbuceo con una sonrisa temblorosa. ¿Qué hacían sus padres ahí? ¡Siempre estaban fuera de la ciudad!
Su madre hizo una mueca divertida y estiró los brazos hacia ella- ¿Qué sorpresa? Eso deberíamos decirlo nosotros, querida. Vimos las luces prendidas y pensamos que algo había pasado. ¿Por qué no avisaste?
-Pues…- dijo abrazando a Satoe- Lo olvide. Y como casi nunca se la pasan en casa, no pensé que fuera importante avisar.
Keisuke acarició el cabello de su única hija- Bueno. Mimi ya tendremos un poco tiempo para que nos cuentes a qué se debe tú visita. Pero primero pasemos.
-Y… ¿De dónde vienen esta vez?- intentó hacer más charla llevándolos a la sala de estar- ¿Los Ángeles? ¿Boston? ¿San francisco? ¿Manhattan?
-No hija, en realidad Cleveland.
-Ah ya veo.
En la segunda planta se escuchó un leve ruido. Sin embargo, Mimi estaba ocupada hablando con su madre como para prestar atención.
Hasta que alguien arriba habló- ¿Qué es tanto ruido?
Diablos.
Con temor se dio la vuelta y vio al final de las escaleras. Había olvidado que Taichi estaba ahí. Y no era su presencia lo que le quitó el color a su rostro. Con normalidad podía decirles a sus padres porque él está ahí.
Pero el muy idiota tenía que complicárselo saliendo a ver qué ocurría, con el torso desnudo y agua escurriendo de su cabello.
Si sus padres podían sumar dos más dos, llegarían a la conclusión de que ellos….
No mejor no terminar ese pensamiento.
Sus ojos se clavaron en el moreno, y este desvió sus ojos hasta atrás de Mimi. Viendo a sus padres observándolo estupefactos. Fue en ese instante que comprendió el aura deprimente de la oji miel, estaba desnudo de la cintura hacia arriba.
Dio un brinco en su lugar- Se-señores Tachikawa cuanto tiempo sin verlos.
-¿Te conocemos?- pregunto Satoe tan confundida como para captar la situación "comprometedora"- Un momento… ¿Serás tú Taichi?
-Sí, ese soy yo- afirmó bajando las escaleras con torpeza. Que no pensarán algo que no era.
-Ah mamá, papá veo que ya se acordaron de Tai- por fin salió de su shock- justamente él es la razón de porque estoy aquí, verán… Tai estudia Relaciones Internacionales y lo enviaron a unas juntas que habrá en la embajada japonesa, y me eligieron para asesorarlo en su estancia aquí, así que pensé que para ahorrarnos dinero en hospedaje, era mejor venir a casa. E-espero que no les moleste.
-Así que es eso…-exclamó seriamente el señor Tachikawa- Sin embargo…- Eso no explica…
Él SÍ que había malpensado por qué Tai estaba sin camisa.
-Papá… creo que es obvio que Tai estaba tomando un baño… en el dormitorio de huéspedes. Del otro lado del pasillo de arriba, opuesto a mi cuarto- explico lentamente.
El ceño de Keisuke volvió a relajarse y sonrió-Ah ya veo. En ese caso, Satoe amor ¿Nos preparas la cena?
-Por supuesto. Keisuke ve a darle un pequeño paseo a Athos, el podre debe estar aburrido.
-Claro, vendré en veinte minutos.
-Yo iré a la cocina, chicos. Ah, es bueno verte de nuevo Taichi.
-I-igualmente.
Una vez quedaron solos, y Mimi hubo recobrado el color de su piel, se giró encarando a Tai.
Su rostro en ese momento era un libro abierto que decía: no creo que esto esté pasando.
Sus manos fueron sus caderas-¿Es enserio?- señalo con la vista el torso del joven
-No es mi culpa que ellos vinieran así de la nada- se defendió rascándose la nuca.
-Bueno. Ahora sabes que están aquí, ponte algo stripper.
Tai enarco una ceja y rio caminando hacia su habitación.
…
-No tenías por qué preparar nada especial. No es para tanto- habló Mimi mientras su madre hacía que tomara asiento junto a Tai en la mesa de comedor.
Genial-pensó irritada. Qué manera excelente para disfrutar de su cena.
