Buenas a todos de nuevo, lo prometido es deuda y aquí estoy.

Ya sé que me aman por lo que hice con la perra Kasumi. Era hora de justicia marca Meroko para la oxigenada.

No me voy a ir en rodeos. Por lo que les voy dejando el capítulo.

Espero les guste.

Resultaba increíble cómo de rápido pasaba el tiempo. Otro año más para recordar el primero de agosto de 1999. Como tradición de ya hace bastante tiempo, los elegidos se reunían en una pequeña celebración que, aunque había personas que anteriormente no estaban y hoy sí, también se sentía la ausencia de alguien que siempre estuvo y ya no podrá, al menos no literalmente, porque el superior Joe siempre estaría en los recuerdos de todos sus amigos, quienes jamás podrían "excluir" al peli azul de "ese día".

-Me siento viejo.

Matt hizo una mueca al escuchar la declaración de Izzy- explica tu extraña afirmación, amigo.

-Hace once años estuvimos en el digimundo- dijo luciendo fascinado por el correr del tiempo. El rubio puso los ojos en blanco, su amigo siempre tendría esa maldita manía de "emocionarse" al descubrir algo, por muy estúpido e inservible que fuese.

-¿Y eso qué? Tienes veinte años. No lo digas como si hubiesen pasado treinta años. Y no vuelvas a decir que estás viejo o te golpeo, idiota.

El pelirrojo frunció el ceño extrañado por la no intimidante "amenaza" de Matt- ¿Por qué?

-Si dices que estás viejo con veinte años ¿Cómo estamos nosotros que te llevamos un año? ¿Cierto, Tai?- preguntó- Oye, Tai.

Al no obtener respuesta de su mejor amigo, tanto Matt como Izzy se dieron la vuelta. Tai estaba sentado donde llevaba toda la reunión, con la mirada perdida en algún punto que se podía ver desde la ventana a su lado, y el entrecejo levemente fruncido. Lucía como cuando el menor de los tres se ponía a insultar las partes de alguna computadora que estuviese armando porque no le ensamblaban bien, y él castaño no comprendía a qué pieza se refería el pelirrojo.

-¿Tai?- volvió a llamar Matt ya un poco fastidiado- ¡Que me escuches!- dijo dándole un zape en la nuca, y por consecuencia provocando que el moreno que tenía la cabeza recostada contra la pared se golpeara de nuevo.

-¿Por qué rayos me golpeas, eh? –protestó molesto-

-Te he hablado como tres veces y tú pareces que estás carente de cerebro… más de lo usual.

-¿En serio?- ahora que lo pensaba un poco, no recordaba bien qué fue lo último que escuchó de la conversación que llevaban sus amigos. Solo sabía que de repente el vidrio empañado de la venta comenzó a parecerle interesante.

El rubio ladeo la cabeza, examinando críticamente a Tai. Incluso tan despistado estaba que, o no escuchó su insulto, o no le entendió. Seguido de eso, suspiro y miró a Izzy con resignación exagerada - Otra vez, Izzy.

Tai elevó sus cejas-¿Otra vez, qué?

Justo cuando Izzy estaba por responder, la puerta principal se abrió y por ella entraron Yolei, Tk y por último Mimi.

La aparición de esta última en la vista del castaño fue como ver un fantasma. Más aún cuando los ojos mieles de Mimi se pasearon por el recinto y luego de saludar a Kari, se encontraron con los de él por unos segundos que para ambos se volvieron eternos e incomodos.

Casi de inmediato, y al mismo tiempo, apartaron la mirada. Él, de nuevo molesto al recordar todo lo que había pasado ese día.

¿Por qué estaba molesto? No tenía la más remota idea.

Es más, no sabía qué pensar al respecto. Su mente estaba vacía, como un túnel en la carretera sin tránsito alguno.

Nuevamente Tai se había quedado sumido en su enojo interno, sin embargo, como estaba a su lado, Matt noto claramente la sorpresa momentánea en el rostro del joven. ¿Mimi tenía qué ver en algo?

