Road to Ninja
Capítulo 3: Confusión de mundos.
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Naruto miraba atónito como Sasuke gritaba miles de maldiciones hacia la aldea mientras era llevado por los Ambu. El agresivo y desdeñoso tono que tenía su voz, había logrado erizarle la piel y por primera vez en mucho tiempo, había sentido el horror de ser odiado tan profundamente como Sasuke profesaba a cada grito que soltaba. Chaqueó la lengua y les siguió presurosamente.
-¡E-Espera, Shizune-san, dattebayo!
La pelinegra se giró para observar brevemente al Uzumaki quien le seguía desde atrás, acompañado de Sai y Yamato. Naruto llegó hasta ella respirando agitadamente.
-¿Qué sucede, Naruto-kun? –El jinchuriki miró brevemente lo que había detrás de ella.
-…Shizune-san, ¿qué harán con Sasuke?
La mujer entrecerró sus orbes, giró su rostro hacia sus espaldas y observo al grupo de Ambu que cargaban con la jaula donde Uchiha Sasuke había sido atrapado. Con una ligera inclinación de cabeza, el líder enmascarado del equipo de Raíz reinicio la marcha, llevándose a Sasuke consigo. Ante esto, Naruto reclamó nuevamente e intento seguirlos, sin embargo, Shizune se lo impidió interponiéndose en su camino.
-No puedes, Naruto-kun… Son órdenes de Tsunade-sama.
-¡¿Pero porque?! ¡¿Qué sucederá con él, que van a hacerle ´tebayo?!
-No voy a mentirte, la verdad es que no se con exactitud lo que Tsunade-sama planea hacer con él. Por ahora, se nos ha ordenado ponerlo en prisión y bajo estricta vigilancia. Hasta entonces, nadie podrá verle… Lo siento, Naruto-kun.
Dándose la vuelta, Shizune siguió su camino, encaminándose hacia la profundidad de la oscuridad ligeramente iluminada por las antorchas de los pasillos que guiaban a los calabozos. Tras de sí y en silencio, el jinchuriki apretó las mandíbulas fuertemente, frustrado e impotente.
-Hay que irnos…No podemos hacer más, Naruto. –Comentó Sai, poniendo su mano sobre su hombro.- Debemos esperar a que Hokage-sama decida qué hacer…
Asintiendo con notable reticencia, Naruto siguió a sus dos acompañantes fuera de los calabozos, subiendo por las escaleras para salir a la superficie no sin antes dirigir una breve mirada hacia su espalda. Un brillo de tristeza y preocupación apareció en sus orbes azulados mientras poco a poco perdía la vista de aquellos lúgubres pasillos. Shizune detuvo sus pasos frente a la celda donde los Ambu liberaron a Sasuke quien se mantuvo tirando en el suelo, jadeando fuertemente mientras los fulminaba con la mirada.
Su chakra se encontraba al límite, parecía que se había esforzado demasiado. Uno de los Ambu se acercó y le colocó un par de grilletes mientras lo levantaba para dejarlo sentado sobre el catre de la celda. El miembro de Raíz lo miró brevemente por los agujeros de su máscara de búho, para después retirarse, no sin antes propinarle un golpe en la mejilla. Y sin embargo no se quejó, ni mostro dolor por el golpe o movimiento alguno. Sasuke siguió sin abandonar esa escalofriante mirada que tenía. Al cerrar las rejas, Shizune se atrevió a acercarse.
-…U-Uchiha Sasuke, por tus crímenes contra la alianza y tu aldea de origen… Permanecerás en prisión para recibir el castigo correspondiente a tus acciones, todo bajo jurisdicción de Gondaime Hokage, Lady Tsunade.
Sasuke chasqueó la lengua al escuchar a Shizune mientras sus ojos destellaban odio puro y genuino. Segundos después fue abandonado en la oscuridad del calabozo.
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Entreabrió lentamente sus ojos, parpadeando rápidamente, intentando acostumbrarse a la luminosidad tan escasa de ese lugar. Cuando al fin pudo abrir totalmente sus orbes, miró su alrededor y descubrió que se encontraba en alguna clase de carpa. Tocó su cabeza, sintiéndose lenta y torpe, con una sola duda aparcando su mente.
-Si te preguntas que te paso, sufriste un desmayo.
Sakura dio un leve sobresalto y desvió la mirada hacia el lugar de donde provenía aquella voz, encontrándose con un hombre enmascarado. El mismo, sólo alzó la mano en alguna clase de informal saludo.
