¡SOY MALDITAMENTE FELIZ!
Aprobé todos mis exámenes, y ahora SOY BACHILLER BITCHES. No tienen una idea de cómo me puse cuando me entregaron mis resultados y me dijeron: Felicidades ya es bachiller. Mis manos no dejaban de temblar.
Gracias a los que me desearon suerte
Y por eso… SE VINO CAPÍTULO.
Disfrútenlo.
…..
365 días. Durante ese largo período pueden suceder infinidad de situaciones o circunstancias. Justo eso le ocurrió a cierta castaña, un año había pasado ya de su retorno a su país natal y en verdad muchas cosas pasaron. Tuvo que enfrentarse a personas de un pasado lejano, aprender y asumir que su vida de una forma u otra, siempre estaría relacionada con aquellos que sin tenerlo en cuenta, y sumado a otros acontecimientos, le hicieron daño y provocaron un drástico cambio en su personalidad.
Su independencia y desconfianza ante todos, fueron obstáculos a su alrededor que debilitaron los intentos de acercamiento por parte de sus amigos que querían volver a llevarse con ella en la relación que iniciaron hace mucho tiempo atrás en aquella extraordinaria aventura. Con ayuda de los mejores amigos de ella, los antiguos elegidos trataron de comprender esa actitud hostil, y a tener en cuenta que por más que le diesen vueltas al asunto, esa vieja amiga suya, había cambiado para siempre.
La antigua Mimi Tachikawa ya no estaba.
Por su parte, a Mimi se le complico su adaptación, solo porque debido a su orgullo y tenacidad se negaba a ningún tipo de reconciliación, siendo forzada por sus mejores amigos a aceptar la realidad y el perdón. Con el tiempo, la relación entre ella y los demás comenzó a empequeñecer esa tensión y a mejorar, con todos menos con uno. No obstante y curiosamente esa persona con quién menos se llevaba, terminó convirtiéndose en la paz de la castaña, en alguien importante que le brindaba sensación de protección.
El despreocupado de Tai había logrado conquistar el frío corazón de Mimi.
Junto a Tai, Mimi lucía más feliz, y no le importaba estar sonriendo como tonta, incluso aunque su orgullo pasara protestando. Gracias a él, superó una traición del pasado… aunque no todas ellas. Esos fantasmas que aún la rondaban se interpusieron, provocando que su orgullo se levantará de nuevo y todo con respecto a Tai terminará con un odio más intenso y real que con el que comenzó.
Un año.
Ahora la oji miel tiene una sola complicación, o al menos a la única a la cual le presta atención.
…
-Mimi Tachikawa eres una morbosa.
La castaña soltó una carcajada al escuchar esa declaración- Lo ha dicho el individuo que hace una semana se quedó observando fascinado a ese paciente en emergencias que tenía un hacha clavada en el pecho.
-¡Vamos! Eso no se ve todos los días, era obvio que me sorprendiera- Takuya miró mal a Mimi y esta solo se encogió de hombros y murmuro algo que no alcanzo a escuchar.
Ambos caminaban por los pasillos del hospital, por el momento ninguno tenía algún pendiente y decidieron dar un pequeño paseo. Una rutina normal, para ellos. Se habían encontrado cuando Mimi salía del Banco de sangre. La oji miel no dejaba de hablar de la enorme cantidad de bolsas de sangre que había por todo lado, diciendo que ese sería el paraíso para los mosquitos. Y también que la sangre que recién había sido donada aún estaba tibia dentro de las bolsas.
-De todos modos, Takuya, si ese pobre tipo hubiese visto tu macabra expresión, de no estarlo, hubiese caído inconsciente.
-No te burles de mí, macabra de la sangre.
-Psicópata de las inyecciones… macabra de la sangre…. ¿Cuántos sobrenombres tendré cuando seamos residentes?- preguntó deteniéndose.
-Ser residente no parece tan lejano como antes ¿No crees?- dijo mirándola con complicidad.
-Sí… pero recuerda que siendo residentes, nos quedaría la especialidad.
-¿Y eso qué? En un futuro seré un sexy anestesiólogo y todas las doctoras y enfermeras irán tras de mí- al oír a su amigo puso los ojos en blanco. Takuya lo decía como si actualmente fuese un don nadie, hasta ahora varias enfermeras ya le habían preguntado si tenía novia, e incluso ella una vez estando en la unidad de infantes, escuchó a las voluntarias decir que el Dr. Kambara era muy apuesto. Si Zoe supiese que cuando su novio camina por el salón principal atrae mucha atención femenina, la rubia preferiría que Takuya trabajara eternamente en la morgue con las autopsias.
Le dedico una sonrisa burlona- Que Zoe te escuche decir eso de que todas te persigan… puede ser encantadora. Pero una mujer celosa equivale a sacar un demonio del infierno.