Satoe sonrió amablemente hacia su hija- Mimi… desde que te fuiste apenas has venido una o dos veces. Es justo que cuando vengas de visita prepare algo diferente. Claro, aunque hoy nos tomaste por sorpresa. Además…- dijo fijando sus cálidos orbes esta vez en Tai- Tenemos un invitado. Ahora, denme unos minutos y la cena estará servida.
La oji miel le hizo un gesto a su mamá antes de que esta desapareciera de su vista al ingresar a la cocina. Quizás no ya era un turrón de miel, pero siempre sería esa mujer llena de amor para dar sin recibir.
Sintió un codazo para nada delicado en su costilla, y miró con discreta molestia al joven a su lado, diciéndole con la mirada ¿Qué?
-Te hablan- respondió el moreno encogiéndose de hombros.
Hasta ese instante, oyó a su papá hablarle- Lo siento. ¿Qué decías?
Keisuke negó suavemente. Mimi siempre sería una gran distraída- No cambias hija…
La conversación fue interrumpida cuando la señora Tachikawa ingreso de nuevo a la sala de comedor, sirviendo primeramente a Tai y Mimi, y posteriormente a su esposo y luego a sí misma.
Él seguía subestimando a los dueños de la residencia. Una cosa era que a la oji miel ya no le gustasen esas recetas extrañas que causan escalofríos con solo imaginarlas, pero otra diferente eran los gustos de los padres de ella. Observo con asombro lo delicioso que lucía ese lomo de res con vino tinto. Lo reconoció porque estando aburrido mientras preparaba café, se puso a leer una revista de cocina. Sintió vergüenza al notar que la señora Satoe lo miraba.
Y más cuando ella le preguntó con diversión- ¿Creíste que sería algo singular, Taichi?-
-Eh… bueno… para serle sincero sí, pero no es que quiera ofender su preferencia culinaria ni nada por el estilo…
-Descuida. Con el tiempo llegué a descubrir que esas comidas no tienen ningún fin. Ahora llevamos años sin tenerles gusto alguno. No los interrumpo más, comiencen- dicho esto, tomó asiento a la derecha de su esposo, quién estaba sentado en extremo de la mesa, con Mimi y Tai sentados a su izquierda.
La cena transcurrió tranquilamente, salvo cuando ambos castaños tenían que decir algún comentario con respecto al otro. De igual forma cuando Mimi corría "peligro" verbal. En cierto momento en que Mimi y Tai hablaban con el papá de la primera…
-¿Decías papá?
-¿Cómo te ha ido en el hospital? Ya eres una interna…
El timbre de la residencia se escuchó. Satoe se puso de pie e informó que no se molestarán e interrumpieran su conversación, ella se encargaría de atender.
-Ah, me va muy bien, además…
-Tenemos nueva visita- dijo una sonriente Satoe ingresando acompañada.
Los tres que se encontraban en la mesa, vieron al frente. Mimi comenzó a toser incesablemente por atragantarse con un bocado, y todos los presentes la observaron.
Ella solo se decía internamente. ¡ODIO MI SUERTE!
-¿Qué son esos modales Mimi? ¿Así saludas a un amigo?- se quejó la señora Tachikawa con evidente extrañeza.
Cuando se recuperó del incidente con la comida, aun con el desconcierto pintando sus facciones, dijo- H-hola Michael…
Por lo visto, el recién llegado no solo la estaba mirando a ella, sino también a la persona a su lado, lo que hizo que se repitiera mentalmente que odiaba su suerte. Simplemente nada le podía salir bien. Ni siquiera cuando quería que lo que restaba de su visita a Florida fuese tranquilo.
-Mimi… ¿Qué haces aquí?
Por un momento olvidó, aquel antiguo acuerdo, y su "dulce" carácter relució- Es mi casa- contesto cortante y con todo el sarcasmo del mundo. Y fue ahí donde sintió tres pares de ojos extras sobre ella- Eh… Mike pero qué pregunta tan tonta, qué más puedo hacer aquí- agregó en un intento por hacer que lo que dijo era una broma.
Que todo marchara normal…
Indiferencia vete… vete, vete, vete. No ahora…
Michael rio como si nada- Tienes razón. Me sorprendí de verte aquí, eso es todo. Veo que interrumpí.
-Oh claro que no Michael. Ya acabamos, ¿Nos acompañas en el postre?- sugirió Keisuke sin notar que hija se volteo hacia él como la niña del exorcista.
Tenía que estar bromeando.