No apostaría por eso. Básicamente esos dos no se dirigían la palabra, ni siquiera para darse la hora. Preferirían hacer cualquier tontería, que hablarle al otro. Seguramente Tai se puso así, porque sigue sin tolerar muy bien la presencia de la oji miel.

-¿Notaste lo mismo que yo?

-Es Tai. Es muy obvio- le contesto Izzy.

…..

Un gran suspiro se escapó de sus labios cuando gracias a Yolei se adentraron en el departamento, al otro extremo del lugar, lo más lejos posible de Taichi.

Aún no asimilaba bien lo que había hecho, y definitivamente le tomaría bastante.

Pero eso ahorita no le importaba en lo más mínimo. Mientras no se lo encontrara, todo estaría bien.

-Meems… tierra llamando a Mimi…. ¡Mimi!

Dio un respingo al oír el "débil" llamado de Yolei- ¿Sí…?

La observo atónita por esa respuesta. "¿Sí…?" ¿Acaso era una abuelita contestando el teléfono?

Abrió la boca, pero sus palabras fueron acalladas por el sonar escandaloso del celular de Mimi.

La castaña no miró quién era la persona de la llamada, solo se disculpó con Yolei y se fue al pequeño balcón del sitio.

-Diga- el viento frío de la noche la golpeo al salir, y maldijo internamente por no haber traído algo más abrigado.

-¡Al diablo con todo! ¡Te extraño como un imbécil! ¡Necesito a mi Meems!

Su corazón se aceleró al escuchar esa voz. Y una alegría indescriptible y que podía interpretarse como tonta fue adueñándose de ella.

-¿Willis?

-¿Quién más? Antes de que digas algo. Por favor te pido que escuches lo que este miserable te quiere decir.

Alejo por un segundo el celular de su oído y lo observo con ansiedad, suspiro y volvió a acercar la bocina. No podía borrar esa sonrisa de su rostro- Bien…

-Mimi… al día siguiente luego de que fuimos a ese club, no recordaba absolutamente nada concreto, solo momentos vagos que estaban muy borrosos, solo sabía que de la forma en que fue una noche de locos, fue una gran noche.

Oh… y ella sí que los recordaba. Cerró los ojos, espantando las imágenes que su mente le mostró.

-Pero ese día en la tarde Rixon me envió una foto… y todo se fue al carajo- No pudo haberle atinado mejor a lo que ella sintió en ese momento cuando vio esa maldita foto- Recordé todo perfectamente, con lujo de detalles y… ¡Me sentí un violador! Sentí que había perdido a una de las mujeres más importantes e irremplazables de mi vida. No podía creer que por una calentura de borrachera era probable que… ya no supiera de ti, Meems.

Esa sonrisa de alegría se transformó en una conmovida.

-Por lo visto fue así- la voz de Willis se escuchó apagada- Por más que traté de contactarte, no atendías mis llamadas, ni mis mensajes, y cuando me enteré de la muerte de tú amigo Joe… me desesperé, quería hablar contigo, sino fuese porque no había vuelos disponibles, te aseguro que me voy a Japón… todo estaba en mi contra para poder saber de ti. Me tuve que conformar con lo que Davis y Yolei me decían de ti.

Toda la culpa cayó sobre Mimi como una tonelada de rocas gigantes. Justó lo que pensó evitar al no hablar con Willis. Ocurrió.

-Meems. Lo siento mucho. Lo último que quiero es que estés lejos de mí. Eres mi mejor amiga- oyó un suspiro y de nuevo la voz del rubio- Ya te dicho todo. Di lo que tengas que decir.

-Willis… perdóname tú a mí… fui una cobarde. Una ridícula. Me comporté como una niña asustada. Tú no tienes nada porqué disculparte conmigo. Fui yo la que te tuvo preocupado a pesar de que sabía bien que estarías así al enterarte sobre Joe. Hice oídos sordos a lo que los chicos me decían… que te estaba perdiendo por una estupidez. Sé que era así, y pesar de eso… no me atrevía a llamarte. Todo se volvió muy confuso para mí. No podía quitarme de la cabeza lo que sucedió, y con tú sola mención me avergonzaba tanto que se me iba la voluntad- confesó recostando su costado contra la pared- Yo también te he extrañado… más de lo que te imaginas… he necesitado más que nunca a mi compañero de media noche y desveladas. Y… a partir de ayer, aún más.

