(Asoma la cabeza y salta gritando): FELIZ 2015. Atrasado. Muuuuuuy atrasado. Más bien enero está por acabar. Pero bueno. Merezco tomatazos por no aparecer desde navidad del año pasado.
En fin. Tenemos de frente un año lleno de cosas nuevas. Por ejemplo. Ya estoy en la universidad. Yei… más trabajos y exámenes… que emoción. Lo digo en serio. No ya. Es mentira.
Yo estoy más que dispuesta a terminar con este fic y continuar el de CCS. Y posteriormente, ya tengo dos o tres ideas más para nuevos fics.
Única dueña y señora de Dragneel mode-ON
…..
Sora y Tai se voltearon al escuchar que llamaban a la pelirroja, un poco sorprendidos al reconocer la voz. Hacía mucho tiempo que no la veían en los alrededores de la universidad.
-¿Podemos hablar un momento?-cuestionó Mimi sin tomar muy en cuenta la mirada de desconfianza que el castaño le dirigía.
Pestañeo ante la pregunta de la oji miel. En ese momento notó que ella la observaba sin ningún tipo de emoción negativa. Simplemente la miraba.
-eh… claro. ¿Me das unos minutos? Necesito entregar un informe.
Asintió distraídamente, a lo que Sora se retiró para posteriormente entrar en la oficina de recepción.
Un suspiro de resignación se escapó de sus labios. Paso uno. Listo. Tenía que hacerlo. Las cargas estaban acabando con ella poco a poco. Ya lo había decidido cuando hace un rato habló con Takuya y Zoe.
Tan ida de la realidad estaba, que pasaron unos momentos hasta que recordó que cuando llamó a Sora, la oji rubí no estaba sola, por lo que miró discretamente al joven frente a ella. Tai cruzaba los brazos sobre su pecho mientras se recostaba contra la pared. Quién sabe en qué pensaba porque no parecía estar al tanto de su entorno.
Tachikawa actuaba extraño. Por lo general estaría aborreciéndolo con la mirada. O con una expresión de fastidio. En cambio, se comportaba como si nada. Sin embargo, eso no lo engañaría.
No a él.
-¿Qué estás planeando?- preguntó seriamente.
Vaya que me tomo desprevenida-pensó al oírlo. Ladeo la cabeza sin entender- No sé de qué hablas.
-Hacerte la inocente no funciona conmigo.
-Es en serio. No sé a qué te refieres.
Enarcó una ceja con escepticismo- ¿Ahora de la nada quieres hablar con Sora?
Su rostro se suavizó al entender el porqué del cuestionamiento del castaño y suspiro nuevamente. Así que se trataba de eso.- No planeo nada. ¿De acuerdo? Aunque no debería estar dándote ninguna explicación.
Sabía perfectamente que el moreno estaba más que desconfiando de ella. Él recordaba bien lo que le había dicho a Sora cuando esta fue a su casa para saber porque terminaron.
Recordarlos solo le causaba dolor de cabeza.
Se enfrentaron en silencio. Mirándose a los ojos.
-¡Hey Tachikawa!- Kaito se acercó sonriendo con su característica simpatía- Ya me enteré de la noticia. ¿No es genial? ¿Kambara y tú qué harán?
-Aún no tenemos la menor idea- contesto riendo por la euforia de su compañero- Y no digas las cosas así.
-¿Así como?
-Lo que dijiste suena como si estuvieses hablando de un embarazo, tonto.
-Oh. ¿En serio? Que importa- se encogió de hombros y revolvió el cabello de Mimi. Le hizo un gesto casual a Tai – Nos vemos mañana en clase, castaña.
Cuando el peli-naranja se perdió entre los estudiantes que se paseaban por los pasillos de la facultad, Sora regresó.
-¿Vamos ya?-
-Adelántate un segundo, por favor- pidió viendo de reojo a Tai. La joven asintió contrariada, pero no dijo nada al respecto- Oye. Y respecto a lo que hablamos… lo dije en serio. No diré nada malo. Estoy harta de que todo lo que hago sea malinterpretado.