-Oh, perdón. Creo que ustedes no se conocen- dijo Satoe mirando a los muchachos presentes.
-En realidad si conozco a Taichi, señora Satoe- habló el rubio educadamente. Al escucharlo, el aludido no pudo evitar reír levemente… vaya que se conocían…
-Es cierto. Desde hace poco, pero si nos conocemos.
-Entonces no hay necesidad de presentaciones.
Mimi suspiró desconsolada. Sería una larga noche. Así que pensó en hacer como si los dos imbéciles que lamentablemente tuvo como novios no estuviesen al lado y en frente suyo- Papá no seguimos nuestra charla… ¿Te hablaba del hospital, no?
-Si. Continua, Mimi.
-Bien… a decir verdad, no ha sido mucha diferencia… además que tengo un conocido en ese hospital que me ha ayudado, él lleva dos años como interno- dijo naturalmente. Lucía como una reunión cualquier, a la vista de los demás, pero no para ella. Tendría que lidiar con las plagas por separado, esto era una invasión.
-Y ese amigo tuyo… ¿Solo es un amigo?- inquirió la dueña de la residencia con sonrisa pícara. Al oír a su mamá, quiso gritar. Eso era en lo menos que pensaba últimamente. No pudo evitarlo y en un acto de defensa, miró muy discreta e imperceptiblemente al rubio.
Justo como lo pensó. Ese intruso estaba extrañado por las palabras de su mamá.
-Sí mamá. Kyle es solo un amigo que conocí cuando acompañe a Davis al hospital cuando estaba enfermo.
-Señora Satoe, está incomodando a Mimi en frente de su…
-¿Michael puedes acompañarme?- todos voltearon a ver a la oji miel cuando está abruptamente se puso de pie.
El oji celeste parpadeo confuso ante la insistente mirada de la castaña- Eh… claro. Y… ¿Para qué?
La expresión de Mimi quemó sobre Michael, con un obvio mensaje: "SOLO VEN"
Mimi y Michael fueron al jardín de la residencia en un silencio pesado y siniestro. La castaña caminaba apresuradamente y el joven tuvo que acelerar su paso para alcanzarla.
Detuvo su andar cuando cerró la puerta corrediza junto con la cortina para evitar que desde adentro se pudiese ver algo. Se dio la vuelta encontrándose con la incómoda y un poco indiferente expresión del rubio.
-¿Acaso es muy difícil aparentar y seguir el maldito acuerdo?- cuestiono secamente. Casi fue descubierta frente a sus padres por ese idiota lleno de indiscreción.
-No he hecho nada imprudente. Además… no lo había notado, pero en cuanto lo hice fue fácil deducir que ya no sales con Kamiya, eh- argumentó sin prestar mucha atención a la joven- Y también, nuestro "acuerdo", creo que lo viste, sigue igual, no es como si hubiera sido indiferente ante ti frente a tus padres. Si lo creíste de esa forma… fue porque te sentiste acorralada. ¿Ellos no lo saben?
Inclinó su cabeza de lado, con desconfianza- ¿El qué?
-Que tú y Kamiya ya no son novios.
Contuvo un bufido. Ese tipo… siempre tan observador.
En el pasado lo consideraba atento. Pendiente de las demás personas por si había alguna preocupación. Le encantaba que supiese leerla como un libro abierto. No había secretos entre ellos. Y cuando se le dificultaba saber qué le sucedía a ella, reía y decía: "la princesa no me deja ser". Pero de eso ya no más. Ahora solo era un estúpido colmado de astucia
Levanto su barbilla con toda la altivez que siempre usó con el rubio desde el momento en que sintió resentimiento- No. No lo saben. Pero ese no es problema tuyo.
Ahí estaban de nuevo reunidos. Creyeron que después de su conversación "conciliadora" en aquella fiesta del año anterior, todo había acabado entre ellos. Cualquier tipo de contacto, e incluso la más mínima posibilidad de volverse a encontrar. En realidad era cierto cuando se decía que hay circunstancias que suceden que no están en manos de nadie controlarlas. Y esta era una de ellas. Por más que lo intentaran. Si la vida quería que se viesen, lo harían quisieran o no.
Michael caminó hasta recostarse contra el árbol en cuya rama más alta colgaba un columpio de paja trenzada- ¿Ahora él es el malo?
-No. Eso también ya terminó para mí. Ambos tan solo son fantasmas de personas con las cuales me relacione.
