CAPITULO 48

Blaine despertó temprano en la mañana, sintiendo algo húmedo sobre su costado. Abrió los ojos, bostezó y miró hacia abajo. Kurt seguía dormido en sus brazos, haciendo un pequeño ronquido y respirando con más dificultad que antes. Carole les había dicho que en cuanto el bebé sea más grande, más dificultoso iba a ser para Kurt respirar profundamente. Blaine sonrió y besó la cabeza de su amor.

Lo que le parecía extraño no era la forma de respirar de su novio, sino como estaba sudando. Sí, hacía un poco de calor, y los dos estaban muy juntos en la cama, además habían tenido una noche caliente. Pero Blaine frunció el seño ante la cantidad de humedad que sentía venir del pecho de Kurt. Él pensaba que esa misma transpiración viene del alboroto de hormonas que era el cuerpo de su novio en esos momentos.

Sin más que hacer, y aunque le gustaría seguir durmiendo porque habían gastado demasiado energía la noche anterior, Blaine se levantó lentamente tratando de no despertar a Kurt. El chico embarazado se movió un poco, pero siguió durmiendo, abrazando la almohada que Blaine había dejado. Ambos seguían desnudos de la noche anterior, Kurt de la cintura para abajo.

Luego de una ducha fresca, Blaine salió del baño con una toalla envuelta en su cintura. En la habitación, revolvió los cajones en busca de ropa, tratando de hacer el menor ruido posible, para evitar despertar a Kurt.

"¿Blaine?" La voz de Kurt sonó ronca. Blaine giró y vio a su novio sentado en la cama.

"Hey, buen día" Saludó Blaine a Kurt con una sonrisa.

"Blaine… ¿qué es esto?" Preguntó Kurt con el seño fruncido mientras se miraba a sí mismo en el pecho.

"¿Qué cosa, bebé?" Blaine se acercó a la cama, confundido.

"Esto" Kurt señaló dos aureolas de humedad que se filtraban de su pecho a la camiseta del pijama. "¿Esto es lo que yo creo que es?" Preguntó asustado cuando se dio cuentas que las manchas estaban sobre cada uno de sus pezones.

Blaine se sentó a su lado en la cama, sorprendido, también se había dado cuenta de lo mismo. "Kurt… creo que esto es ¿leche materna?" Blaine tocó la humedad.

"¡Oh por Dios! ¡Está saliendo leche de mis pezones!" Gritó horrorizado Kurt. Si ser un hombre embarazado era extraño, segregar leche ya era el colmo de lo absurdo.

"Si" Susurró Blaine asombrado, no podía quitar los ojos de encima de su novio. "Déjame ver." Le pidió. Kurt levantó su pijama hasta dejarlo arriba de su pecho. Su vientre sobresalía y tenía hinchado alrededor de sus tetillas.

Lentamente, Blaine acercó los dedos a uno de los pezones. Con mucha delicadeza, pasó las yemas de los dedos sobre ellos, tocando el líquido que salía. Kurt se estremeció, pues le dolían un poco, además recordó lo que su novio le había hecho a la noche. Blaine inspeccionó de cerca la sustancia. Era pegajosa y algo amarillenta.

"¿Es leche?" Preguntó Kurt, todavía impresionado por la situación.

"No lo sé. Es… diferente a la leche." Dijo Blaine.

"¡Perfecto! ¡Lo único que me faltaba!" Kurt dijo enojado. Se bajó el pijama y con dificultad se levantó de la cama. "Ahora me crecerán pechos, como una mujer y tendré que usar sostén." Dijo mientras caminaba de un lado a otro en la habitación.

Blaine reprimió sus ganas de reír. "No te crecerán… pechos" Le dijo en un intento por calmarlo, pero Kurt no escuchó y entró al baño. Blaine suspiró y comenzó a cambiarse. Él no sabía con certeza si el pecho de Kurt iba a crecer, pero era mejor no decir lo que verdaderamente piensa en este momento.

Treinta minutos después, Kurt salió del baño duchado y cambiado con ropa cómoda. Blaine estaba preparando el desayuno en la cocina. El chico embarazado se sentó en la mesa y Blaine le puso enfrente un plato de pancakes con salsa de frutilla y chocolate, tal y como le gusta a su novio. Sin decir nada, Blaine se sentó delante de él y comenzaron a comer el desayuno.

Kurt parecía todavía estar enojado con lo que había descubierto unos minutos antes, comía sin mirar otra cosa que no fuese su plato. Blaine lo observaba atentamente y no pudo evitar bajar su mirada hacia el pecho de Kurt.