-Mide tus palabras- contesto. Se quedaron en silencio por un momento. Tai abrió la boca con intención de decir algo más. No obstante, una voz melodiosa habló detrás de ellos.
-Hola Tai, Sor… ah, eres tú Mimi- Kasumi frunció el ceño al notar que esa castaña hablaba con el moreno. Y para su mayor malestar. No parecía que estuviesen discutiendo. Todo lo contrario. Como si hablaran como gente civilizada- ¿Qué haces por aquí? Tan lejos de la facultad de ciencias de la salud.
Curveo una sonrisa obviamente forzada- Eso no te importa, Kasumi.
La rubia sintió su rostro enrojecer por la impertinencia de la oji miel. Se enderezó para disimular la incomodidad que sentía ante la ira que aguantaba para no parecer insolente frente a Tai- Sino te molesta, me robaré a Tai a partir de ahora.
El moreno observaba a Kasumi tratando de contener una combinación de irritación y diversión por la actitud de ella, y lo más disimulado posible, a Mimi que no le importaba mostrarse lo más cínica posible frente a su "amiga" de ojos fulminantes.
-Sora me está esperando. No seas insistente, y provoques que haga esperar a la gente. Es de mala educación- con esas palabras se despidió de buen humor por haber dejado a la rubia molesta por sus pullas. No sin antes intercambiar una significativa mirada con Tai.
-No sé cómo hace para que cada vez que la veo, sea más insolente que antes- llevó sus manos a las caderas con disgusto, taladrando con sus ojos la apenas visible espalda de Mimi entre la multitud-
-Ustedes nunca se han llevado, y definitivamente no lo harán- se encogió de hombros- por cierto. Qué haces aquí Kasumi.
-es obvio- canturreo sonriendo como si momentos atrás no hubiese estado pensando en insultos hacia la oji miel- Te buscaba para ir por un rato al centro comercial- sujeto la mano de Tai, y este sin poner resistencia se dejó llevar por la rubia.
-¿Así tan de repente?
-¿Pues qué esperabas? Me has tenido abandonada. Ni llamadas, ni un solo mensaje. Apenas te veo entre clases o al final del día y con dificultad consigo un saludo de tu parte- se quejó haciendo una mueca- Has estado raramente serio.
La expresión relajada de Tai desapareció, en su lugar había una emoción lúgubre y sombría que lo hizo suspirar para dejar de lado sus recuerdos y esa pequeña molestia que sintió en su pecho- Son los exámenes- dijo como si no hubiese ocurrido nada más- me tienen como zombie.
Kasumi se acomodó el cuello sobre su hombro derecho con simpleza- Ah. ¿Era eso? Por la cara que pusiste, pensé que era algo más. Es muy extraño viniendo de ti, por eso pregunté. Taichi Kamiya no se deja amedrentar por nada- ni por nadie- dijo mentalmente visualizando a cierta insolente- Te conozco tan bien que supuse que sería algo respecto a los estudios.
El moreno se detuvo en seco. Observando con estupefacción a Kasumi, la cual confundió esa mirada por una de curiosidad.
-¿Qué pasa?
-N-nada. Yo… tengo mi cabeza en otro lugar. Mi excusa es que estoy operado de la cabeza- soltó una risa que cualquier persona que en verdad lo conociese descubriría que era más que falsa.
-Entonces déjame devolverte a la realidad- se acercó rápidamente a Tai y plantó un beso en los labios de él. Sonriéndole con diversión al ver que el castaño quedó estático por un segundo- Listo. Me trabajo aquí ha acabado. Volvió a tomar la mano de Tai y siguió caminando entre los senderos del campus. Una sonrisa satisfecha y altiva de saberse la chica a la cual Taichi Kamiya prefería por sobre todas. Demostrándole a ese grupo de estúpidas, que el joven no les prestaría la más mínima atención al estar con el mayor estándar de belleza de toda la universidad.
