No puedo creerlo… ¡Sigo viva! Por muy poco.
En serio que los deje en shock. Aja… ya sabía yo, todo mi drama necesitaba "EL DRAMA" y desafortunadamente fue el pobre Joe…
¡Un aplauso por ser el elegido de Meroko!
Da igual, lean el capítulo. Mi sermón será al final.
…..
Una vez entró al apartamento de su familia, cerró la puerta y lanzó un extenso suspiro.
La vida no podía haberle dado un golpe más duro. Perder a uno de tus mejores amigos, y para colmo, que el accidente que provocó que de forma tardía Joe muriera, él también lo haya sufrido, y estar ahora perfectamente bien solo con la indicación de guardar reposo.
Sentía una gran culpa sobre sí mismo. Ambos sufrieron el mismo accidente, y al final. Solo uno salió librado. Y que fuese él, no lo hacía sentirse mejor, ni aunque eso significara que su vida estaba a salvo.
-Tai- levanto la cabeza para ver a su madre salir de la cocina junto a Kari, las dos lucían tristes- Hijo. Deberías descansar. Debes tener todo el reposo posible.
-De acuerdo- contesto mecánicamente. La señora Kamiya sonrió con pesadez, y volvió a la cocina.
Kari miró a su hermano. Lo conocía demasiado bien. El castaño tenía algo, y no tenía nada que ver con la muerte de Joe. Ella sabía que Tai se quedó atrás cuando llegaron en el auto de Mimi. Lo que quería decir que lo que sea que le ocurriese a su hermano, era relacionado con su amiga- ¿Pasó algo, Tai?- pregunto en voz baja. Sus ánimos estaban por los suelos, como para utilizar energía en sus palabras- Y no me refiero a Joe. Sino a Mimi.
Los orbes chocolate de Tai se oscurecieron- No pasó nada, Kari. Me voy a dormir. Tú también deberías hacerlo, hoy fue un día pesado.
…
Sus articulaciones estaban congeladas por los temblores causados por el shock, y el frío de la noche contribuía a que solo quisiera esconderse bajo los cobertores y ahogar sus reclamos a la vida en su almohada.
Dejo su bolso junto a su armario y cerró la puerta de su habitación con fuerza.
-¿Por qué…?- murmuró con la voz quebrada- Por qué de nuevo…
Camino con pasos torpes hasta estar junto a su cama y fue ahí cuando sus piernas le fallaron. Con rabia agarro la sabana y la arrugó fuertemente.
La vida estaba golpeando con demasiado ahínco. Estaba siendo demolida por las circunstancias. Joe se había ido, y definitivamente no regresaría. Como si la realidad de su amigo no fuese suficiente para mantenerla en ese estado, recordó lo sucedido hace media hora con Taichi.
"Deja de culparnos por todo lo que ocurre. Algún día te arrepentirás" "No es como si fuese la primera vez que nos besamos"
Por más que intento ser fuerte sus barreras cayeron a su alrededor.
- Ya no… ya no puedo más- dijo ahogando su voz debido a que escondió el rostro entre la colcha.
Rápidamente sus lágrimas fueron mojando el cobertor.
Unos minutos pasaron en los que su llanto era lo único que se escuchaba por todo el apartamento. Cuando la garganta comenzó a dolerle debido a sus sollozos, miró hacia la pequeña repisa que estaba junto a la ventana. Ahí estaba una foto de Addison y ella, y la que estaba a la par de esta, era la foto que tomaron en el digimundo.
-Primero Addison, ahora Joe. Quién más sigue. ¿Por qué te los llevaste? Ninguno se lo merecía…- dijo con impotencia y volviendo a llorar- ya no lo soporto…
Ella misma se decía de acero. Ahora tan solo era acero fundido en el suelo.
No quería estar en el momento en que los demás se enteraban. Pero fue inevitable.
Además de estar desconsolada. Estaba furiosa con todo el mundo.