-Ya veo. Entonces supongo que te gusta lo sobrenatural. Lo digo porque… cuando llegué estabas cenando con tu fantasma más reciente.
-No porque yo lo quisiera así. Kamiya está aquí meramente por asuntos de nuestra universidad, al igual que yo. Y Michael… no tengo porque darte explicaciones. Así que deja de preguntar- espetó despectivamente- A lo que me interesa. ¿Tú qué haces en casa de mis papás? Sé que el acuerdo trata sobre simular frente a nuestros padres que nos llevamos bien aun después de romper, y eso es solo porque no quiero que los tuyos vean lo ruin que actuó su hijo "caballeroso" con una chica y que los míos pierdan su amistad.
Una sonrisa de lado se formó en los labios del joven- Siempre terminas yéndote por la tangente. Inicias una frase y la terminas con otro argumento opuesto. Estoy aquí porque necesito un libro que tu padre tiene. Yo también estudio, por si lo olvidaste.
-Ah seguro…- murmuró muy bajo. Bonito momento en el que le se ocurre llegar a la residencia. Ya le bastaba con tener que convivir "amenamente" con Taichi.
Y… listo. Su charla había terminado. No tenían absolutamente nada que decirse. ¿Y cómo podrían? Eran unos completos extraños. Conocían a los "yo" del otro, pero en el pasado. Ahora ninguno sabría decir que algo del pasado se mantenía en el presente. Michael se incorporó, al pasar por el lado de la muchacha, ella distinguió un gesto, simple, pero que incluso en veinte mil años luz, desgraciadamente siempre entendería.
Siempre. En sus años de secundaria, en cualquier situación complicada para ella, incluso antes de ser novios, el oji celeste le dedicada ese gesto.
Suerte
En este momento… ¿Qué significaba eso?
Quedó estática en su lugar. El viento nocturno azotando en su rostro y cabello. Su vida era agotadora. Nunca… nunca tenía un momento de paz. Y nuevamente se preguntaba, si fuese posible irse a algún lugar del mundo, y que allí no se encontrase alguna persona que le subiese la presión y la dejara entre el pasado y presente.
Su celular vibró en su bolsillo, siendo el único sonido audible a su alrededor. La había sacado de sus pensamientos.
Aun desorientada, quiso saber de qué se trataba. Un nuevo mensaje instantáneo. Y el nombre de su mejor amigo parpadeando en la pantalla.
Pestañeo desconcertada el chat.
D.M- ¿QUÉ DEMONIOS HACE ÉL EN MI CASA?
Suspiró. Así que ya lo sabía. Solo esperaba que Yolei solo se haya descuidado con Davis… de eso dependía su seguridad. O la de Izzy si resultaba necesario.
Se dio cuenta que se estaba tardando mucho en volver a su hermosa velada. Por lo que pospondría la ola de quejas de su amigo.
Tecleó un minúsculo mensaje que de seguro lo molestaría más. Y se apresuró a entrar.
Meems- :D
…..
-¿Tan pronto te vas Michael?- Satoe se mostró decepcionada.
Ese joven era como un hijo para ella- pensó irónicamente Mimi.
-Si. Solo venía por el libro, cuando tenga algo de tiempo libre, vendré otra vez por aquí.
-Es una lástima. Aunque nosotros tengamos un compromiso de pronto en este momento, te hubieses quedado con los chicos a ver una película.
Como no ocurría desde hace meses, la oji miel y el castaño intercambiaron una mirada irónica. Pensando algo similar. Ah. Sería una noche encantadora ver una película con ambos.
Plagas. En la mente de Mimi.
-será para otra. Fue bueno verte Meems. Un gusto Taichi.
-Adiós Mike.
-Igualmente.
Michael fuera. Un intruso menos.
-Nosotros también debemos irnos, llegaremos muy tarde así que no nos esperen. Nos vemos en la mañana, descansen chicos.
Le sonrieron a los señores Tachikawa y estos se fueron por el mismo camino que poco antes el rubio tomo.
En cuanto la puerta de entrada estuvo cerrada y quedaron solos, Mimi habló con irritación.
-¿Quieres quitar esa estúpida sonrisa?- espeto molesta- No soy ninguna atracción como para hacerte reír.
