CAPITULO 45
Kurt bajó del taxi, justo en la puerta de una pintoresca cafetería de Westerville, donde había quedado en encontrarse con Charlize, la madre de Blaine. Volvió a revisar la dirección que tenía anotada en un papel y el nombre del lugar, efectivamente había llegado al lugar correcto. Al mirar la fachada, recordó que alguna vez había estado en ese sitio, cuando él y Sebastian eran novios y el chico de Dalton parecía ser el más dulce del planeta, hasta que supo que estaba muy equivocado. Sacudiendo la cabeza para eliminar esos malos recuerdos de su mente, Kurt exhaló con nerviosismo y entró al lugar, un dulce aroma a café y pasteles invadió sus fosas nasales.
No sabía si reconocería a la mujer, a pesar de que sus ojos habían estado clavados en su memoria desde el día que los vio por primera vez. ¿Cómo olvidar la desesperación en los ojos de una madre al ver que su único hijo se alejaba de ella una vez más?, pensó Kurt. Se mordió el labio inferior mientras pasaba su vista de una punta a otra del local. Visualizó algunas mesas vacías, otras con personas sentadas tomando café o té. El dolor de su espalda lo estaba matando, pero no podía descifrar si era por la ansiedad que el encuentro le causaba o porque simplemente había aumentado considerablemente de peso esos días y su vientre se veía demasiado grande para su delgado cuerpo. Estaba a punto de dar media vuelta cuando escuchó la voz de una mujer llamándolo.
"Kurt, por aquí." Kurt volteó la cabeza hacia su derecha y vio a la mujer parada al lado de una mesa. Ella agitaba la mano y le dio una pequeña sonrisa al chico. Kurt le devolvió la sonrisa y caminó hacia ella.
Al mirarla desde lejos, Kurt recordó cuan parecida esta mujer era a su novio. Mismo cabello negro y ondulado largo hasta la cintura, estatura pequeña y cuerpo delgado. Vestida muy sencillamente con jean, un cárdigan de hilo azul marino sobre una blusa blanca y unos tacones negros, muy altos. A medida que Kurt se iba acercando, pudo ver otros detalles como el color de ojos avellana, y la piel perfecta. A pesar de tener una mirada cansada, Kurt pensó que era una mujer muy bella.
"Hola" Dijo tímidamente Kurt cuando estuvo frente a ella.
"Hola, Kurt" Charlize se acercó más y le dio un pequeño abrazo que sorprendió al chico embarazado, pero de todas maneras respondió envolviendo sus brazos alrededor de la mujer. Cuando Charlize soltó a Kurt del abrazo, ella miró a su vientre hinchado, asombrada. "Wow" Murmuró. Kurt se sonrojó y colocó sus manos sobre su estómago como protegiendo a su bebé. "¿Cuánto… cuánto tiempo tienes?" Preguntó la mujer sin dejar de mirarle el vientre.
"Veintidós semanas" Respondió en voz baja Kurt. "Es un niño"
"Un niño" Charlize murmuró, cerró los ojos por un momento, suspiró y tragó saliva. Cuando abrió los ojos y miró a Kurt, él pudo darse cuenta que ella estaba teniendo algún recuerdo, seguramente sobre su embarazo con Blaine. Ella sonrió, ignorando las lágrimas que habían comenzado a acumularse en sus ojos. "Siéntate, por favor" Ella señaló a la silla frente suyo y luego se sentó en el asiento que estaba ocupando antes de que Kurt llegase.
"Gracias" Kurt dijo, se sentó y apoyó las manos sobre la mesa. No sabía muy bien que decir, y mucho menos sabía lo que la madre de Blaine iba a decirle. Eso lo tenía un poco ansioso y nervioso, y aparentemente su bebé notaba como el corazón le latía frenéticamente porque el niño no paraba de moverse dentro de él. "Este es un bonito lugar" Kurt dijo en un intento por romper el hielo.
Charlize sonrió mostrando sus perfectos dientes blancos. "Gracias. Lo decoré yo." Dijo ella orgullosa.
"¿Este lugar es suyo?" Preguntó Kurt.
"No, es de una amiga, pero la decoración es mía. Soy decoradora de interiores."
"Oh. Bueno, eres muy buena. Este lugar es exquisito" Halagó Kurt. No quería sonar adulador, pero era la verdad.
"Gracias, eres muy amable." Charlize dijo. "¿Quieres tomar algo?" Preguntó entregándole un menú a Kurt.
"No, gracias" Contestó Kurt. En realidad moría de hambre, ese aroma que venía de la cocina le había despertado el apetito, pero era demasiado tímido para admitirlo.