-Kakashi…
-Que saludo tan seco, alumna… Al menos se más amable con la persona que te ha entrenado casi toda tu vida. -Incorporándose, la pelirosa logró quedar sentada sobre el diminuto catre.
-No sé por qué debería ser agradable contigo. Yo no soy tu alumna.
Kakashi ignoró el comentario de la pelirosa y se encamino a su lado, sentándose en la silla cercana al borde derecho del catre. El silencio fue breve, llegando a incomodar a la joven que deseaba todo, menos compañía. Frunció el ceño, conduciendo su inquisidora mirada sobre aquel desconocido.
-¿Qué haces aquí?
-He venido a ver cómo te encuentras. Todos estaban preocupados por tu salud. Al parecer, algo altero tus sentidos a tal grado que terminaste desmayándote.
Sakura soltó un bufido, que al escucharlo, el sensei del equipo no pudo evitar recordar a Sasuke cuando hacia esos ruidillos en lugar de utilizar palabras. Kakashi ladeó el rostro, en un gesto curioso.
-…Desde que te encontramos has estado comportándote muy raro. Es… como si fueras una persona distinta a la de siempre. –Ella chasqueó la lengua.
-No necesito que te preocupes.
-Lo hago, porque eres mi alumna.
-¡Yo no soy tu alumna!
Hatake la miró totalmente impresionado. Sakura apretó sus manos sobre la sabana que cubría su cuerpo, necesitaba encontrar la forma de salir de ese sitio y volver a su mundo cuanto antes. Intento ponerse en pie, pero sus piernas no lograron mantenerse y cayó al suelo; al instante y tras un breve suspiró, Kakashi se apresuró a ayudarla a ponerse de rodillas.
-Esa no es una buena forma de caer, Sakura.
-¡C-Cállate! Mi cuerpo esta…
-…Entumido, pero esa es una reacción normal.
Sakura alzó la vista y se encontró a una mujer de cabello rubio y grandes pechos.
-Tú eres… ¿Tsunade?
-Un gusto verte también, mocosa. Has dormido durante tres días a pesar de no tener lesión alguna. –La haruno se sorprendió ligeramente, luego recupero su seriedad.- ¡Y tú! Se supone que debías evitar que se levantara de la cama, Kakashi. ¿Qué acaso tan difícil es?
-¡Verá! Resulta ser que ella ha sido… impredecible.
Sakura abrió sus orbes, sorprendida de que su sensei la levantase del suelo y le depositara suavemente en el catre. Una sutil sonrisa se pudo deslumbrar bajo la máscara de Kakashi, aunque ella no agradeciera para nada el gesto más allá de un muy sutil y casi no visible asentimiento. De pronto, su frente fue invadida por la mano de la rubia que la miraba ahora con total atención y detalle.
-¿Dónde estoy?
-En Konoha, claramente. -Respondió Kakashi.
La pelirosa suspiró, observando a Tsunade terminar su análisis y no pudo evitar sonreír burlonamente mientras observaba los pechos de la rubia. La hokage se dio cuenta de la aparente atención de su alumna y le miró curiosamente, deteniendo por fin sus movimientos.
-¿Qué sucede?
-¡Hn! Es irónico que tengas semejante delantera, al parecer, tú no necesitas usar sandias para simular. –Tsunade tuvo un tic.
-¡¿Pero qué rayos dices, mocosa impertinente?! –Kakashi carraspeó.
-¿Ahora me crees? Desde que ese jutsu la atrapo, ha tenido un comportamiento y actitud muy distinta.
-Puede que sea un efecto secundario del mismo… ¿Qué recuerdas, Sakura? ¿Sucedió algo con ese jutsu?
La pelirosa volvió a incorporarse hasta quedar sentada y guardo silencio mientras meditaba, después posó su mirada en Kakashi.
-Dijiste que estábamos en Konoha, entonces, trae al hokage aquí.
-¿Al hokage…? ¿Para qué?
-Hay algo urgente de lo que debo hablarle.
-Ni acabando de regresar de la muerte dejan de hacerme trabajar. –Tsunade suspiró, frustrada.- ¡Que remedio! Pues bien, habla entonces.
Sakura la miró por un instante sin emitir palabra o hacer gesto alguno, hasta que entendió lo que aquello significaba y, alzando sus cejas crédulamente, ensanchó los ojos mientras apuntaba a la rubia.