Del otro lado de la llamada no se escuchaba ningún ruido. Ni siquiera la respiración del joven. Suspiro resignada, de seguro Willis terminó la comunicación, o estaba pensando cómo fue posible que se hiciera amigo de alguien tan desconsiderado y egoísta como ella

Si él te cuelga. Oficialmente eres peor que un asesino. Tendrás que pagar por ello.

-Somos un desastre, eh- sus ojos se iluminaron al notar la diversión en el tono de Willis, y posteriormente risa- No hemos terminado de salir de un problema, cuando ya estamos en otro. Y mira nada más en el que estamos envueltos los dos. "Bese a mi mejor amiga" Suena interesante para el capítulo de una telenovela.

-Eso no es gracioso, guapo- dijo sonriendo otra vez. Creyó que lo había perdido. Sin embargo, resulto como las otras dos únicas veces en las que se molestaron, a la hora de la reconciliación, no pasaban ni diez minutos y ya estaban bromeando sobre lo que pasó- Y… ¿Qué haremos con todo esto? Es obvio que entramos en histeria cuando recordamos lo que paso. Más yo. Porque no estaba en ese estado de alegría extremo como tú.

-En mi defensa, y para tus historias locas. Ya tienes una. Besaste a semejante espécimen.

-Sí. Quedará fotografiado para la posteridad.

-¿Te digo algo? Mi conciencia ahora está en paz.

-Tradúcelo por favor.

-Siempre quise saber que sería tener interés por ti.

-Estás loco.

-Puede ser. Pero es cierto.

-Para qué lo niego. Estamos igual, rubio.

-Somos extraños, castaña.

-Oh sí.

Definitivamente eran los seres más subnormales que han pisado la tierra. Están admitiendo que siempre quisieron sentir ese "interés" por el otro y darse un beso, y lo decían como si estuviesen hablando del clima.

-¿Y Anika?- preguntó. Se imaginaba que su amiga de ojos verdes también había puesto distancia con Willis.

Un muy extenso suspiró se oyó- Ay… Anika. Con esa chica la tenemos difícil, Meems. Ella un día simplemente se plantó frente a mí y me dijo: hazme un favor, y no me vuelvas a hablar William. ¡William! ¡Anika jamás me ha llamado así! ¡Ni cuando está furiosa! en realidad nadie me llama así, solo mamá y tú, que te crees mi jefa.

.Pues acostúmbrate, porque lo soy. Pero no te desvíes. Al menos contigo fue "racional", en cuanto a mí… me hizo enfurecer hasta el punto de dejarla hablando sola.

-Wow. Qué fuerte. ¿Te digo la verdad? Anika se está comportando como una niña malcriada que solo hace pucheros y se cruza de brazos. ¿Por qué demonios se molestó tanto? Es decir… Davis, Yolei y Daniel se sorprendieron. Bueno, supongo que Yolei tuvo un ataque de locura, pero lo superó. En cambio Anika… no sé… se puso furiosa como si ella y yo fuésemos novios y su mejor amiga la traicionara. No tenemos ninguna relación de ese tipo. Tan solo logra exasperarme. Y yo que voy con toda la intención de explicarme, aunque no tenga el deber de hacerlo, termino siendo vetado para hablar con Anika Reed, hazme el favor.

-Oye… te pregunté por ella para ver qué podemos hacer para arreglarlo. No para que te pongas a hablar y terminemos más molestos con ella, Willis.

-Ok. Ok. ¿Qué te parece si la secuestro? Luego la ato a una silla y la pongo frente a la computadora, y los tres tenemos una audiencia de video-llamada. Hasta le puedo poner cinta en la boca para que no interrumpa el juicio que le imponemos para demostrar nuestra inocencia.

-Deja de ver la Ley y el Orden. Aunque… no está mal. Anika está difícil, así que es la única forma que veo viable para hacerla entrar en razón. Y después ustedes definirán de una buena vez lo que pasa entre ambos.

-¿Qué?