Gracias a la gran "amistad" de los demás elegidos, decidió olvidar todo lo relacionado con alguno de ellos. Incluyendo a Joe. A pesar de que él siempre que podía hablaba con ella, después de todo, su amigo nunca tenía tiempo realmente porque pasaba inmerso en su mundo de estudio. Aun sabiendo eso no le importo y lo dejo de lado. Lo sacó de su vida, y le otorgo un rencor que no se merecía.
-Joe… perdóname…
En ese momento recordaba cada situación que vivió junto a él. Y con mayor nitidez, ese día en que ambos presenciaban la batalla de MetalEtemon y Saber Leomon. Joe quería pelear y ayudarlo. Sin embargo, ella estaba asustada, no quería que Palmon muriese como muchos de los digimon que los ayudaron. Lo único que hacía era quejarse de su presente en el mundo digital. No ayudaba de ninguna forma quedándose sin pelear y solo poner caras largas, y a pesar de eso, Joe no le reclamaba nada, y al ver que no se atrevía a permitir que Palmon digievolucionara, le dijo a Ikkakumon que se detuviera.
Solo molestias había causado. Frenaba a los demás en sus intentos por salvar al digimundo, mientras solo quería volver a casa. Y para colmo, había causado que Leomon muriera. Justo lo que había querido evitar, y ella misma fue culpable de otra de ellas. Ni Palmon, ni Joe, ni Gomamon…
Llevó la mano a su pecho al sentir una horrible sensación de vacío.
Gomamon.
Una imagen del sonriente y divertido digimon vino a su mente con la sola intención de torturarla. Cerró sus cristalinos orbes mieles, derramando nuevas lágrimas de dolor.
A esa criatura tan alegre y positiva… nadie podría decirle la desgarradora verdad de que su niño elegido, cuya vida protegió por mucho tiempo, había muerto.
Una hora después, su cama estaba revolcada. Los ojos le ardían con solo parpadear, y el cansancio que acumuló durante la última semana le provocaba debilidad. Como si tuviese los niveles de hemoglobina por los suelos.
Tenía otro mal presentimiento.
Con gran esfuerzo se levantó de su lugar en el suelo, sin fijarse tomó cualquier ropa de su armario y fue a darse una ducha. Aunque dudaba que el agua detuviera sus hipidos.
…..
-¿No llamarás a Mimi?
Yolei miró con preocupación a Izzy por escuchar su voz tan apagada. Ambos estaban en una cafetería que se mantenía abierta las 24 horas. Su novio observaba el cielo nocturno desde la ventana, y apenas había hablado desde que salieron del hospital.
-No conseguiré nada llamándola. No contestará. Además… hay alguien más que también me preocupa mucho- respondió tomando la mano del pelirrojo- Izzy…di algo.
Izzy suspiro y apartó sus ojos del cielo-Perdón por tenerte con incertidumbre. Pero no sé qué decir. Por más que intente, no puedo asimilar la noticia.
-Yo estoy igual. Aun así… es mejor hablar que callar lo que estás sintiendo. Eso puede enfermarte.
-Una persona admirable murió, Yolei… Mi amigo murió…- la mano que no era sujetada por la peli morada, se cerró fuertemente en un puño- Joe es de esas personas que hacen que quieras esforzarte para conseguir tus metas. El mundo perdió a una gran persona. Y nosotros… perdimos a un amigo que jamás… se podrá olvidar por más tiempo que pase.
-Lo sé…
Su corazón estaba sumido en la tristeza. No solo por Joe, sino también por ver cómo estaban sus amigos. No soportaba ver a Izzy tan devastado, sin palabras… ese no era el joven que siempre reía cuando la asustaba mientras viajaban en la motocicleta.
-Si yo me siento terrible… sin haber pasado aquella época… imagino que es mil veces peor el cómo se sienten tú y los demás… sobre todo… sobre todo porque Joe siempre procuró el bien de todos como el hermano mayor.