"Oh, vamos, Kurt. Sé que mueres por comer alguno de esos deliciosos pasteles." Kurt se sonrojó, pues era verdad. "Me pasaba aquí todo el tiempo cuando estaba embarazada. Si no sabes que elegir, te recomiendo té de frutillas y tarta de queso y arándanos, es la especialidad de la casa"
"Suena delicioso" Dijo Kurt con una sonrisa. Charlize llamó a una de las meseras y pidió dos porciones de tarta y dos tazas de té de frutillas.
"Uhmm… Kurt, yo quiero agradecerte por que hayas venido hoy aquí. Es muy importante para mí que hayas aceptado mi invitación para hablar. Imagino que Blaine te habrá hablado de mí… y yo quisiera que oigas mi versión de los hechos." La mujer decía con sinceridad, hablándole con la mirada directamente a los de Kurt. El chico embarazado creía en ella. Le daría la oportunidad.
En ese momento, la mesera llegó con el pedido. Kurt comenzó a comer su porción la tarta de arándanos y queso con deseo.
"Mmm… esto es increíble" Kurt dijo luego de tragar, sin poder evitar las palabras que salían de su boca.
"Te lo dije" Sonrió la mujer. Kurt también sonrió, pero su sonrisa se desvaneció cuándo sintió un golpe en su vientre.
"¡Ouch!" Exclamó y tocó con su mano en el lugar de su estómago donde sintió la patadita del bebé.
"¿Estás bien?" Preguntó preocupada Charlize.
"Si… el bebé pateó muy fuerte" Kurt dijo con una sonrisa otra vez en su boca y acariciándose dulcemente el vientre. Charlize suspiró aliviada. Los siguientes minutos, los dos hablaron sobre Blaine cuando era pequeño, sobre como él y Kurt se conocieron, y lo más importante, sobre el día que Blaine dejó la casa de sus padres.
Kurt escuchó atentamente las palabras de la mamá de Blaine, y su versión de la historia. Él realmente se sentía muy mal por la mujer, pero a la vez sentía que estaba traicionando a su novio. Mientras Charlize continuaba hablando, Kurt creía cada vez más en ella y en su dolor de madre. No podía evitar sentir empatía por esta mujer.
"Yo amo a mi hijo, Kurt… y soy capaz de separarme de mi esposo con tal de que mi hijo me quiera de vuelta en su vida." La mujer dijo, Kurt no decía nada, solo la miraba. "Te lo suplico… ayúdame a recuperar a Blaine" Charlize susurró. Tomó la mano de Kurt sobre la mesa, sus pulseras doradas golpearon la madera. Kurt miró hacia su mano apretada por la mano de la mujer, luego a los ojos húmedos de la madre de su novio.
"Sra. Anderson, yo-"
"Charlize" Corrigió la mujer.
"Charlize. No se si Blaine…" Comenzó a decir Kurt, pero las palabras no salían, o mejor dicho no querían salir de su boca. Blaine le había dicho una vez que él no quería tener nada que ver con ella, y eran palabras muy dolorosas para repetirlas a una madre desesperada. Kurt volvió su mirada a los ojos de la mujer.
"Por favor" Susurró casi inaudible Charlize, rogándole a Kurt. Las lágrimas y el nudo en la garganta de la mujer hacían que su voz se oyera muy baja, pero Kurt la oyó.
Kurt suspiró y asintió. "Haré lo que pueda" Dijo Kurt. Inmediatamente la mirada de angustia en el rostro de Charlize, se convirtió en una mirada de esperanza y felicidad.
"Gracias, Kurt… gracias" Charlize sonrió y apretó la mano de Kurt.
Kurt le brindó una pequeña sonrisa y suspiró, esperaba estar haciendo lo correcto.
Blaine estaba sentado sobre una llanta vieja, bajo el cálido sol de verano frente a la tienda del padre de Kurt, con un periódico en las manos. Estaba tomando un descanso, o mejor dicho, no tenía casi nada de trabajo ese día.
"Que aburrido día. Un día esto está rebalsando de autos, y al otro no hay nadie." Finn dijo, mientras se sentaba al lado de Blaine, sobre otra llanta. Le extendió al otro chico una botella de agua bien helada.
"Gracias" Blaine dijo, tomando la botella, dejó el periódico en el suelo, y tomó un trago de agua.
"¿Estás leyendo el periódico?" Preguntó Finn curioso al ver el papel en el piso.
"Algo así…" Blaine contestó luego de dar un último sorbo de su botella. "Estoy buscando trabajo."
"¿Qué? ¿Por qué? ¿Piensas abandonar la tienda?"
"No. sólo busco un trabajo para llevar algo de dinero extra a la casa. Un poco más que las popinas que aquí recibo" Explicó Blaine, y dio un sorbo más de su botella.
