Road to Ninja

Capítulo 6: ¿Amigo o Enemigo?

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Mundo Alternativo

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-¡¿Cómo que no han podido encontrarla?!

El grupo de Ambu se vio intimidado ante el gritoneo de Riosuke Haruno, quien además de eso, les miraba con notable furia y desaprobación.

-L-Lo sentimos, Riosuke-san. Hemos buscado a Hime-sama por todas partes, pero no logramos encontrarla. Ni siquiera hay rastro de su chakra dentro de la aldea.

-¿Significa que sólo han buscado dentro de Konoha? ¡¿Alguno pensó que podría estar fuera de ella?!

-En verdad, no… -Riosuke gruñó.

-¡¿Y qué demonios esperan?! ¡Maldita sea, vayan y búsquenla!

-No se preocupe, Riosuke-san.

Todos los presentes prestaron atención al recién llegado, un hombre de mascara de oso se acercó al grupo de Raíz, siendo reconocido prontamente por el hokage provisional.

-Ya he trazado un perímetro de búsqueda, cerca de la frontera con las demás naciones. La encontraremos.

-… Te lo encargo. –El Ambu asintió.

Con rapidez el grupo desapareció. Riosuke no paraba de caminar en círculo dentro de la oficina bajo la atenta mirada de Shizune y Tsunade; chasqueó la lengua y dio un golpe al escritorio, frustrado.

-No debí dejarla sola, no debí permitir que esto sucediera…

-No es su culpa, Riosuke-san –Él miró a Tsunade.

-Si lo es. Ella me habló de su mundo y yo me tome muy a la ligera lo que eso significaba. Sakura-chan no estaba lista aún para enfrentarse a las personas de este universo. –Shizune se acercó y le dio unas cuantas palmadas de apoyo en la espalda.- Lo que sucedió con Sasuke-kun, su actitud, no es coincidencia… Algo le sucedió, nunca pensé en la posibilidad de que ambos se conocieran también… No, eso es demasiado lógico, debí pensarlo cuando reconoció a Gaara-kun y a mí.

-Deja de pensar así, Tsunade tiene razón, nadie sabía cómo sucederían las cosas…

- Gracias por su apoyo. No me equivoque al contarles la verdad.

-No se preocupe más, Riosuke-san, seguro van a encontrarla. Cuando ella este de regreso, la ayudaremos a adaptarse.

-Espero que eso sea pronto, a él le gusta merodear en días como estos. Si se encuentra con ella, no sé qué pueda suceder.

Tsunade le acercó una taza de té, la cual Riosuke aceptó con rapidez y dio un sorbo, sintiendo el líquido relajarle un poco aunque sin lograr desaparecer su nerviosismo y preocupación. Alzó la mirada y observó la lluvia caer sobre la aldea, a través del ventanal de la oficina.

-…Ojala se encuentre sana y salva.

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Sakura suspiró, sujetándose la cabeza y escondiéndola al mismo tiempo sobre sus rodillas. No sabía que había sido más estúpido, si su patética falta de control en sus emociones o la jodida idea de salir huyendo de la situación que, seguro, habría dejado con muchísimas preguntas a sus… ¿Cómo llamarlos, si ni siquiera eran las personas que conocía realmente? Todo esto de los mundos y personas alternativas era una pesadilla y lo peor era que no tenía ni idea de cómo llegó ni cómo salir de esa situación.

Alzó la vista nuevamente y miró como por enésima vez las paredes rocosas de aquella cueva donde había terminado refugiándose; percibiendo algunos chakras acercándose, se aseguró de ocultar su propio chakra, logrando con éxito pasar desapercibida. Seguramente, su tío debía estar preocupado, después de todo, llevando dos o tres días desaparecida, no era algo que se tomase a la ligera y más, si tomamos en cuenta que no sabía que peligros pudiesen existir fuera de las seguras paredes de konoha.

"-¿Y qué pretendes?, ¿quedarte aquí y esperar que alguien venga a salvarte?"

La voz de su Innert, retumbo fuertemente en su cabeza.

"-¿Qué otra cosa puedo hacer…?" –La segunda personalidad bufó.

"-Bueno, puedes morirte de hambre y sed, o porque un murciélago venga y te chupe la sangre, claro."

"-No sé qué diablos quieres que haga… Lo único que quiero es regresar a casa."