Algo estaba muy extraño. Algo en su pecho parecía gritarle con gran intensidad, sin embargo, parecía que esa voz estaba siendo silenciada por una fuerza. Como si sus oídos fuesen inmunes al llamado de sí mismo. Veía a Kasumi hablando acerca de sabrá Dios qué, sus labios se movían articulando palabras, pero no las escuchaba tampoco. Había algo distinto, no podía dejar de imaginarse la búsqueda de una respuesta, pero… ¿Una respuesta a qué? ¿Cuál era la pregunta?
-Tai… Hey Tai
-¿Qué?- desorientado miró a los ojos de su "compañera". No recordaba ni una silaba de lo que la chica había estado diciendo los últimos minutos. Estaba demasiado sumido en esa bizarra reflexión interna.
-Hace rato te estoy hablando y tú estás en las nubes.
-Eso no importa. Perdona por no prestarte atención. En fin. ¿Querías ver una película, no?
-Si. Ayer estaba hablando con mi primo acerca de una película que dicen es la más recomendada de la semana. Deberíamos ver esa. No recuerda cómo se llama, pero tiene que ver con una bruja y un demonio.
-Aja…- murmuró solo para que la joven supiese que la escuchaba. Sintió el celular vibrar en su bolsillo- Dame un momento Kasumi. ¿Qué pasa, Izzy?
Evito poner los ojos en blanco. ¿Por qué siempre que estaba con ella, alguien llamaba? Y para colmo, Tai jamás ignoraba la llamada. Tuvo que esperar durante al menos cinco minutos mientras él conversaba sin hacerla la menor señal de que lo disculpara y que en un segundo estaría con ella otra vez. Recargo su peso en el pie izquierdo, observando con cansancio al moreno. A ver cuando se acordaba que le debía de poner atención a ella.
Cuando finalmente la llamada terminó, Tai se dio la vuelta para continuar con Kasumi; sin embargo, al verla noto la cara de pocos amigos que ella tenía- ¿Kasumi?
-Ya era hora. Imagino que era una llamada importante, pero no me estés ignorando o haciendo esperar solo por eso Tai. A esto es a lo que me refiero, han pasado dos meses en que, como dije, prácticamente no te veo, y ahora que se puede. Pasas con el estúpido celular.
Incómodo, se removió el cabello mirando hacia otro lado- No es para que te pongas así. Han pasado muchas cosas y…
-Has dicho eso como mil veces desde que te encontré en la facultad de artes- señalo firmemente- Y de eso, hace veinte minutos.
-Bueno. Ya. Lo siento- dijo dándole un ligero abrazo.
Bufó, para luego corresponder el abrazo- Solo deja de hacer eso- inicio nuevamente la marcha hacia el estacionamiento- Tienes suerte de tener una novia comprensiva- un fuerza mayor a la de ella la detuvo bruscamente, y al siguiente segundo, la mano que sujetaba se soltó.
¿Kasumi había dicho… novia? Esa palabra cayó como balde de agua fría. De la impresión tuvo que dar un paso hacia atrás para recuperar el equilibrio. ¿Novia?
-Espera ¿Qué dijiste?
-Dije que…
-No. No lo repitas… escucha. No tengo idea de donde rayos sacaste la ocurrencia de que tú y yo… somos novios Kasumi. Y si lo malinterpretaste… bueno… déjame decirte que eso está más que lejos de la realidad- explicó tratando de ser cuidadoso con lo que decía. Pero… sabía que estaba siendo un asco con eso de tener tacto. No había forma de decirlo de otra forma.
-¿Qué?- exclamo sabiendo de antemano que su rostro se tornaba completamente rojo de la ira e indignación-
-Mira. Si me preguntaran. No sabría decir qué demonios somos. Pero sé muy bien, que novios, definitivamente no somos. Yo no podría verte como novia.
-¿Qué?- repitió frunciendo el ceño. Estaba a nada de gritarle de todo.
-Te lo pondré así. Hace dos meses tuve un accidente cuyas heridas que me causó casi me matan. Estuve inconsciente más de cuarenta y ocho horas, y tuvieron que reanimarme con electro shock. Y solo supe que fuiste una sola vez a verme, me enteré, porque cuando estaba despierto no te vi por ninguna parte. La verdad no lo esperaba. Pero si pretendes algo con alguien, debes tener tiempo, y no solo revisando si de casualidad tienes un pequeño espacio en tu agenda que puedas sacrificar para esa persona.