Takuya se mostró horrorizado por un momento, no obstante, a los segundo se rio- Hablamos de Zoe, no de ti, princesa de hielo- esas palabras fueron como darle un bofetada a la oji miel. Y el miserable del castaño, hasta después de procesar lo que dijo, cayó en el hecho de que fue un muy terrible error, porque… él único que había usado ese sobrenombre, en toda la historia… era cierto muchacho de ojos color chocolate. Mimi se dio la vuelta, clavando su vista en él, Takuya sintió un escalofrío recorrerlo de arriba abajo- Eh… Meems… no quise decir eso, vamos Mimi, sé que te dije macabra de la sangre, pero no es necesario que sea la mía la que corra por estos pisos, dejémosle eso a los heridos…
-Buen punto. Cuida tus palabras mi estimado amigo- comentó sonriendo, dándole a entender que no lo mataría por atreverse a llamarla de esa forma. Un pitido proveniente de la bata de Mimi atrajo la atención de ambos jóvenes. Era el bíper de Mimi- Tengo que irme, Okumura me necesita en emergencias.
Al llegar a emergencias fue directo a la puerta principal del salón, ahí estaba su encargado residente, el Dr. Okumura. Él la vio y le hizo una seña para que se acercara- Llegaste a tiempo Tachikawa, la ambulancia ya viene. Ayúdame con los heridos mientras Rosei llega.
Asintió, preparándose junto al residente de ojos azules y cabello castaño oscuro, casi negro. La sirena de la ambulancia no tardó en oírse y posteriormente apareció, los paramédicos abrieron con rapidez la puerta trasera y sacaron con extremo cuidado la camilla. Eso quería decir que el paciente venía en malas condiciones- Doctor, paciente delicado- informó uno de ellos.
Cuando la camilla estuvo complemente afuera, la adentraron en el salón posicionándola frente a ella para que lo evaluara más detalladamente. No podía creer lo que estaba viendo. El paciente estaba herido por todos lados, y una gran herida que sangraba en el pecho. Tenía cortes en sus brazos y su camisa estaba hecha jirones. Había visto pacientes en tan mal estado, pero eso no era lo que la desconcertó.
-Información del paciente- escuchó que el Dr. Okumura decía.
-22 años, Joe Kido. Dificultad respiratoria y varias costillas rotas.
-¿Qué hay del otro?- al saber que el aparente accidente causó dos heridos, miró hacia adelante donde la segunda camilla estaba.
-Condición muy delicada. 21 años, Taichi Kamiya. Hemorragia profunda en la cabeza.
….
-Pero… Mimi…- Kari se volteó, mirando de nuevo a su inconsciente hermano. No quería dejarlo solo, él siempre la acompañó cuando ella se enfermaba, y con la delicada salud que tenía, Tai no se alejaba de ella hasta que estuviera bien.
-él no se quedará solo Kari- la interrumpió la castaña- Sora me dijo que Matt te llevará a tú casa, yo me quedaré hasta que tú madre llegue. Pero tú necesitas descansar. Tk te está esperando, el pobre chico está afuera muy preocupado, sé que quieres quedarte con tu hermano, pero si tú te enfermas por descuidarte, dudo mucho que puedas tener las fuerzas para quedarte aquí en vela- fijo sus ojos en el joven, tan silencioso y herido…- Ve con Tk, te prometo que si sucede algo, inmediatamente te llamaré.
La castaña menor suspiro- Está bien. No te alejes de él, quiero que sienta que no está solo ni un momento-a decir verdad, si estaba muy cansada, aun así daría todas sus fuerzas porque Tai despertara. Asintió hacia Mimi y salió dando pasos torpes debido a la debilidad causada por el cansancio.
Cerró la puerta tras de sí y camino hacia la camilla, sentándose en el sofá individual junto a esta.
No pudo evitar sentirse agobiada.
¿Por qué todo pasaba tan rápido? No había tiempo ni de reaccionar.
Había tantas ironías en su vida. Ahora ella estaba en una habitación de hospital con su ex inconsciente.
Sin embargo, ella no podía permitir que Kari deteriorara su salud, la chica ya tenía mucho tiempo postrada en esa habitación, y también… estaba tan preocupada por el superior Joe y la operación severa de Taichi. Podía ser que ya no se dirigieran la palabra, no obstante una operación siempre era delicada para cualquier paciente, y tampoco le deseaba la muerte, es decir… Quería ser médico.
Miro a Tai, su morena tez era pintada por una palidez intensa y alarmante, cubierta también por gran cantidad de moretones, producto de la evidente circunstancia. Suero iba en proceso de entrada en la vena del joven, conectada a una vía en su antebrazo. Resultaba aún más desconcertante ver a una persona tan dinámica en ese estado: tranquilo y pálido. Inusual verlo sin sus sonrisas y carcajadas, como revivir la imagen de Davis luego de su accidente.
Y ella que pensaba que al regresar de América todo se tornaría tranquilo y sin contratiempos tan desastrosos. Que equivocada estaba.