Finn asintió y levantó el periódico del suelo. Pasó sus ojos sobre las letras en la página de clasificados que Blaine había estado viendo. El chico alto leyó algunos de los avisos que estaban marcados con un círculo en tinta roja. Algunos eran pidiendo empleados para cortar césped, otros para pintar casas y algunos para limpiar piscinas.
"¿Limpiar piscinas?" Preguntó Finn. "¿Qué no es ese un negocio de Puck?"
"Bueno, el no está aquí ¿verdad?" Se justificó Blaine.
"Si, es cierto. No creo que le importe" Finn continuó leyendo, y un aviso que estaba señalado y remarcado con mas tinta, le llamó la atención. "Se busca cantante, mayor de dieciocho años para bar en Lima" Leyó en voz alta. "¿Porqué señalaste este?" Preguntó cuando miró a Blaine.
"Pienso hacer la prueba" Dijo Blaine con naturalidad.
Finn frunció el seño. "¿Tu cantas?" Preguntó un poco confundido.
"Si. Era líder de los Warblers en Dalton antes de transferirme a McKinley."
"Por eso los Warblers estaban en la fiesta del bebé de Kurt" Murmuró Kurt, cuando por fín entendió por que los chicos de un coro rival estaban entre los amigos de Kurt y Blaine.
"Si tan solo pudiera tener mi guitarra conmigo" Pensó en voz alta Blaine.
"¿Tocas la guitarra?" Finn le preguntó, otra vez estaba sorprendido.
"Si, guitarra, piano, batería, violín…" Enumeró Blaine, con orgullo. "Pero todos mis instrumentos los dejé cuando me mudé a la casa de mi tío" Se lamentó.
"Sam tiene guitarra. Podrías pedírsela prestada para hacer la prueba" Sugirió Finn.
"Gran idea, Finn" Blaine dijo sonriendo. "Voy a presentarme a ese bar a dar lo mejor de mí" Dijo. Levantó la mano y la chocó con la de su cuñado.
Los dos chicos detuvieron su charla cuando un auto llegó a la tienda.
"Ve por él" Finn dijo dándole el lugar a Blaine, sabiendo que necesita de la propina más que él. Blaine le sonrió y se levantó para volver al trabajo.
Charlize, la madre de Blaine, había llevado a Kurt hasta su departamento. La mujer le dio un pequeño abrazo antes de que él bajara del auto y el chico embarazado le prometió que hablaría con Blaine y le daría las noticias en cuanto lo haya hecho, la mujer le agradeció.
Lo primero que Kurt hizo cuando llegó a su casa, fue tirarse en la cama a dormir un poco, había sido un día agitado para él. Sus pensamientos y recuerdos del día invadieron su mente, hasta que finalmente logró quedarse dormido.
Blaine llegó a su casa con un pequeño y dulce regalo para su novio. Caminó hasta el cuarto cuando no vio a Kurt en la cocina. Blaine sonrió con ternura al ver a su novio dormido boca arriba con ambas manos sobre su vientre. Se acercó a él y se sentó a su lado en la cama.
"¿Kurt?" Lo llamó con un susurro, muy cerca de su oído. Kurt se movió un poco y lentamente abrió los ojos para mirar a su novio a su lado. "Hola" Blaine saludó y le dio un pequeño beso en los labios.
"Hola" Sonrió Kurt.
"Te traje algo" Blaine dijo y le entregó un paquete de chocolate con pasas. Kurt le susurró un 'gracias' sonriendo e intentó sentarse, pero se quejó de dolor. "¿Qué pasa? ¿Te duele algo?" Blaine le preguntó preocupado.
"La espalda" Se quejó Kurt. Blaine lo ayudó a sentarse.
"¿Quieres que te dé un masaje?" Preguntó Blaine apoyando su mano sobre la espalda baja de su novio.
"Si, por favor" Kurt le sonrió y Blaine comenzó a frotar suaves círculos sobre toda la espalda de Kurt.
El chico embarazado abrió el envoltorio de chocolate, cortó una barrita y se la ofreció a Blaine, pero la rechazó, asique la comenzó a comer Kurt con muchas ganas. Se había relajado por unos segundos bajo el toque de su novio.
"¿Has hecho algo hoy?" Preguntó Blaine mientras seguía masajeando la espalda de su novio. Kurt se puso tenso bajo su toque.
"Uhmm…" Dudó Kurt. Si tenía que hablar, éste era el momento.
"Kurt… ¿Qué sucede?" Blaine frunció el entrecejo ante el nerviosismo de su novio.
Kurt tragó el chocolate que tenía en su boca y se enfrentó a Blaine. "Estuve… estuve con tu madre, Blaine"