Kasumi no sabía ni dónde meterse para dejar de escuchar lo que Tai decía. Lo que más la enfurecía de todo, era que esas últimas frases se parecían tanto a lo que Tachikawa le dijo aquel día que fue a visitar al castaño.
Ahora ya sabía que era lo que sucedía en su interior. Esa sensación de desconocimiento. Se trataba de Kasumi. No podía seguir así. Ella jamás podría llenar nada en su corazón. De ninguna forma, ni por más que se lo replanteara. La pregunta en su cabeza, no era más qué: ¿Por qué estoy con Kasumi? Perdía su tiempo junto a la rubia. La presencia de la joven era invisible y de poco peso en su vida. De significar algo para ella, durante los días en que se sentía como un desgraciado debido a la muerte de su amigo Joe, hubiese necesitado tenerla cerca, necesitado siquiera hablar con ella. No obstante, nada de eso ocurrió.
-Y si eso no es suficiente…. Lo más obvio es que nunca te he tratado como novia, ni dicho una palabra que pueda malinterpretarse como tal. Solo me comporto como normalmente lo hago. Lo siento mucho Kasumi. Pero incluso ahora, esta extraña relación que tenemos ya no es necesaria.
-¿Esto tiene que ver con Mimi Tachikawa?- levanto la barbilla, un ligero temblor recorriendo su cuerpo por el enojo. No permitiría verse humillada. Se sentía así, y lo que más rabia le daba era que el muy maldito de Taichi estaba siendo franco- Bien que te vi hablando con ella. Y sino peleaban es porque volvieron. Estuviste utilizándome solo para ponerla celosa y…
-Ella no tiene que ver en lo que te digo- la interrumpió sorprendido por la mención de la oji miel- Deberías saber muy bien que no nos soportamos. Y como te dije… han pasado muchas cosas. Es por eso que no discutimos en ese momento. Tampoco jugué contigo.
-Haz lo que quieras. Espero que no volvamos a intercambiar palabra alguna.
Intentando por ser lo más altiva y mostrar la dignidad que por dentro la sabía completamente pisoteada, Kasumi se marchó dejando a Tai sintiéndose… diferente.
La respuesta a esa pregunta que tenía. Muy fácil.
¿Por qué estoy con Kasumi?
Por nada que valga la pena
….
-Te lo agradezco, Sora. Y de antemano también a tu madre.
La pelirroja negó restándole importancia al gesto de Mimi. Pensó mil y un motivos de porque Mimi quería hablar con ella, menos justo la verdadera razón- No hay de qué. Espero que tus padres encuentren un diseño perfecto para su celebración.
La castaña necesitaba los catálogos de diseños de interiores que la señora Takenouchi confeccionaba en su tienda de arreglos florales. Por lo visto, los padres de Mimi querían hacer la fiesta de aniversario de la compañía con un motivo oriental, y les habían comentado sobre la cadena de tiendas florales de su mamá.
Mimi se dio la vuelta para marcharse, antes de eso le dedico una pequeña y muy ligera sonrisa de agradecimiento a Sora.
…..
-¿Ahora porque gruñes?-Yolei observó divertida a su mejor amiga que apenas y se le veía medio cuerpo por estar sumergida en el "orden" de su armario. Desde la habitación contigua se escuchó claramente un reclamó de Mimi a la vida.
Seguramente tomó por sorpresa a la castaña porque está al reincorporar se golpeó con la puerta del armario y se volvió a quejar molesta-Bonita forma de aparecer, eh- dijo saliendo por fin y mostrando una mueca de disgusto total. Ella sostenía algo en su mano.
-Repito. ¿Por qué gruñes, Meems?- cuestiono sentándose en el borde la cama.
-Por esto- levanto su mano y de ella resbalo una cadena dorada, cuyo dije colgaba y consistía en un hueso de los deseos.