-Ya me oíste, Lawrence. Todavía tienes tiempo para pensar bien que sientes por ella. Ay dios… ya me escuché como Yolei. ¡Mira lo que provocas! Ya no tienes excusas, porque superaste el amor platónico que tienes por mí.

-Igualmente. Pero obviando este extraño fin de conversación… A ti te pasa algo.

-¿Ah?

-Noto cierto… tono en tu voz que no es el mismo de siempre.

-¿Te lo puedo contar luego? Tengo que volver adentro, o Yolei pensará que me di a la fuga.

-¿Dónde rayos están metidas?

-Es primero de agosto, genio.

-Ah… ¿La gran Meems hace su aparición?

-Algo así. Debo colgar ya. Hablamos después. No sabes cuánto me aliviaste la noche. Ya puedo dormir en paz.

-Lo mismo digo, mi castaña platónica. Hasta pronto.

Así que de esa forma lo habían definido: un amor platónico.

A decir verdad, si lo pensaba bien, ese término les quedaba como anillo al dedo. Sin embargo, entre ellos solo había un amor de mejor amigos que difícilmente algo o alguien podrían.

Esperaba en serio poder arreglar la situación con Anika.

Un problema menos.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta corrediza que daba al balcón se abrió- -Ahí estás. Creí que no vendrías, campeón.

-¿Y perderme la fiesta?- Davis hizo un gesto horrorizado. Como si lo que Mimi dijo fuese una blasfemia- ¿Me conoces, cierto?

La castaña puso los ojos en blanco mientras reía- ¿Y Hisui? ¿Vino contigo, o fuiste mal novio y no la trajiste?

-Mi bella pelirroja se quedó cerca de la piscina hablando con Yolei- contesto con altivez- Oye… ¿Sabes que puedes contarme lo que sea, verdad?

Enarcó una ceja ante la pausa que su amigo hizo. ¿Por qué la seriedad tan repentina?- ¿A qué viene eso?

-Estás rara. Más despistada de lo normal. Te conozco desde que tengo once años, tengo la experiencia para notar que actúas extraño. Y te veo nerviosa.

Mimi se sintió como un ladrón descubierto en pleno robo, y Davis era el policía que la señalaba con una linterna entre la oscuridad- ¿Cómo sabes eso, eh?

-Porque haces un gesto que te delata. Y no te molestes en preguntarme cuál es, porque si te lo digo ya no lo harás-

-¿Tan obvia soy?

-No tanto. Pero te conozco bien, Mimi- pasó su mano por el brazo de la oji miel para transmitirle confianza- Anda, dime qué pasa. No solo soy irresistible, también sé escuchar- agregó con un guiño.

Guardó silencio por un minuto, en el cual se quedó observando con nostalgia a Davis. Ladeando su cabeza como si viese una pintura que no entendiera.

En verdad Mimi estaba diferente. Lo miraba como su madre cuando cumplió dieciocho años y decía que era increíble que su pequeño ya era un adulto.

-Mimi…

-Está bien… ayer nos convocaron a una conferencia con miembros extranjeros de la comunidad médica. Uno de ellos nos explicó que algunos hospitales están careciendo de personal interno. Y que por lo tanto, estaban buscando estudiantes internos de medicina en otros países temporalmente, mí profesor de anatomía propuso a algunos de los alumnos, incluyéndome, para ir a brindar apoyo médico fuera de Japón- miró a su derecha, todos los chicos inmersos en risas y conversaciones, ajenos a la charla que ella y Davis tenían- Y antes de que acabaran las clases, Takuya, otros compañeros y yo fuimos llamados, y nos avisaron que los que hicieron la conferencia, revisaron nuestros expedientes y el trabajo que hemos hecho en las prácticas en los distintos hospitales. Aprobaron el trayecto de varios y oficialmente nos propusieron viajar al exterior.

No esperaba que Mimi le dijese algo así. Aunque no entendía por qué ella lucía triste. Era una oportunidad magnífica. Estaba orgulloso de ella y….

Su mente se aclaró.

-¿No sabes qué hacer?- habló adivinando el porqué de la actitud de la castaña.