Tai miró a la castaña diagonal a donde estaba sentado, sin dejar de sonreír- Soy una persona alegre, que tú no lo seas no es problema mío- dijo cruzando sus brazos sobre su pecho. Dando por hecho y obviedad el carácter "encantador" que ella tenía actualmente.
-Como si no hubiese notado que te estabas divirtiendo con todo lo que pasó. Al menos ten la educación de ser discreto y no burlarte en mi cara.
-No me estoy riendo, tan solo veo con satisfacción como la vida devuelve todo lo que se hace. Y cada cosa que sucedió hoy es por causa tuya, así que no te desquites conmigo, se torna molesto.
Se puso de pie, harta de la situación- Deja de hacerte el inocente y dime qué rayos tienes en mente.
-¿Segura?- cuestionó. Los fríos ojos de la muchacha no se movieron de él- Bien, no tengo razón para negarme- aceptó encogiéndose de hombros sin abandonar su postura despreocupada- Me es totalmente divertido ver la forma en que todas tus mentiras se vuelven en tu contra, una tras otra en una secuencia interminable, no has terminado de mentir cuando estas comienzan a colgar de una delgada cuerda a punto de romperse.
-¿Soy bastante ilusa no? Al menos te creí alguien que no se mete en los asuntos ajenos, pero me equivoque. Y si fuera así ¿Qué te importa? Aunque estás sonriendo, parece como si estuvieses molesto por mis mentiras…- dio dos pasos haciendo que Tai levantara la mirada ligeramente, aunque fuese más alto que ella, estaba sentado y Tachikawa de pie- Has dicho que no tienes razón para negarte a hablar, así que hazlo.
Nuevamente se encogió de hombros con sencillez mientras fruncía el ceño- Creo que yo también soy iluso. Pensé que no podías ser capaz de mentir en la forma en que lo haces. Comparto tu pensamiento. Ambos nos equivocamos al sobreestimar al otro- dando por finalizado el intercambio de opiniones, el moreno se puso de pie disponiéndose a subir a su habitación temporal, pero Mimi no planeaba dejar el asunto ahí, sujeto con fuerza el brazo de Tai y lo obligo a voltearse.
Él no estaba a la defensiva, por lo que se volteo sin problema -¿Necesitas algo?
-Deja de tratar de darme una lección Kamiya. ¡No eres nadie para hacerlo!- exclamó. La ira comenzaba a emanar como un volcán en erupción. Estaba harta de que ese tipo se creyera mejor persona, él era igual o peor que ella. Aceptaba completamente sus fantasmas y el monstruo que habitaban en ella periódicamente, así que no necesitaba que se lo recordaran.
-Por lo que yo veo, nadie lo es- sentencio lúgubremente- Sabía que no te importa pasar por encima de cualquiera, mintiendo como si tu vida dependiera de ello, pero imagine que al menos querrías lo suficiente a tus padres como para no mentirles tan descaradamente aun cuando la verdad está frente a sus ojos.
Algo hizo clic en la mente de la oji miel. Quedó paralizada ante lo dicho por Tai. Había un zumbido insistente, y miró fijamente a los orbes chocolates del muchacho. ¿Cómo fue que en algún momento sintió afecto por él?
Lo tenía muy claro. Ella ya no era ni la sombra de lo que fue hace tiempo. Admitía que era una joven fría, calculadora, con tormentos sobre sus hombros. Pero él…simplemente no tenía palabras.
Tai volvió a hablar debido al silencio de la castaña- ¿Acaso te molestó? Si lo hizo, es porque tú me dijiste que hablara.
Trato de buscar su voz, oculta en alguna parte de su garganta- Sé bien lo que dije- habló por fin- Y… no te atrevas a mencionar a mis padres. ¡Tengo muy presente mis fallos! Pero precisamente por eso no quiero arruinar la perspectiva que tienen de muchas personas a las que conocen. Por años vieron en Michael un muchacho de actitud intachable, creen que seguimos siendo amigos, ¿Cómo demonios voy a decirles que es un mentiroso? ¿Qué engaño a su hija de la forma más baja y uso excusas imperdonables? Si llegasen a saberlo, la relación que tienen con los padres de Michael se iría por la borda…
Negó suavemente. Una sonrisa de escepticismo en sus labios, lucía como si siguiese esperando algo de ella, y terminara decepcionado- Así que eso es lo que te importa. Arruinar las relaciones comerciales que tienen con ellos. Te felicito, mantienes el interés por el poder.