Se puso de pie y se acercó más a la camilla, puso su mano sobre la mejilla de Tai y la dejo ahí por unos momentos. Al menos no tenía fiebre, una clara señal de que la cirugía no causo alguna infección, por ahora. La retiro rápidamente al darse por enterada del vuelco que sintió en el interior. No era momento para recuerdos tortuosos. Unos documentos que reposaban sobre la mesa en la que estaban los medicamentos dispuestos a aplicarse más adelante, llamaron la atención de Mimi. Teniéndolos entre sus manos, identifico el expediente médico de Tai conteniendo los resultados de sus pruebas.
Le dio una ojeada superficial.
Sus ojos mieles se abrieron con sorpresa y desconcierto. Dejo los documentos sobre la mesa y su mano tapo en sus labios un quejido ahogado. Vio de reojo el apacible rostro de Tai, tan distanciado de la realidad…
Era imposible que ese resultado mintiera… pero se negaba a aceptar ese diagnóstico decidido…
-No… no puedo creerlo…- murmuro impactada.
Un trauma cerebro encefálico… había escuchado de ese diagnóstico. Y las pocas esperanzas de vida que les otorgaban a los pacientes que lo sufrían… principalmente se trataba de un mal que era una de las primeras causas en la muerte juvenil.
Tantas probabilidades de un resultado mortal.
Los médicos no habían informado sobre los resultados contundentes de Tai, pero si pusieron esos datos en el expediente… quería decir que era más que probable que el castaño… no se salvara.
Sintió que sus orbes pedían a gritos liberar lágrimas. Sin embargo se contuvo, si iba a ser doctora no podía mostrar sentimentalismo ante cualquier situación, la serenidad era la mejor forma de concentrarse en las circunstancias difíciles. Incluso aunque ciertos recuerdos con el castaño la hayan asaltado. Después de todo ella estaba ahí solo por cubrir a Kari. Prefería estar con el superior Joe. La indiferencia ante Taichi le era natural. No obstante, para su desagrado, no le era fácil olvidar que tiempo atrás significó mucho para ella.
-No… esto… esto no tiene sentido, ellos no han dicho nada. ¿Cómo rayos podrían callar semejante posibilidad? Cuando todos se enteren…- se desplomo sobre el sofá y un ligero sollozo se le escapó- Kari…- invadida por una ola de impotencia volvió a mirarlo- No. Tú no puedes abandonarla, no seas débil Taichi, no hagas que el poco respeto que te guardo se agoté. ¿Tienes idea de cómo se siente tu hermana? ¿Tus mejores amigos? Te prohíbo que dejes este mundo. Si te vas…- tragó con dificultad- si te… si te vas te llevarás el espíritu de todos. No voy a permitir que los demás pasen por lo mismo que yo. Eso sí que no- dijo con determinación. Recordaba claramente como sentirse destrozada, acorralada por la desesperación y la tristeza de saber a un ser querido tan lejos de ti- Por favor… resiste por ellos.
Su cuerpo de la nada se volvió tan ligero, insensible a cualquier cosa. No creía poder imaginarse un suceso más terrible que los que han pasado.
Sin Tai, todo, absolutamente todo sería muy diferente. Él es uno de los que pone el entusiasmo dentro del grupo, los recuerdos del digimundo no se podían olvidar así como así, su hermana perdería esa luz en su personalidad, Sora estaría devastada al perder a su mejor amigo, Matt incluso aunque fastidie y se queje de Tai… pues es su mejor amigo también, todos no serían los mismos… les pasaría lo mismo que a ella, un cambio tan radical a partir de la muerte de un hermano de vida. Cuando Addison murió, sufrió demasiado y contrajo consecuencias impensables, no quería que ellos pasaran por lo mismo. No le desearía algo como eso a nadie, ni siquiera a la perra Kasumi. Y el solo recordar la mínima posibilidad de que la puerta al digimundo se abriera, y Agumon preguntara donde estaba su compañero.
Una noticia así… ninguno sería capaz de decirle al digimon que su amigo… ya no estaba.
Cerró sus ojos con fuerza. El corazón palpitándole fuertemente. Enterarse de esa noticia la tenía aterrada. No importaba nada, él fue una persona cercana a ella, de una u otra forma la afectaría saber la posible muerte de Tai.
Un daño como ese en un órgano tan delicado como el cerebro, era muy peligroso, y mayormente con pocas expectativas.
Mimi soltó el aire contenido. No tenía cabeza para algo más que las palabras que leyó en ese documento.
¿Taichi moriría? Simplemente no lo veía como una posibilidad. Tan carente de sentido.
Un quejido la saco de sus pensamientos y subió su vista hacia Tai.
En la expresión del moreno se pintaba el dolor, sus ojos cerrados se apretaban, como tratando de contener y soportarlo. Su mano extendida agarraba la sabana de la cama, los nudillos tornándosele blanquecinos.
Estándose desprevenida reviso superficialmente al castaño, su cabeza no tenía alguna hinchazón, fue cuando notó que la vía ya no funcionaba y había que cambiarla. El dolor era producido por la acumulación de suero en la vena, si no se efectuaba el cambió, podría producirse un coagulo de sangre y medicamento.