"-¡Yo también quiero regresar! Pero con tu actitud de niña miedosa no lograremos nada."

"-¡Cállate! Se supone que tú eres yo, ¿por qué mierdas me dices todo esto?"

Para su sorpresa, la explosividad de su Innert, se convirtió en calma y seriedad.

"Precisamente porque quiero que actúes como la chica fuerte de ahora y no como la de antes."

Como un balde de agua fría, las palabras de su Innert despertaron su lado enteramente racional; su yo interno tenía razón, estaba actuando como toda una infantil y miedosa mocosa. ¿Qué no se suponía que ahora era toda una kunoichi? ¿Qué no tenía agallas, valentía, fuerza e inteligencia para pensar en una solución? ¡Si, eso era! Su maestra estaría decepcionada si supiese que estaba en esa cueva evadiendo sus problemas, en lugar de ir a enfrentarlos. Sería difícil sin duda pero era necesario, ¿si no se esforzaba ella, quien lo haría?

Era necesario que se adaptase, debía llevarse bien con todos. Ellos eran los únicos que podrían ayudarla. Con renovada decisión salió de su escondite y elevó su chakra, dando su ubicación. Al cabo de varios minutos, nada sucedió. Suspirando, se encamino por si misma a Konoha; el silencio que le acompañaba no era algo muy normal. Analíticamente espero un poco y de la nada, un kunai salió disparado hacia ella. Lo esquivó, ágilmente, buscando en todas direcciones la procedencia de dicha arma.

-¡Sal de donde quiera que estés! –Una profunda risa llego a sus oídos.

-Vaya, vaya… Aún si esa es la forma habitual en la que me enfrentas, puedo denotar que hoy no estás en tu mejor día.

-¡¿Q-Quien eres? ¿Qué quieres?!

-¡Oh, vamos! Me has perseguido durante mucho tiempo, ¡casi somos rivales épicos! y ahora, ¿resulta que no me reconoces? –Una nueva risotada se escuchó y Sakura se mantuvo alerta.- Tanto trabajo y las responsabilidades como hija del Yondaime, seguramente están dejando secuelas en tu cabeza, Sakura.

De la oscuridad del bosque y sobre una de las ramas de los árboles, apareció un hombre de túnica azulada, cabello negro y sobre su rostro, una máscara que ocultaba su identidad; la kunoichi por un instante pudo jurar que se parecía a Sasuke, pero pronto quitó esa idea de su cabeza, su voz tenía tintes diferentes… Este tipo podía influir miedo tan sólo con su presencia y eso lo supo instantáneamente, además, debía andarse con cautela, el nivel de chakra que percibía de él era notoriamente inmenso.

A la talla de un Jinchuriki.

-¿De dónde rayos me conoces? –De un salto, el enmascarado bajó al suelo.

-¡Je! Es una pregunta absurda, considerando la estrecha historia que nos relaciona.

-¿H-Historia?

El hombre le miró y ladeó el rostro, ligeramente.

-Has cambiado. Tu voz, tu ropa, tu cabello… -Caminó a su alrededor, como un predador.- Desde el nivel y forma de chakra, hasta tu porte…

-¿Q-Quién eres y que quieres de mí? ¡N-No lo diré de nuevo!

-¡Pero que sorpresa! Tienes miedo… Hace tanto tiempo que no te veía así.

El pretendió sujetarle por el hombro, pero ella reaccionó al instante y retrocedió torpemente unos cuantos pasos mientras alzaba los puños y le miraba con el ceño fruncido, al tiempo en que una gota de sudor caía por su sien. El desconocido volvió a acercarse, sin embargo, esta vez se detuvo pocos centímetros frente a ella, riendo entre dientes.

-…Temblorosa, incapaz de defenderte, sin arma alguna que te proteja. –Al escuchar eso, Sakura notó que era cierto, no traía estuche de armas consigo.- Nerviosa, necesitada de auxilio y para colmo, sola, al merced de alguien como yo.

-S-Sería bueno que no lo creyeras del todo.

-¿Así, porque? –Ella le miró, retadoramente, empapada por la lluvia.

-Porque de ser necesario, con o sin armas, con posibilidades o no... voy a enfrentarte.