La peli morada arqueo sus cejas sorprendida, hacía tiempo que no veía ese objeto con tanta historia por detrás. Aunque, no entendía por qué TANTO disgusto en el hecho- ¿Todavía lo tienes?
-La pregunta aquí es porque demonios sigue esto en mi cuarto. Se supone que debía estar fuera de mi vista, y más importante de mi vida hace meses- recalcó con mucho énfasis, a lo que la otra joven puso los ojos en blanco ante la exageración de la oji miel.
-En realidad, no- respondió encogiéndose de hombros- Tú no te deshiciste del collar, aquel día solo dijiste que estaba en alguna parte, por lo que es obvio que ese "alguna parte" fue debajo de tu armario y pensaste que por arte de magia aparecería en el cráter de un volcán a punto de hacer erupción.
Mimi frunció el ceño al escuchar a su amiga- Da igual. Quiero esta cosa lo más lejos posible de mí- dejó la cadena sobre su tocador sin mirar-
-Estás exagerando por algo así. Te sigues fastidiando demasiado en todo lo que tiene que ver con Tai, Meems.
-¿Y eso qué? Es obvio. Si me sigo irritando con respecto a la mención de Michael, claro que lo haré con Kamiya.
Extrañamente comenzó a sentirse enfadada y muy frustrada con Mimi. Esa testarudez e ignorancia con respecto a ella misma- Ya fue suficiente- sentenció con dureza.
La confusión reinó en el rostro de Mimi, y parpadeo sorprendida por el tono de Yolei. ¿Ahora qué le había pasado? Y después era ella la bipolar- ¿De qué hablas?
-Hablo de todo esto. De Tai y de ti…
-Oye. Yo no tengo nada que ver con él, así que no hay nada que digas que implique el "Tai y tú"
-Por supuesto que sí. Y hay MUCHO que decir de ambos. Ahora acomódate, porque me vas a escuchar y no hablarás hasta que termine de decir todo.
Sin apartar su desconcertada mirada de la joven repentinamente "autoritaria", se movió lentamente hasta sentarse en la silla frente a su escritorio. Tenía ganas de protestar, de decir y reafirmar que no existía ningún tema que la relacionase con Taichi Kamiya, pero juraba que si abría la boca, Yolei se la taparía con cinta adhesiva para que no pronunciara palabra alguna.
-Meems… deja de mentirte- fijamente observo la reacción de su amiga ante lo que dijo. La castaña tenía la estupefacción pintada en ella, a pesar de eso, no dijo nada- Sé perfectamente por todo lo que has pasado. Lo mucho que sufriste por Michael y sus engaños, que después de eso no quisiste sentir nada por ningún otro chico porque creíste que si te ilusionas llegarás a ser traicionada de nuevo. Luego… sucedió lo que ambas sabemos con Tai…- la castaña se removió incomoda en su lugar y suspiró resignada- Por más que lo negaste y decías que jamás sucedería nada entre ustedes… ocurrió. Y a eso es a lo que me refiero con lo que digo. Te veías feliz, radiante. No te importaba sonreír como colegiala cuando estabas con él o caminaban tomados de la mano, o cuando Tai aparecía detrás de ti y te sorprendía. Con todo esto quiero decir que pasaste mágicos momentos con él, y por la cara que estás poniendo ahora, no hace falta que digas nada, sé que me quieres recordar lo que pasó después de "esos momentos mágicos". Sí. Tai se molestaba por Michael sin razón. Tú igual con Sora…
Mimi puso los ojos en blanco y balanceo sus pies en el aire.
Sabía que su amiga estaba luchando por no decir nada, no obstante; quisiera o no, Mimi la tendría que escuchar hasta el final. Ya era hora de abrirle los ojos a la joven. Y ella como su mejor amiga decidió que ya era hora- Se celaban como toda pareja lo hace en su momento. Y por eso decidiste acabar con todo, solo "porque no tenía arreglo". Y por esa débil excusa se desató un problema que terminó con un odio que crece y crece sin motivo relevante. Puedes insistir hasta el cansancio que tu vida está completamente separada de la de Tai… y eso no seguirá siendo más que una fachada de orgullo. Por más que los dos lo nieguen y recalquen, siempre algo los estará uniendo, incluso la fuerza más pequeña, pero lo hará. Mimi… ¿Nunca te has preguntado a ti misma… "aun siento algo por él"? porque por si no lo sabías, el odio es un sentimiento que tú corazón resguarda. Sino Tai no fuese parte de ti en algún sentido, no dirías "lo odio", tan solo pensarías "no siento nada por él".