Actuando por inercia, sujeto el brazo de Tai, con suavidad le retiro el espadrapo, limpio la piel seca por la falta de aire, y le quito la aguja para botarla a la basura.
Él hizo una mueca de dolor.
-Ya va estar…- susurro sin poder evitarlo. Kari le había dicho que quería que Tai sintiera que no estaba solo en ningún momento.
Ubico una vena sana en su antebrazo izquierdo e inserto la nueva aguja rápidamente, el dolor disminuía si el proceso se hacía rápido. Aseguró la aguja con otra cinta pequeña de espadrapo y limpió las pequeñas gotitas de sangre y suero que se escaparon de la manguerilla del medicamento.
Se deshizo de los útiles esterilizados, y suspiró.
-"tal vez no haya sido buena idea… él no es mi caso"
Sus pensamientos que reprendían a su impulsividad se detuvieron abruptamente al ver como la expresión de Tai se relajaba, un gran suspiro de alivio corrió de sus labios.
-A decir verdad, no me arrepiento… ya está tranquilo.
La sensación de saber que hiciste que a una persona se le fuera el dolor, resultaba gratificante.
No se dio cuenta cuando Tai empezó a abrir sus ojos con esfuerzo y fijaba sus orbes chocolates desorientados en ella…
-¿Qué rayos pasó?- pregunto entrecortadamente.
Dio un brinco, dándose cuenta que aun sujetaba la mano del joven.
-No hables- lo regaño frunciendo el ceño. Un daño en la cabeza se agravaba si la persona herida hacía esfuerzos innecesarios.
-¿Qué hago aquí? ¿Y tú qué haces aquí? ¿Qué se hizo Joe?- siguió preguntando. ¿Por qué le dolía tanto la cabeza?
-Parece que no me harás caso ¿Por qué no me sorprende? - dijo irritada- Tuviste un accidente, creo que es muy obvio. Tú y el superior Joe resultaron heridos al chocar contra un furgón. Y ya te dije que dejes de estar hablando, Kamiya.
¿Tuvo un accidente? No recordaba nada, la cabeza le daba vueltas, y en verdad que no se creía que Mimi estuviera ahí por él. Básicamente si él estaba herido, sería motivo de fiesta para ella.
-¿Y tú que haces aquí? ¿Cuidándome?- se burló irónico.
-No te ilusiones. Solo estoy aquí porque Kari se la pasó en vela desde hace dos días cuidando de ti, se estuvo descuidando así misma, tuve que reclamarle para que Matt la llevará a ella y a Tk para descansar. Y Sora esta con Joe…- explico incomoda- No creas que me moría por estar de niñera por ti.
-Tranquila preciosa, no lo pensé. Estoy seguro que debes estar celebrando por verme en este estado…- había visto por el reflejo de la ventana que su frente estaba vendada y los moretones en sus brazos eran bastante notables. La expresión de Mimi lo hizo callarse en seco. Ya no se notaba irritada, más bien era furiosa, como si le hubiese dado por el punto más delicado. Lastimando heridas mal cicatrizadas. No pudo erguirse ante ella por el dolor de cabeza, cuando la oji miel se acercó mucho a su rostro, a escasos centímetros.
-Hace tiempo intente quitarme la vida. Día a día me sigo arrepintiendo de eso… no le desearía la muerte a nadie por más que lo detestara- dijo completamente seria. Sus ojos mieles se habían convertido en témpanos de hielo. Amargura en cada una de sus palabras, pero con completa sinceridad.
Le dio la espalda, respirando profundo- Deja de hablar. Te hará daño-dijo con seriedad, como una doctora en legítima ley y salió de la habitación. Era mejor cambiar lugares con Sora antes de cometer homicidio en un hospital.
Tai seguía atontado por su despertar tan extraño. Porque… ¿Quién no se desconcertaría al despertar y que le digan que sufrió un accidente y estuvo inconsciente por dos días? Y bueno. Una noticia que recibió sin la más mínima delicadeza. Cortesía de la bruja del hielo perpetuo.
Pasaron unos minutos en los que trato de recordar que había sucedido, pero la cabeza no se lo permitía, le dolía mucho y más la nuca.
La puerta se abrió y contrariado pensó que Mimi había vuelto. Esa mujer lo había tratado como a un paciente, dejando de lado lo amarga que sonó su voz al decir tan abiertamente que quiso suicidarse. Fue directa y honesta. "tuviste un accidente" "deja de hablar, te hará daño".
Sora entró y le dedico una sonrisa alegre. Claramente aliviada de que él estuviese despierto- ¿Cómo te sientes?- pregunto la pelirroja cuando se sentó en el borde del sofá.
-Como si me hubieran pisado una manada de elefantes. Estoy hecho m…
-Ese vocabulario aquí no, Tai. Y deberías saber que no puedes hablar, te estás esforzando, y si te duele con mucha más razón. Tuviste una cirugía, y dos días no bastan para sanar la herida.