-Es que… siento que estoy huyendo, Davis- suspiró frustrada- Hace años me fui de aquí, luego regreso por un tiempo, y ahora… irme de nuevo hace que… que piense que ya no pertenezco a ningún lugar. Japón es mi hogar. Luego me acostumbre a un hogar en América, después volver a Japón y otra vez irme, aunque esta vez a Europa…. Sé que la familia está con las personas que quieres y no exactamente en el lugar. Justamente por eso, si me voy…mi familia quedará dividida. Mis padres allá, ustedes aquí, y yo… en otro sitio.

-Entiendo eso, Meems. Pero no la parte de porque dices que están huyendo.

-Volví de Florida para superar lo que pasó allá, o mejor dicho olvidar. Y de nuevo parece que ocurrirá, sucedieron muchas cosas… y… ¿Me voy otra vez? No quiero sentirme como una cobarde, que no se puede adaptar al ambiente que le dejaron sus decisiones y experiencias- por el momento omitiría lo sucedido con Taichi y su momento de honestidad y liberación, eso también formaba parte de su nerviosismo. El rato que tenía de haber llegado a la reunión del primero de agosto, había evitado a toda costa encontrarse con él, o al menos con su mirada- No quiero separarme de ustedes…

Sonrió enternecido por la imagen que tenía de la joven, no siempre Mimi se mostraba insegura ante algo, ni explícitamente decía cosas como esas.

-óyeme bien, Mimi. Si me preguntaran, no dudaría ni un segundo en decir que amo a mi familia, y a mis mejores amigos. No divulgues que he dicho eso, o lo negaré intensamente; pero, es cierto. Y como ejemplo, que me ofrezcan ir a… a Dubái a estudiar una de las culturas con uno de los tipos de comida más icónicos del mundo entero. Sería un sueño hecho realidad, y… me conoces. Una oportunidad así jamás la dejaría de lado, aunque los echaría de menos, solo sería temporalmente. Deberías ya tenerlo grabado en tu cabeza, eh. Los viajes, sean largos o cortos, siempre tienen un día de regresó, y nos volveremos a ver. Además… no seas antigua. Para eso existen, los mensajes por Whatsapp, las video-llamadas y todo eso. Lo único diferente será que no me podrás golpear.

-Supongo que tienes razón. Lo pensaré

-¿Y a donde tendrías que ir?

-Italia o Inglaterra.

-Dicen que las italianas son sexys. Ah, y consígueme una buena receta, la comida inglesa es genial.

-Volvió a reír y descruzó sus brazos- Gracias. Eres el mejor- dijo al abrazarlo con fuerza. Hundiendo su rostro en el cuello de Davis. Aspirando su esencia tan familiar y reconfortante.

El moreno respondió el gesto cerrando los ojos- ¿Te irás, cierto?

-¿Eh?

Tomándola por los hombros, la separó un poco de él. Solo para poder mirarla a los ojos- Esa lágrima me dice que ya lo decidiste- contesto limpiando la prueba de sus palabras- Solo te pones así en una despedida, Meems.

Observó con los ojos muy abiertos al oji negro. Sintiéndose completamente con la guardia abajo. No respondió, y volvió a abrazarlo.

….

Los aeropuertos siempre serían un lugar curioso para ella. Tantas personas llegando y yéndose al mismo tiempo a gran variedad de lugares. Curioso, y también nostálgico. Siempre que estaba en uno, era imposible no recordar la vez en que, al tener tan solo diez años se iría a otro país, a otro continente. La tristeza que sentía porque odiaba la idea de separarse de sus amigos después de lo que habían pasado. Tantos planes que tenía con Sora cuando volvieran a la primaria…

Todo eso ahora le parecía tan lejano y borroso. Y como varias veces en el pasado, ella volvía a irse con un destino diferente, por motivos distintos, pero que muy dentro de ella, algunas razones eran las mismas.

Las voces de sus amigos se escuchaban apenas entre todo el bullicio del lugar. Takuya con Zoe aferrada a su brazo. La rubia no necesitaba palabras para decir lo obvio. Quería estar cada minuto que le restaba a su novio en el país junto a él.