Resopló irritada y no le importó si Yolei le reclamaba- Ya no puedo callarme por más tiempo. ¿Acaso estás diciendo que aún sigo enamorado de Taichi Kamiya?- preguntó con ironía- Es increíble que pienses algo así, Yolei. No odio al sujeto solo porque sí. Sabes lo que pasó después, y lo estás omitiendo.
-No lo omito. Estaba por decirlo hasta que tú decidiste dejar de escucharme- exclamó cruzándose de brazos.
-Preferiría no haberte escuchado- rebatió poniéndose de pie y caminando hacia la otra joven- Lo único que gane fue oír ridiculeces sobre una relación fatídica que hace meses quedó sepultada en lo más profundo de la tierra. Fui llamada mentirosa, embustera, paranoica, egoísta… Si no te queda claro tengo más adjetivos. No entiendo porque mencionas todo esto… sé qué quieres verme feliz de nuevo. Pero… lo soy. Tengo a mis amigos y…
-¿Amigos? Estás dejando que la tontería de una noche destruya tú amistad con Willis, y que a su vez se lleve en banda la de Anika. Hace tiempo que no hablas con Daniel- la interrumpió con tristeza-
Apartó sus orbes mieles de los rubíes de Yolei. No necesitaba que le recordarse que estaba siendo una estúpida respecto a Anika, Daniel y Willis. Simplemente sentía que una barrera de cristal se interponía, y que esta era tan gruesa que su voz no llegaba al otro lado- Como sea… esto que me has dicho no tiene sentí…- abrió sus ojos cuando Yolei la sujeto por los hombros y la sacudió levemente.
-¡Mírate, Mimi! ¡Esta no eres tú!- habló levantando la voz. Era muy frustrante ver la forma en que su amiga se cegaba a sí misma- Mi mejor amiga es alguien que si entiende que está perdiendo a sus amigos, mueve cielo y tierra por recuperarlos y ponerlos sobre un pedestal blindado de oro. En cambio… estás dejando que todo fluya contra corriente de forma gradual. Y… no olvido que te dolió lo que Tai dijo, recuerda que yo también estuve furiosa, pero… tú igualmente fuiste cruel… solo piénsalo por un momento… tú estabas mal porque terminarías con él para que tú pasado no interfiriera, Tai no podía creer que estabas terminando y no quería aceptarlo, luego ambos se molestaron y se dijeron cosas por herirse deliberadamente y finalmente el odio… ¿Eso no te hace pensar que ambos sufrieron a pesar de ese odio… por amor?- la voz de Yolei terminó en un susurro melancólico. No respondió, tan solo se quedó quieta en su lugar siendo observaba por la peli morada que después de unos momentos en que esperó que dijese algo, al ver que Mimi no emitió palabra, suspiro y se fue de la habitación cerrando la puerta detrás de ella.
Escuchó apenas perceptiblemente la puerta principal abrirse y cerrarse de nuevo.
Retrocedió hasta dejarse caer sobre la silla en la que estuvo sentada, se volteo y su mirada encontró sobre el tocador el hueso de los deseos.
….
-Si buscas a Izzy o Matt ellos no…
-Vine a hablar contigo- interrumpió recibiendo una mirada de incomprensión por parte del castaño.
No se esperaba verla ahí, y mucho menos para que ellos hablaran. ¿De qué tenían qué hablar? Aun sin salir de su estado de desconcierto se hizo a un lado para pasara a la sala estar. Sentía algo distinto en el ambiente. Ella se notaba cohibida.
-¿Quieres… sentarte?- pregunto completamente incómodo. La oji miel era tan compleja que no sabía de qué humor estaba.