Sus manos se apretaron en puños con dureza. No permitiría que la tratara de esa forma- ¡No tiene nada que ver con eso! Mis padres no tienen ninguna conexión monetaria con el matrimonio Washington, son solo amigos, y no pretendo que su amistad se haga pedazos por los errores de sus hijos. No me importó fingir que todo estaba bien con Michael cuando termine con él. No me importó guardar el odio y el rencor en frente de ellos… Michael y yo preferimos mantener a nuestros padres al margen. Si él no lo quiere hacer, es su asunto, en cuanto a mí… yo decidiré cuando me parezca conveniente hablar de eso.
-En otras palabras, ese momento jamás llegará porque no será conveniente… para ti. Debido a que no te gusta ser fastidiada con una ola de preguntas con la que probablemente tus padres te atacaran.
-Cállate…- siseó enfadada. Su pulso estaba completamente acelerado. Ya había tenido suficientes emociones fuertes esa noche, pero no podía estar tranquila sino enfrentaba al idiota de Kamiya y su repentino buen humor. A decir verdad no le interesaba su felicidad, pero ella no era payaso personal de nadie-Eres insoportable.
-Y tú eres una mentirosa compulsiva- dejo salir una leve risa mientras pellizcaba la mejilla de Mimi como si fuese una niña, esto solo hizo enojar más a la oji miel- No es divertido cuando el mundo se vuelve en tu contra ¿No?- su mano viajo a la barbilla de ella y la levanto- Hazte la idea.
Lo mataría. La plaga del cabello rubio ya no estaba. Ahora era el turno de este individuo.
Jamás se desviviría por que Taichi tuviese una maravillosa opinión de ella.
Le mantuvo la mirada durante varios minutos, pero llegó un momento en que suspiro, y se alejó de ella- Me voy a dormir, se niña buena y haz lo mismo.
…
3:30 am
Entre la oscuridad de la noche y considerando que seguía adormilado, fue una zona de obstáculos el pasillo para llegar a las escaleras, y ni qué decir de bajarlas. En tres ocasiones estuvo por terminar boca abajo al pie de ellas.
Y solo por un vaso de agua. Luego de refrescarse en la cocina, llegó a la sala y se encontró a la señora Tachikawa mirando en dirección a uno de los sofás individuales.
Ella fue consciente de su presencia y le sonrió.
-Yo… creo que hice ruido ¿No?
-No te preocupes, no has despertado a nadie, solo vine a ver si Mimi ya se había ido a su habitación. Cuando llegamos hace unas dos horas ella estaba dormida en el sofá, pensé que se iba a despertar, pero veo que sigue teniendo el sueño pesado, a pesar de lo incomoda que debe de estar, continua ahí- miraron al cuerpo dormido de la joven, acurrucada al sofá y su rostro oculto debajo de varios mechones de cabello- ¿Podrías llevarla a su habitación?
No podía ser maleducado y decir que no. Por cinco días se había quedado en su casa, y deambulando como si fuese de él. Además, la oji miel estaba dormida, y él en verdad seguía con el sueño encima, así que no lo pensó mucho y acercándose a la joven, paso sus brazos por la espalda y debajo de las rodillas de ellas, acunándola contra su pecho.
Dejó con cuidado a Mimi en su cama y le puso un cobertor encima. Sin darse cuenta, se quedó por minutos observándola en su tranquilo dormir, sus largas pestañas, el cabello esparcido por toda la almohada.
¿En verdad podía mentir de tal forma? ¿Alguna vez fue sincera?
Este tiempo que vivió con ella…todo había estado tranquilo hasta hoy, pero en realidad su molestia estaba desde hace mucho tiempo.
En parte tenía la culpa por estar molesto, después de todo formaba parte de él tener una pequeña expectativa hacia cualquier persona para redimirse, pero Tachikawa parecía estar empeñada en fastidiarlo.
Aquella vez en que se dio por hecho que Davis no lo soportaba por lo que le había hecho a su "mejor amiga"…
Por ella había perdido la amistad de personas importantes, solo por el regreso de ella.Y Matt el obstinado queriendo hacerle ver las demás cosas que ocurrieron cuando la castaña había vuelto.
-Ya déjalo Tai. Quieras o no aceptarlo. Fue importante en tú vida- reclamo frunciendo el ceño.
-Ya no lo es.