-¿En serio?- pregunto dudoso- A decir verdad entonces no tuve un agradable y pacifico despertar. Una bruja estaba "cuidándome".
"o planeando hacerme sufrir en mi inconsciencia"
Sora sonrió, aún se sentía intranquila. Cuando Mimi llegó a la habitación de Joe, le evadió la mirada, como si tuviese un peso oculto que la estuviera atormentado. Más no creyó que fuese prudente preguntarle porque llegó quejándose de lo necio que era Tai.
-Deberías agradecerle- lo reprendió- No tenía ninguna obligación de quedarse contigo. Bien pudo hacer que Kari se fuera y tú te quedaras solo.
-Yo no se lo pedí. Después de todo estaba inconsciente.
-Entonces agradécele que te cambiara la vía- le dijo frunciendo el entrecejo. Al salir de la habitación, escucho que Joe le preguntaba a Mimi porque se quejaba de lo malagradecido que era Tai. La castaña le respondió que tuvo que cambiarle la vía rápido a Tai porque estaba bastante hinchada. Podía jurar que el peli azul la regaño por hacer eso tan a la ligera y sin estar a cargo del caso del castaño.
De acuerdo… eso no se lo esperaba. ¿Por qué esa bruja le cambio la vía? Es más ¿Por qué se quejaba de él? Si Sora no se lo dice, él nunca sabría que la castaña le hizo un favor. Parpadeo desprevenido. Lo peor de todo es que su orgullo se negaba a darle las gracias. ¿Mimi lo ayudo? El solo pensamiento resultaba irreal. Ella no lo soportaba. Él no la soportaba. Solo había una explicación, pensó horrorizado.
-¿Y se me enveneno el suero?- dijo viendo suplicante a su mejor amiga. La pelirroja puso los ojos en blanco y negó divertida.
-¿Por qué no crees que Mimi solo te quiso ayudar, Tai?
-Fácil. Porque ella me odia Sora- contesto con simpleza.
-Lo que tú digas…. Pero recuerda que Mimi será una doctora, dudo mucho que entre sus principios de conciencia, matar a alguien sea algo primordial. Sería una contradicción a lo que un médico respeta.
-Pero…
-Y Mimi no es una mala persona- lo cortó de pronto- Muy, muy difícil pero no mala.
El moreno estuvo por rebatirle a su amiga. Pero el celular de la joven timbró y ella se retiró al pasillo frente a la habitación, para no hacer más ruido. Tai necesitaba silencio.
Bufo molesto. ÉL insistía en que Tachikawa no lo hizo de buena fe. No había un motivo coherente, aunque… por algo fue que le dijo que no hablara, porque se haría daño. Fue lo mismo que Sora le dijo y ella sí lo hizo por preocupación. No tendría sentido, si la oji miel hubiera querido que se pusiera peor, se hubiera quedado callada, dejándole hablar todo lo que quisiera. Y antes de que él lograra abrir sus ojos, sintió como su mano era levemente apretada, y en los turbios y fríos ojos de Mimi, pudo divisar un atisbo de susto o intranquilidad. Pero ¿Porque?
No era como si estuviese por morir.
….
-¿Por qué te noto tan intranquila Mimi?
La castaña aparto sus ojos de la ventana y miro a Joe- ¿Intranquila? ¿Estás al tanto de que siendo mi amigo, tuviste un accidente?- dijo enarcando una ceja con diversión- Es obvio que este preocupada.
-Lo sé y gracias, pero creo que hay algo más que te perturba- el peli azul se acomodó sobre la camilla, quedando sentando sobre el colchón- ¿Quieres decirme? No le diré a nadie, así como tampoco le diré a nadie que cambiaste la vía de Tai sin un título que te respalde- esto último lo dijo reprobatoriamente. Mimi rio por lo bajo.
-No quiero alterarte. Aunque estés estable tienes que cuidarte- ese bendito recuerdo del diagnóstico no le permitía pensar con claridad. Su corazón aun palpitaba con fuerza al imaginarse como se lo tomarían los demás. Temía por su reacción.
-Ah, por mí no te preocupes. Tú lo has dicho, ya estoy estable, no creo que lo que te agobie sea algo que me cause un infarto.
La castaña se horrorizó internamente: "Rayos… no debería haber dicho eso, voy a quedar traumada"
-Mimi…. Solo cuéntame- le pidió sonriendo para trasmitirle confianza. A pesar de la distancia, con Joe siempre había existido desde la niñez una burbuja de confidencialidad. Pero le preocupaba su salud en ese momento.
Respiro profundo y trato de que su voz no se escuchará tan lúgubre- Cuando estaba en la habitación de Taichi- comenzó, ignorando la mirada maliciosa y traviesa que el joven le dedicó. Era increíble que, en un momento como ese, precisamente el correcto Joe Kido pensará de forma sucia. Joe debía alejarse de los malos hábitos de los demás muchachos- Leí su expediente médico, más específicamente los resultados de su cirugía y… su más posible diagnostico era… un trauma cerebro encefálico de grado medio.