-Así estoy bien- Tai le restó importancia a cierto recuerdo que nublo su mente por un milisegundo. Uno donde él le pedía a ella que tomara asiento y esta se negaba porque para lo único que había ido, fue para bajar el telón de su show.
-Bien. ¿Hay algo que tengamos que hablar?- la miró fijamente tratando de descubrir alguna señal, pero como siempre, no lo logró. Ella era una hoja de papel en blanco.
La mirada de Tai pesaba sobre Mimi, quién en ese momento tenía sus defensas totalmente abajo. Suspiró profundamente, y levanto la mirada encarando al moreno. Sabía que él tenía la guardia arriba, todo lo contrario a ella, porque no fue el único, ella también recordó aquella última vez en la que llegó de esa forma tan improvista a su departamento.
En verdad que no comprendía en absoluto la actitud de Tachikawa. Cruzó los brazos sobre su pecho, esperando que hablara. Después de todo, la que parecía querer decir algo, es ella.
-Ya estoy cansada- Apretó los puños aferrándose a su determinación- Lo siento… lo siento mucho- susurró. Aunque quisiera, no apartaría la mirada, seguiría ahí, y diría todo. Observó cómo Tai abría mucho sus ojos al escucharla- esa noche mentí, en eso estás en lo cierto, pero no por las razones que pensaste. Sí, soy una embustera, lo estaba siendo conmigo misma, pero arrasé contigo sin darme cuenta.
Todo se había nublado en su mente. Perfectamente sabía de qué hablada Mimi, pero no encontraba una explicación a porque de repente quería hablar de eso-No entiendo qué sentido tiene esto ahora- dijo contrariado pasando una mano por su nuca.
- Esa vez… vine para terminar lo nuestro, pero no fue por lo que dije, tampoco por lo que tú creíste, no jugué contigo de ninguna forma. La verdadera razón de porqué lo hice, fue porque fui una cobarde que no aceptaba las cosas- Mimi volvió a suspirar. Incluso aunque tuviese toda la voluntad, le suponía semejante trabajo decir lo que rondaba en sus pensamientos- te dije que quería terminar debido a que mi pasado se ponía entre nosotros, y a pesar de que es cierto. Esa no es la principal razón, en realidad… yo dije todas esas incoherencias porque tenía miedo.
¿Miedo? ¿De qué?- se preguntó internamente. No podía emitir palabra, ni siquiera se creía capaz de pensar con claridad.
Por la expresión de Tai, Mimi supo la pregunta que él se hacía- Tenía miedo de sentir… algo más. Miedo de ser traicionada de nuevo. Tenía miedo de sentir algo más que un enamoramiento hacia ti. Sé que no eres Michael, por Dios que lo sé muy bien, pero… así como confiaba en él hace tanto, confiaba en ti de esa manera, y el pánico me hizo mentir tan cruelmente. Me engañe a mí misma con motivos irracionales para tener una excusa, y mantener mi conciencia callada. Pero… todo se salió de control y ambos enfurecimos, nos dijimos cosas tan hirientes que de ahí tome más excusas para cubrir mi verdad- parpadeo espantando ese ardor en sus ojos. ¿Cómo era posible que sus defensas estuvieran nulas?
Ahí estaba ella, tragándose su orgullo, de pie delante de él, lamentando lo ocurrido aquella noche.
Él no decía nada, lo cual inquietaba a la castaña. Ni reclamos, ni comentarios irónicos hacia su repentina "honestidad", absolutamente nada. Tai estaba de pie sin hacer ningún movimiento, solo está ahí mirándola.
Todo su interior era un completo desastre. Luchando por procesar y encontrar algún sentido a lo dicho por Mimi. ¿Por qué decía todo eso? ¿Y ahora?
-Yo… no, no sé qué puedo decirte.
Eso bastó para interpretarse como una bofetada.