"Uhm… ¿Kurt?"

"¿Qué?" Respondió Kurt secamente.

"Tienes…" Blaine señaló con el tenedor donde vio unas pequeñas manchas en la ropa de Kurt.

"Oh Dios… no otra vez" Kurt dijo cuando se miró. Soltó el tenedor y alejó la playera de su cuerpo. "Esto me arruinará toda la ropa" Se quejó.

"Debemos consultarle a Carole sobre eso" Blaine propuso tímidamente.

"¡No, Blaine! Esto ya es demasiado vergonzoso como para que se entere todo el mundo"

"¿Vergonzoso, Kurt?" Blaine dijo soltando su tenedor en el plato. "Kurt, no es vergonzoso. Si eso es leche, entonces quiere decir que podrás alimentar a nuestro hijo tú mismo. Es… es hermoso, Kurt" Dijo con una sonrisa. Kurt agachó la cabeza, sintiéndose mal por haber dicho que sentía vergüenza. Blaine se arrodilló a su lado. "¿Lo imaginas? Cuando nuestro bebé tenga hambre, tu podrás saciar su apetito con lo que tu cuerpo produce especialmente para él" Blaine sostuvo las manos de Kurt.

"Aún así, es raro" Kurt dijo encogiéndose de hombros.

"No, Kurt no es raro. Es maravilloso. Tu cuerpo es un milagro, y no debes tener vergüenza o sentirte raro por ello. Lo que te está sucediendo en lo más hermoso que una persona puede pasar, y tengo el privilegio y el honor de pasar esto contigo." Kurt sonrió ante las palabras de su novio.

"¿Cómo es que tu eres un dulce y yo parezco un monstruo insensible?" Kurt dijo con una media sonrisa y apretando las manos de su novio.

"No eres un monstruo insensible, estás asustado y es normal" Blaine le dijo. Kurt se acercó y le dio un tierno beso en los labios. "Y ahora… ¿Qué dices? ¿Llamamos a Carole y le preguntamos?"

"No. mejor hacemos una cita con la doctora Dawson, de todos modos ya me tocaba otra ecografía."

"Ok" Sonrió Blaine.


"Muy bien, Kurt. Tu bebé está creciendo bien, veo que has subido de peso y estás respetando todo lo que te ordené. Te felicito, tu embarazo es el mejor que he visto en años" Dijo la doctora Dawson con una gran sonrisa mientras apagaba el ecógrafo. Kurt se sintió orgulloso de si mismo.

"Gracias" Le contestó sonriendo. Se quitó el gel del estómago con una toalla que la doctora le había entregado y se sentó en el escritorio, frente a ella y junto a su novio.

"Y te felicito a ti también, Blaine, estás cuidando muy bien de tu novio y tu hijo"

Blaine se sonrojó un poco y Kurt tomó su mano. "Gracias, doctora" Le contestó.

"De todos modos, Kurt, te recetaré algunas vitaminas más y hierro." La mujer escribía en un papel y Kurt asintió en comprensión. Cuando terminó de escribir la receta, la doctora Dawson le entregó el papel al chico embarazado. "¿Hay alguna pregunta que quieras hacerme?" Preguntó la mujer.

Kurt y Blaine se miraron mutuamente. Los dos tenían la misma pregunta, pero ninguno se animaba a hablar. La doctora los esperó a que tomaran la confianza de hablar.

"Uhmmm…" Murmuró Kurt.

"Adelante, chicos. Si tienen dudas, éste es un buen momento para aclarárselas" La doctora dijo con amabilidad.

"De hecho… sí, tenemos una duda" El chico embarazado tenía las mejillas coloradas, Blaine le apretó la mano a su novio. "Esta mañana… descubrí…" Kurt decía lentamente, tratando de buscar las palabras. "…descubrí leche en mis pezones" Dijo en voz baja.

La doctora frunció el seño. "Eso es perfectamente normal, Kurt." Ella dijo. "Aunque no es leche precisamente lo que salió de tus pezones." Dijo sonriendo.

"Si no es leche, entonces ¿qué es?" Preguntó Blaine curioso. Kurt se mordió el labio inferior, no sabía porque pero este tema le daba un poco de pudor.

"Bueno, antes de la leche materna, el pecho segrega un líquido llamado calostro y se produce tres o cuatro días después del parto. Pero durante la gestación, las mamas se están preparando para la lactancia y uno de los resultados es un líquido amarillento y espeso, es el precalostro." Explicó la doctora. Blaine estaban escuchando atentamente, pero Kurt abrió los ojos bien grandes.

"¡Oh Dios! ¡Entonces sí me crecerán pechos!" Dijo asustado.