-¡¿Eres Hokage, tú eres el quinto?!
-¡Tsk! ¿Por qué parece como si eso te sorprendiera? Claramente, yo soy la Gondaime y si alguien debiese sorprenderse de algo, esa seria yo… Empiezo a sospechar que sufres algo de amnesia. En fin, lo que sea que vayas a decir hazlo ahora, si tan urgente es, que sea rápido.
Tras sus palabras, la haruno volvió a la serenidad y boqueó algunas veces, hasta que decidió guardar silencio, sin saber cómo hablar al respecto de su situación y origen; particularmente nunca se quedaba sin palabras y sin embargo, ante esas personas tan familiares y desconocidas a la vez ¿Cómo debía decirles las cosas? ¿Era buena idea hablarles con la verdad? Nada le aseguraba que ellos le creyeran, tampoco que fueran a ayudarla.
A sus ojos, ellos eran tan normales que de no saber la verdad de su aparente viaje dimensional, juraría que ellos eran la Tsunade y el Kakashi que conoció desde pequeña, pero la realidad era distinta; si esperaba encontrar una solución pronta a su situación para no afectar ni a ese mundo ni al suyo, era necesario arriesgarse a cualquiera que fuesen las consecuencias que ello pudiera traer. Sólo esperaba que esas personas no le juzgasen de loca después de escucharla.
-No confió en ninguno de los dos pero no tengo otra opción…
Con renovada decisión, abrió sus ojos y levanto el rostro con seguridad; como solía hacer cuando se presentaba ante los gobernantes de las naciones ninja, como cuando desafiaba a cualquiera que se interpusiera en su camino, como había aprendido a mirar después de tantas tragedias. Kakashi entrecerró ligeramente su único ojo visible ante ello.
-Escuchen: Soy Haruno Sakura, princesa de Konohagakure e hija del Yondaime Hokage… Y por muy extraño que suene, vengo de un mundo alterno al suyo. –Respiro hondamente, dispuesta a continuar.-…. Necesito su ayuda, debo encontrar una forma para volver a mi mundo.
El silencio fue extenso, hasta que Kakashi soltó un ligero bufido que paso a convertirse en una risotada. Sin pensarlo dos veces y notablemente molesta, la pelirosa tomó la almohada que residía en su catre y se la lanzó a Hatake, que aun así, no dejo de medio reír entre dientes.
-L-Lo siento, es una buena broma…
-Sin duda, algo afecto tu cerebro. ¿En verdad crees que me tragare esa idiotez? –Habló ahora Tsunade, siendo fulminada por su alumna.
-¡Lo sabía, maldita sea! Si me crees o no, es tu problema, Hokage. Yo he dicho la verdad. ¿En qué carajos pensé al contárselos?
Sakura se puso en pie furiosa y posiblemente por esa razón, su cuerpo logró mantenerse en pie con notable perfección. ¡Ya sabía que la tomarían de loca! Pues bien, si ellos no podían ayudarle, encontraría por sí misma la forma de volver. Sin importarle la presencia de ambos, tomó sus cosas y colocándoselas, se apresuró a encaminarse a la salida. Sin embargo, su marcha se vio inconclusa cuando Tsunade se interpuso en su camino, impidiéndole salir.
-¿Qué rayos haces? ¡Vuelve a la cama!
-Quítate de mi camino, no tengo porque permanecer aquí ni seguir tus órdenes.
-¡Tienes que, porque soy la Hokage!
-Puede que en este mundo lo seas, pero tú no eres mi Hokage y por lo tanto, no voy a obedecerte. –Tsunade gruño ante las palabras de Sakura.- Voy a encontrar la forma de volver a mi mundo, con o sin su apoyo, así que quítate de en medio.
-¿Vas enserio con eso del mundo alternativo? Tobi debió man…
-No me hables de personas a quienes no conozco, Kakashi. No sé quién diablos sea ese tal Tobi, ¡y ahórrate lo del supuesto jutsu! La forma en que su Sakura viajo fuera de su mundo, es muy distinta a la mía.
-Tú… ¿Quién rayos eres?
-Ya te lo había dicho, Kakashi, yo no soy tu alumna… ¿No fuiste tú quien dijo que parecía otra persona distinta a la de siempre? Pues esta es la razón. –Colocó una de sus manos en su cintura, mirándole irónicamente.- Te has pasado todo este tiempo diciendo que me he comportado extraña… Deberías ser más observador, basta con mirarme para saber que no soy tu preciada alumna.