Estuvieron hablando por dos horas más hasta que decidieron que era momento de volver. Yolei trató de llamar a Mimi, y a la quinta vez se rindió. Recibió llamadas de sus amigos en Florida, por lo visto, solo Daniel logró comunicarse con la castaña, pero por lo que su amigo dijo, la conversación no duró mucho y tampoco fue agradable porque al final Mimi la acabó molesta, además de que eso fue hace varias horas, lo sabía porque Daniel le dijo que pudo distinguir a Kari y a Taichi junto a la oji miel.
-¿Ya te sientes un poco mejor?-
Yolei dejó escapar una pequeña risa a pesar de sentirse triste.
-Yo debería preguntar eso- respondió mientras Izzy pasaba un mechón de su cabello por detrás de su oreja-Recuerda que te dije que no ocultaras cómo te sientes. Es mejor exteriorizarlo ¿De acuerdo?
-Es un gran consejo. Y fuiste tú quién me lo dio. ¿Cómo podría no seguirlo?- dijo abrazándola por la cintura. Sintió como Yolei correspondía el abrazo.
Estar con la peli morada le transmitía la tranquilidad que anhelaba para poder soportar el sufrimiento causado por la pérdida de su amigo. Era inevitable que los recuerdos no se arremolinaran en su mente.
-Oye. ¿Por qué estás llorando?- la separo un poco de él, apenas para mirar el rostro de su novia.
-Tengo miedo…- admitió mirándolo a los ojos.
El oji negro parpadeo desconcertado- ¿De qué?
-Gran parte del cambio de Mimi, fue a raíz de una muerte. No quiero que ninguno pase por algo así. Mucho menos tú… Tai puede sufrir algo así, después de todo, estoy seguro de que se siente culpable por lo de Joe. Y Mimi, me aterra pensar que se cierre incluso ante mí o Davis…
Él tampoco quería que sus amigos cambiaran, sabía perfectamente que Joe tenía una gran amistad con cada uno de formas muy diferentes- No te tortures con eso ¿De acuerdo?- tomo el rostro de Yolei entre sus manos y le sonrió con ternura- Nada de eso pasará. Todos continuaremos siendo los mismos. Y porque te conozco, de una vez te digo que por Mimi no te asustes. Mira hacia allá- señalo a su derecha- Ahí está su auto. Por lo que debe de estar en el apartamento.
Ambos entraron a la sala de estar.
Todo estaba en silencio. Y la única luz prendida era la de la cocina, la cual iluminaba tenuemente la de la sala.
Yolei levanto el interruptor y el sitio se iluminó. Mimi yacía dormida sobre el sofá más grande.
El ver a su amiga dormida, la hizo suspirar de alivio.
-Te dije que estaba bien. De nada sirve preocuparte con ideas precipitadas.
El comentario de Izzy la avergonzó, pero aun así, se rio-Tienes razón. ¿Puedes llevar a Mimi a su habitación?
Asintió avanzando hacia la oji miel y con facilidad la cargó en brazos. Teniendo de cerca a su amiga, notó el rastro que las lágrimas habían dejado en las mejillas de ella, así como también que los hombros de la bata de manga larga que llevaba puesta, estaban húmedos a igual que su cabello.
Izzy dejo a Mimi en su cama y le puso un cobertor encima, al darse la vuelta vio a la peli morada recostada contra el marco de la puerta, mirando algo que había en la alfombra- ¿Qué pasa?
Miró al pelirrojo y suspiro señalando al suelo- Eso pasa.
Una caja pequeña color rosa estaba volcada y junto a esta, el digivice de Mimi. También la foto que los dos reconocieron inmediatamente, y había otra fotografía, en la que salían Joe y la oji miel.
-No hay nada por hacer. Es evidente que todos nos pondríamos a recordar- concluyó Izzy mirando con pesar los objetos- Debería irme ya, es tarde. Y tú también debes descansar.
-Bien…
Una vez en la puerta, Yolei abrazó al joven con fuerza, sabía que Izzy necesitaba estar con sus amigos. Y ella quería estar pendiente de Mimi. Y no podía hacerlo yéndose con el pelirrojo a su casa.