La expresión divertida del muchacho se esfumo tan rápido como apareció dejando ver la clara estupefacción en su rostro. Su rostro pálido, se tornó mucho más blanco. Segundos después la seriedad se marcó y vio fijamente a Mimi, quien se mostraba indecisa al decir su relato- ¿Estas segura de lo que me dices Mimi?
Ella asintió cohibida- Completamente. Por lo que vi, es la posibilidad más clara y que explica los síntomas. No dudo en decir que esa operación más que ser un procedimiento para reparar un daño, fue una biopsia.
Joe asimilo en silencio las desconcertantes palabras de la oji miel. Eso quería decir que… Tai podía fallecer…
-SI fuera un trauma leve sería un problema sencillo de resolver. Sin embargo, un trauma de carácter intermedio o severo fácilmente compromete la vida- comentó con sensatez. Su mano sujetando su barbilla- Mimi… ¿Sabes que Tai puede morir si surge la más mínima complicación?
Eso sí que no lo sabía.
-No- respondió lo más serenamente posible- Pero… si bien lo dijiste: Todo puede pasar en estas situaciones. No quiero ni imaginarme la reacción de Kari y los demás. Quisiera poder hacer algo para que ese necio estuviese fuera de peligro. Odiaría ver como Kari no vuelve a ser la misma al perder a su hermano. Él es todo para ella.
-Estoy de acuerdo. No podemos hacer más que esperar que los médicos sepan hacer bien su trabajo y lo salven. Puede haber opciones en contra, pero aunque sean pocas, también las hay a favor. Tenemos que tener fe Mimi.
….
Matt, Sora e Izzy estaban charlando con él y básicamente obligándolo a quedarse en reposo, pues es muy insistente de Tai quería ir por lo menos al jardín, alegando que estaba harto de estar encerrado por cuatro paredes donde el olor a cloro y desinfectante se mezclaba con el de medicamentos.
-No entiendo porque no me dejan ir a dar una vuelta al estúpido jardín. Ahí los pacientes pueden ir perfectamente- se quejó ante cada una de las negativas de sus amigos. Lo trataban como a un niño. Y él era un hombre en toda la regla, hecho y derecho- No es como si estuviera muriendo…
-Eso no es para nada gracioso- Mimi lo interrumpió entrando, cargaba con un expediente verde oscuro. Esta vez llevaba puesto su uniforme del hospital. Había algo raro en ella- Me acaban de asignar tu caso, así que no te sorprendas si me ves regularmente por aquí- anunció.
Izzy y Sora que estaban mirando algo en el teléfono del primero, levantaron la vista hacia Tai, Matt que se la había pasado molestándolo también volteo a ver la expresión de horror y disgusto de su mejor amigo que observaba pasmado a la oji miel que sin prestarle mucha atención inyectaba algo en el suero de Tai.
-¿Qué dijiste?- dijo negándose a creer que esa bruja estuviese a cargo de él. De mi salud, de mi vida, pensó espantado.
Matt e Izzy estallaron en carcajadas al oír el tono titubeante de su amigo. Vaya suerte la que se tenía. Sora solo sonrió divertida.
Mimi no pudo evitar sonreír maliciosamente, lo cual causo un escalofrío en la columna del moreno. En serio que la creía una criminal o algo así- No pongas esa cara. Dije que me asignaron tu caso, pero no por eso voy a fijarte a una mesa de operaciones. Soy una interna, no una residente. Simplemente voy a estudiar y estar pendiente de tú estancia aquí como si fueras una rata de laboratorio- miró mal a la castaña, que noto su semblante de reojo y volvió a sonreír. Una indirecta demasiado directa gritada en su cara.
Aun así, algo en su mente decía que ella se traía algo entre manos. ¿Pero qué?
Unos minutos más tarde en los que Mimi se limitó a revisar los golpes de Tai mientras este la mirada con tal desconfianza que lo asemejaba a un niño de seis años, se hizo un gran alboroto.
-¿Kari porque estás llorando?- Tai le cuestiono a su hermana bastante preocupado. De la nada su hermana había entrado a la habitación y corrido a abrazarlo tan fuerte que se mareo por el dolor. La castaña tenía las mejillas sonrojadas y lágrimas corrían de su rostro observando con profunda inquietud a su hermano.
-E-es que…- tartamudeo tratando de contener el llanto. No era capaz de mirar a su hermano a los ojos.
-¿Paso algo malo con Joe?- pregunto esta vez la pelirroja con cautela. Tai estaba bien, así que la única razón que podía presentarse sería algo con respecto a su otro amigo hospitalizado.
Tk venía detrás de ella, así que él respondió con voz apagada- No. Joe está bien, lo acabo de ir a ver.
-¿Entonces qué está pasando?- Matt miró a su hermano, expectante ante una respuesta.
La única que no parecía tener ánimos o la intención de escuchar a Tk era Mimi, suspiro alejándose de Tai y Kari que seguía abrazando al moreno, y se puso a escribir en silencio las observaciones del estado del niño grande que tenía como paciente.