Aun así, terminaría lo que inició- Déjame terminar, por favor- pidió apartándose el cabello del rostro- Los engaños a mí misma no terminaron ahí, me forcé a olvidarte, y creí, juré haberlo logrado, pero eso solo fue el resentimiento que sentía por lo que me dijiste, todo este tiempo me aferré a ese rencor dirigido hacia esas palabras, pero…ya estoy cansada de mentirme, fingí estar bien, que todo empezaba a caminar de nuevo sin problema, pero eso no es cierto. Me decía que no me involucré con nadie porque simplemente era mejor estar en libertad, pero muy en mi interior fue porque seguía con tu recuerdo en mi mente- miró como la castaña caminaba hacia él, y notó que ella sostenía algo en su mano derecha. No se alejó, más no hizo algún otro ademán, solo siguió mirando en dirección a esos orbes mieles que brillaban inexplicablemente. Fue en ese instante en que lo percibió. Ese pequeño rayo que sentía cuando lograba descubrir a Mimi. Ella estaba siendo sincera- Resulta que la libertad no es nada, excepto extrañarte.
Sintió una lágrima cayendo por su mejilla, y su voz comenzaba a tornarse temblorosa. Extrañó su piel bronceada, su dulce sonrisa, tan buena para ella, y como la sostenía entre sus brazos, justo como aquella noche en que la arrullo dándole consuelo.
Ahora todas sus barreras se derrumbaron, estaba en evidencia, y por primera vez no le importaba.
Volvería al pasado y cambiaría todo, pero el caso era que no podía.
Por unos momentos Mimi se mantuvo en silencio. No había vuelta atrás. Nuevamente suspiró y volvió a mirarlo- Escucha Taichi… en serio me arrepiento de todo lo que hice. Solo les he causado dolor a muchas personas para descargar el resentimiento, y ya… ya no puedo seguir haciéndolo- abrió la mano en la que el objeto que ocultaba no era más que el collar que mucho tiempo atrás él le había obsequiado. El collar del hueso de los deseos- Esto no tengo por qué tenerlo yo. Dáselo a Kasumi o a quién quieras… - dijo haciendo que de forma mecánica Tai levantase su mano con la palma hacia arriba y dejó el collar ahí.
-Espera- llamó deteniendo a la castaña que se disponía a marcharse- ¿Y yo no puedo decir algo? Vienes a decirme todo esto y a devolverme el collar… ¿Y solo te vas? ¿Cómo es qué llegaste a querer decir esto?
Sonrió con amargura al recordar la discusión de razonamiento con Yolei- Varias cosas. Pero ya lo dije, quiero alejar el resentimiento de mi vida, he vivido mucho tiempo inmersa en él. Y tú eras parte de él… Nosotros ya no tenemos nada de qué hablar Taichi.
La joven que estaba frente a él era una desconocida. Sarcástica. Divertida. Testaruda. Esa es la realidad de la castaña, y no la que estaba viendo en ese momento.
-Y ni siquiera te molestes… no tienes qué decir algo al respecto- formó un intento de sonrisa amigable, pero no llegó a sus ojos ni de cerca.
Tan repentinamente como llegó, así se fue del departamento dejando a Tai absolutamente desconcertado. Dejando miles de preguntas en su mente mientras observaba el collar en su mano, y de manera inexplicable, también muy molesto.
…..
Okey… imagino que me quieren linchar por dejar el capítulo justo ahí. Y también que me aman por la justicia divina que deje caer como un rayo que partió a la mitad a Kasumi.
En serio… estoy más desgraciada que el año pasado. Y decir eso me lleva a preguntarles que haciendo un nuevo fic de Michi, cómo qué les gustaría leer, el tema… y cosas así. Quiero sus opiniones. Ya tengo varias ideas, pero quiero leer qué tienen en su mente oscura y vil.
IMPORTANTE: gente… supongo que ya saben que hay una página oficial de Digimon Adventure donde salen las noticias sobre el anime próximo a estrenar. Esos sí son unos malditos porque cuando faltaban tan pocas rayas para develar la noticia, hicieron que el desgraciado de Demidevimon aparezca y bloquee los huevos. Es necesario que entren a diario a la página y den click para reducir las rayas malignas. Solo así se darán nuevos detalles del anime. Cooperen con la causa.
Espero que les haya gustado el capítulo
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