-Nos vemos mañana- Izzy dejó un pequeño beso en los labios de Yolei mientras apretaba ligeramente los hombros de ella- Y descansa. No quiero que te descuides.
Le sonrió dejando una caricia en su mejilla- Lo haré. Ten cuidado en el camino, cariño.
…..
Cuando llegó al departamento, no le resultó extraño encontrarse a Sora y Tk.
-¿Dónde está Yolei?- pregunto Sora en voz baja quien estaba sentada junto a Matt. El rubio no parecía tener muchas ganas de hablar en ese momento. Ella tampoco, pero de alguna forma tenían que afrontar la situación.
-La dejé en su apartamento. Sé que quería estar ahí por Mimi.
La pelirroja cayó en cuenta de lo que había pasado hace muchísimo tiempo con Mimi y la muerte de esa pequeña. Era entendible que Yolei quisiese quedar con ella- ¿Y cómo… cómo estaba Mimi?
Izzy suspiró tomando asiento en el sofá frente a Sora- No puedo decir mucho. Mimi estaba dormida cuando llegamos.
Al escuchar la mención de Mimi, Tk levanto su rostro, el cual había estado ensombrecido desde que dieron la terrible noticia sobre Joe.
Todos tenían recuerdos sobre Joe. Él y Mimi más que los demás, por mucho tiempo siempre fueron los menores a quienes todos cuidaban ante cualquier peligro, en especial Joe. Él siempre se quedaba junto a ellos, y Tai, Matt… ellos se encargaban de los problemas que se presentaban. Difícilmente el peli azul los dejaba solos para unirse a las batallas, más cuando la situación lo requería, siempre buscaba el lugar más oculto para mantenerlos a salvo.
De ninguna forma podía olvidar cuando él cayó al mar y estaba por ahogarse, Joe enfrentó la helada agua y logró sacarlo a tiempo, por muy poco, su amigo casi muere ese día, pero gracias a su corazón sincero el emblema brilló y Gomamon lo rescató.
Entendía bien a Mimi, ella también debió haber recordado todos esos momentos en los que Joe los protegía. Un nombre eclipsó su mente por un segundo, juraba que los colores habían abandonado su rostro.
-Tk. ¿Qué pasa?
-Nada, Sora. Ya es muy tarde. Me voy a casa.
-Oye, Tk. ¿No crees que mamá se preocupara si te vas a esta hora? Son la 1:30 am.
-Tengo 18 años, Matt. No 8- contesto antes de cerrar la puerta.
-Este mocoso… no necesito preocuparme también por él.
-Tk tiene razón. Déjalo. Él ya no es un niño. Y su casa no está muy lejos de aquí.
-A veces creo, que quienes pueden manejar esto mejor, somos nosotros y no ellos - tanto Matt como Izzy miraron a Sora al escucharla decir eso. Sabían que se refería a que los menores habían sido protegidos mayoritariamente por Joe. Ellos también, sin embargo, por un tiempo a quienes más cuidaban eran a Tk y a Mimi.
…..
La noche transcurrió con normalidad. Excepto para un reducido grupo de jóvenes quienes estuvieron inmersos en recuerdos alegres que en el presente resultaban dolorosos porque rememoraban a un irremplazable amigo que lamentablemente había partido al más allá. La agonía y el desconcierto que sintieron al instante de la noticia se convirtieron en una tensa amargura que no permitía descansar en paz o asimilar del todo los hechos. Cada uno de los elegidos sufría el peso de cada vivencia junto a su amigo, ya fuese buena o mala sin poder evitarlo.
En el apartamento de Yolei y Mimi, la peli morada logró conciliar el sueño de forma irregular, pues se despertaba ciertos lapsos de tiempo. A eso de las diez de la mañana la joven miraba el reloj insistentemente, no podía sentirse más intranquila, Mimi no estaba por ninguna parte, y para colmo no contestaba el celular. Dos horas después, la castaña llegó y antes de que la oji rubí pudiese reclamarle por no avisar si quiera que saldría, le dijo que dejara de angustiarse por ella mientras se quitaba los lentes de sol que traía. Dicho eso, se fue a su habitación una vez le indicó que en una hora se irían al cementerio para la sepultura de Joe.