Escuchándola, Hatake reconoció que nunca se percató de los cambios en la pelirosa. Al igual que hizo la hokage, se mantuvo en silencio, analizando a la chica que tenía enfrente: su cabello era largo, llegando un poco hasta la cintura; su vestimenta consistía en lo de siempre o algo así, pues a diferencia de su alumna, esta chica llevaba una ramera de red que comenzaba desde su cintura hasta el busto, donde seguía –Algo similar a– un sujetador látex negro, expuesto por la abertura de su característico chaleco rojizo.
Su short ya no era cubierto por el faldón rozado; en su lugar y en la parte derecha de su cintura, se encontraba una pañoleta con el símbolo Haruno junto a su bandana ninja; una katana acompañaba su espalda junto a un estuche de armas que yacía sobre la cintura… ¡Inclusive sus guates habían cambiado a unos de red! Viendo esto, Tsunade entrecerró sus orbes y empuño sus manos, atenta a cualquier movimiento peligroso que esa pelirosa pudiese hacer para atentar contra ellos.
-…Eso de lo que hablas es sólo una locura. ¿Qué me asegura que no mientes?
-Entiendo que no me crea ni un bledo de lo que le digo, pero le aseguro que es verdad. Debe ayudarme porque si no logró volver a mi mundo, la Sakura que ustedes conocen no volverá tampoco.
-¿Cómo creerte, como saber que dices la verdad?
La pelirosa pareció meditarlo algunos segundos y después realizó una mueca, entre certeza y disgusto.
-Existe una forma de comprobarles que digo la verdad, o mejor dicho, hay una persona que puede comprobarlo. -Kakashi respingó.
-¿Inoichi…? Hablas de Yanamaka Inoichi.
Sakura asintió, el hecho de que Kakashi pareciese concordar con su propio pensamiento había logrado ponerle la piel de gallina; aunque siempre fue así, de algún modo, ambos Kakashi parecían concordar en su sentido de percepción. Algo de lo que, sin duda, debería mantenerse al margen.
-¿Estas consiente de lo que puede pasarte? La técnica de los Yanamaka puede ser peligrosa, además, si resulta que mientes, me veré en la obligación de torturarte hasta que revelar tu identidad.
Ante esa afirmación por parte de Tsunade, una sonrisa se deslizo en sus rosados labios; era obvio que arriesgaba mucho para aclarar las dudas de sus anfitriones, pero tenía seguridad en que la balanza estaba inclinada totalmente a su favor. Sin embargo, las personas viven con conceptos programados, la realidad que ellos vivían era lo único que conocían y ciertamente, podría ser que aunque vieran su verdad, decidieran terminar con su vida por tratarse de una amenaza. Después de todo, el hombre siempre le teme a lo que le es desconocido. La haruno les miró, ahora, seriamente.
-Entiendo, aceptare cualquiera que sea el veredicto final.
Con un suspiro, Tsunade se acercó a Kakashi para darle instrucciones bajo la atenta mirada de Sakura, quien desvió la mirada hacia algún punto inexistente de la carpa… ¿Qué podía perder? Después de todo, ya había perdido lo que consideraba importante; como shinobi y como persona, la muerte sólo era una cosa que no le preocupaba mucho y que recibiría gustosa de llegar el caso. Apretó las manos sobre la manta que le cubría; aun con ello, sabía que tenía cosas pendientes que arreglar en su mundo como para permitirse no regresar, todo estaba echado a la suerte. Fuese como fuese, regresaría a su realidad.
¡Yo! Muchas gracias a las personas que me dejan saber su opinión, es muy importante para mi saber el recibimiento que esta teniendo la historia, eso me ayuda bastante a saber que dudas puedo contestar o en que debo mejorar (como mis faltas ortográficas por ejemplo jajaja). Si alguien a notado que el SasuSaku aun no aparece, tengan paciencia, por la trama de la historia (y porque realmente asi de lentas nos las deja ver Kishimoto y la misma estructura de los personajes) es evidente que se de "paso a pasito". Nuevamente gracias por leer, cualquier duda, sugerencia, comentario, critica u opinion (o simplemente por alegrarme el día) estoy a sus ordenes a un Review de distancia.
¡Bye, bye chu~!