-No he dicho que lo siga siendo. Pero demonios… estabas loco por ella, completamente enamorado. Si ya no sientes absolutamente nada por Mimi, al menos respétala como persona y déjala ser. Actúas como si fuese alguien que hizo algo imperdonable. Como si hubiese matado a alguien. Te recuerdo que no eres ningún santo.
-Y no es como si pretendiera serlo.
Matt se irguió y su mirada se oscureció. Lo cual solo ocurría cuando se tornaba totalmente serio o enojado- Dime una cosa… independientemente de la "injusticia" que Mimi hizo contigo… ¿La querías…o incluso… más…?
-Esto no tiene ningún fin.
-Responde- insistió severamente.
-Matt…
-¡Habla!
-¿Y QUÉ SI LA QUISE? ¿SI LA AME?- grito levantando los brazos con exasperación- A Mimi Tachikawa todo le valió un carajo y se burló de mí. Lo que pudiese haber sentido por ella está muerto. Yo no la perdí, ella se perdió a sí misma- reclamó ofuscado. Sus hombros subían y bajaban aceleradamente.
Matt ni siquiera mostró alguna señal de sorpresa o perturbación por el arranque de enojo del moreno, años de ser mejores amigos y ni antes ni ahora eso lo intimidaba- Tú tuviste que ver en eso por haber dicho esas estupideces. Pero eso ya no importa ¿No? No te interesa saber que provocaste que Mimi acabara por perderse a ella misma por tu maldito ego herido- aunque ya comenzaba a cansarse de esas reacciones. Suspiro con irritación- Contigo no se puede hablar. Si no sintieras algún vínculo con ella no te enfurecerías ante su sola mención.
Tai fulmino con la mirada al rubio. Si sabía que él odiaba que le mencionaran a esa chica… ¿Por qué demonios no dejaba de tocar ese maldito tema?
-Ya estamos hartos de esto, Tai. Terminaron su relación. Pero ustedes se encargan de mantener esta idiotez latente. Si se odiaran, simplemente se ignorarían. Y a pesar de que lo han hecho, no parecen los adultos que son. Porque de serlo, tendrían la madurez de comportarse normalmente si estuviesen frente al otro. Además… das a entender que ella jugó contigo y todo eso, sin embargo, fuiste tú quien se metió con alguien más, al día de haber terminado- para su propio malestar, Tai no pudo evitar evadir las razonable mirada de su amigo- ¿Quién se burló de quien, eh? Eres igual de culpable que ella, así que no hagas de esto un ataque de un solo lado.
-Da igual…- murmuro molesto.
Soltó un suspiro una vez ese recuerdo estuvo fuera de su mente. Apartó la vista de Mimi quien dormía ajena a los pensamientos de su ex en un sueño tranquilo.
Quizás fuese una gran oportunidad, pero… convivir con Tachikawa se estaba tornando muy complicado. Y esas memorias no mejoraban la situación. Pudo haberle tenido cariño, tal y como se lo dijo esa ocasión a Matt, sin embargo… eso ya era pasado, y precisamente en el pasado él no conocía las mentiras que mantenía al margen la oji miel.
Simplemente no podía guardarle algún sentimiento de estima a una persona tan llena de misterios que no está dispuesta a develar a nadie.
…..
FINITO!
A ver gente ¿Qué aprendimos hoy?
No deben decir mentiras, a menos que quieran pasar por lo mismo que está castaña víctima del karma. Aunque si a Mimi le pasa es muy gracioso, bueno a mí me pareció gracioso, pero seguro es porque yo disfruto hacerla pasar por esos momentos.
De todo esto, creo que lo único bueno fue que vio a Tai sin camisa XD
Ok. Ya no digo más. Quise publicar antes de que termine la semana, pues a partir del lunes esta señorita empezará a estudiar como desquiciada o al menos eso intentaré para los exámenes que deciden si me graduó. OH POR DIOS!
También quiero decir algo, yo estoy paranoica esperando aunque sea una minúscula noticia nueva sobre Digimon 03, tanto así que me pongo a inventar en mi mente, lo que yo quiero que pase. Obvio que haya Michi, pero también en cuanto a la trama y evolución de protagonistas y villanos. Pero ya saben, mis ideas son retorcidas y siempre incluyen sufrimiento, jajaja.
Como sea, me gustaría que contaran qué es lo que les gustaría ver en la continuación del anime que tanto ansiamos.
¡Pura vida!