Esas palabras no intentaban esconder el sentimiento lúgubre con el que fueron dichas.
Por su parte, Kari por más que lo intento, no logró seguir descansando. Muchas cosas rondaban en su mente, por un lado, recordaba la discusión que Mimi tuvo con su amigo al momento de ir en el auto, y luego, también tenía ese presentimiento de que algo pasó entre su hermano y Mimi. Tai lucía distante, y por la forma en que evadió su pregunta la noche pasada, era obvio que él no quería decir lo que ocurrió. El castaño desde que despertó, hacía todo mecánicamente y casi no emitía palabra. Toda la mañana se la pasó recostado en el sofá cubriendo su rostro con el antebrazo. De igual forma, estaba Tk, la última vez que recibió un mensaje del rubio fue cuando este le había dicho que estaba con Matt y Sora en el departamento del mayor, pero nada más. No podía culparlo, al parecer todos querían confrontar a solas la realidad.
No había pasado mucho tiempo, pero a su alrededor se percibía una atmosfera de soledad y vacío. El saber que Joe murió, al menos físicamente, era suficiente para que en el alma se abriera un espacio que solo el peli azul acaparaba. Lo peor era la forma en que se imaginaba que Joe falleció, los doctores dijeron que fue durante la madrugada, minutos de dolor y desesperación al no poder respirar, y de forma abrupta, una calma helada.
Sintió como la abrazaban y ocultaba su cabeza en el pecho de esa persona- Se fuerte, Kari.
Al abrir sus ojos, nuevas lágrimas mojaron la camisa de su hermano- La noche fue horrible, Tai.
-Te entiendo… - él tampoco había tenido una noche muy agradable, si durmió fue por los efectos de las medicinas que tomó, de lo contrario estaría caminando como un zombie. No obstante, el haber dormido no significa nada bueno si pasabas soñando con situaciones dolorosas de todo tipo- Ya debemos irnos… Matt y Sora nos están esperando abajo.
…
Muchos siempre pensaban que el lugar más triste que pudiese existir eran los hospitales, sin embargo, se equivocaban. El sitio más desalentador son los cementerios. Quizás lo digan por querer evitar a toda costa la sola mención de ese lugar repleto de lápidas que resguardan los restos de seres queridos. O en verdad, sí están equivocados al decir esa afirmación sobre los hospitales.
Entre un cementerio y un hospital existe una gran brecha de espacio en cuanto a diferencias; la más relevante, es que, en un centro de salud, se procura y lucha por impedir el paso a la muerte, jugando a ser Dios, en cambio en un cementerio, las puertas no se abren para dar paso a una oportunidad de vida, sino le abren paso a la muerte misma.
Los cuatro caminaban en silencio por el camino de piedra que atravesaba el recinto repleto de lápidas. Algunas más viejas que otras, más cuidadas u olvidadas que otras. Ninguno de ellos se veía muy bien, su hermana con expresión triste, la alegre Sora se limitaba a abrazar el brazo de Matt mirando al suelo. Su mejor amigo con la vista fija al frente, y él, sus ojos estaban perdidos en sol levemente escondido por las nubes.
Pasaron unos cuantos minutos y llegaron a la zona reservada para la sepultura de Joe. Ahí ya se encontraban los padres de Joe, su hermano mayor y la novia, y seguramente más familia del peli azul que casi no llegaron a conocer. La señora Kido lloraba desconsolada siendo abrazada por su esposo. Había otras personas que les resultaba familiares, seguramente compañeros de su amigo de la facultad, en algún momento debieron encontrarse entre los campus. Izzy ya estaba ahí con Yolei, Tk de igual forma.
Kari se unió a Tk apenas lo vio, Sora y Matt fueron con Izzy. En cambio, él se quedó apartado momentáneamente.