La doctora Dawson largó una pequeña carcajada. "No, Kurt, no te preocupes. No te crecerán pechos como a una mujer" Y Kurt se relajó. "Se hincharán, sí, pero nadie lo notará. Puedes usar unos parches de algodón para que absorban el líquido y no te manchen la ropa. Generalmente este fluido suele aparecer en el tercer trimestre del embarazo, y tú recién estás en la semana veinticuatro. ¿Has estado estimulándote de alguna manera?"

Kurt frunció el seño. "¿Estimulándome?" Le preguntó algo confundido.

"Sí, tocándote o algo parecido"

Si antes Kurt tenía las mejillas sonrojadas, ahora estaba seguro que estaba colorado de la cabeza a los pies. Y no era el único, Blaine también estaba ruborizado. La noche anterior Blaine había jugado con los pezones de su novio, succionándolos y apretujándolos con las manos. Se sintió algo culpable por haber causado eso.

"Uhmmm…" Murmuró Kurt, nervioso, mientras recordaba lo que su novio le había hecho la noche anterior. Miró a Blaine, y Blaine lo miró a él, realmente avergonzados los dos.

La doctora levantó las cejas, entendió perfectamente lo que los chicos no se animaban decirle. "Está bien, no hace falta que me lo digan, entiendo todo" Ella dijo.

"¿Está… mal?" Preguntó Blaine tímidamente.

"Bueno, no. Es decir, no es contraproducente para el embarazo. Ni para ti tampoco" Le dijo con mucha naturalidad. Blaine abrió los ojos, y Kurt se tapó la cara con una mano. "Tiene muchas vitaminas y proteínas, aunque no sabe muy bien." Ella dijo arrugando su rostro. Abrió un cajón de su escritorio y le entregó a Kurt un libro. "Este es un libro de maternidad, los va ayudar a entender muchas cosas. Léanlo los dos juntos".

"Gracias" Susurró Kurt, todavía no podía mirar a los ojos a la mujer.

"De nada" Dijo ella sonriendo. "Y no te avergüences, Kurt. Debes disfrutar de tu embarazo, pero también de tu vida sexual. Ya verás como las hormonas te van a pedir a gritos que tengas sexo"

"Oh Dios" Susurró Kurt, otra vez escondió su ostro en la mano.

"Muchas gracias, doctora" Blaine dijo mientras se paraba de la silla, Kurt lo siguió.

"Por nada, chicos. Y ya saben, si tienen dudas y el libro no les puede responder, llámenme"

"Lo haremos" Le dijo Blaine sonriendo. Se despidieron de la doctora y salieron del consultorio tomados de la mano.

"No puedo creer que se haya dado cuenta" Kurt dijo, mientras los dos caminaban hacia afuera, llevaba el libro que la doctora le había dado en la mano. Blaine largó una carcajada.

"No fue para tanto." Le dijo tratando de calmarlo.

"Solo quiero que se abra un hoyo en la tierra y me trague" Murmuró Kurt, todavía seguía rojo. Los dos subieron al auto y emprendieron su viaje a casa.

Ya verás como las hormonas te van a pedir a gritos que tengas sexo, Blaine recordó las palabras de la doctora. Sonrió de lado, estaba ansioso por qué ese momento llegue pronto.

Kurt lo miró desde su lugar en el asiento del pasajero. "¿De qué te ríes?" Le preguntó un poco molesto.

"¿Qué? No me estoy riendo" Contestó Blaine, haciéndose el desentendido.

"Si, Blaine, te estás- ¡Oh por Dios! ¡Estás pensando en lo que dijo la doctora acerca del sexo!"

"¡No estoy pesando en eso!" Blaine dijo, pero su sonrisa lo delató.

"Sigue pensando así, Blaine Anderson, y calmaré mis hormonas yo mismo" Kurt dijo cruzándose de brazos encima de su vientre.

"Eso me gustaría ver, no me opondría a semejante espectáculo" Blaine dijo apartando la mirada por un instante del camino y guiñándole un ojo coquetamente a su novio.

"¡Blaine!" Kurt golpeó juguetonamente su brazo. Blaine soltó una carcajada y Kurt al final sonrió con él.

Kurt también quería que esos días lleguen pronto.


Hola!

Bueno, un capitulo nuevo, un poco mas cortito. Como verán seguí con mi idea de la lactancia y todo eso. Espero que no me dejen por eso. Voy a tratar de no escribir mucho sobre esto, ya que a alguno no les gusta.

Bueno, no me abandonen. Esta es la historia sin fin, jeje.

Besossss!