Izzy y Yolei venían hasta atrás, la última vez que volteo a verlos, su amigo trataba de que Yolei dejase de ver al suelo, y no le estaba llendo muy bien. La peli morada seguía un poco molesta con Mimi porque hasta ayer se dio cuenta de que ella se iría al extranjero, horas antes de marcharse.

Claro que le explicó que apenas hace dos días le ofrecieron el viaje, y justo por eso fue porque no le dijo antes.

Y ella… iba de primera sintiendo la ausencia de su mejor amigo.

Davis no pudo venir porque tenía una importante presentación en la universidad, y no había forma de librarse de ella.

Que ridícula se comportaba. Pero al diablo con todo.

¡Quería a su mejor amigo para despedirla!

Si bien estuvo con el moreno toda la noche en la reunión. No era lo mismo.

-¡Oye castaña! ¡No vas sola, eh!- la hizo una mueca a Takuya mientras reía.

-No hagas que te lance mis maletas, además no quiero interrumpir a las felices parejas- miro a Izzy con pena- Deja de insistirle, Izumi. Está en su berrinche de mejor amiga.

-¡Tengo derecho a estarlo!- se quejó frunciendo el ceño- Le dijiste a Davis antes que a mí.

-Con una diferencia de apenas diez minutos… solo esperen aquí. Vamos Takuya, hay que dejar las maletas en la línea de carga.

Esperaron por diez minutos y los altavoces volvieron a anunciar los abordajes- Atención los pasajeros con destino a London, Inglaterra. Favor abordar su avión en los próximos cinco minutos.

-Ten mucho cuidado y no te metas en problemas- Zoe abrazó con fuerza a Takuya.

-Lo prometo. No te preocupes, recuerda que voy a tener a Mimi conmigo todo el tiempo.

-Tienes que dejarla tranquila, no lo contrario- rio la castaña recibiendo una fulminante mirada de parte del joven.

-Sé que ambos se cuidarán como niños perdidos- Zoe estaba aprendiendo a decir comentarios cínicos. Pero de forma dulce, lo cual es bastante extraño.

-Buen viaje a los dos chicos. Te extrañaremos mucho, Mimi. Será muy notable la paz que habrá.

-Yo también te voy a echar de menos, Iz- rodeo con sus brazos el cuello de su amigo en un ligero abrazo- y en cuanto ti…

-¡¿Qué voy hacer sin ti, Meems?!- la oji miel recibió con sorpresa el asfixiante abrazo de su amiga. Yolei la zarandeaba de un lado al otro.

-Yolei… me estás quitando… el aire.

-Ya cállate y abrázame.

Una pequeña sonrisa nostálgica se curveo en sus labios al momento de corresponder al gesto. Definitivamente lo que más le haría falta estando en Inglaterra, sería despertar y no ver a Yolei en pijamas histérica porque no sabe qué ponerse. Davis lo dijo, existían los correos y las video-llamadas, pero no hay mejor terapia que la en vivo y a todo color.

A Takuya le tomo trabajo despegar a Mimi del fuerte abrazo de la peli morada. Cuando por fin lo logró. Llegó la hora de la despedida inmediata.

Ambos pasaron por el túnel de abordaje sabiendo que sus amigos los observaban desde atrás, junto con las demás personas que despedían a sus seres queridos.

-Bien. Ya no hay vuelta atrás- tomaron asiento, ella en el de la ventana- ¿Lista para la aventura?

Lo miró de reojo y sonrió con complicidad- Tú solo dime dónde está y ahí iremos.

-ya he viajado. Pero esto es diferente. Es como una excursión de dos personas. Somos geniales, Meems- era inevitable reír al ver la emoción de su amigo, lucía como un niño. No podía juzgarlo, ella estaba igual. Solo que seguía sintiéndose melancólica- ¿Entonces no te respondió nada?

Él ya sabía de la última conversación que hubo entre ella y Kamiya. Sin embargo, no los detalles que en realidad no eran muchos.

-Claro que no. Él no tiene por qué decirme nada. Mi sinceridad no esperaba una recíproca, Takuya.

-Eso es un alivio. ¿No? Podrás empezar de nuevo. Y quizás hasta novio te salga.

-Más te vale no denominarte mi cupido personal.

-Te doy mi palabra. Pero hablo en serio. No importa que sea por trabajo, hay que disfrutar esto con todo.