Que difícil era aparentar que todo estaba bien, cuando en realidad no era así. Tratar al castaño de esa forma burlesca y demás, era normal para ella, sin embargo, no cuando sabía cierto diagnóstico que se colaba en su mente muchas más veces de las que quisiera.
-Estábamos con mamá en la sala de espera porque el doctor nos dijo que nos informaría sobre tu diagnóstico- internamente la oji miel quiso golpearse con el expediente. A buena hora le correspondió ir a chequear a Taichi- y…dijo que tienes un trauma celebro encefálico de grado intermedio.
Todos comprendían que por la reacción de Kari, ese análisis debía ser algo muy malo, pero… aún quedaban espacios de dudas sobre esas palabras. Después de todo, ninguno era médico.
-Y eso no es todo…- murmuro Kari bajando la cabeza con tristeza. Tai observaba a su hermana sintiéndose culpable por hacerla angustiarse así. Qué más quisiera él no estar en esa situación para no preocupar a nadie- también… ese trauma es muy peligroso, más si es de riesgo intermedio o alto, cualquier complicación por pequeña que sea puede… puede causar la muerte.
Era increíble que a pesar de escuchar que existían probabilidades de que muriera, estuviese mil veces más interesado en que Kari dejase de llorar desconsolada como si él ya hubiese muerto- Tranquila… todo va a estar bien. Has dicho que es una probabilidad, no un hecho, Kari. Eso no va a pasar. No voy a morir. Ningún trauma ni nada de eso impedirá que siga a tu lado- les hecho un vistazo a sus amigos que se veían muy sorprendidos ante la noticia, y Sora, su amiga ya comenzaba a derramar lágrimas en silencio mientras sujetaba la mano de Matt.
-Mimi…- habló Izzy rompiendo el ambiente tan tenso que se formó.
-Ah… dime- contesto en voz muy baja y un poco chillona. Rayos… no es momento de que me dé el estúpido complejo de Yolei de que mi voz se ponga aguda cuando me veo en aprietos, se dijo a sí misma-
-¿Qué tanto son las probabilidades de… ya sabes… un resultado fatal?
Todas las miradas estaban taladrando sobre ella, perforando su cabeza. Se sentía acosada- Bueno… depende del daño. Aunque el trauma sea de ese grado, si el daño en sí no es muy…eh propenso a causarle molestias muy fuertes al paciente, no habrá ningún inconveniente, sin embargo, si estas no puedan ser controladas, entonces si… las estadísticas son lo suficientemente elevadas como para poner en riesgo la vida.
De acuerdo. Bien sabía que cualquier que estudiara medicina o algo parecido debía tener cierto lenguaje técnico, pero… seguía pareciéndole tan extraño escuchar hablar así a Tachikawa. Era como si Joe estuviese controlando las palabras de ella.
-De todos modos, no soy yo a quien deben preguntarle esto. Sino al Dr. Okumura. Tengo otras cosas qué hacer, y no hagan ruido, estamos en un hospital- dicho esto, prácticamente salió huyendo de la habitación dejando a sus amigos aturdidos por su extraña actitud, y también se fue sin notar cierta mirada suspicaz sobre ella.
…
Una vez afuera, soltó todo el aire que estuvo conteniendo. Dios. Fue duro. Estúpido Taichi, solo le faltaba preocupar a su hermana de esa forma, incluso aunque no fuera su culpa, debería dejar de decir cosas como "no es como si me estuviera muriendo", porque… noticias para él, un mínimo rasguño y sí, se estaría muriendo.
En realidad no tenía nada qué hacer por el momento, sin embargo ya no quería estar ahí adentro, todo por culpa de Izzy. Ese pelirrojo era un peligro con su maldita curiosidad activada las veinticuatros horas durante los 365 días del año.
-¿Tú ya sabías esto, no?
Dio un respingo al escuchar que le hablaban- De qué estás hablando- cuestionó haciéndose la desentendida.
-Del diagnóstico de Tai.
Estaba por negar absolutamente todo. Decir que no tenía nada que ver con la noticia del diagnóstico, pero sus intenciones murieron al ver la expresión de ni lo pienses. Al final se resignó- Sí.
-Si tú sabías esto desde antes ¿Por qué no nos dijiste nada? - Matt cruzó los brazos sobre el pecho mirando con seriedad a la castaña- Mimi esto tiene que ver con algo que compromete la vida de mi mejor amigo, y aun sabiéndolo. Te quedaste callada. Lo note fácilmente. No podías ni mantenerle la mirada a nadie.
-No podía decirlo así nada más- se defendió frunciendo el ceño- Justo por lo que dijiste no pude hacerlo. ¿Crees que es muy fácil ir frente a ustedes y decir que la vida de Taichi corre riesgo? ¿Ver la expresión de Kari? ¿La de ustedes? Por si no te diste cuenta, tú lucías como si te hubiesen dado un puñetazo en el abdomen. Además… estaba muy confundida.