Probablemente es porque no quería acercarse más al lugar donde quedaría de por vida el ataúd de Joe. Sitio que en otras circunstancias, pudo llegar a ser para sí mismo.
Se recostó contra un poste que tenía cerca y suspiro.
Qué vida la mía
Un rato después, alrededor de diez minutos. La voz de Davis se escuchó entre los lamentos de los presentes, miró a través de la multitud. No solo el moreno había llegado, lo acompañaba esa chica llamada Hisui, y de último, Tachikawa caminó hasta ponerse al lado de Tk.
Vio que el rubio noto su presencia y murmuro algo que no pudo escuchar. Sin embargo, lo que noto fue la gran palidez que mostraba el rostro de ella, sus ojos ocultos tras unas gafas oscuras.
-¿Cómo pasaste la noche?
Sonrió con amargura sin voltear a ver a Tk- Cada vez que cerraba los ojos, recordaba algo. Una noche no muy buena a decir verdad. ¿Y tú?
-Igual. La mitad del tiempo pensé en Gomamon.
-Así que tú también lo recordaste.
-Esto apesta. Siento que nunca hice nada por Joe cuando él se la pasó cuidándome- se quejó frunciendo el ceño.
Mimi puso una mano sobre el hombro del rubio- Ya no podemos hacer nada, Tk… y yo…- de reojo observo a la castaña- yo fui injusta con él por algo que no hizo. Ahora de nada sirve estar conscientes de nuestros errores. Solo queda esperar que Joe nos perdone donde quiera que esté.
-Mimi…
-Dime.
-¿Tú crees que es mejor que Gomamon viva pensando que Joe sigue con vida o que sepa... la verdad…?- pregunto con cautela.
-En mi opinión… preferiría saberlo. Sería peor que llegase el día en que haya una posibilidad de volver al digimundo. Todos estaremos menos Joe, es obvio que Gomamon preguntará donde está. Eso solo significaría dejar caer sal sobre una herida que trata de sanar.
-Puede que tengas razón. Aunque será un golpe duro cuando él se enteré. El niño que llegó a ser hombre por tú haberlo protegido y murió… Gomamon es alegre…
-Oye. Cualquier noticia de esa índole… siempre… será fuerte.
Al rubio le llamó la atención ese temblor inusual en las palabras de la castaña... se dio la vuelta por completo para mirarla de frente y descubrió que por debajo de sus lentes, una lágrima resbalaba. Ese hecho sorprendió a Tk, hacía… años que no veía a Mimi llorar. Ni siquiera el día anterior en el hospital. Se hizo la idea de que Mimi era fuerte, y efecto lo era. Pero algo como lo que pasaba, simplemente podía afligir el ser con más fortaleza de la tierra. Estiro sus brazos y la rodeo, tomándola por sorpresa.
-¿Qué…?- susurró sorprendida.
-Imagino que no quieres que te vean así- contesto en voz baja. No era del todo mentira, aunque también parte de su conciencia le decía que consolar a Mimi, es algo que debió haber hecho hace mucho tiempo atrás. No lo hizo antes. Ahora sí.
…
-¿Cómo pasaron la noche?- Yolei dejó de morderse el labio inferior al escuchar a Davis a su lado. En serio que era extraño ver al moreno tan sereno.
-Yo pasé entre dormida y despierta. Y Mimi… no lo sé. Cuando llegué a casa ella estaba dormida en el sofá, Izzy la llevó a su cama, y después de eso no se levantó, o al menos, no salió de su habitación.
-Por su aspecto, estoy seguro que simplemente no salió- Davis miró por sobre su hombro hacia donde estaba Mimi hablando con Tk- y también… porque de otra forma no estaría ocultando sus ojos. No por las ojeras, sino por estar rojos debido al llanto.
-Mimi me preocupa, Davis- comentó angustiada apoyando la cabeza en el hombro de su amigo.
Ver esa escena sería catalogada como la cosa más bizarra del mundo. Después de todo, era bien sabido que ellos no se llevaban muy bien, y pasaban discutiendo tonterías. Solo en momentos como esos en los que la situación era demasiado dura, y más aún, involucrando a la mejor amiga de ambos, es cuando Davis y Yolei, se comportaban como amigos en las buenas y en las malas. Por más que quisieran negarlo, ellos se apoyaban.