-No podría haberlo dicho mejor.

-Se les solicita a los pasajeros apagar sus teléfonos celulares momentáneamente en tanto el avión despega.

Sintió la turbulencia habitual del despegue. El inicio de un nuevo viaje. Solo sabía con certeza, que pase lo que pase, ella superaría sus fantasmas. Era hora de dejar de ocultarlos.

Un brillo decidido surcó por sus ojos.

Aquí vamos.

….

Hoy era día de relajación. O más bien, día de holgazanear.

Al menos ese era su plan si cierta castaña de ojos color miel no hubiese venido a su departamento ayer con un ataque de sinceridad.

Tai se dejó caer sobre el sofá más grande de la sala y se dispuso a dormir por un rato. Pero como otras veces en que intento conciliar el sueño, las palabras de Mimi Tachikawa se colaban en su mente.

¿A qué se refería con… no era más que extrañarte?

Cada vez que recordaba ese día, se sentía un imbécil. Talvez porque en todo ese rato, él no pudo articular palabra alguna por la impresión.

-¿Sabes dónde está Izzy?

-Salió desde hace como dos horas- contesto abriendo los ojos y encontrándose a Matt rebuscando en cada cajón que tuviese cerca- ¿Y a ti qué te pasa? ¿Se te perdió algo?

-Ese pelirrojo me dejó las llaves de su motocicleta para usarla hoy, porque se llevó mi auto, y no tengo idea de donde rayos las dejó. He intentado llamarlo por los últimos veinte minutos y no me atiende.

-¿Tienes que salir ahora mismo?

-No.

-Entonces deja de hacerme ruido. Y espera a que Izzy llegue. O a que llame.

El rubio detuvo la inútil búsqueda por el recinto y se sentó en el sofá contiguo al de Tai- ¿Ya se te pasó su manía extraña?- el moreno levanto sus cejas, sin entender para nada a qué se refería su amigo- desde ayer estás confundido. Te lo he dicho mil veces. Y ahora me dirás qué te pasa. Si vas a estar en mi casa con expresión de retraído, necesito saber porque tienes esa cara en esta ocasión.

Por un momento, lo meditó. Quizás si hablaba con Matt, su enojo se iría. O puede que esos recuerdos dejasen de deambular en su cabeza como espíritus al mencionarlos en voz alta.

Una vez lo decidió, se reincorporó quedando sentado. Apoyando sus codos sobre sus rodillas-Más te vale tener la boca cerrada hasta que termine de hablar.

-¿Hablar de qué?- ambos voltearon a ver al recién llegado.

-¿Dónde están las malditas llaves?- cuestiono Matt frunciendo el ceño mientras Izzy se quitaba su abrigo.

-En tú escritorio, Einstein.

-Vaya. No pensé que estuvieran ahí.

-¿Por qué saliste tan temprano? Dijiste que no tenías clases hoy.

-Acompañe a Yolei al aeropuerto. Mimi se fue a Inglaterra.

Ni bien Izzy terminó de pronunciar esa oración. Por acto reflejo, Matt miró a Tai, justo cuando el castaño perdía todo color en su rostro y la expresión se le congelaba sin mostrar emoción.

¿Qué?

FIN.

.

Ahora sí sé que me quieren asesinar sanguinariamente. Y las preguntas al aire son: ¿Por qué carajos ese final? ¿Justo en ese momento? ¿Está mocosa nos está jodiendo?

Pues parece que sí. Esta mocosa sí los jodió a todos.

Se siente raro poner ese "Fin" después de taaanto tiempo. Pero no se me desesperen. Toda buena historia debe tener un epílogo. Así que respiren. O mejor contengan la respiración. Haré todo lo posible por terminar el epílogo lo más pronto.

IMPORTANTE: últimamente me han surgido cuestiones en donde necesito de alguna forma preguntarles cosas o así. Por ende… les quería preguntar… ¿Les parece si hago una página de Facebook donde los mantenga al tanto de las historias y adelantos, etc? Déjenme saberlo en los review.

Dejen sus amenazas de muerte en un review.

Víctima de próximas amenazas-mode-Off