En un parpadeo, ese desconocido desapareció ante sus narices; Sakura se tensó completamente, sintiendo el amenazante aura de la presencia detrás suyo, además de la frialdad del tacto en aquella mano que sujeto rápidamente las suyas, dejándola sin manera de protegerse. Trató de soltarse y por poco logró liberarse del agarre; sin embargo, el pelinegro la tomó con más fuerza, estampando duramente su cuerpo contra un árbol, manteniendo sus manos sobre su cabeza mientras soltaba una ligera risa. Sakura enfureció.

-Eso fue un buen intento, pero no lo suficiente para librarte de mí. Tus palabras quedan en un simple mito, gracias a tu patético esfuerzo.

-¡Si soy todo lo que dices, ¿porque demonios sigues aquí, reteniéndome?! ¡¿No eres más patético tú por tomarte la molestia de lidiar conmigo?! –Él dio un sutil respingo.

Su respiración y la caída de las gotas de lluvia, era lo único que acompañaba el tenso instante; él le miró intensamente por largo tiempo, sin soltarla y al cabo de unos segundos de expectación, se acercó más a la chica, intimidándola.

-Me tienes intrigado.

-¿He?

-Tu actitud, esta nueva forma… Me gusta.

Lentamente, acercó su rostro al de Sakura quien intento desviar el rostro, pero prontamente la mano libre del enmascarado la sujeto y la mantuvo quieta. Sakura comenzó a temblar sin mediación alguna; las opciones eran limitadas, aun si lograba zafarse, ni usando su monstruosa fuerza sería capaz de vencer a alguien con semejante nivel de chakra. Sus jade lo miraban con enorme temor y sin que ella lo supiera, una sonrisa se formó debajo de la máscara. Dejando rápidamente su mentón, su mano ahora fue a sujetar su propia mascara, con clara intención de levantarla.

-Témeme, princesa…

Y justo en el instante en que pretendía quitarse la máscara y acortar la distancia entre los dos, un par de armas salieron desde la frondosidad del bosque; alerta y con agilidad, el enmascarado esquivó el ataque, retrocediendo de un salto y jalando, a la vez, a la pelirosa hacia el suelo. Sakura se quejó y observó con impresión como un grupo de shinobi –Que no pertenecían a la Hoja– salía de todos lados y rodeaban al misterioso pelinegro. Él por su parte se mantuvo sereno.

-Al fin te encontramos, monstruo.

-¡Oh! ¿Ninjas del rayo, he? Últimamente vienen de todos lados solo para fastidiarme.

-Después de muerto, ya no tendrás de que preocuparte. –Exclamó el líder del grupo, alzando su mano.- ¡A por él, mátenlo, ahora!

Los ninjas se lanzaron sobre él y sin embargo, el enmascarado se quedó estático en su sitio; Sakura ensanchó sus orbes, viendo la impresionante velocidad de aquel hombre que esquivaba golpes y derrotaba uno por uno a sus contrincantes, sin utilizar jutsu o alguna clase de armamento. Simple taijutsu, sólo con eso se defendió. Era impresionante la habilidad de aquel tipo, era como si pelear fuera cosa de niños; uno de esos ninjas del rayo se acercaba sigilosamente al enmascarado para atacarlo por la espalda. Sakura apretó las mandíbulas, parecía que en verdad el pelinegro no se daba cuenta de esa amenaza y sin pensarlo, se interpuso en el momento justo del ataque. Cerró sus ojos, a la espera del impacto.

Nada sucedió.

Repentinamente, sintió como era levantada y al instante siguiente, el aire golpeaba contra su cuerpo; extrañada abrió sus ojos y respingó sorprendida de verse en brazos del enmascarado mientras el mismo saltaba por las ramas de los arboles a una velocidad impresionante. El pelinegro se detuvo en una cueva cercana y bajó con delicadeza a la haruno, que al instante, se giró a mirarlo sin siquiera reparar en el peligro que acarreaba mantener esa cercanía.

-T-Tú… ¿Me salvaste?

El ninja le miro por breves instantes y después se dio la vuelta.

-Espera por lo menos 10 minutos… Después eleva tu chakra y sal de aquí. Los Ambu no tardaran en pasar por este sitio, he llamado demasiado la atención.

Y sin más, el hombre desapareció tan rápido como el viento. Sakura siguió las indicaciones al pie de la letra, a pesar de la confusión que sentía de aquel gesto tan amable de ese desconocido. En poco menos de lo esperado, el grupo de Ambu que había estado persiguiéndola todo este tiempo apareció frente a ella, tal y como ese hombre de capa azulada le había asegurado.