-Ya. Ya. Es obvio que a mí también. ¿Ha dicho algo respecto a…?
-No. No he dicho nada respecto a nada- sabían muy bien la expresión que en ese momento la castaña tenía. Incluso aunque no se hayan dado la vuelta para verla, incluso aunque llevase lentes oscuros y sus ojos estaba ocultos- Ustedes dos vengan conmigo. Ahora.
Se miraron entre sí y la siguieron a un lugar más aparte, con un árbol frente a ellos que les brindaba un poco de privacidad.
-¿Y bien? ¿Ya olvidaron que estaban diciendo hace un instante?
-No, Mimi. Aquí el punto es que has ignorado todas las malditas llamadas, que no solo yo o Yolei te hemos hecho para saber si te encuentras bien, sino también las de Dan, o Willis.
-¿Si me encuentro bien?- cuestiono quitándose los lentes- ¿Acaso me veo como si estuviese bien?- sus orbes miles estaba levemente enrojecidos y cristalinos. Antes que de que alguno de sus amigos respondiese, volvió a hablar- Y respecto a los chicos. Sí hable con Daniel, pero sus palabras no ayudaron mucho. Sé que no mencionaron a Anika porque ni siquiera contestó. y Willis… no hablo con él desde hace mucho- admitió bajando la cabeza.
Yolei parpadeo confusa- ¿Anika? ¿Cómo…?
-Ella vio una foto que nos tomaron a Willis y a mí cuando nos estábamos besando, me llamó, lloriqueo y me reclamo de estar traicionándola. No necesito escucharla como para sentirme mal, porque ya lo hacía, eso solo me hizo enojar y desde ese día no he hablado con ella.
-¿Y qué dices de Willis?-pregunto Davis evitando sonar duro. Era probable que para los demás, Mimi luciera normal y solo triste por Joe, cuando para ellos, la oji miel estaba devastado, por eso fue que ella llevaba esos lentes- Mimi… no nos irás a decir que por culpa de un estúpido beso cuando estaban ebrios vas a dejar atrás semejante amistad como la que tienes con Willis
-Eh… chicos… tengo que ir un momento donde los demás. Y Davis- esa mirada significativa trasmitió perfectamente el mensaje que la peli morada quiso darle al joven.
El moreno asintió.
Negó sin apartar la vista de Davis-Claro que no… Willis es alguien maravilloso. Sería una estúpida si lo alejase de mi vida. Pero por ser una estúpida besé a uno de mis mejores amigos y no quiero que eso arruine…
-¿Escuchaste que Willis te estuvo llamando como loco?
-Si…
-Entonces ese beso no arruinó nada, Meems. Es algo ridículo. Sino ese rubio no hubiese estado por más de tres horas intentando y rogándole como un retardado al celular para que contestaras- dijo sonriendo suavemente- Y no solo él estaba como retardado. Yo pase maldiciendo por un buen rato porque no me atendías.
-Lo siento. Es que…- en su mano derecha, apretó fuertemente los anteojos- Davis. A Joe… yo lo señale sin pensar. Olvidé las razones de porque él no podía hablar mucho conmigo y simplemente lo alejé de mi vida como a los demás. Por seis años saqué de mi mundo a alguien que me cuidó como su hermana pequeña, que me dio consejos y no me reclamaba por no querer participar en esas batallas. Él me dijo hace tiempo que yo soy una gran persona, y no es así... solo soy alguien que vive con mentiras en el pasado que siguen ahí...
-Hey, Hey. Ven aquí, para eso soy tu mejor amigo- la llamó para abrazarla- sé muy bien cómo es tú amistad con Joe. Sin embargo… no te culpes de esta forma… es injusto para ti. Y Joe también lo pensará de esa forma. Sabes cómo es él, allá arriba no podrá descansar en paz si sus amigos se atormentan con cosas que ya pasaron, y que definitivamente, si estuviese en vida o no, como es la realidad, él perdonaría.