-¿Por qué estabas confundida por algo así? Asumo que es muy normal para los médicos, o era por algo más…
-No te desvíes sin motivo- pidió poniendo los ojos en blanco- Escucha, no dije nada porque no soy residente como para informar sobre un diagnóstico concreto, y también tomando en cuenta que en el momento en que me enteré, ni siquiera me habían asignado al caso de Taichi. Y por qué quería hablar con Joe acerca de esto, él sabe más que yo.
-¿Y qué dijo Joe?
-Lo que les dije en la habitación es lo que Joe sabe.
El rubio asintió y se recostó contra la pared sin decir nada por unos minutos. Mimi lo imitó y suspiró por milésima vez en el día.
-Hoy estás llena de suspiros, te vas a desinflar.
-Muy chistoso.
-Ustedes en serio deben tener vocación. Yo no podría tolerar eso de darles malas noticias a las personas.
-Supongo que es eso. Existen muchas razones por las que un médico puede soportar las noticias por más malas que sean- comentó viendo hacia el ventanal que tenía en frente.
Matt miró de reojo a Mimi. No es que fuese un entrometido, pero se imaginaba las razones que tenía la castaña para ser fuerte y decidida.
….
-¿Qué está pasando?- cuestiono al abrir la puerta y que la enfermera que se encontraba dentro la observara muy preocupada. Más no hubo necesidad de que le respondiera. Miró a Tai quejarse y gruñir mientras se sostenía la cabeza en un vano de intento de cesar el dolor. Pudo ver como la herida se había abierto debido a que él tenía la mano manchada de sangre.
Esto no era bueno.
Rápidamente se acercó al moreno y lo sujeto de las muñecas sin lastimarle la vía- Taichi. Tranquilo. Suéltate la cabeza, solo empeoraras el dolor.
Sin embargo Tai continuaba retorciéndose en su lugar.
Mimi suspiro. Tenía que aflojar ese agarre. Y si el castaño seguía moviéndose tanto, todas las puntadas de la herida se abrirían y podría contraer una infección- Llama al Dr. Okumura. Yo me encargo de estabilizarlo. Ahora- dijo sin despegar la vista del paciente. Escuchó la puerta cerrarse y volvió a sus intentos de detener a un muchacho que le ganaba en fuerza.
Aplico más fuerza, esta vez centrándola en los antebrazos, con sus manos temblorosas por el esfuerzo logro descubrir el rostro adolorido de Tai- Oye tranquilo- pidió con voz serena. Había conseguido que los quejidos se detuvieran y los ojos chocolates de él la miraran, acuosos por el malestar- Sé perfectamente que es difícil soportarlo, pero necesito que te tranquilices. Respira profundo.
Con gestos débiles asintió y suprimió cualquier tipo de fuerza que utilizó. La oji miel soltó su agarre y él bajo los brazos mientras cerraba con fuerza sus ojos, luchando por soportar el inmenso dolor que sentía en su cabeza.
Llevó sus manos a la herida de Tai para examinarla y confirmar esas horribles sospechas que rondaban en su cabeza. En tanto revisaba el daño, podía sentir la mirada del joven sobre ella- No te atrevas a hablar- habló viéndolo por un momento. Justo como lo dijo Tai iba a abrir la boca para preguntar, pero lo interrumpió- Si hablas, provocarás que te duela más.
Cuando se hizo hacia atrás, intranquila por sus suposiciones, el Dr. Okumura entró a la habitación terminándose de poner la bata- la enfermera Misa me dijo que el paciente estaba en crisis y…- se interrumpió cuando noto que el moreno respiraba pausadamente pero con una expresión ligera de dolor- Bien hecho. Lograste estabilizarlo. ¿Le aplicaste morfina, Tachikawa?
-Muy poca- contesto también mirando a Tai. En realidad si tenía fortaleza- No quería medicarlo demasiado sin consultarlo.
-Hiciste bien. Asumo que lo examinaste. ¿Algo inquietante?
Batalló contra el nudo en su garganta y asintió- Una infección. No es justamente donde se encuentra el trauma, pero… estoy segura de que lo afectó.
-Entiendo… Pediré que preparen el quirófano. Esto no puede quedar así.
Directo y conciso como siempre. Antes de que el residente se retirara, pregunto- Doctor… ¿Cuáles son las probabilidades a favor?
-No te voy a mentir. En este momento no puedo decirte nada con certeza- le dijo antes de salir.
-¿Eso… quiere decir… que voy a morir?- escuchó que Tai decía con dificultad.
…
Okey… en este momento me imagino un silencio abrumador en donde quiera que estén, grillos de fondo, o quizás un gran ¿WTF?
¡NO ME MATEN!
Saben muy bien que Meroko es muy traviesa, y que esta vez se pasó de desgraciada XD Sin embargo no pueden hacerme nada.
Así de fácil. Si me matan, hasta aquí llegó esto y nunca sabrán que rayos es todo este desmadre que detone.
Adiosito.