-Al fin te encontramos, Hime-sama…

-Señor, lo perdí… Él oculto nuevamente su chakra. -Exclamó un Ambu.

-No importa, no es nuestra misión ahora.

El líder del escuadrón dio algunos pasos al frente.

-Riosuke-san ha estado muy preocupado por usted. Ahora, debemos llevarla de regreso. -Sakura tragó saliva, asintiendo.- Sentimos la presencia de otros shinobi y la tormenta empeorara en poco tiempo, debemos irnos.

Él se acercó y colocó sobre la Haruno una capa, asegurándola, de modo que estuviese totalmente protegida de la lluvia. Sakura le miró sorprendida por el gesto mientras ese mismo Ambu se inclinaba frente a ella para permitirle subir a su espalda. Escandalizarse y sonrojarse fue algo nuevo para ellos, pero algo muy habitual para ella.

-¡N-No es necesario, puedo andar por mí misma!

-No es una opción, eres la hija del Hokage, no es digno para ti… Así que, suba.

Ella suspiró y siguió la petición. Estando sobre la espalda de aquel Ambu y sintiendo la brisa del agua ligeramente empapando la capa sobre ella, un peculiar olor llegó a sus fosas nasales. Reconocía aquel aroma. Se apretó con más fuerza al Ambu mientras aumentaban la velocidad; era imposible que ese desconocido portara el aroma de Naruto y ciertamente, aun si no se había topado con el rubio alterno, descarto la posibilidad de que se tratase de ese Ambu.

-Ya falta poco, Hime-sama…

Y a sus oídos, su voz sonó amable pero a la vez, profundamente rencorosa. Arribaron en Konoha al cabo de algunas horas, siendo recibidos prontamente por el Hokage provisional que se acercó a la pelirosa, quien bajaba de la espalda del Ambu. Al girarse, fue atrapada en un fuerte abrazo por parte de Riosuke. Sakura intento hablar, pero su Tío fue más rápido.

-¡Sakura-chan, que alivio! ¿No te paso nada?

-E-Estoy bien…

-¿Por qué lo hiciste, porque te fuiste? ¿Acaso no pensaste en que algo podría pasarte?

-Y-Yo…

-¡Sólo…! No vuelvas a hacerlo, ¿entiendes? No vuelvas a hacer que me dé un susto como este.

Ante sus palabras, algo en su corazón no pudo evitar sentir ternura y aprecio por el gesto que ese hombre le daba y con lentitud, respondió al abrazo de su tío para segunda impresión del resto. Él sonrió y después, desvió su vista al grupo Ambu que desapareció rápidamente, a excepción de aquel que había cargado con Sakura.

-Gracias por traerla, debió ser difícil fingir ser el líder de ese grupo Ambu, pero sólo en ti podía confiar. Después de todo, los Ambu siempre han estado más al servicio del consejo y ellos están buscando una oportunidad…

-Lo entiendo perfectamente, Riosuke-san, pero no necesita agradecerlo.

El Ambu removió su máscara y dejó a la vista su rostro; Sakura parpadeó, sorprendida de ver a aquel hombre de cabellera rubia y ojos azules que era tan similar a su amigo pero más importante aún, su rostro era idéntico al cuarto hombre tallado en el monte Hokage de su mundo. El mismo hizo una reverencia con notable respeto.

-Era una orden y como shinobi, es mi deber obedecer.

-Aun así, te lo agradezco, Minato. Por cierto, dime… ¿Estaba él cerca? –El rubio le miró, silenciosamente.

-Sí, pero no se topó con Hime-sama.

Sus orbes azules le miraron fugazmente, conectándose, como si en esa mirada le indicase que fuese su cómplice, ¿pero en qué? La Haruno dio un respingo, cayendo en cuenta de que ellos hablaban del joven misterioso con el que se encontró; Riosuke observó confundido a su sobrina breves instantes para después ver al Namikaze perdiéndose a la lejanía.

-¿Q-Quien es ese de quien hablaban?

-Es una larga historia, Saku-chan… Una que no querrás saber y que no puedo contarte. Más importante aún… ¿Sucedió algo en el bosque? ¿Hay algo que quieras decirme?

Sakura le miró, recordando la profunda voz del misterioso enmascarado, la mirada de Minato y sólo entonces, entre abrió sus labios.

-No, nada.