…..
Es muy difícil aceptar que la muerte forma parte de la vida, y más aún, que un amigo ya ha cumplido su cometido en la Tierra. Al parecer de muchos, él merecía una vida más extensa en la que pudiese completar todas sus metas y sueños. Los corazones albergan una gran tristeza al enfrentar tan dura verdad.
Un amigo incondicional que siempre fue sincero con sus sentimientos y pensamientos.
Un corazón sincero es complicado encontrarlo. Hoy día las almas se corrompen por la soberbia y avaricia, así como las mentiras que manchan la vida de una persona noble y decidida.
La vida no es aquel milagro que termina de forma prevista, ocurre abruptamente, a mitad de un suspiro, sonrisa, o agonía.
Dicen que los médicos juegan a ser Dios, para que este los dote de la sabiduría necesaria para salvar una vida. Sin embargo… existen situaciones en las que ese papel les resulta muy grande para llenarlo.
Hoy familiares, amigos siendo casi como hermanos, compañeros, y demás conocidos, le dan él último a Dios.
No.
El último adiós, no. Sino un "hasta luego", una promesa de verse más adelante y continuar con las risas, complicidad y sueños.
Es doloroso, observar cómo los allegados se acercan a su cuerpo inerte vestido de blanco y se despiden de ese rostro tan conocido para ellos, para posteriormente resignarse a ver la tierra que poco a poco cubre ese agujero que resguardará a esa gran persona.
Despedida a Joe Kido, un ser humano irrepetible que muchos tuvieron la dicha de conocer. Mientras vivan, él vivirá en sus corazones.
Cada verdad que sea dicha con el corazón, será la sinceridad que él enseñó. No hay palabras suficientes para expresar lo que significó en la vida de muchos. Todos están agradecidos de que en su vida, estuvo ese corazón sincero.
….
Que rayos… yo quería publicar esto en noche buena o navidad, pero no pude T.T
En fin… gente este es mi regalo de navidad. De Meroko para ustedes. Si, lo sé. Este es un regalo deprimente, pero bien que lo querían ah…
En serio me esmeré mucho en este capítulo, ya que Joe nunca salía, y justo cuando lo hace, lo mato XD pensé: deja de ser tan desgraciada Meroko, y dale un final de respeto a Joe. Y así lo hice.
Imagino que ciertas menciones del capítulo les trajeron recuerdos del anime.
NOTA MEGA IMPORTANTE: ¿VIERON QUE CAMBIE MI NOMBRE DE USUARIO? YA ME CASÉ XD pero eso no cambia, sigo y síganme llamando Meroko.
NORA HIPER ULTRA MEGA IMPORTANTE: sí, sí. Ya está un poquito vieja la noticia. Pero de alguna forma necesito que sepan, que yo ya sé que ya se revelaron los tan esperados y ansiados diseños de los digielegidos de DIGIMON ADVENTURE TRI.
En mi opinión, yo digo que sí están bien (menos los ojos, lo cual si agregaría lo necesario para conservar esa esencia de digimon) porque pienso que ese diseño de hace años en DA y DA02 estaba bien, pero no contribuía a que los personajes lucieran la edad que tenían. Tan solo los estiraban, y las chicas parecían niñas muy altas, y tenían ya 14 años. En cambio con este nuevo diseño de ese señor que no me acuerdo cómo se llama. Sí se nota que son adolescentes.
PD: en ese poster Sora está junto a Matt XD SORATO BITCHES. Aunque me sigo preocupando por el maldito Michi, he visto muchos fan art de Mimi e Izzy. Y NO. MICHI BITCHES!
PD: Izzy y Yolei... derramando ternura incluso en momentos deprimentes. Lo hice tomando en cuenta que no había mostrado ningún momento tierno entre ellos, y bueno.. ahí está... a raíz de la muerte de Joe.
Wow. Dejé un comentario, un poquito largo.
